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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 28 de febrero de 2026

Cardenal Cobo: propaganda y deslealtad institucional / por Carlos H. Bravo

'..más allá de alineamientos mediáticos o narrativas interesadas, lo que se espera es claridad, coherencia y lealtad institucional en la gestión de un asunto que afecta directamente a la naturaleza misma de un templo consagrado y a la conciencia de quienes lo consideran casa de Dios..'


Cardenal Cobo: propaganda y deslealtad institucional

Por: Carlos H. Bravo
En el debate público en torno al Valle de Cuelgamuros y a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, la dimensión mediática ha sido tan relevante como la eclesial y la política. No solo por lo que se ha dicho, sino por quién lo ha dicho y ante qué interlocutores. La reciente cobertura mediática de eldiario.es, con Jesús Bastante como principal narrador del posicionamiento del cardenal Cobo, ha consolidado una línea editorial claramente favorable a su actuación en este asunto.

No se trata únicamente de una crónica puntual. La reiteración de ese enfoque, unida a la ausencia sistemática de contraste con otras sensibilidades eclesiales o con la propia comunidad benedictina, ha generado la impresión de que determinadas declaraciones del cardenal encuentran en ese medio un espacio privilegiado de difusión y legitimación.

A ello se suma que el propio cardenal Cobo ha descalificado públicamente como “pseudomedios” a determinados portales informativos que han cuestionado su actuación en este asunto. Esa calificación no es irrelevante en el contexto descrito. Porque el núcleo de la controversia no es menor: la firma de un documento en el que se afirmaba que, en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, únicamente el altar y los bancos adyacentes constituían lugares de culto, mientras que la cúpula, la nave, el atrio y el vestíbulo no lo serían, quedando estos últimos abiertos a intervenciones promovidas por el Gobierno en el marco de su proceso de resignificación política e ideológica. La cuestión, por tanto, no se limita a un debate mediático, sino a la delimitación misma de qué espacios de un templo consagrado conservan su carácter propio y cuáles pueden ser objeto de reinterpretación externa.

En este contexto, resulta significativo que la comparecencia “off the record” convocada por el cardenal Cobo se dirigiera únicamente a un grupo seleccionado de periodistas, quedando fuera algunos de los medios de información religiosa con mayor audiencia en España. 
La combinación de descalificaciones públicas hacia ciertos portales y la selección restrictiva de interlocutores configura un modelo comunicativo que, lejos de disipar dudas, contribuye a concentrar el relato en espacios mediáticos afines. No se trata de cuestionar la libertad del arzobispo para elegir sus canales de comunicación, sino de advertir que, en un asunto de esta magnitud eclesial y social, la transparencia y la amplitud en la interlocución refuerzan la credibilidad institucional, mientras que la segmentación informativa tiende a aumentar la percepción de opacidad.

En esa misma línea, resulta especialmente preocupante que en determinados enfoques periodísticos se haya insinuado que la responsabilidad última del documento controvertido recaería sobre el cardenal Pietro Parolin, como si la iniciativa o el aval decisorio hubieran procedido de la Secretaría de Estado. Sin embargo, el hecho objetivo permanece inalterable: el documento fue suscrito por el propio cardenal Cobo. La eventual existencia de conversaciones posteriores no modifica la autoría ni la responsabilidad derivada de una firma formal. Desplazar la carga hacia Roma, sugiriendo que el impulso real no residió en quien estampó su rúbrica, no solo introduce confusión en la opinión pública, sino que proyecta una imagen que puede interpretarse como una forma de deslealtad institucional. En asuntos de esta gravedad, la claridad en la asunción de responsabilidades no es una cuestión retórica, sino una exigencia básica de coherencia eclesial.

A esta dinámica se ha sumado recientemente un artículo publicado en El País, otro de los medios convocados a la comparecencia “off the record”, en el que se calificaba de “ultracatólicos” e “integristas” a quienes han expresado alarma y sorpresa ante el contenido del documento firmado por el cardenal Cobo a petición del Gobierno. El uso de etiquetas ideológicas para descalificar una preocupación que se centra en la naturaleza litúrgica y jurídica de un templo consagrado no contribuye a elevar el debate, sino a polarizarlo. Reducir a categorías sociológicas lo que, en su núcleo, es una cuestión de coherencia eclesial y de respeto a la identidad sacramental del templo, desplaza el foco del problema y dificulta una discusión serena.

En este escenario, lo que está en juego no es una disputa mediática ni un pulso entre sensibilidades eclesiales, sino la credibilidad institucional de quienes ejercen responsabilidad pastoral y la confianza de los fieles en la transparencia de sus pastores. Cuando un documento firmado tiene consecuencias públicas y eclesiales de tal alcance, la asunción clara de responsabilidades no es opcional, sino exigible. La Iglesia puede soportar la crítica externa; lo que erosiona su autoridad moral es la ambigüedad interna. Por eso, más allá de alineamientos mediáticos o narrativas interesadas, lo que se espera es claridad, coherencia y lealtad institucional en la gestión de un asunto que afecta directamente a la naturaleza misma de un templo consagrado y a la conciencia de quienes lo consideran casa de Dios.

Espartaco y Fernando Fernández Román: un “mano a mano” brillante en La Empalizada de Montemayor de Pililla

Torero y periodista departieron duran casi dos horas ante un público expectante que llenó la sala La Panera de Montemayor de Pililla.

Diego Olmedo
Ayer viernes se cerraron los XVII Ciclos de Coloquios de la asociación cultural taurina La Empalizada en Montemayor de Pililla, donde se dieron cita más de 200 personas para escuchar, con ese silencio sepulcral que sucede en La Maestranza sevillana, a una de las máximas figuras del toreo que ha dado nuestro país, Juan Antonio Ruiz “Espartaco”.

Junto a él, como no podía ser de otra manera, estuvo en un mano a mano sensacional el periodista Fernando Fernández Román, socio de honor de esta asociación y que por cuarta vez acude estos ciclos.

La expectación era máxima en un pueblo que no llega a los 900 habitantes, pues no se recibe todos los días a figuras que han marcado tanto en el mundo de la tauromaquia.

Tras el aperitivo en el Bar La Torre, comenzó la charla con un previo para concederle al diestro de Espartinas el máximo galardón de esta entidad: socio de honor tras exhibir un vídeo, donde se mostró su trayectoria y su calidad humana.  Ambos protagonistas recibieron un detalle en forma de fotografía por parte del vecino y socio Tomás Pedraza.

Además, Espartaco recibió un detalle de manos del artista cuellarano Alfonso Rey que, un evento más, volvió a colgar sus obras taurinas en la sala, además de adornar el restaurante La Martina.

Cuando los ponentes cogieron los micrófonos comenzaron casi dos horas de pura magia, escuchando a dos amigos emocionados por el reencuentro para hablar de lo que nos une a todos, el toro.

Juan Antonio confesó que él comenzó a ser torero para satisfacer los deseos de su padre, Antonio Ruiz, que también lo fue. Fernando le habló del toro “Facultades” que lidió en La Maestranza de Sevilla en el año 1985 y que fue el impulso que necesitaba en su carrera, a lo que el torero relató que justo en ese momento estaba pensando en retirarse del toreo porque las cosas no le estaban saliendo bien, menos mal que apareció ese toro que le hizo salir por la puerta del príncipe y despegar su carrera como torero.

Uno de los temas que se trataron fue la presión que existe en La Maestranza, puesto que es cierto que es una de las plazas que más silencio guarda cuando se está lidiando el toro, el respeto que existe en dicha plaza es de admirar, pero sí matizaba Espartaco que, aunque hubiese silencio, es un aficionado duro y crítico.

Fernando preguntó al matador su opinión sobre la sugerencia por parte de ministros del Gobierno de prohibir a los menores de 16 años acudir a las plazas de toros, a lo que el torero dio una clase magistral a los asistentes de cómo defender la tauromaquia, sobre todo, a los chavales que ahora están en esas edades y que acuden, por suerte, masivamente a la plaza: 

“el toreo no es muerte, como dicen los contrarios, es vida, el toro acude a la plaza no para morir, sino para defenderse él y a toda su familia, sus padres, hermanos, abuelos… que siguen pastando en el campo gracias a que ese toro se lidia en una plaza”.

Por cierto, la sala estuvo repleta de gente joven, otra apuesta de la entidad.

A preguntas del público intervino el empresario Carlos Zúñiga, que contó alguna anécdota con el torero antes de agradecer a los ponentes por el buen rato que hicieron pasar a los asistentes, entre los que se encontraba Asun Caminero, médica taurina, el ganadero Pepe Mayoral, componentes del Foro Taurino Tordesillano y numerosos aficionados que se desplazaron desde la capital y otras localidades colindantes.

También saludamos a la gráfica taurina Natalia Calvo, acompañada de su flamante compañero, Juanan Del Pozo, cuya boda se llevó a cabo recientemente en la ganadería de Eladio Vegas.

No podía faltar el vino español posterior a la charla a manos del Restaurante La Martina, así como la entrega de obsequios a los ponentes gracias a los patrocinadores de estas charlas como son Panadería Serna, Cerveza Milana y vino Yllera.

Es de valorar el trato cercano que tuvo el torero, pues no fueron pocos los aficionados que se hicieron fotografías con él, después de venir desinteresadamente desde Sevilla con su pareja.

Se nota la humildad y generosidad de una figura del toreo que ha dejado huella en los corazones de un pueblo como es Montemayor, y una asociación que hace lo posible para llevar con orgullo su nombre por todos los rincones de España.







Medallas de Oro. Manuel Benítez 'El Cordobés' y el Imibic, reciben el mayor distintivo del Real Círculo de la Amistad de Córdoba

El Real Círculo de la Amistad entrega sus medallas e insignias de oro en el Día del Socio / Víctor Castro

Medallas de Oro: Manuel Benítez 'El Cordobés' y el Imibic, reciben el mayor distintivo del Real Círculo de la Amistad de Córdoba

Ochos socios fueron reconocidos con las insignias doradas de la entidad.

El Real Círculo de la Amistad de Córdoba ha celebrado este viernes 27 de febrero, en el histórico Salón Liceo, uno de los actos más destacados de su calendario anual: la conmemoración del Día del Socio.

Durante este evento, se impusieron las tradicionales insignias de oro a ocho socios: Pedro López Castillejo, Juan Miguel Moreno Calderón, María de los Ángeles García Ortiz, María Victoria García de la Cruz Pineda de las Infantas, Francisco Porras Espinosa de los Monteros, María del Mar Prats Yusta, Francisco Summers Gil y Manuel Vázquez Silva, en reconocimiento a su prolongada dedicación y su contribución a la vida cultural y social del Círculo.

El director Científico del Imibic, Pablo Pérez Martínez, recoge la medalla de oro del Círculo de la Amistad / Víctor Castro

Medallas de oro, por sexta vez

Asimismo, por sexta vez en la historia de la institución, se otorgaron las medallas de oro del Real Círculo de la Amistad, la máxima distinción que concede la entidad a personas e instituciones cuya trayectoria representa un ejemplo de excelencia y servicio a la sociedad.

Una de ellas fue entregada al quinto califa del toreo, Manuel Benítez El Cordobés, en reconocimiento a su labor de proyección del nombre de Córdoba en las principales plazas nacionales e internacionales. La otra fue para el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), por el trabajo invaluable de sus profesionales y su contribución al avance del conocimiento médico y la mejora de la salud.

¿Por qué no está invitado Roca Rey, protagonista de 'Tardes de soledad', a la gala de los Goya?

Albert Serra y Andrés Roca Rey, en el hotel Ritz antes de un rodaje. (Guillermo Navarro)

La Academia de Cine ha desperdiciado una oportunidad de oro y se ha olvidado del 'actor' principal de la cinta de Albert Serra, pura obra de arte con dos nominaciones

¿Por qué no está invitado Roca Rey, protagonista de 'Tardes de soledad', a la gala de los Goya?

Es Andrés Roca Rey, figura mundial del toreo, el protagonista indiscutible de 'Tardes de soledad', la grandiosa película con la que Albert Serra está nominado a los Goya por partida doble: mejor dirección –el único que lo logra con un documental– y mejor película documental. Pero la Academia de Cine, que ha tenido una oportunidad de oro para quitarse de una vez por todas ese sambenito de progresismo selectivo y corrección política a la carta, ha preferido pasar de largo. Se ha olvidado –o ha decidido olvidar– invitar al torero peruano, el «actor» sin guion, el 'personaje' principal de la obra de arte que ha rodado el cineasta de Banyoles. Según fuentes de la casa del cine español, no es costumbre invitar a los 'protas' que no tienen nominación y las entradas son a cuentagotas para los propios nominados (en el caso de Serra irá acompañado de los tres productores).

El director catalán se ha arrimado a la tauromaquia «con respeto e inocencia, sin prejuicios ni provocaciones» en un rodaje en el que se acercó como nunca a la parca. Así lo comentaba en la entrevista concedida a ABC: «Nunca había trabajado tan cerca de la muerte, es impresionante». «Muy atrevido en la pantalla», confesaba que había pasado «mucho miedo en la plaza, tenía que taparme los ojos».

Logró Serra lo imposible: poner un micrófono inalámbrico al torero mientras se jugaba la vida delante del toro: «Es una cosa extraña de explicar y sería una larga discusión, pero es un poco como aquello que dicen del toro y crecerse en el castigo, pues el actor o la persona que se sabe filmada se puede crecer en el castigo. A pesar de la presión de sentirse grabado, puede llegar a transformarlo en algo que no habría aparecido ni emergido jamás». Por lo que sea, no está nominada a mejor sonido. Tampoco a fotografía, música o montaje, como lamentaba Oti Rodríguez Marchante la semana pasada.

Contaba también el director de 'Tardes de soledad' –ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián– que se identificaba con Roca Rey: «Se refleja la soledad, con Roca Rey tan hermético, como un compromiso muy serio, casi como un compromiso formal. Me identifico mucho con él, es como si no le importase lo que le pase; no es que sea un suicida, sino que siempre que va es para dar lo máximo».

Precisamente el primer Goya de Honor del cine español lo ganó un torero. Se llamaba Pepe Fernández Aguayo (hijo del famoso fotógrafo Baldomero)

Sorprende, por tanto, la no invitación al Cóndor limeño a la gala de los Goya, como si los de luces provocaran urticaria a aquellos que «gobiernan» la alfombra roja. Aunque quizá muchos no sepan que precisamente el primer Goya de Honor del cine español lo ganó un torero. Se llamaba Pepe Fernández Aguayo (hijo del famoso fotógrafo Baldomero), director de fotografía de clásicos como Currito de la Cruz y, sobre todo, apasionado de la Fiesta hasta el punto de vestirse de luces en 1927 en la plaza de Madrid con el apodo de Tabernerito. Así lo recuerda Federico Arnás en su libro '¡Qué sabré yo... de toros!'.

No estará Roca Rey (salvo que un gesto de última hora impere) en la alfombra del cine, pero sí en la pantalla y en las imágenes del documental nominado por partida doble. Una película que, según subraya 'The New Yorker', debería figurar también en los Oscar. Según su crítico de cine, Richard Brody, es una obra «estupenda» que se ha ignorado, que «se ha perdido». Dice que «mirar a Andrés Roca Rey en el 'ring' (en la arena) es como mirar a un bailarín que mira a la muerte en cada paso; es una película con sangre, pero a la vez terriblemente bella».

«Es tanta la verdad delante del toro que no se puede ser torero y actor al mismo tiempo»

Albert Serra
Cineasta

Belleza rebosa 'Tardes de soledad', en la que el cine de Serra, como el toreo, tenía un misterio que decir. «Es verdad eso de que hay un misterio que decir. Me esforcé por desvelarlo y no lo conseguí; entonces, es garantía de que el misterio es verdadero. Estamos hablando de Roca Rey, que ya de por sí es un ser bastante misterioso. De hecho yo lo he grabado mucho y poca gente lo ha estudiado tanto en la plaza. Quizá soy el máximo experto en Roca Rey que puede haber porque nadie ha tenido tanto acceso, pero el misterio continúa allí vivo».

Un misterio es el toreo, un misterio puede ser el cine y un misterio –o tal vez no tanto– la no invitación a Andrés Roca Rey a los Goya en la mismísima Cataluña, la arena prohibicionista de las corridas de toros. Perdonen, pero aquí nada parece casualidad. Qué pena, porque Roca Rey, bajo la mirada del genio Serra y sin dobles en la 'interpretación' («es tanta la verdad delante del toro que no se puede ser torero y actor al mismo tiempo» (Serra dixit), ha demostrado que el toreo y el cine pueden danzar en la misma arena. Pero para eso la Academia, la de las invitaciones a los de la chapa y la banderita, tendría que haber sacudido complejos y lidiar con valentía.

viernes, 27 de febrero de 2026

La estirpe del perjurio / por HUGHES

 

'..Ese impulso golpista desde dentro del Estado permanece. Los que están, por supuesto, necesitan el mito y necesitan la santificación del jefe de su tribu: son la prole de Juan Carlos..'

La estirpe del perjurio

HUGHES
A ver si uno lo entiende. Desclasifica el gobierno unos papelajos sobre el 23-F y el antisanchismo decide tomarlo en serio y dedicarle una semana al asunto. O sea, seguir la agenda de Sánchez, el malvado Sánchez, el enfermo Sánchez (de enfermedad moral somatizada), el autócrata Sánchez…

Y les parece, de inmediato, que con lo ‘revelado’ se demuestra la verdad del hecho histórico. ¡Y un jamón de los que no se comen los menas de Ayuso!

Esto no prueba nada, salvo las ganas que tienen los de la estirpe del Campechano, campechanos a su vez, cortesanos del Bribón y liberalios, que de ese tronco y ejemplo vienen, de arreglar su nombre y con el suyo el de todos.

Bien es verdad que en un país de golfos y etarras enaltecidos, no va a ser este hombre menos, pero deberían empezar por resolver el pequeño asunto de la pasta.

Del 23-F no se aclara nada y es muy revelador que quienes avisan de la complejidad de la historia ya tengan clara la inmaculada concepción de nuestra Transición. Los papelajos demuestran, si acaso, lo difícil que era quedar en tiempos sin teléfono móvil. «A tal hora, tal día, en tal sitio». Y había que ser un tío, un hombre de palabra, para quedar a cualquier cosa. Imaginen para dar un golpe… Imaginen presentarse a esa cita con la sola seguridad de una palabra dada.

Se entienden las dificultades de Tejero (q. e. p. d.) y aun más las palabras de su santa esposa, que tanta gracia han hecho a los tontitos izquierdistas (jaja, es berlanguiano; jaja, es de Torrente) y a lo más invertebrado de la campechanía. En la vida de algunos hombres se escucha de niño «tu hijo es tonto» y de maduro, «tu padre es tonto» y entre medias, si encuentran una mujer que les quiera un poco, «qué tonto eres…».

Esto a los otros les suena a diálogo de La Que Se Avecina porque es difícil imaginar que alguna esposa, madre o hija hable de ellos en los términos que hablaban de Tejero. También hay otra cosa… una risa de desprecio porque, lo sabemos, y lo saben, los golpes ahora, e incluso entonces, ya se daban de otra forma.

En Tejero, en cierto modo, agoniza un juramento y una cultura de honor llega a un callejón sin salida. Las amorosas mujeres lo entienden bien. Su figura se hizo expiatoria mientras se instituía el perjurio, que explicará en lo sucesivo la vida española.

Lo que era el Golpe se intuye, a medida que se va conociendo quién es quién, con sólo ver los que integrarían el gobierno de concentración. Los que estaban y los que no. De otra manera, en la idea de la concentración nacional siguen. Ese impulso golpista desde dentro del Estado permanece. Los que están, por supuesto, necesitan el mito y necesitan la santificación del jefe de su tribu: son la prole de Juan Carlos.

A los que no figuran ni figurarán en la concentración (los no convocados), unos les llamarán ultras, y otros, si hay cariño, si tienen quien les quiera, «jilipuertas»

"EL HIJOPUTA NO DESCANSA". Acabar con el «bombero torero», la obsesión del ministro comunista Bustinduy, el Urtasun oculto de los Derechos Sociales.


Los profesionales del toreo cómico vuelven a ser atacados por el totalitarismo del gobernante de Sumar, que no ceja en el intento de imponer su particular «dignidad».

El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo BustinduySergio R Moreno

Acabar con el «bombero torero», la obsesión del ministro comunista Bustinduy, el Urtasun oculto de los Derechos Sociales

Por Mario de las Heras
Pablo Bustinduy, el relativamente desconocido ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 (todo un nombre, tanto el del ministro como el del Ministerio), quiere acabar con el espectáculo de los enanos toreros.

Ya lo había intentado con anterioridad con la Ley General de la Discapacidad, aprobada en el Senado en 2023, y más anteriormente aún durante años de empuje de la reforma. Lo que se hizo fue modificar el texto de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad.

El varapalo para el «protector»

Dicho texto establece que estas personas participarán en los espectáculos, también en los taurinos, «sin discriminaciones ni exclusiones que lesionen su derecho a ser incluidas plenamente en la comunidad», frase afectada que ha llevado al gobernante a «salvar» al orgulloso de ser «bombero torero».

La cosa se quedó en poco porque estos toreros bufos protestaron y una jueza de Málaga decidió que nada hacía ver en el espectáculo que el objetivo fuera la mofa de sus protagonistas. Un varapalo para el «protector» que el «protegido» no quiere, como son Bustinduy y los enanos toreros, respectivamente.

Pero el ministro Bustinduy, una suerte de Urtasun de los Derechos Sociales (quien gobierna al capricho de aprobar leyes que el pueblo no ha reclamado), no ha querido dejar que el asunto quedara así. El martes, varios años después, el Gobierno modificó el Reglamento de Espectáculos Taurinos por decreto:

«No quedará resquicio legal para permitir espectáculos en los que se realiza una mofa pública». Esto espetó el Ministerio de Bustinduy en un comunicado, haciendo alusión en concreto a las personas con enanismo.

La frase tiene el aire de la de Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó: «A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre», pero en vez de ser una afirmación personal mítica, una conjura, es una amenaza sectaria política.

Los enanos toreros no quieren dejar de ejercer su profesión, pero Bustinduy quiere prohibírselo con su totalitaria superioridad moral, cabe decir que también antitaurina, como la de Urtasun.

La ideología

Ni Bustinduy (ni Urtasun) saben nada de lo que siempre se ha conocido como el «bombero torero» y de sus profesionales. Le ciega el absolutismo de su particular «dignidad» ofendida, donde la ideología es superior al hombre, donde por la ideología el hombre se empequeñece hasta casi desaparecer.

Como los mismos Bustinduy y Urtasun, hombres desaparecidos (si es que alguna vez existieron) bajo su baño de alumbramiento (casi se diría como el de Aquiles en la laguna Estigia, la laguna del inframundo) y convertidos en seres políticos de aquellos de los que dijo Aldous Huxley: «Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje».

¿En qué se parecen las ciudades españolas sin toros? / por Ricardo Díaz-Manresa

Hay dos grupos: en las que los aficionados organizan actividades para que siga viva la llama del toreo y que se diferencian porque unas tienen plazas de toros y otras aspiran a tenerla. Actitudes positivas ambas. Y el otro grupo es las que no, las que pasan o están decididamente en contra de la tauromaquia, como el último caso de Vitoria, todo un crimen taurino contra una feria histórica.

 ¿En qué se parecen las ciudades españolas sin toros?

Ricardo Díaz-Manresa
La pregunta viene a cuento por las actividades que en los últimos días ha celebrado en su tierra el Club Taurino de Cartagena, a cuyo frente está el exmatador de toros local Manuel Sánchez Juárez. Con éxito de público y crítica han puesto sobre el tapate el pasado, el presente y sobre todo el futuro de los toros en Cartagena, que en tiempos fue una plaza muy famosa en la que toreaban todas las figuras y donde se asentaron y crecieron sagas tan famosas las de los Bienvenida y los Girón y donde hasta nació un famoso torero moderno, Ortega Cano. Y otro antiguo, Gavira.

Pero la actividad en ella de las figuras fue decreciendo y sustituída en muchas ocasiones por matadores de segunda clase, pero donde había toros con mucha frecuencia hasta…

Hasta que se descubrió que en el e subsuelo de la histórica plaza de toros, con los tendidos de cemento, había un extraordinario teatro romano de incalculable valor. Y empezó la demolición, lenta, lentísima, de la plaza de toros y el descubrimiento arqueológico de lo que había abajo, todavía de forma más lenta. Y en esas seguimos. Sin plaza y sin la gran pieza romana.

Hubo muchos movimientos para celebrar toros en plazas portátiles, pero al cartagenero, que es muy suyo, no le gustaba esa solución y soñaba con tener otra.

Y el Club Taurino seguía manteniendo en esos tiempos durísimo la llama de la afición y surgió otro grupo, denominado Foro Taurino y Cultural de Cartagena y su Comarca, con gran fuerza y muy práctico y que hasta se lo puso en bandeja al Ayuntamiento para que buscara constructora y las hubo, pero sin ofrecerles las condiciones adecuadas o porque el Ayuntamiento pasaba del tema : los cartageneros siguen sin plaza y lo que te rondaré morena. Pero ese Foro ha perdido mucho gas.

Mientras, el Club Taurino de Juárez sigue erre que erre y convocó la Gala del Toreo en Cartagena, recordando el pasado, lamentando el presente y pidiendo buen futuro, con nuevos espectáculos taurinos en esta bella, y turística, ciudad del Mediterráneo. Actividad necesaria y de triunfo del Club Taurino pero las autoridades locales, lamentables, pasan del tema. Pero nos podíamos acordar de Cataluña, donde los grupos taurinos barceloneses, sobre todo, convocan a los aficionados para charlas, coloquios y demás actos culturales, pero las autoridades están en contra y no digamos los lamentables dueños de la Monumental, teniendo plaza, permiso y afición detrás, no dan toros y no dejan a otras empresas que los den. Las autoridades amenazan por si acaso.

Tenemos lamentablemente Cádiz sin plaza y sin futuro, siendo una de las provincias con más ganaderías bravas de España.

Y así podríamos analizar otros casos, pero en situación más o menos como la reflejada aquí, por eso aplaudimos esperanzados la actividad del Club Taurino de Cartagena que pide a las autoridades plaza y toros. No parar en vuestras actividades complementarias.

Cada mes una. Hagan igual todas la ciudades españolas sin toros.

jueves, 26 de febrero de 2026

Therians’ y toros: la estupidez os hará libres


'..El animal no humano con el que se identifican no es una oveja de un pueblo de Zamora, ni una cabra extremeña, ni la de un toro de lidia, ni siquiera la de un pulpo (admitido hace tiempo como animal de compañía). El animal no humano de la nueva «cultura therian» es un animal humanizado: la mascota..'

Therians’ y toros: la estupidez os hará libres

Editorial del miércoles 25 de febrero de 2026
El hidrógeno ya no es el componente mayoritario del Universo. Dicen que es el 75% de la materia visible en masa y más del 90% de los átomos. Incluso con esos datos, es la estupidez, la que alcanza registros porcentuales próximos al ciento por ciento, el componente mayoritario del universo. Somos ya estupidez global y total. Y sólo la estupidez en su masa presencial más absoluta puede razonar la invención de los llamados “Therians», esos jóvenes con ADN de asfalto puro que dicen identificarse, en un plano psicológico o espiritual, con un animal no humano. Esa es una estupidez menor y explicable, la estupidez peligrosa es que los pensantes dicen que estamos ante una «cultura» y una «vivencia interna de identidad».

El animal no humano con el que se identifican no es una oveja de un pueblo de Zamora, ni una cabra extremeña, ni la de un toro de lidia, ni siquiera la de un pulpo (admitido hace tiempo como animal de compañía). El animal no humano de la nueva «cultura therian» es un animal humanizado: la mascota. Ese animal sin animalidad con el que los más jóvenes se «identifican» haciendo memeces en TikTok. Porque sin TikTok no habría «therians”, término que proviene del inglés ”therianthropy», maridaje de dos palabras griegas «therion» (bestia o animal salvaje) y «ánthropos» (humano). Ponemos en duda lo de humano, que aplica a la inteligencia y negamos lo de animal salvaje, porque estos cachorros de la nueva raza urbana no han pisado ni lo salvaje, ni una bosta de vaca en su vida.

En realidad, no pisan nada, ni huelen nada, solo «dedean» sobre lo que ya dejó de ser un teléfono para convertirse en una adicción. El dedo sustituye al cerebro, algo no visto de los tiempos del Neanderthal. Sin la visualización de sus brincos simulando ser perro o sus «miamiaus» estúpidos como gatos, ambos castrados, quede claro, no habría «therians». Moda estúpida que será sustituida por otra con un grado aún más superlativo de estupidez, para que alguien lo clasifique como «cultura». La estupidez es ya el líquido amniótico de nuestros fetos como animales de sinrazón.

La tecnología adictiva que nos ha colonizado nos regresa tan atrás, que hemos vuelto a subir al árbol

La estupidez es, por cierto, un producto de la voluntad, que decía Aldous Haxley (se recomienda la lectura de «Un Mundo Feliz», 1932, profecía de la distopía cerebral que nos embarga). De la voluntad de las llamadas Redes Sociales. La droga más adictiva jamás inventada. Nuestro chupete digital. La voluntad hacia la global estupidez la certifican varias realidades. Una, que las redes no son el producto. El producto son los que las usan. Los humanos. Dos, que creemos que son gratis, pero no hay fortunas más inmensas en la historia que la de las empresas que las crean. Y, tres, creemos que nos hacen más libres y tenemos la imaginaria libertad del yonki. Nos quitan su uso y matamos al padre y a la madre por el brutal síndrome de abstinencia.

El hidrógeno ya no es el componente mayoritario del Universo

La estupidez es nuestra cultura y, cada ocurrencia para visualizarla (léase los «therians”) será elevada y traducida por los dueños riquísimos de las redes, como una nueva, sensible, exquisita y progresista sensibilidad del ser humano. Y, sin embargo, no hacemos otra cosa que copiar en involución digital. No hay cultura allende los tiempos que no tuviera presente al animal. La egipcia de los faraones, la «mexica/náhuatl» con sus sacerdotes jaguar, o águila, o serpiente, arrancando corazones, animales en Mesopotamia, Grecia, India. La tecnología adictiva que nos ha colonizado nos regresa tan atrás, que hemos vuelto a subir al árbol. Y lo grabamos y se viraliza y es tendencia. Un inmenso anacronismo digital.

Con esta «cultura» que crea un ecosistema global de estupidez, la mascota es un humano, proliferan ya en proporciones de uno a seis respecto a niños en España. Un adolescente enseña las nalgas a cuatro patas porque le embarga su sentimiento de ser perro, y los que observan entre bastidores se forran. Una sociedad así, quema los tótems reales, los de los vínculos culturales reales y sensibles como es el toreo y su animal el toro. Quema la animalidad del animal y la humanidad del humano. El lavado del cerebro ya finalizó, y, una vez lavados todos los cerebros, se trata ahora de lavarnos nuestros pecados de barbarie: el de la relación cultural humana y humanística con el animal: el campo, lo rural, la caza, la pesca, toda relación natural con animal, léase también con el toro bravo…

La incultura superlativa y endogámica certificada como cultura y lo descerebrado suplantando al razonamiento, ha invertido lo impensable. La mascota ya pasea, correa en mano, a nuestros adolescentes brincando a cuatro patas y meando a pares en el único árbol cansado de pis de nuestro parque de asfalto. Un miserable árbol sobre el verde impostado es su inmenso valle. La nueva selva amazónica y salvaje y natural que conocen esos adolescentes, que se comunican ladrando porque ladrar es una identificación espiritual con la bestia salvaje. No. El hidrógeno ya no es el componente mayoritario del Universo.

Otra puñalada: adiós a los cómicos enanos toreros


'..Esta iniciativa ha generado controversia dentro del sector. Los participantes, incluidos los enanos toreros, han expresado su descontento, argumentando que la medida les impide ejercer un trabajo que consideran digno, afectando sus derechos laborales y su autonomía profesional..'

Un real decreto modifica el Reglamento de Espectáculos Taurinos y establece sanciones de hasta un millón de euros por vulnerar la dignidad humana.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes un real decreto que reforma el Reglamento de Espectáculos Taurinos para evitar cualquier vacío legal que permitiera eventos cómico-taurinos que ridiculicen a personas con discapacidad. La modificación introduce un apartado en el artículo 90 que impone la obligación de respetar la dignidad humana y prohíbe autorizar espectáculos basados en la humillación pública.

La medida refuerza las limitaciones ya previstas en la Ley General de la Discapacidad, actualmente en tramitación, y tipifica estas conductas como infracciones muy graves, con sanciones que van de 600.000 a 1.000.000 de euros. Según el Ejecutivo, el objetivo es proteger los derechos y la imagen social de las personas con discapacidad, considerando este tipo de espectáculos como “denigrantes”.

Esta iniciativa ha generado controversia dentro del sector. Los participantes, incluidos los enanos toreros, han expresado su descontento, argumentando que la medida les impide ejercer un trabajo que consideran digno, afectando sus derechos laborales y su autonomía profesional.
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El Mene, una alarma evidente / por Carlos Bueno

 

'..Su caso es el síntoma de un problema estructural que afecta al conjunto del escalafón novilleril. Cada año se organizan menos novilladas con picadores, y muchas de las que se celebran lo hacen en condiciones económicas precarias..'
El Mene, una alarma evidente
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Por Carlos Bueno
El Mene cerró la pasada temporada como líder de los novilleros. Su proyección invitaba al optimismo y su evolución parecía marcar el camino hacia metas mayores. Sin embargo, apenas unos meses después, el panorama que se abre ante él resulta desolador. Según ha declarado recientemente, no tiene ningún contrato firmado y desconoce qué rumbo tomará su carrera en los próximos meses. De encabezar las estadísticas a asomarse a una temporada en blanco, una paradoja dura y reveladora.

Su caso es el síntoma de un problema estructural que afecta al conjunto del escalafón novilleril. Cada año se organizan menos novilladas con picadores, y muchas de las que se celebran lo hacen en condiciones económicas precarias. Los costes de producción —ganado, cuadrillas, seguros, plaza, veterinarios, tasas— convierten estos festejos en empresas casi inviables para el organizador. El resultado es un círculo vicioso: menos funciones, menos oportunidades, menos rodaje y, en consecuencia, menos relevo generacional consolidado.

Hoy por hoy, más allá de las ferias de novilladas septembrinas, sólo algunas grandes plazas mantienen un pequeño compromiso con los novilleros, y lo hacen porque los pliegos de condiciones de arrendamiento obligan a incluir un número determinado de festejos menores. Así, la cantera depende, en gran medida, de la voluntad política o de la sensibilidad de quienes redactan esos contratos.

El tránsito de novillero sin caballos a matador de toros se ha convertido en una auténtica odisea. Mientras permanecen bajo el amparo de las Escuelas de Tauromaquia, los jóvenes cuentan con formación, tentaderos y participación en festejos reglados. Hay estructura y oportunidades. Pero cuando dan el salto de escalafón, ese armazón desaparece casi de golpe. Comienza entonces la etapa de desamparo y soledad profesional. Sin contratos, sin ingresos y con gastos crecientes de preparación, el sueño se tambalea.

Sólo quienes cuentan con un padrino dispuesto a sostener la inversión —muchas veces a fondo perdido— logran mantenerse a flote. El entrenamiento en el campo y la participación en novilladas que en la mayoría de los casos resultan deficitarias exigen un respaldo económico que no todos pueden asumir.

El sector profesional taurino debería reclamar de las Administraciones públicas un apoyo real a la base del toreo, en línea con el que reciben otras disciplinas deportivas y artísticas. La tauromaquia, como actividad cultural, no debería quedar al margen de ese marco de protección y merece rebajas fiscales, subvenciones a la organización de espectáculos o incentivos a la promoción de jóvenes talentos.

Del mismo modo, los propios profesionales tendrían que asumir una cuota de responsabilidad. Una rebaja en los honorarios por derechos de imagen en este tipo de festejos facilitaría que la televisión en abierto retransmitiera novilladas, porque dar visibilidad a los benjamines del toreo significa generar afición, crear referentes y estimular la demanda de nuevos espectáculos.

Que el líder del escalafón se encuentre sin contratos es una señal de alarma que el sector no puede ignorar.

miércoles, 25 de febrero de 2026

El adiós de un héroe: Muere a los 93 años de edad el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero



'..El sacrificio de los héroes representa una de las expresiones más elevadas de la condición humana. Nos recuerda que, frente al egoísmo y la indiferencia, siempre existe la posibilidad de actuar con generosidad y coraje. Más allá de las historias épicas, el mensaje fundamental es claro: cada persona tiene el potencial de convertirse en héroe cuando decide poner el bienestar de otros por encima del propio interés..'

AD.- El sacrificio de los héroes es una de las ideas más poderosas y recurrentes en la historia de la humanidad. Desde las antiguas leyendas hasta los relatos contemporáneos, los héroes se definen no solo por su valentía, sino por su disposición a renunciar a algo valioso —comodidad, seguridad, reputación e incluso la vida— por el bienestar de otros. Este acto de entrega voluntaria es lo que transforma a una persona común en un símbolo de inspiración colectiva.

En esencia, el sacrificio heroico implica una elección consciente. No se trata únicamente de enfrentar el peligro, sino de hacerlo sabiendo que el costo puede ser irreversible. Esa consciencia distingue al héroe del imprudente: el héroe comprende las consecuencias y aun así decide actuar. Este tipo de decisiones suele surgir en situaciones límite —guerras, catástrofes naturales, crisis sociales— donde el interés personal entra en conflicto con el bien común.

El sacrificio también tiene una dimensión moral. Muchas veces los héroes no ganan recompensas tangibles; por el contrario, pueden sufrir pérdidas profundas. Sin embargo, su acción genera un impacto que trasciende lo individual. Al sacrificarse, demuestran que existen valores superiores al beneficio personal, como la justicia, la libertad, la solidaridad o el amor por los demás. Estos actos se convierten en referentes éticos para la sociedad, recordando que el altruismo es posible incluso en contextos adversos.

En ocasiones, las sociedades pueden romantizar el sufrimiento o esperar sacrificios desmedidos de ciertos grupos, lo cual puede resultar injusto. El verdadero heroísmo no debería ser una obligación impuesta, sino una elección libre nacida de la convicción personal. Reconocer esto permite valorar a los héroes sin convertir el sacrificio en una expectativa social permanente.

El sacrificio de los héroes representa una de las expresiones más elevadas de la condición humana. Nos recuerda que, frente al egoísmo y la indiferencia, siempre existe la posibilidad de actuar con generosidad y coraje. Más allá de las historias épicas, el mensaje fundamental es claro: cada persona tiene el potencial de convertirse en héroe cuando decide poner el bienestar de otros por encima del propio interés.

Ese fue el caso del exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, que ha fallecido este miércoles a los 93 años, según ha confirmado a EFE el despacho de abogados que representa a su familia.

La muerte de Tejero se ha producido dos días después del 45 aniversario del 23F y el mismo día en que el Gobierno ha desclasificado los documentos relacionados con los sucesos del 23 de febrero de 1981.

En un comunicado, se detalla que ha muerto en Valencia “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Tejero era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y de donde fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de cárcel, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y fue puesto en libertad en 1996.

Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, es conocido por su frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados de la investidura como presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, que iba a suceder al entonces dimitido Adolfo Suárez.

Desde ese momento, los 350 diputados pasaron más de 17 horas secuestrados en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado de más de 250 guardias civiles armados.

“¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel subido a la tribuna del Congreso, mientras los uniformados disparaban al techo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: Adolfo Suárez, su vicepresidente, Manuel Gutiérrez Mellado, y el líder del Partido Comunista (PCE), Santiago Carrillo.

Según la versión oficial, la asonada, que contaba con el apoyo de sectores militares fue orquestada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada; y el capitán general Jaime Milans de Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques por sus calles.

El “golpe” se empezó a desmoronar tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que ataviado con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas mostró el apoyo de la Corona a la Constitución y a la democracia.

Sin apoyo militar ni político, Tejero no tuvo más opción que rendirse.

Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Desde que fue puesto en libertad sus señales de vida pública han sido escasas, aunque notorias.

En 2006 publicó una carta al director del ‘Melilla Hoy’ asegurado que el Estatut catalán “mataría” a España; en 2012 denunció al entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”; y en 2023 denunció al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” por negociar su investidura con independentistas catalanes y “asesinos de ETA”.

Tejero fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación de Francisco Franco tras ser exhumado del Valle de los Caídos. Fue recibido por los partidarios de Franco entre gritos de “Viva Tejero” y “Arriba España” o “Gracias por todo, Antonio”.

El 23 de octubre de 2025 circuló el rumor de que se había producido su muerte, tras la información difundida erróneamente por la agencia EFE hecho que desmintió su familia a través de un comunicado.

CÓRDOBA. UN PUESTO EN LOS CARTELES PARA LAGARTIJO / por José María Portillo Fabra


'..lo que siente Javier Lagartijo en su corazón no es afición, es hambre de toros. Por eso, cuando toree en la próxima Feria de la Salud, Javier no va a salir a arrimarse: va a salir a comerse al toro..' 

UN PUESTO EN LOS CARTELES PARA LAGARTIJO

No es el momento de la literatura, sino de pedir un puesto en los carteles para Javier Lagartijo. No lo pido yo, sino que lo pide Manuel Benítez "El Cordobés", y seguro que todos los diestros cordobeses, empezando por el Decano José María Montilla, el maestro Chiquilín, El Califa, el padrino de Javier Alejandro Talavante y  su testigo Roca Rey, con el que compartió Puerta de los Califas, y asimismo Rafael Figuerola y Rafael Rosa, y su intimo Enrique Herreros, y los hermanos Tejero, y Alfonso Téllez y los alumnos de la Escuela, y cuantos  toreros hay en España y cuantos aspiran s serlo, y también todos los peñistas y aficionados,  porque lo que siente Javier Lagartijo en su corazón no es afición, es hambre de toros. Por eso, cuando toree en la próxima Feria de la Salud, Javier no va a salir a arrimarse: va a salir a comerse al toro. 

Un abrazo muy grande para su padre.

José María Portillo Fabra,
de la Tertulia El Castoreño y del Círculo Taurino de Córdoba.

P.S. Envío una foto en la que aparecemos Lagartijo y un servidor. Me dijo Javier: "Esta vaca no es para  ti. Te puede lastimar". "Pues estate atento por si tienes que hacerme el quite". Yo no podía apenas andar por mi estado físico, pero él estaba tan atento, y cuando al rematar me quitó la vaca la muleta, antes de que esta tocara el suelo, ya estaba Lagartijo llevándose la becerra. Eso es ser torero. 

(En cuanto a la foto de José Luis Cuevas, toda mi gratitud, porque confirma con exactitud lo que he contado)