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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 14 de junio de 2017

¡Despertad, culés, despertad! / por Juan Manuel Rodríguez



A mí, sinceramente, me daría vergüenza que me representara alguien como Josep María Bartomeu, como me la habría dado verme representado por Sandro Rosell, actualmente en prisión, o José Luis Núñez, ex presidiario. Pero, en líneas generales, al barcelonismo no parece darle demasiada vergüenza nada de esto y ya sueña con los próximos goles de la MSN y festeja en Canaletas la investigación a Cristiano. ¡Despertad, culés, despertad! ¡Abrid los ojos de una vez!


¡Despertad, culés, despertad!

Juan Manuel Rodríguez
Hay una frase que hoy viene especialmente a cuento: "A Noé le vas a hablar de la lluvia"; un dicho popular que, trasladado al asunto que nos ocupa, sería más o menos así: "Al Barça le vas a hablar de acusados, investigados e imputados". La negativa racha judicial culé, que ha tratado de espantar desde dentro sus problemas, los que han generado sus directivos o sus jugadores, poniendo el ventilador en marcha y acusando de conspirar contra ellos tanto a la justicia española como a la justicia deportiva internacional, es inacabable y la lista resulta interminable y, como es de todos conocida, correré un tupido velo sobre ella. Sería estúpido pensar que es imposible que el Real Madrid haga las cosas mal o que la hagan mal sus jugadores, lo que sí resulta impensable es que el club blanco reaccione ante la adversidad como lo ha hecho el club azulgrana.

Anoche, en El Primer Palo, rescatamos un sonido de Josep María Bartomeu alusivo a la peliaguda situación judicial de Leo Messi, que acabó en una condena a 21 meses de prisión por fraude fiscal. No recuerdo si las declaraciones del presidente del Barça fueron durante el proceso judicial o al final del mismo, una vez conocida la sentencia, pero el argumento esgrimido por la cabeza visible del barcelonismo fue tan patético, tan repleto de victimismo, tan difamatorio para el Estado de Derecho o para la Justicia, que sólo por esa declaración debería haberle obligado el socio culé a presentar su dimisión. No fue así, por supuesto. Es más, Agustí Benedito, con quien charlamos el otro día, está tratando infructuosamente de recoger firmas para iniciar una moción de censura contra el actual inquilino del sillón presidencial culé. Y digo que está intentando recoger firmas en vano porque, según parece, hasta la fecha le han votado tres y el del tambor.

El Barça aseguró que la FIFA le trataba peor a él que al Real Madrid... hasta que llegó la sanción al club blanco. Y el día de autos al que me referí antes Bartomeu dijo que si Messi andaba metido en problemas no era porque el futbolista, probablemente mal asesorado, hubiera hecho las cosas de un modo irregular sino porque alguien estaba especialmente interesado en bajar al Barça de lo más alto del podio mundial... al que se autoencaramó el propio Bartomeu. A mí, sinceramente, me daría vergüenza que me representara alguien como Josep María Bartomeu, como me la habría dado verme representado por Sandro Rosell, actualmente en prisión, o José Luis Núñez, ex presidiario. Pero, en líneas generales, al barcelonismo no parece darle demasiada vergüenza nada de esto y ya sueña con los próximos goles de la MSN y festeja en Canaletas la investigación a Cristiano. ¡Despertad, culés, despertad! ¡Abrid los ojos de una vez!