la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 21 de agosto de 2017

Zidane, inventor del fútbol moderno / por Juan Manuel Rodríguez



Zidane tratan de hacerle daño con el plan A y el plan B aunque él se lo siga tomando a broma. Sabe que habrá minutos para todos, sin ir más lejos esta noche, y al jugador (Theo, Ceballos...) le atrae ser dirigido por un entrenador que, efectivamente, cumple lo que promete y trata a todos por igual. Y veremos más tarde que pronto cómo esa estela iniciada por Zidane es continuada por todos los clubes importantes del mundo.


Zidane, inventor del fútbol moderno

Hace algo más de un año, cuando Zinedine Zidane no dejaba de ser para el periodismo deportivo otro parche, una marioneta, un entrenador al que le mandaban la alineación por correo electrónico, un técnico de "pasado deportivo sospechoso", a mí se me ocurrió decir en Fútbol EsRadio que, por cómo manejaba el vestuario y por ese modo suyo tan echado para adelante de utilizar a todos y cada uno de los jugadores que tenía disponibles, Zizou me parecía el auténtico inventor del fútbol moderno. Risas generalizadas en el estudio, por supuesto. Un año después, y cuando Zidane acaba de conquistar su séptimo título cuando no lleva ni siquiera veinticuatro meses sentado en el banquillo más caliente del fútbol mundial, aquella afirmación ya no suena tan exagerada, ya no está tan fuera de lugar, ya no parece un despropósito.

Eso mismo se dijo de Pep Guardiola cuando empezó a conquistar títulos con el Barça, que era el inventor del fútbol moderno, y aquello no fue recibido con tanta sorpresa-indignación por el periodismo, al contrario. Pero Guardiola no hizo verdaderamente nada especial con aquel Barça salvo alinear a Messi y rodearle de Xavi, Busquets, el mejor Iniesta... Pep quiso introducir su estilo de juego en el Bayern y fracasó, y volverá a fracasar en el City porque no tiene los mismos futbolistas. Lo de Zidane es distinto. Yo no hablo de títulos, no. Seguiría diciendo de Zidane lo mismo que dije hace un año aún en el caso de que el Real Madrid hubiera ganado sólo una Champions y no dos consecutivas, como es el caso. Zidane advirtió desde el primer momento que para él todos los futbolistas eran iguales y anticipó que contaría con todos, pero, como a Pedro con el lobo, casi nadie se lo creyó.

Acaso decir que Zidane es el inventor del fútbol moderno sea un pelín exagerado, aunque no sonara tan fuera de lugar cuando se afirmó sin sonrojo de Pep Guardiola. Lo que sí sé es que Zidane está llevando hasta sus últimas consecuencias (no hay más que recordar el partido contra el Depor en Riazor, un encuentro en el que el Madrid se jugaba 3 puntos valiosísimos y en el que introdujo hasta 9 cambios con respecto al partido anterior) la utilización de toda su plantilla. Sigue habiendo incrédulos pero ya no le preguntan tanto por éste o aquel jugador. Zidane sentó a Cristiano cuando creyó que debía hacerlo. Y a Bale. Y, aunque los maledicentes le sigan apretando por ahí, también a Benzema. A Zidane tratan de hacerle daño con el plan A y el plan B aunque él se lo siga tomando a broma. Sabe que habrá minutos para todos, sin ir más lejos esta noche, y al jugador (Theo, Ceballos...) le atrae ser dirigido por un entrenador que, efectivamente, cumple lo que promete y trata a todos por igual. Y veremos más tarde que pronto cómo esa estela iniciada por Zidane es continuada por todos los clubes importantes del mundo. Sin Messi y con Mourinho enfrente, Guardiola lo tiene en chino en la Premier con el City. Sin Cristiano, Zidane haría lo mismo en Inglaterra, Alemania o Francia, estoy seguro.