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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 16 de mayo de 2018

SAN ISIDRO 2018.- LA DIFERENCIA / por Antolín Castro

Viéndole hay diferencia, puede marcar otra diferencia a través de la naturalidad

LA DIFERENCIA

S.I.18.- En la vida, como en todo, también en el mundo del toro, hay que estar muy pendiente, la diferencia entre una cosa y otra es lo importante, lo sustancial.

Hoy el público ha llenado más de tres cuartos del aforo y eso es una diferencia con lo que ha venido sucediendo hasta ahora. Ya lo ven y si no que se lo pregunten a la empresa.

El Fandi se ha mostrado como siempre en banderillas y al público no le ha gustado. Con capote y muleta ha sido incapaz de lucir nada y eso que dicen que los que torean mucho tienen oficio. Pues si solo tuviera la tarde de hoy estaría incapacitado para torear más en la temporada, les pasa a muchos de los que solo tienen una oportunidad. Entonces cuál es la diferencia: pues que tiene al todopoderoso Matilla de apoderado. Queda claro.

Con López Simón también hay diferencia, antes, en sus comienzos, interesaba al público por su arrojo, ahora es un pegapases que dice más bien poco. Gran tarea tiene Curro Vázquez si quiere hacerle funcionar sin necesidad del dramatismo que utilizó hace unos años.

Viéndole hay diferencia, puede marcar otra diferencia a través de la naturalidad
Aunque la diferencia más decisiva e importante la ha marcado Paco Ureña con sus compañeros de hoy. Diferencia que también es aplicable a los compañeros de otros días. Aquí es tan grande la diferencia en su forma de torear y de asumir las reglas del juego que deberían prevalecer en las actuaciones de los toreros, que se nos hace difícil encontrar parangón en la asunción responsable de su valor y entrega para con la verdad del toreo.

Por ponerle una diferencia a él mismo, hemos de decir que alterna una forma de torear comprometida con una estética desigual. Lo mismo se tumba al torear como se abre de piernas en exceso, afeando la suerte. Parece como una afectación sobreactuada para marcar esa diferencia, que ya tiene desde su colocación, y que puede gustar menos. Estamos convencidos que en cuanto se encuentre seguro de que ya con su forma de citar y embarcar gana a casi todo el escalafón, se relajará y ganará en naturalidad. Con esa diferencia a añadir a su potencial, posiblemente no tenga rival.

Por último, hagamos notar la diferencia que hay entre la oreja paseada por Paco Ureña y la anterior, que paseó Francisco José Espada. ¿Hay o no hay diferencia? Dicen que es lo mismo llamarse Francisco o Paco pero también, hasta en eso, hay diferencia.

Todo en el toreo ha de ser diferente y en esa diferencia, si persistimos en buscarla, encontraremos la autenticidad y la  verdad.

Otra diferencia es que hoy se escuchó ¡Viva San Isidro!