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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 3 de mayo de 2018

El ruido de los mediocres / por Rafael Comino Delgado


Tras la sentencia al grupo "La manada" se han  echado a la calle miles de personas criticándola y emitiendo ellos la suya propia, que proclaman como la realmente "justa".

Uno se pregunta pero, ¿es que todos esos que vociferan, braman, alborotan, han estudiado Derecho y conocen el Código Civil y Penal para cuestionar   el veredicto de los magistrados? 

El ruido de los mediocres 

Rafael Comino Delgado 
Todos los días tenemos en España manifestaciones , algaradas, desordenes públicos de todo tipo, en definitiva gran ruido en la calle, casi siempre protagonizadas por los mismos. La semana pasada , viendo el telediario, se pudo observar  como unos manifestantes en Cataluña-¡cómo no!- gritaban, "la calle es nuestra", entre otras frases,  la mayoría insultantes para los españoles no separatistas. Por desgracia es verdad que se han apoderado de la calle, sin que quien tiene que poner orden  lo ponga, con lo cual las personas decentes, civilizadas ven limitada su libertad, cada día más.

Ello nos lleva, por lo menos  a mi me llevó, a pensar que  todas aquellas personas, y en general las que cada día salen a las calle a alterar  la pacífica y civilizada  convivencia,  no tienen nada que hacer de provecho, por eso salen a gritar  y manifestar, casi siempre, sus instintos más irracionales porque, la verdad, pienso que la mayoría de esas  manifestaciones y algaradas no están justificadas, y obedecen a intereses espurios, cuyo verdadero fin es desestabilizar, y que los  protagonistas son gente de mediocre para abajo, bigardos, que no  aportan absolutamente nada a la sociedad, ni siquiera lo que se comen. 

Tras la sentencia al grupo "La manada" se han  echado a la calle miles de personas criticándola y emitiendo ellos la suya propia, que proclaman como la realmente "justa".

Uno se pregunta pero, ¿es que todos esos que vociferan, braman, alborotan, han estudiado Derecho y conocen el Código Civil y Penal para cuestionar   el veredicto de los magistrados? 

Que esto lo haga la turba de mediocres y más hacia abajo, que ya sabemos habitualmente hace mucho más ruido que las personas de normales hacia arriba, se comprende, pero  que algunos políticos y gentes con cargos de cierta relevancia, se pronuncien con extrema acritud contra los jueces  es inadmisible,  sin embargo es nuestra realidad. Por ejemplo, el Sr. Echenique, que cada vez que habla arroja por su boca llamaradas de odio, dijo ante las cámaras de TV  que el voto particular de un magistrado era repugnante; la presidente de un grupo feminista (que ni se como se llama), decía contundentemente, "no ha sido abuso sexual, ha sido agresión sexual"; un abogado de la victima llegó a decir, también micrófono en mano, que la mente del  magistrado que emitió el voto particular  es peligrosa. ¡Poco respeto le tiene a su  colectivo que son todos los estamentos de la Justicia! En los desayunos de la TV1,  he visto y oído a una periodista, cuyo nombre tampoco conozco, a la que Dios habrá dado muchas virtudes, aunque no claridad expositiva, decir, "todos sabemos lo que pasó, todos conocemos lo que pasó", para a continuación descalificar al magistrado que emitió el voto particular, tras lo cual mostró cara de satisfacción, de haber hecho un discurso para la historia; solo le faltó aplaudirse  a sí misma.  ¡Pues lo sabrá Vd. señora porque el video no se ha emitido, ni todas las declaraciones de los inculpados!  ¡Debe tener información privilegiada! 

Particularmente puedo decir al respecto de la mencionada sentencia que no tengo la suficiente preparación para opinar si se atiene a derecho o no, pero no tengo ninguna razón para pensar que no.
Otra cosa muy distinta es mi opinión sobre los componentes de esa "manada", que solo con el nombre que se han puesto y los mensajes que se enviaban con el móvil, y que en su día se publicaron, me es suficiente para catalogarles como escoria humana.

Pero nuestras las leyes (el actual Código fue elaborado y aprobado por el PSOE  en tiempos del ministro Juan Alberto Belloch, y poco se ha modificado) dicen lo que dicen, y nosotros lo que tenemos que pedirles a los jueces es que las cumplan, y no erigirnos en jueces.
Si no nos parecen bien las leyes pidamos que se cambien, pero no acusemos a los jueces de prevaricar sin tener pruebas de ello. Toda esa turba de mediocres y hacia bajo que salen  a las calles criticando a los jueces , sencillamente les está acusando de prevaricar, es decir, de dictar una sentencia  a sabiendas de que es injusta.

Lo mismo podríamos decir de los miles de personas que se manifiestan casi todos los días en Cataluña en contra del Estado español, del rey, del gobierno, de la constitución, etc., insultando a los españoles que no pensamos como ellos. Y otro tanto de los muchos miles de personas que un día sí y otro también  se manifiestan y  alteran el orden público, teledirigidas  por Podemos, IU, Bildu, grupos feministoides,  etc.

Como  antes  adelantábamos, toda esa  masa  silvestre  de cuerpos humanos y mentes atávicas, toscas, cuya  profesión  parece  ser manifestante y alteradora del orden público, puede calificarse como gente de mediocre para abajo, por eso hacen tanto ruido, y como decía San Vicente Paul, "el ruido no hace bien y en bien no hace ruido", por eso ellos están muy alejados del bien.

Si todos los miles de horas que tanta gente pierde saliendo a la calle a manifestarse injustificadamente, es decir, a molestar a los  demás, estuviese trabajando, España  sería el país más rico del mundo, pero  trabajar,  hacer algo útil a la sociedad requiere un esfuerzo, y como dijera Seneca,  "el esfuerzo llama para sí  a los mejores" , y estamos hablando de mediocres para abajo.