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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 13 de mayo de 2018

Lo que va de ayer a hoy / por Paco Delgado


Lo que va de ayer a hoy

Mientras París era escenario de uno de los acontecimientos que marcó la historia contemporánea de Francia, el llamado Mayo Francés del 68, caracterizado por una sucesión de huelgas y protestas espontáneas originadas por los movimientos estudiantiles y que se contagió a los  sindicatos obreros, generando una protesta jamás vista en el país  vecino, en la plaza de toros de Las Ventas se celebraba una feria de  San Isidro tan triunfal como reivindicativa.

Hace medio siglo España era ajena, todavía por entonces, a buena  parte de lo que sucedía en el mundo. Pero no a lo que pasaba en la  Monumental madrileña, escenario aquel año también de grandes hechos y  alguna que otra revolución.

Dieciséis fueron los festejos que se dieron en 1968 en la feria de  San Isidro. Un serial que fue del 11 al 26 de mayo y en el que las  figuras no tuvieron inconveniente en anunciarse algunas hasta tres  tardes -Antonio Ordóñez, El Cordobés, Diego Puerta, Paco Camino o  Miguelín- y otras en dos -Antoñete, Curro Romero, Mondeño…-. No  defraudaron y triunfaron -Ordóñez, Benítez, Puerta y Camino lograron  salir a hombros en aquel ciclo-, como también lo hicieron los nuevos  matadores que iniciaban su carrera y algún modesto que dio la  sorpresa: Agapito García “Serranito”, que salió a hombros el día 23  al cortar tres orejas a toros de Pablo Romero.

Fue también aquella feria pródiga en triunfos de nuevos valores, como  Miguel Márquez y Manolo Cortés, ambos alternativados unas semanas  antes -en Málaga Márquez, a  principios de marzo, en Valencia, en la  feria de fallas, Cortés- y los dos también logrando salir a hombros  en Madrid.
Miguel Márquez paseó dos orejas el día de su confirmación, el 17 de  mayo -otorgada por Antonio Ordóñez en presencia de Rafael Jiménez  “Chicuelo”, dando una vuelta al ruedo al acabar con su primero, un  ejemplar de Conde de la Corte, ganadería que envió un encierro con  dos toros extraordinarios,“Ocho Picos” y “Cara de Perro”, ambos  premiados con la vuelta al ruedo-, y otras dos el día 25 de mayo a un  toro de Antonio Pérez de San Fernando.

Junto al malagueño salió a hombros aquel día Manolo Cortés, que no  había logrado el éxito deseado en la confirmación de su alternativa – concedida también por Ordóñez, el 14 de mayo, al cederle la muerte de  una res de Carlos Urquijo, en presencia de Miguelín-, acreditando con  un lote desigual que era un torero con temple, ritmo propio, estilo  personal inconfundible y bastante inteligencia para medir las  posibilidades de sus oponentes.

La polémica llegó cuando Miguelín saltó como espontáneo a un toro de  El Cordobés y reclamó animales de más entidad y seriedad. Fue el  sábado 18 de mayo, durante la faena de muleta de Manuel Benítez “El  Cordobés” a su segundo toro, un ejemplar de Soledad Escribano de  Bohórquez. Miguelín se lanzó al ruedo desde una localidad encima de  chiqueros donde presenciaba el festejo con Antonio Chenel “Antoñete”.

Sin ningún tipo de engaño se dirigió al terciado toro y le acarició  el lomo en un gesto desafiante y despectivo mientras el público, que  lo había reconocido, gritaba y coreaba su nombre: ¡Miguelín!,  ¡Miguelín!… El torero fue detenido por la policía y trasladado a la  comisaría donde pasó la noche, prohibiéndole torear al día siguiente  en esa misma plaza -en la que estaba anunciado junto a Rafael  Peralta, Pedrín Benjumea y Víctor Manuel Martín, a quien debía  confirmar su alternativa y siendo sustituido por El Pireo- e  imponiéndole una altísima multa e incluso barajándose la posibilidad  de que no torease nunca más como castigo ejemplar hacía su rebelde  actitud, lo que, afortunadamente, no se cumplió, actuando de nuevo en  Las Ventas en la Corrida de la Prensa de aquel mismo año, celebrada  el 6 de junio, y en la que compartió cartel con Miguel Márquez y  Manolo Cortés, enfrentados con un encierro de Antonio Pérez, del que  el diestro de Algeciras tuvo que estoquear tres toros debido a una  cogida de Márquez, paseando un total de seis orejas. Todo un éxito.