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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 21 de mayo de 2018

De la Décima a la Decimotercera. De Belgrado a Kiev / por Juan Manuel Rodríguez



La victoria de sus hermanos pequeños en la Copa de Europa coloca, por si no fuera ya suficiente la presión, al equipo de fútbol ante un reto único, histórico, un objetivo que marcaría un antes y un después para el mejor club del siglo XX según la FIFA: ganar las Copas de Europa y de baloncesto en la misma temporada, hecho que no se ha logrado jamás.


De la Décima a la Decimotercera. De Belgrado a Kiev

Espero que ahora, con La Décima en el bolsillo, Paul Tenorio no se enfade conmigo si desvelo una conversación que mantuvo el otro día con Pablo Laso, el entrenador del Real Madrid de baloncesto, en la sede del canal oficial de televisión del club blanco. Resulta que ambos coincidieron en una tertulia previa a la Final Four de Belgrado y, ya fuera, Paul quiso agradecerle a Laso todo el esfuerzo de un año que ha sido (está siendo) extraordinariamente duro, plagado de lesiones de jugadores importantes y en momentos muy complicados. Le dio las gracias y le transmitió el pensamiento compartido por la inmensa mayoría de madridistas: que el simple hecho de estar ahí después de una temporada tan complicada, luchando entre los cuatro mejores, ya era un premio, y que la semifinal y la final importaban... pero menos. Laso se le quedó mirando a los ojos y le respondió: "No es suficiente. Vamos allí a ganar".

El afán de ganar y esa increíble adaptación al medio que han demostrado desde Pablo Laso hasta el último de sus jugadores han obrado el milagro y el Real Madrid de baloncesto ya tiene en sus vitrinas las diez Copas de Europa, una proeza imaginable sólo para un club deportivo en todo el mundo. También la agilidad de la dirección deportiva al ir moviendo ficha a medida que iban apareciendo los problemas: primero Kuzmic, más tarde Llull, luego Randolph, después Ayón, por último Campazzo... Kuzmic venía para ser un jugador esencial y se rompió nada más llegar y Herreros y Sánchez se sacaron un conejo caboverdiano de la chistera, Walter Tavares, que ha salido triunfante después de haber tenido a su vez una temporada particular de adaptación dentro de la temporada global de sufrimiento del equipo.

La victoria de sus hermanos pequeños en la Copa de Europa coloca, por si no fuera ya suficiente la presión, al equipo de fútbol ante un reto único, histórico, un objetivo que marcaría un antes y un después para el mejor club del siglo XX según la FIFA: ganar las Copas de Europa y de baloncesto en la misma temporada, hecho que no se ha logrado jamás. En lo que al equipo de baloncesto se refiere es cierto lo que dijo ayer Florentino Pérez: jugando así nadie les puede ganar. Con el factor cancha en contra en los cuartos de final y por la peor parte del cuadro en la Final Four, primero contra el CSKA, el gran favorito, y después contra el anterior campeón de Europa, el Real Madrid supo sufrir y rearmarse desde la defensa y la concentración. Y aún habrá, seguro, quien cuestione la figura de Pablo Laso como entrenador. En fin...