El Rey de España arremete contra Donald Trump, sin citarle, con la incongruencia sanchista: en 24 años de dictadura chavista no ha dicho nada y ahora exige democracia inmediata para Venezuela.
Felipe VI, la marioneta de Sánchez
HISPANIDAD / 09/01/26
Ha sido la confirmación de lo que decíamos ayer: con este Rey no hay nada que hacer. Felipe VI se ha convertido en el busto parlante de Pedro Sánchez, una marioneta de Moncloa que repite como un loro, no ya los tópicos, sino los embustes y medias verdades que le dicta desde Presidencia del Gobierno. el presidente de Gobierno. Con ello, el jefe del Estado se convierte, además, en cómplice de un presidente del Gobierno que ha convertido la mentira y la profanación en su forma de Gobierno y la egolatría en su estilo de mando.
La cita para la mañana del viernes 9. Pues bien, ante el Cuerpo diplomático español, el Rey de España repitió los mismos tópicos, hoy puestos en solfa, que un día antes pronunciara el presidente del Gobierno en el mismo foro.
Felipe VI volvió a aparecer como el clon de Pedro Sánchez.
Por una parte, el Rey de España arremetió, sin citarle, contra el presidente norteamericano Donald Trump. Lo hizo, además, con las habituales incongruencias sanchistas. Por ejemplo, que no hay que intervenir en las fronteras ajenas, como hace Trump, pero que, ya que ha intervenido, lo primero era imponer la democracia por decreto, con elecciones de inmediato.
Oiga, y hasta podemos estar de acuerdo en ambas cosas. Ahora bien, hablo de incongruencia porque resulta curioso que ni el Rey de España ni Pedro Sánchez han exigido democracia en Venezuela, que lleva bajo la bota de Chávez y Maduro desde 1996.
Es decir, hablamos de 26 años de Chavismo dictatorial en silencio, pero ahora Trump se equivoca porque no convoca elecciones sino días después de capturar a Maduro.
Es más, Rodríguez Zapatero, que ahora resulta que es el personaje que ha liberado a los presos españoles, a los que jamás había contado entre sus desvelos, no ha hablado, desde 1999, de otra cosa que no fuera la bondad del Chavismo. Es más, ZP se convirtió en el gran valedor internacional del pucherazo de julio de 2024 y la oposición venezolana no quiere verle por allí ni de broma.
Para el Gobierno español, hasta el mencionado e inocultable pucherazo, Venezuela era un régimen un poco rarote pero, sin duda, una democracia, con un Nicolás Maduro extraordinariamente agradecido a Madrid.
Pero el asunto no acaba ahí. Justo cuando a Trump, a su forma, a lo bestia, pretende resucitar el derecho natural, el Rey de España se acoge al sofisma del derecho internacional, que poco tiene que ver con el creado por el dominico español Francisco de Vitoria, y que expandiera del derecho natural por el mundo.
Ejemplo, Felipe VI ha asegurado ante un cuerpo diplomático que supongo se ha escandalizado ante tamaña muestra de ignorancia, que desde 1945 el derecho internacional defiende las fronteras y la integridad territorial de los países. Hombre las fronteras de un país deben ser y son protegidas pero esto ya ocurre desde la época de Nabucodonosor. Da igual: se trata de repetir como un loro el relato de Moncloa.
Y ojo, lo más grave del discurso de Felipe VI ante el Cuerpo diplomático ha sido su ratificación de la posición sanchista frente al derecho a la vida, es decir, frente al aborto. Felipe VI, en frase que a lo mejor le han escrito directamente en Moncloa, ha vuelto a hablar de derechos sexuales y reproductivos. Es decir, ha vuelto a defender el aborto, está vez animando a los diplomáticos a convertirse en el referente de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que en sus puntos 3 y 5 defienden el aborto. Ya lo hizo en la última Asamblea General de Naciones Unidas, ahora lo hace ante los embajadores españoles.

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