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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 25 de octubre de 2022

Parásitos de la libertad / por Eduardo García Serrano


"...No importa que te roben la memoria y la historia, no importa que te hurten la justicia, no importa que secuestren y silencien la verdad, no importa que amordacen tu criterio ni que persigan tus opiniones, no importa que emponzoñen la conciencia de tus hijos, no importa que enajenen tu nación y su soberanía, que es la tuya..."

Eduardo García Serrano
El Correo de España/24 Octubre 2022
Cuando la satisfacción de las necesidades básicas está a la intemperie, cuando para colmarlas tienes que pedir la vez en las colas del hambre y hacer la romería de El Proceso de Kafka, en la angustiosa y faraónica burocracia del Estado, en demanda de una subvención limosnera que te ayude a engañar el hambre y a sobrellevar la pobreza con la dignidad de la sopa boba, aquel caldo que los monjes medievales les daban, gratis et amore, a los menesterosos víctimas de la rapacidad de los poderosos, de la usura de las juderías y de las pamdemias de peste. Cuando encender la calefacción es un lujo, la higiénica ducha caliente se convierte en un derroche inasumible, prender la luz en la noche es un atentado contra el pan de mañana y llenar el depósito de gasolina es un atraco contra el bienestar de tus hijos que perpetúa los tomates en sus calcetines y la humedad y el frío en las suelas desgastadas de sus zapatos... cuando ese modus vivendi deja de ser marginal y se multiplica por millones en los bolsillos y en los hogares de los españoles, todo lo demás deja de tener importancia.

“Humano, demasiado humano”, como bien definió la portentosa musculatura intelectual de Nietzsche. Y es en ese derroche de humanidad cuando nos cargamos de cadenas, porque en el olvido y en el abandono de “todo lo demás” se cierran las cancelas del redil y a cambio de la sopa boba, de la limosnera y magra subvención, del ir tirando, del salto de mata del esclavo fijo-discontínuo dejas de ser un hombre libre para mudar en parásito de la libertad. No importa que te roben la memoria y la historia, no importa que te hurten la justicia, no importa que secuestren y silencien la verdad, no importa que amordacen tu criterio ni que persigan tus opiniones, no importa que emponzoñen la conciencia de tus hijos, no importa que enajenen tu nación y su soberanía, que es la tuya. No importa porque todo eso es “todo lo demás”, a cuya naturaleza renuncias haciendo invisibles los fundamentos autoevidentes que te han convertido en un parásito de la libertad. En un esclavo con derecho a voto y a una limosnera subvención para zurzir los tomates de los calcetines de sus hijos.

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