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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 28 de julio de 2017

A buen torero, buen apoderado / Por Paco Mora


El apoderamiento de López Simón por Curro Vázquez es una buena noticia. El de Barajas necesita una dirección artística adecuada para que emerjan cuanto antes las extraordinarias condiciones que le hacen de momento un torero muy interesante, y cuyo perfeccionamiento le puede llevar al puesto de figura que merece

A buen torero, buen apoderado

Paco Mora 
AplausoS
El apoderamiento de López Simón por Curro Vázquez es una buena noticia. El de Barajas necesita una dirección artística adecuada para que emerjan cuanto antes las extraordinarias condiciones que le hacen de momento un torero muy interesante, y cuyo perfeccionamiento le puede llevar al puesto de figura que merece. No necesita un agonías que le grite, azuzándole desde el callejón. Lo que le hace falta a López Simón son los sabios consejos de un hombre que aparte de un torero-referencia es un tipo serio, reflexivo, honesto y perfecto conocedor de los entresijos del toreo. Y ese puede ser Curro Vázquez, que siempre ha tenido como torero un lugar de privilegio en el imaginario de los aficionados a los que nos gusta el toreo eterno, y un respeto como hombre cabal para quienes le hemos tratado en mayor o menor medida. Seguro que enseguida notará que le lleva su carrera un profesional de verdad, sin martingalas ni efectismos fuera de lugar.

López Simón es un buen tipo, pero más raro que una mosca blanca. No tiene un carácter fácil. Seguro. Pero posee la suficiente personalidad y raciocinio para darse cuenta de que siendo como es, y sin perder un ápice de su sello, puede ir a mucho más. Y con Curro en el callejón y en los despachos estoy seguro que, a no tardar, se le va a notar el cambio en su manera de producirse en el ruedo.

Que la desconfianza que ha debido atenazar a López Simón en el pasado, que fue ayer, no le impida abrirse a las opiniones y enseñanzas del gran maestro en cuyas manos acaba de poner su futuro profesional. Eso es lo que desde aquí les deseo a apoderado y poderdante. Porque lo que es este, ha pasado una época espesa en la que andaba más perdido que un pulpo en un garaje. El toreo saldrá ganando, porque un torero con las calidades innatas del barajeño no se debe diluir en una mala gestión administrativa.