

“el nacimiento de la Fiesta coincide con el nacimiento de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla……… asi pues, las corridas de toros…….. son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos.”. R. Pérez de Ayala



Junto a él, como no podía ser de otra manera, estuvo en un mano a mano sensacional el periodista Fernando Fernández Román, socio de honor de esta asociación y que por cuarta vez acude estos ciclos.
La expectación era máxima en un pueblo que no llega a los 900 habitantes, pues no se recibe todos los días a figuras que han marcado tanto en el mundo de la tauromaquia.
Tras el aperitivo en el Bar La Torre, comenzó la charla con un previo para concederle al diestro de Espartinas el máximo galardón de esta entidad: socio de honor tras exhibir un vídeo, donde se mostró su trayectoria y su calidad humana. Ambos protagonistas recibieron un detalle en forma de fotografía por parte del vecino y socio Tomás Pedraza.
Además, Espartaco recibió un detalle de manos del artista cuellarano Alfonso Rey que, un evento más, volvió a colgar sus obras taurinas en la sala, además de adornar el restaurante La Martina.
Cuando los ponentes cogieron los micrófonos comenzaron casi dos horas de pura magia, escuchando a dos amigos emocionados por el reencuentro para hablar de lo que nos une a todos, el toro.
Juan Antonio confesó que él comenzó a ser torero para satisfacer los deseos de su padre, Antonio Ruiz, que también lo fue. Fernando le habló del toro “Facultades” que lidió en La Maestranza de Sevilla en el año 1985 y que fue el impulso que necesitaba en su carrera, a lo que el torero relató que justo en ese momento estaba pensando en retirarse del toreo porque las cosas no le estaban saliendo bien, menos mal que apareció ese toro que le hizo salir por la puerta del príncipe y despegar su carrera como torero.
Uno de los temas que se trataron fue la presión que existe en La Maestranza, puesto que es cierto que es una de las plazas que más silencio guarda cuando se está lidiando el toro, el respeto que existe en dicha plaza es de admirar, pero sí matizaba Espartaco que, aunque hubiese silencio, es un aficionado duro y crítico.
Fernando preguntó al matador su opinión sobre la sugerencia por parte de ministros del Gobierno de prohibir a los menores de 16 años acudir a las plazas de toros, a lo que el torero dio una clase magistral a los asistentes de cómo defender la tauromaquia, sobre todo, a los chavales que ahora están en esas edades y que acuden, por suerte, masivamente a la plaza:
“el toreo no es muerte, como dicen los contrarios, es vida, el toro acude a la plaza no para morir, sino para defenderse él y a toda su familia, sus padres, hermanos, abuelos… que siguen pastando en el campo gracias a que ese toro se lidia en una plaza”.
Por cierto, la sala estuvo repleta de gente joven, otra apuesta de la entidad.
A preguntas del público intervino el empresario Carlos Zúñiga, que contó alguna anécdota con el torero antes de agradecer a los ponentes por el buen rato que hicieron pasar a los asistentes, entre los que se encontraba Asun Caminero, médica taurina, el ganadero Pepe Mayoral, componentes del Foro Taurino Tordesillano y numerosos aficionados que se desplazaron desde la capital y otras localidades colindantes.
También saludamos a la gráfica taurina Natalia Calvo, acompañada de su flamante compañero, Juanan Del Pozo, cuya boda se llevó a cabo recientemente en la ganadería de Eladio Vegas.
No podía faltar el vino español posterior a la charla a manos del Restaurante La Martina, así como la entrega de obsequios a los ponentes gracias a los patrocinadores de estas charlas como son Panadería Serna, Cerveza Milana y vino Yllera.
Es de valorar el trato cercano que tuvo el torero, pues no fueron pocos los aficionados que se hicieron fotografías con él, después de venir desinteresadamente desde Sevilla con su pareja.
Se nota la humildad y generosidad de una figura del toreo que ha dejado huella en los corazones de un pueblo como es Montemayor, y una asociación que hace lo posible para llevar con orgullo su nombre por todos los rincones de España.
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Y les parece, de inmediato, que con lo ‘revelado’ se demuestra la verdad del hecho histórico. ¡Y un jamón de los que no se comen los menas de Ayuso!
Esto no prueba nada, salvo las ganas que tienen los de la estirpe del Campechano, campechanos a su vez, cortesanos del Bribón y liberalios, que de ese tronco y ejemplo vienen, de arreglar su nombre y con el suyo el de todos.
Bien es verdad que en un país de golfos y etarras enaltecidos, no va a ser este hombre menos, pero deberían empezar por resolver el pequeño asunto de la pasta.
Del 23-F no se aclara nada y es muy revelador que quienes avisan de la complejidad de la historia ya tengan clara la inmaculada concepción de nuestra Transición. Los papelajos demuestran, si acaso, lo difícil que era quedar en tiempos sin teléfono móvil. «A tal hora, tal día, en tal sitio». Y había que ser un tío, un hombre de palabra, para quedar a cualquier cosa. Imaginen para dar un golpe… Imaginen presentarse a esa cita con la sola seguridad de una palabra dada.
Se entienden las dificultades de Tejero (q. e. p. d.) y aun más las palabras de su santa esposa, que tanta gracia han hecho a los tontitos izquierdistas (jaja, es berlanguiano; jaja, es de Torrente) y a lo más invertebrado de la campechanía. En la vida de algunos hombres se escucha de niño «tu hijo es tonto» y de maduro, «tu padre es tonto» y entre medias, si encuentran una mujer que les quiera un poco, «qué tonto eres…».
Esto a los otros les suena a diálogo de La Que Se Avecina porque es difícil imaginar que alguna esposa, madre o hija hable de ellos en los términos que hablaban de Tejero. También hay otra cosa… una risa de desprecio porque, lo sabemos, y lo saben, los golpes ahora, e incluso entonces, ya se daban de otra forma.
En Tejero, en cierto modo, agoniza un juramento y una cultura de honor llega a un callejón sin salida. Las amorosas mujeres lo entienden bien. Su figura se hizo expiatoria mientras se instituía el perjurio, que explicará en lo sucesivo la vida española.
Lo que era el Golpe se intuye, a medida que se va conociendo quién es quién, con sólo ver los que integrarían el gobierno de concentración. Los que estaban y los que no. De otra manera, en la idea de la concentración nacional siguen. Ese impulso golpista desde dentro del Estado permanece. Los que están, por supuesto, necesitan el mito y necesitan la santificación del jefe de su tribu: son la prole de Juan Carlos.
A los que no figuran ni figurarán en la concentración (los no convocados), unos les llamarán ultras, y otros, si hay cariño, si tienen quien les quiera, «jilipuertas»


Acabar con el «bombero torero», la obsesión del ministro comunista Bustinduy, el Urtasun oculto de los Derechos Sociales
Por Mario de las Heras
Pablo Bustinduy, el relativamente desconocido ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 (todo un nombre, tanto el del ministro como el del Ministerio), quiere acabar con el espectáculo de los enanos toreros.
Hay dos grupos: en las que los aficionados organizan actividades para que siga viva la llama del toreo y que se diferencian porque unas tienen plazas de toros y otras aspiran a tenerla. Actitudes positivas ambas. Y el otro grupo es las que no, las que pasan o están decididamente en contra de la tauromaquia, como el último caso de Vitoria, todo un crimen taurino contra una feria histórica.
¿En qué se parecen las ciudades españolas sin toros?
Pero la actividad en ella de las figuras fue decreciendo y sustituída en muchas ocasiones por matadores de segunda clase, pero donde había toros con mucha frecuencia hasta…
Hasta que se descubrió que en el e subsuelo de la histórica plaza de toros, con los tendidos de cemento, había un extraordinario teatro romano de incalculable valor. Y empezó la demolición, lenta, lentísima, de la plaza de toros y el descubrimiento arqueológico de lo que había abajo, todavía de forma más lenta. Y en esas seguimos. Sin plaza y sin la gran pieza romana.
Hubo muchos movimientos para celebrar toros en plazas portátiles, pero al cartagenero, que es muy suyo, no le gustaba esa solución y soñaba con tener otra.
Y el Club Taurino seguía manteniendo en esos tiempos durísimo la llama de la afición y surgió otro grupo, denominado Foro Taurino y Cultural de Cartagena y su Comarca, con gran fuerza y muy práctico y que hasta se lo puso en bandeja al Ayuntamiento para que buscara constructora y las hubo, pero sin ofrecerles las condiciones adecuadas o porque el Ayuntamiento pasaba del tema : los cartageneros siguen sin plaza y lo que te rondaré morena. Pero ese Foro ha perdido mucho gas.
Mientras, el Club Taurino de Juárez sigue erre que erre y convocó la Gala del Toreo en Cartagena, recordando el pasado, lamentando el presente y pidiendo buen futuro, con nuevos espectáculos taurinos en esta bella, y turística, ciudad del Mediterráneo. Actividad necesaria y de triunfo del Club Taurino pero las autoridades locales, lamentables, pasan del tema. Pero nos podíamos acordar de Cataluña, donde los grupos taurinos barceloneses, sobre todo, convocan a los aficionados para charlas, coloquios y demás actos culturales, pero las autoridades están en contra y no digamos los lamentables dueños de la Monumental, teniendo plaza, permiso y afición detrás, no dan toros y no dejan a otras empresas que los den. Las autoridades amenazan por si acaso.
Tenemos lamentablemente Cádiz sin plaza y sin futuro, siendo una de las provincias con más ganaderías bravas de España.
Y así podríamos analizar otros casos, pero en situación más o menos como la reflejada aquí, por eso aplaudimos esperanzados la actividad del Club Taurino de Cartagena que pide a las autoridades plaza y toros. No parar en vuestras actividades complementarias.

El animal no humano con el que se identifican no es una oveja de un pueblo de Zamora, ni una cabra extremeña, ni la de un toro de lidia, ni siquiera la de un pulpo (admitido hace tiempo como animal de compañía). El animal no humano de la nueva «cultura therian» es un animal humanizado: la mascota. Ese animal sin animalidad con el que los más jóvenes se «identifican» haciendo memeces en TikTok. Porque sin TikTok no habría «therians”, término que proviene del inglés ”therianthropy», maridaje de dos palabras griegas «therion» (bestia o animal salvaje) y «ánthropos» (humano). Ponemos en duda lo de humano, que aplica a la inteligencia y negamos lo de animal salvaje, porque estos cachorros de la nueva raza urbana no han pisado ni lo salvaje, ni una bosta de vaca en su vida.
En realidad, no pisan nada, ni huelen nada, solo «dedean» sobre lo que ya dejó de ser un teléfono para convertirse en una adicción. El dedo sustituye al cerebro, algo no visto de los tiempos del Neanderthal. Sin la visualización de sus brincos simulando ser perro o sus «miamiaus» estúpidos como gatos, ambos castrados, quede claro, no habría «therians». Moda estúpida que será sustituida por otra con un grado aún más superlativo de estupidez, para que alguien lo clasifique como «cultura». La estupidez es ya el líquido amniótico de nuestros fetos como animales de sinrazón.
La tecnología adictiva que nos ha colonizado nos regresa tan atrás, que hemos vuelto a subir al árbol
La estupidez es nuestra cultura y, cada ocurrencia para visualizarla (léase los «therians”) será elevada y traducida por los dueños riquísimos de las redes, como una nueva, sensible, exquisita y progresista sensibilidad del ser humano. Y, sin embargo, no hacemos otra cosa que copiar en involución digital. No hay cultura allende los tiempos que no tuviera presente al animal. La egipcia de los faraones, la «mexica/náhuatl» con sus sacerdotes jaguar, o águila, o serpiente, arrancando corazones, animales en Mesopotamia, Grecia, India. La tecnología adictiva que nos ha colonizado nos regresa tan atrás, que hemos vuelto a subir al árbol. Y lo grabamos y se viraliza y es tendencia. Un inmenso anacronismo digital.
Con esta «cultura» que crea un ecosistema global de estupidez, la mascota es un humano, proliferan ya en proporciones de uno a seis respecto a niños en España. Un adolescente enseña las nalgas a cuatro patas porque le embarga su sentimiento de ser perro, y los que observan entre bastidores se forran. Una sociedad así, quema los tótems reales, los de los vínculos culturales reales y sensibles como es el toreo y su animal el toro. Quema la animalidad del animal y la humanidad del humano. El lavado del cerebro ya finalizó, y, una vez lavados todos los cerebros, se trata ahora de lavarnos nuestros pecados de barbarie: el de la relación cultural humana y humanística con el animal: el campo, lo rural, la caza, la pesca, toda relación natural con animal, léase también con el toro bravo…
La incultura superlativa y endogámica certificada como cultura y lo descerebrado suplantando al razonamiento, ha invertido lo impensable. La mascota ya pasea, correa en mano, a nuestros adolescentes brincando a cuatro patas y meando a pares en el único árbol cansado de pis de nuestro parque de asfalto. Un miserable árbol sobre el verde impostado es su inmenso valle. La nueva selva amazónica y salvaje y natural que conocen esos adolescentes, que se comunican ladrando porque ladrar es una identificación espiritual con la bestia salvaje. No. El hidrógeno ya no es el componente mayoritario del Universo.




UN PUESTO EN LOS CARTELES PARA LAGARTIJO
No es el momento de la literatura, sino de pedir un puesto en los carteles para Javier Lagartijo. No lo pido yo, sino que lo pide Manuel Benítez "El Cordobés", y seguro que todos los diestros cordobeses, empezando por el Decano José María Montilla, el maestro Chiquilín, El Califa, el padrino de Javier Alejandro Talavante y su testigo Roca Rey, con el que compartió Puerta de los Califas, y asimismo Rafael Figuerola y Rafael Rosa, y su intimo Enrique Herreros, y los hermanos Tejero, y Alfonso Téllez y los alumnos de la Escuela, y cuantos toreros hay en España y cuantos aspiran s serlo, y también todos los peñistas y aficionados, porque lo que siente Javier Lagartijo en su corazón no es afición, es hambre de toros. Por eso, cuando toree en la próxima Feria de la Salud, Javier no va a salir a arrimarse: va a salir a comerse al toro.
Un abrazo muy grande para su padre.
P.S. Envío una foto en la que aparecemos Lagartijo y un servidor. Me dijo Javier: "Esta vaca no es para ti. Te puede lastimar". "Pues estate atento por si tienes que hacerme el quite". Yo no podía apenas andar por mi estado físico, pero él estaba tan atento, y cuando al rematar me quitó la vaca la muleta, antes de que esta tocara el suelo, ya estaba Lagartijo llevándose la becerra. Eso es ser torero.
(En cuanto a la foto de José Luis Cuevas, toda mi gratitud, porque confirma con exactitud lo que he contado)
