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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 13 de enero de 2026

Olga Casado, ¡así no! / por Paco Cañamero


'..desde hace tiempo viene siendo señalada por los aficionados por la comodidad que llevan su carrera, siempre entre algodones, sin dar la cara con novillos de verdad y rivalizando con los mejores. En la mayoría de las ocasiones acomodada en un cartel mixto y con dos indignas reses para lidiar; o en el festival de nombres destacados..'


COMPETENCIA DESLEAL
Olga Casado, ¡así no!

Paco Cañamero
Olga Casado es el fruto de un fracaso del sistema. De pretender hacer una figura sin base, ni cimientos que lo sustenten. La temporada americana está siendo un fiel reflejo mientras no dejan de llegar informaciones en las que suman nuevos puntos negros a su palmarés. Dos novillos al corral indican por sí solo a una aspirante a profesional que desde hace tiempo viene siendo señalada por los aficionados por la comodidad que llevan su carrera, siempre entre algodones, sin dar la cara con novillos de verdad y rivalizando con los mejores. En la mayoría de las ocasiones acomodada en un cartel mixto y con dos indignas reses para lidiar; o en el festival de nombres destacados.

Todo ello en parte es fruto de un marketing diseñado para la ocasión desde un despacho. Un marketing, además, alimentado por ella en absurdas declaraciones donde dice que va a ser la mejor de la historia, en una claro atentado a grandes mujeres que han sido excelentes, desde Conchita Cintrón, que aunque triunfase de rejoneadora a pie debió ser algo fuera de serie; a Juanita Cruz, quien toreaba con una curiosa falda taleguilla y tras la guerra emprendió el camino de América por la prohibición del franquismo de torear a las mujeres hasta que muchos después, en 1974, Angela logra abolir el artículo 49 del reglamento taurino y ya las mujeres pueden torear públicamente. Después, la albaceteña Maribel Atienzar, que abrió también más puertas, antes infranqueables. Más reciente la gran Cristina Sánchez, que acarició la elite por méritos propios, a quien imagino que después de toda su lucha debe molestar infinitamente la parafernalia que rodea a Olga Casado, al igual que sus declaraciones. Sin olvidar a la malagueña Mari Paz Vega, quien prepara una despedida profesional y, en su larga carrera, siempre ha dado la cara de verdad. Tampoco nos podemos olvidar de otras chicas actuales, ejemplo de la salmantina Raquel Martín, quien torea con una verdad, gusto y pureza que ni en sueños llega Olga Casado, pero a la que han faltado continuidad y oportunidades.

Por esas razón y ante nombres tan importantes, son tan molestas las declaraciones de esta joven, llevada siempre entre algodones y cuando se complica en el ruedo suenan con facilidad los tres avisos, como acaba de ocurrir en Cali y en Manizales, donde ha vivido la amargura de ver cómo le echaban novillos al corral. Eso sí, como ahora todo es tan confuso y raro, tras protagonizar ese momento y apoyarse desolada en las tablas, los públicos -que cada día hacen gala de mayor ineptitud- increíblemente la comenzaron a ovacionar y ella hasta salió a los medios a recibir una ovación, cuando debió de estar retirada y mascando su fracaso. Pásmense, una ovación tras un fracaso, algo cada vez también más habitual en este mundo tan confuso que se ha convertido la Tauromaquia.

Olga Casado es una torera lanzada en una carrera inventada a las prisas, con unas facilidades de las que ha carecido cualquier otro compañero, enfrentándose a reses afeitadas, sin sortear, mayormente en corridas mixtas, sin apenas rivalizar con los chavales de su escalafón. De ahí que no haya, ahora mismo defensa alguna a su labor por el grave perjuicio que hace a la Tauromaquia.

Y esta critica contra ella se volverá en elogios cuando protagonice una carrera con verdad, esté en carteles con los principales novilleros y lidien reses en las misma condiciones. Igual que las mujeres tanto han luchado para alcanzar una justa igualdad, este igualdad es para todo, con todas las consecuencias. Y es que ahora mismo, Olga Casado, atenta contra la grandeza de sus compañeros que dan la cara con la verdad por delante en una clara competencia desleal. O incluso con otras mujeres, ejemplo de las citadas anteriormente, quienes fueron un ejemplo de lucha, de abrir puertas y de engrandecer el toreo. Porque mientras no cambie, Olga Casado es el fruto de un fracaso del sistema.


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