la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 6 de enero de 2026

José Luis Cobo: “Ecuador tenía afición dormida; solo hacía falta echarle valor y despertarla”


'..José Luis Cobo no se presenta como salvador ni como héroe, sino como un aficionado que decidió no rendirse. “Si te gusta la lucha, la haces con ganas. Es como torear: si no le echas valor, no hay triunfo”. En Ecuador, de momento, el toro ha vuelto a rugir..'

José Luis Cobo: “Ecuador tenía afición dormida; solo hacía falta echarle valor y despertarla”.

 Por Por Sergio Hueso
Durante años, Ecuador fue considerado por muchos un territorio taurino perdido. La desaparición de la feria de Quito, los obstáculos políticos y el desgaste de la estructura empresarial hicieron pensar que la llama se había apagado definitivamente. Sin embargo, hace tan solo unas semanas, las plazas de Latacunga y Machachi han volvieron a llenarse, ofreciendo una imagen impensable no hace tanto tiempo. Detrás de esa recuperación hay un nombre propio: José Luis Cobo, ganadero y empresario, que ha decidido invertir su propio capital, su tiempo y su pasión para devolver a su país un espacio que nunca debió perder.

Cobo, al que el toro le corre por las venas desde niño, reconoce que la clave ha sido entender que la afición nunca desapareció del todo. “Yo siempre he pensado que aquí había una fuente muy importante de aficionados. El fondo de pasión por la fiesta existe, solo estaba dormido”, explica. Su apuesta ha sido progresiva, sin estridencias, pero firme, construyendo proyectos sólidos y apostando por la calidad. “Poquito a poquito hemos hecho alguna cosita y la gente está respondiendo, que es lo más importante”.

Ese vínculo profundo con la tauromaquia no es casual. Su historia personal está marcada por una vocación temprana y radical. “Desde muy joven quise ser torero. Me mandaron a hacer la mili a Nueva York y en cuanto pude cogí un avión a Madrid para empezar mi camino, incluso escondiéndome de mis padres”, recuerda. Esa pasión temprana es la que hoy explica decisiones que solo se entienden desde el corazón. “Cuando uno lo siente tan profundamente, llega un momento en el que necesita hacer algo por su tierra”.

Además de empresario, José Luis Cobo es ganadero. Su hierro, Huagrahuasi y Triana, pasta en condiciones extremas, en tierras volcánicas a casi 3.800 metros de altitud. “Criar toros es complicado en cualquier parte del mundo, pero aquí la aclimatación ha sido el gran reto. Llevamos cerca de 40 años y todavía seguimos aprendiendo”, confiesa. La base genética actual procede de España, con una selección muy pensada. “Mi padre tentó más de 170 vacas y se trajo solo lo que realmente le gustaba. Esa selección fue clave para definir la ganadería”.


En ese contexto, la decisión de construir una plaza de toros en Machachi cuando muchos daban por muerta la tauromaquia en Ecuador parece una locura… o un acto de fe. Él lo tiene claro: “Estas cosas no se hacen con papel y lápiz. Son de cabeza y de pasión. Le das una vuelta, miras alrededor y dices: vamos para adelante”. Un riesgo enorme, sí, pero también una declaración de principios. “Si lo piensas demasiado, no lo haces”.

Latacunga, a la que guarda un cariño especial, ha sido el pilar sobre el que se ha sostenido todo. “Sin Latacunga, estaríamos sin nada después de lo que pasó en Quito. Aguantamos allí más de una década y ha sido el gran bastión”. A esa plaza se suma ahora Machachi, con la intención de que ambas convivan y se refuercen. “Mantener las dos ferias es mi objetivo. No quiero que Latacunga desaparezca, porque ha sido el andamio que ha mantenido esto en pie”.

Cobo defiende que el futuro de la tauromaquia pasa por una revisión profunda del sistema, tanto en América como en Europa. “Hay que cuidar el toro, el precio de las entradas y la imagen de la fiesta. Todo el sistema económico y publicitario necesita una vuelta”, reflexiona. En ese camino, subraya el papel imprescindible de las figuras. “Sin figuras no hay paraíso. Son las que convocan y las que despiertan la curiosidad del público”.

Lejos de sentirse solo, asegura haber contado siempre con el respaldo de los grandes nombres. “Las figuras se han portado muy bien con Ecuador. Siempre que he llamado, me han atendido. Morante, Roca Rey, Castella… todos han estado”. Y destaca también la importancia de la difusión. “Lo que no se cuenta, no existe. La televisión y la prensa han sido fundamentales para que lo que pasa aquí llegue al otro lado del charco”.

Tras una temporada dura, marcada por dificultades logísticas y económicas, el balance es positivo. “No me he hecho rico, ni mucho menos, pero ganaderamente ha sido un año muy importante. Los toros han embestido, la gente ha acudido y eso ya es una gran alegría”. La satisfacción, más que en los números, está en la imagen recuperada. “Te vas a casa viendo más defectos que virtudes, pero no me puedo quejar: ha merecido la pena”.

José Luis Cobo no se presenta como salvador ni como héroe, sino como un aficionado que decidió no rendirse. “Si te gusta la lucha, la haces con ganas. Es como torear: si no le echas valor, no hay triunfo”. En Ecuador, de momento, el toro ha vuelto a rugir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario