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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 4 de enero de 2026

Ir a los toros sabiendo lo que se va a ver / por José Carlos Arévalo

Foto. Sotomayor (Toromedia).

'..Lo que sí tiene peligro es que esta situación ha provocado algo inédito en el toreo, la desaparición del llamado “torero novedad”, que antaño atraía muchos espectadores a las plazas y hacía más dinámico y rico el proceso renovador del escalafón torero. Por eso, la viveza y competitividad en el ruedo era más fuerte, y más viva la manera de ir a los toros..'

EN CORTO Y POR DERECHO
Ir a los toros sabiendo lo que se va a ver

Por José Carlos Arévalo
Por supuesto, los periódicos ya no son lo que eran. No por su calidad informativa, que los empareja a la de tiempos pasados, sino por la poca demanda que ahora tienen. La última vez que estuve en Madrid tuve que recorrer unas cuantas calles para encontrar un kiosco y cuando lo divisé en lontananza y llegué hasta él, vi una antología de chucherías para turistas y unas delgadísimas pilas con la prensa de difusión nacional. Patético.

Supongo que una mayor difusión de “ejemplares” digitales los compensará de la vertiginosa caída de las ediciones impresas. Pero la palabra escrita sobre papel tiene un prestigio, yo diría que casi mítico, muy superior a la evanescente edición digital. Yo recuerdo que cuando trabajaba en Cambio 16 y en alguna ocasión me llamaban a participar en un programa de radio, los compañeros radiofónicos te trataban con un respeto, desde luego injustificado -su audiencia era muy superior a la mía-, que yo atribuía al indudable prestigio de la letra impresa.

Digo esto, porque entonces, las secciones taurinas de los periódicos eran amplias, y el lector, aunque no fuera aficionado, se las encontraba al pasar página, y algunas veces las leía, y casi siempre leía los titulares, y, por supuesto, el público estaba más informado y sabía quién era quién en el toreo. Y cuando las ferias llegaban a las ciudades, la gente sabía por qué escoger unos carteles y no otros, e iba a los toros sabiendo cómo eran los toreros que componían los carteles y el tipo de toro con que se encontrarían. Hoy, cuando en el previo de las transmisiones, le preguntan a los espectadores qué les parece el cartel, el 90 por ciento no tiene ni idea. Van a los toros porque les gusta ir a los toros en feria, y eligen los carteles en los que figuran toreros con muchos años de alternativa porque a fuerza de verlos anunciados, sus nombres les suenan.

Ahora, tengo la impresión de que hay más aficionados y menos público, lo que no es bueno, pues el público español, aunque no sea aficionado, tiene una especial predisposición a valorar el toreo, pero el mayor número de aficionados hace que todas las plazas mantengan sus señas de identidad, lo que no es malo.

Lo que sí tiene peligro es que esta situación ha provocado algo inédito en el toreo, la desaparición del llamado “torero novedad”, que antaño atraía muchos espectadores a las plazas y hacía más dinámico y rico el proceso renovador del escalafón torero. Por eso, la viveza y competitividad en el ruedo era más fuerte, y más viva la manera de ir a los toros.

Hoy, me produce perplejidad la situación de la Fiesta a este respecto. Nos encontramos ante un escalafón muy rico, de buenos toreros, una primera fila oficial más vista que la tana, y una primera fila oficiosa pero real, con toreros excelentes y en la calle más desconocidos que un ciclista portugués. Y si hablamos del toro, el más importante y bravo de los últimos cincuenta años, para qué les voy a contar. Ha desaparecido lo que podríamos llamar la ganadería de clase media, que antes tenía su sitio en las ferias, hierros que hoy se mantienen gracias a los festejos populares basados en el toro de calle... que, sin embargo, embiste y muy bien. Si hubiera veedores como los de antes y no empleadillos obedientes, otro gallo nos cantara.

El reto actual del empresario taurino ya no es únicamente hacer buenos carteles -y eso que su capacidad de apuesta y renovación es bochornosa- sino saber arbitrar una estrategia profesional con los medios de comunicación y una proposición de reforma de los pliegos adjudicatarios de las plazas de propiedad pública que actualmente impiden una seria planificación empresarial. ¿De qué hablan, qué se cuentan, en qué trabajan los empresarios de ANOET?

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