la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 5 de enero de 2026

Una batalla de civilización / por Rafael Nieto


'..esta vieja Europa hoy en manos de sus peores enemigos internos, no va a sucumbir ante estas tribus de incivilizados. Europa ya se quitó la mugre del islam invasor varias veces a lo largo de su larga Historia, y no va a dejar que la destruyan estas nuevas hordas de falsos menesterosos sin turbante..'

Una batalla de civilización

Rafael Nieto
Las imágenes que estamos viendo estos días en las redes sociales sobre incidentes de distinta gravedad en varias ciudades europeas durante la celebración de la Nochevieja no son la prueba de nada, pero sí que sirven para terminar de convencer (a quien todavía no lo estuviera) de que la invasión musulmana de Europa, a través de las políticas de apertura de puertas a la inmigración ilegal, es un verdadero peligro para todos. Imágenes que, por cierto, hemos encontrado solamente en las redes sociales y canales alternativos, ya que las televisiones del consenso bipartidista, tanto públicas como privadas, se han negado a ofrecerlas, por lo que sea.

La primera conclusión que uno alcanza al analizar los vídeos de estos incidentes es que vivimos una auténtica invasión y no sólo un fenómeno aislado de llegada de inmigrantes. Las manadas de salvajes que protagonizan estos actos bárbaros de violencia están perfectamente planificadas y actúan con criterios muy evidentes de organización para causar el mayor daño posible tanto a personas como a mobiliario urbano.


Especialmente doloroso ha sido ver el fuego provocado de una de las iglesias más bellas de Amsterdam, la Vondelkerk, pasto de las llamas después de que un grupo de desalmados lanzase artefactos incendiarios sobre su fachada. Tampoco para ellos habrá castigo, me temo.

El grado de violencia y de salvajismo que se observa en las imágenes de la última noche del año es muy significativo. Uno diría que los invasores (que se han aprovechado de las leyes del consenso progre bipartidista) empiezan a sentirse muy seguros en su absoluta impunidad, en el hecho de saber que el proceso es irreversible y que, al menos mientras la UE siga en manos de los actuales plutócratas mundialistas, nadie podrá impedir que campen a sus anchas por las calles de Europa, sembrando el caos y el pánico. Impidiendo de facto que los europeos podamos vivir en libertad, conforme a nuestras costumbres y tradiciones.

En los debates de las redes sociales, los únicos en los que todavía es posible encontrar algo de libertad no secuestrada por lo políticamente correcto, empieza a notarse un hartazgo muy extendido. Un hartazgo que se separa de lo ideológico y se expresa en términos de sentido común, porque lo que empieza a estar en juego es la vida y la seguridad de las personas de bien; de las familias, de los trabajadores, de nuestros mayores. Miles de mujeres que empiezan a dejar clara su opinión, alejada de consignas rancias de feminismo patológico; mujeres que dicen alto y claro que ya no se atreven a salir de fiesta en Nochevieja porque temen no volver a casa sin antes ser asaltadas o atacadas por esa basura humana.

Quienes niegan que la inmigración ilegal (y más concretamente, los seguidores de Mahoma) estén detrás de este nuevo salvajismo, lo tienen cada día más difícil para contradecir la realidad: estamos viendo a individuos procedentes del norte de África «patrullando» las calles europeas con fusiles AK-42 en las manos, estamos viendo disparar e incendiar furgones de la policía, y generar altercados de unas dimensiones desconocidas hasta hace poco. ¿Es nuevo que haya gamberros pasados de alcohol la última noche del año, y que eso produzca incidentes? Obviamente, no. Pero sí es relativamente nueva esta violencia en el límite del terrorismo, violencia indiscriminada pero siempre con objetivos «nuestros», europeos, nunca contra lo que representan los invasores. Nunca se les escapa un cohete hacia una mezquita.

Quizá ellos todavía no lo sepan, pero su tiempo se está acabando. Seguramente veremos aún algunas Nocheviejas tan terribles como la de 2025, y es posible que temamos por nuestras familias y por nosotros mismos. Pero Europa, esta vieja Europa hoy en manos de sus peores enemigos internos, no va a sucumbir ante estas tribus de incivilizados. Europa ya se quitó la mugre del islam invasor varias veces a lo largo de su larga Historia, y no va a dejar que la destruyan estas nuevas hordas de falsos menesterosos sin turbante. El patriotismo, la savia poderosa que siempre ha sabido combatir al enemigo exterior, está de vuelta en el Viejo Continente, y en realidad en todo el mundo. Somos nosotros quienes estamos llamados a liderar esta batalla, que no es solamente la de unos pocos, ni la de muchos, sino una batalla de civilización.

No hay comentarios:

Publicar un comentario