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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 8 de mayo de 2018

La historia taurina de México contada por Benjamín Bentura Remacha, "Barico II"


Entre los años 1953 y 1954, Benjamín Bentura Remacha –"Barico II" como firma taurina--publicó en las páginas del Semanario El Ruedo una amplia serie de reportajes sobre la historia taurina de México. Sobre la base de esos reportajes, el historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde, firma habitual en Taurología.com, ha elaborado un detallado estudio, en la que pone en labor ese trabajo realizado "desde el otro lado del mundo" la serie de acontecimientos que destacaron en forma notoria entre el virreinato y por lo menos el primer tercio del siglo XIX, que concluye la serie de trabajos. Como se trata de un trabajo académico, prolijo en aparato crítico, por su extensión lo publicaremos en dos entregas, ambas en formato digitalizado.


Estudio del historiador José F. Coello Ugalde (1ª parte)
La historia taurina de México contada por 
Benjamín Bentura Remacha, "Barico II"


En la emblemática publicación de El Ruedo se publicó entre el 19 de noviembre de 1953 y el 18 de febrero de 1954 una interesante serie denominada “La historia taurina de Méjico”, cuyo autor sólo está referido con el seudónimo “Barico II”, que utilizaba como firma Benjamín Bentura Remacha, probablemente siguiendo la ya entonces bastante difundida Historia del toreo en México de Nicolás Rangel, cuya primera edición se remontaba al año de 1924.

El historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde ha analizado con gran acierto las tesis que mantiene “Barico” en su serie de reportajes, un estudio al que ha dado forma en dos partes. La primera, que ahora publicamos, se refiere a las seis primeras entregas periodísticas hechas en El Ruedo; en la segunda parte, se refirá a las restantes.

Puntualiza el ensayista que lo que hizo “Barico II” fue ir encontrando la forma de hacer de aquella propia lectura su original e interesante versión, con la que contemplaba desde el otro lado del mundo la serie de acontecimientos que destacaron en forma notoria entre el virreinato y por lo menos el primer tercio del siglo XIX donde se detiene, o concluye la serie aquí comentada. Fue interesante cruzarse con ella, pues lo que va planteando el autor es un recorrido paralelo al de Rangel mismo, sólo que con la visión absolutamente española, lo que no genera ningún prejuicio, ni altera en el fondo lo que las circunstancias de cada suceso o proceso histórico incluidos o analizados aquí representan en sí mismas. Por otro lado, hay un toque de desparpajo que le da originalidad misma a esos once apuntes con los que tenemos al final una poco conocida “…historia taurina de Méjico” que se integra a estos apuntes, con objeto de que los lectores tengan oportunidad de conocerla.

Como explica Coello Ugalde en este ensayo, por aquellas épocas, justo cuando se publicó la serie (entre 1953 y 1954), apenas comenzaba a darse una difusión más o menos pertinente sobre la historia del toreo en México, y eran pocos los autores, además de Nicolás Rangel quienes hicieron eco a dicha labor.

No estaba sometida dicha “historia” a los rigores que suele exigir la academia, de ahí que dichas publicaciones adolezcan de tal debilidad, misma que vino a enmendarse con la aparición de los primeros trabajos “profesionales” y cuyo autor es el Doctor en Historia Benjamín Flores Hernández  a partir de 1976.

Conviene hacer una reseña detenida en cada uno de esos once capítulos, con objeto de reforzar algunos aspectos que, desde nuestra perspectiva histórica resulten convenientes analizar. Y esto no con el propósito de “enmendarle la plana” al autor, cuya labor se agradece; sino para facilitar la lectura en aquellos pasajes donde sean necesarias las aclaraciones del caso.

Por otro lado, llama la atención el hecho de que al emplear el nombre de México fuera insertando esa jota, con lo que la idea de no considerar la equis nos lleva a entender que se trataba de un hábito ortográfico que hicieron suyo generaciones y más generaciones. Hoy en día, simple y sencillamente se ha puesto en valor ese nombre mismo que ya aparece en casi todos los textos producidos y publicados.

El lector puede consultar el texto íntegro de este ensayo pinchando aquí.