
Antolín Castro
Ahí se demuestra, queda patente, el interés que ha despertado el deseado, también inesperado, anuncio de su vuelta a los ruedos. Al parecer no había nada que se quisiera más que volver a saber que Morante de la Puebla pisará los ruedos en 2026.
No han pasado ni cuatro meses desde que nos dijo adiós y ya nos está diciendo hola. Muchos son los que todavía no han hecho la digestión de aquel día en el que nos mostró que se iba, se quitaba la coleta en el centro del ruedo de Las Ventas, y sin solución de continuidad le tenemos de vuelta.
No es ninguna broma citar lo de la digestión, recordemos que aquel día, 12 de octubre, actuó por la mañana y por la tarde y los aficionados hubieron de comer precipitadamente y a muchos les pilló en medio de la digestión, que se cortó abrupta e inesperadamente.
Entre ese día y el Domingo de Resurrección habrá sido un paréntesis menor de seis meses, prácticamente son dos fechas que suelen significar la oficialidad del cierre y la apertura de la temporada. Cierto que antes hay algunas ferias, incluso de primera como la de Valencia, pero terminar y empezar en esas fechas es como cumplir con un rito muy taurino.
Se puede adivinar que a una gran mayoría la noticia le suena a gloria, como también que a otros le suena a fraude. Ambas sensaciones son lógicas y están amparadas por el sentido común. Natural que se le quiera seguir viendo torear en el nivel con el que nos dejó, pero también lógico exigir que un paso como el que dio ese día guarde el debido respeto para con quienes lo lloraron amargamente. Aquello no se tomó ni como una broma ni como una frivolidad. Ser consecuente con la decisión era, cómo no, una obligación por su parte.
Claro que, aquí interviene su salud mental, se puede argumentar que vive debatiéndose entre las distintas emociones y los trastornos que padece, por lo que las decisiones que tome, unas y otras, han de rozar con el paraguas que envuelve su delicada situación anímica.
Y como ambas cosas hay que tratarlas con la delicadeza, también los atenuantes, del conocimiento por parte de todos de esa situación tan particular, debemos de dejar, y respetar, sus decisiones como algo que solo le concierne a él, sin interpretaciones que pueden ser tergiversadas. Si así lo ha decidido, nos queda la oportunidad, y qué oportunidad, de volverle a ver en los ruedos, aunque sea en una temporada reducida, y desearle todo lo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario