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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 13 de enero de 2026

Así llevamos 15 Champions / por HUGHES

Xabi Alonso saluda a Florentino Pérez ayer en Yeda tras perder la Supercopa de España ante el Barcelona.

'..Ayer se despidió a Xabi Alonso con un «mutuo acuerdo», tan incomprensible como todo lo demás. No es de extrañar cuando la comunicación se le dio al homínido de las capas de calzoncillos. Dime con quién andas… y Florentino se ha rodeado de lo mejorcito de cada casa..'

Así llevamos 15 Champions

HUGHES
Qué pereza ha acabado dando el Madrid de Florentino, con todas sus Copas de Europa. Y más pereza aún los debates sobre el club donde ya ha cundido la general oligofrenia.

Ayer se despidió a Xabi Alonso con un «mutuo acuerdo», tan incomprensible como todo lo demás. No es de extrañar cuando la comunicación se le dio al homínido de las capas de calzoncillos. Dime con quién andas… y Florentino se ha rodeado de lo mejorcito de cada casa.

A Alonso se lo cepillan tras perder 3-2 contra el Barcelona después de una temporada entera siendo apalizado por los de Flick. El 1 de junio de 2024, el Madrid era campeón de Europa, estrenaba estadio y tenía tanto prestigio que eran los propios futbolistas los que pagaban por jugar. El Barcelona daba auténtica pena. En tres meses, le dieron la vuelta los genios de la Casa Blanca.

Se desplomó la defensa entera y tardaron un año en empezar a fichar.

Se fue el director del centro del campo y en dos temporadas no ha llegado nadie.

Todo para Mbappé, según la tendencia florentiniana a fichar un galáctico de más.

Ancelotti pasó un año de bochorno y Alonso en tres meses hizo lo que pudo hasta que le tocó colocar a todos los tenores, un imposible en una plantilla hecha a prueba de entrenadores.

Genialidad de Florentino o de quien haga los fichajes, que a lo mejor es esa comisión fantasma. Quien no los hace, eso es seguro, es el entrenador.

De Florentino sólo llegan resultados extraordinarios y decisiones absurdas. Quizás el Ser Superior decide como una Inteligencia Artificial y las simples mentes humanas no alcanzan a entenderlo.

A la horterada de su Madrid (¿dónde está el himno clásico?) se ha sumado la pretensión de estar por encima del fútbol. ¿Por qué yo, que lo he ganado todo, que he cambiado el deporte, que tengo una corte de pelotas que puede llenar siete estadios con todos sus palcos vips, voy a fichar un centrocampista, que es una vulgaridad? Hay un desprecio por el fútbol, por sus leyes, por sus regularidades tan mediocres.

Eso o que se mide sólo el dinero o que ya le importa un pito, cosa de lo que no nos enteraremos. Trump habla todos los días con la prensa, pero al fin y al cambo sólo es presidente de EEUU, Florentino se hace carne mortal una vez al año y no hay forma de saber qué está pensando.

Con su edad, podría haberse alejado de las preocupaciones humanas normales como tener centrocampistas, ganar una Liga o no fichar cuatro jugadores para la misma posición. No hablo de senilidad. Hablo de trascender, de haber alcanzado otro nivel de conciencia y conocimientos. ¿Por qué preocuparse por hacer cosas normales cuando se puede hacer un estadio reversible como un Transformer o echar un pulso a la UEFA? Florentino podría haber enloquecido y nosotros no enterarnos. Podría ser Lenin raptado por una camarilla que repita lo de los médicos a la nutricionista: «No cambies nada. Así llevamos 15 Champions».

Una cosa curiosa, que dice mucho de todos nosotros, es la dificultad de los entrenadores españoles en el Madrid de Florentino. Cuando llegó estaba Del Bosque, al que enseñó la puerta porque su «librillo tradicional» debía dar paso a uno «más avanzado». Entonces era eso lo que se buscaba: la tecnificación.

Desde entonces fracasó Benítez, fracasó Lopetegui, ha fracasado Alonso y el único que no fracasó fue Camacho, porque dio la espantá antes de poder hacerlo. (Woody Allen quería reencarnarse en la yema de los dedos de Warren Beatty, yo en la fosa del codo —lugar de los cortes de manga— de Camacho). No fueron fracasos normales. Fueron incomprensiones absolutas y ridiculizaciones completas y sistemáticas. En el club (afición, prensa, entorno) al entrenador español se le tiene poco respeto desde tiempos de Benito Floro y su limón. «Es que trae psicólogo», se quejaban. ¿Recuerdan las imitaciones de Ussía, las palabras de García? El limón de Xabi Alonso, o su «Modric, no le des de empeine» era hacerle vídeos a los futbolistas. Tenía que haberse conformado con tiktoks, capsulitas para cabecitas locas.

La sensación es que con Florentino sólo se puede ser Zidane, un ser sublime e internacional tocado por la baraka, o actuar como Camacho: mandarlos a todos (sin linimento) a ponerse en 4-4-2.

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