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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 29 de agosto de 2017

Silencio (se ha ido un hombre, un torero…) / Por Pedro Toledano


Dámaso González

Y todos coincidían: ejemplo a seguir. No es fácil, porque tendríamos que reunir de una tacada la bondad, la generosidad, la tolerancia, la humildad… Demasiado pedir. 


Silencio (se ha ido un hombre, un torero…)

Pedro Toledano
Silencio, se ha ido un hombre, un torero. Más que eso, se ha ido un ejemplo, un modelo de lo que en realidad deberíamos ser las personas, los hombres y las mujeres y…, por qué no decirlo, también los políticos. Llegar al patio de cuadrillas de la plaza de toros de Albacete, verlo a reventar de personas y oír el tintinear de las hojas de los árboles que ofrecen su sombra, sobrecogía. Puro silencio. Ni asomo de llanto, si acaso lágrimas calladas contemplando el féretro que contenía los restos mortales del gran Dámaso de Albacete, un hombre que, calladamente, ha hecho historia. Y conste que allí estaba todo el toreo, veteranos y jóvenes espadas, y todo el pueblo de Albacete. Y la familia, claro. Ésta derrotada, con la fatiga reflejada en los rostros cansados por haber vivido el episodio de perder a un ser entrañable. Pues todo ese gentío, durante todo el tiempo que duró el velatorio y más tarde el acto sacramental del funeral, permaneció en silencio. Se limitó a balbucear las cualidades del ser que unas horas antes se había ido. Y todos coincidían: ejemplo a seguir. No es fácil, porque tendríamos que reunir de una tacada la bondad, la generosidad, la tolerancia, la humildad… Demasiado pedir. 

Y no quiero cerrar estas líneas sin recoger la entereza que han demostrado sus hijas, Sonia, Marta y Elena, acariciando y apoyando constantemente a Feli, la madre desolada, mientras que el varón, que hereda nombre y bondad, no se separaba del féretro. La estampa compuesta por su figura sentada en el suelo acariciando el féretro con los restos del padre que acababa de perder estaba llena de ternura y, al mismo tiempo, de dolor. Damasete, seguro que te guiará desde el cielo.La ovación más cerrada para todos los que acompañaron al León de Albacete en su último adiós.