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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 7 de julio de 2017

Pamplona con Román / Por Paco Mora



..la tarde ha sido para el valenciano Román, que ha salido a revienta calderas dispuesto a dejarse la piel en el empeño. Ha plantado cara a sus dos toros.


Pamplona con Román

Si hay una plaza que justifique por si misma la denominación del toreo como Fiesta de los Toros, esa es la de Pamplona. Primera corrida, tercer espectáculo y tres llenos hasta la bandera. Esa gran masa blanca jaspeada de rojo que son los tendidos de ese coso en San Fermín es la máxima expresión de la grandeza del toreo y de su incardinación en el espíritu del pueblo. Público alegre, sano, dispuesto a divertirse y que sabe conjugar el “ir a su bola” con el respeto a lo que sucede en el ruedo. Es la sublimación del espíritu recio y noble de los hombres y las mujeres de Navarra. Porque hay también muchos extranjeros, sí, pero, por aquello de “adonde fueres haz lo que vieres”, forman un bloque homogéneo con la reciedumbre de los navarros.

Hoy, la tarde ha sido para el valenciano Román, que ha salido a revienta calderas dispuesto a dejarse la piel en el empeño. Ha plantado cara a sus dos toros y en el primero, tras de sufrir una voltereta terrorífica al entrar matar con una entrega total, recetando una estocada ligeramente ladeada pero definitiva, el público pamplonica en pie le ha otorgado una oreja de valiente a carta cabal. En el último de la tarde, después de salir de la enfermería “bajo su responsabilidad”, se la ha vuelto a jugar como un galeote, y con un poco más de acierto con la tizona habría conseguido el trofeo necesario para abandonar la plaza en hombros por la puerta grande. Román sabe el camino del triunfo y está dispuesto a recorrerlo.

El francés Juan Bautista, profesional y aseado, ha cumplido en sus dos toros y el sevillano Javier Jiménez sigue intentándolo sin excesiva suerte. La tarde ha sido del rubicundo valenciano. La corrida de Cebada Gago ha estado en su línea de toros encastados y necesitando ser muy bien entendidos por sus matadores. Pero en cualquier caso sin dar facilidades ni mucho menos. ¿Quién dijo que el toreo está en crisis? Ahí tenemosa Pamplona para desmentirlo…