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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 17 de mayo de 2013

LAS APRETURAS / Por Antolín Castro


Aquí no hay apreturas. Desde el modo de citar al de embarcar, no se ven

"...Ahora, para apreturas, las de los pupilos de Juan Pedro Domecq. Una birria de corrida, con una presentación digna de cualquier plaza seguramente, pero jamás de Madrid. Alguno por su aspecto no parecía anovillado, pues le pegaba más el calificativo de abecerrado. No sabemos como habrán apretado, en todas direcciones, para meter en esa presentación de los toros en Las Ventas..."

LAS APRETURAS

Antolín Castro

España
S.I. Lo primero que siente uno durante la feria de San Isidro son las apreturas de tiempo. No has terminado de cerrar el capítulo de un festejo y ya tienes el otro encima, sin solución de continuidad. Si, además, hay otros actos durante el día, estás perdido, las apreturas aprietan de verdad.

Otras apreturas son las del metro, y la amenaza de huelga que hay para justo el horario de ir a los toros los días 21, 23, 27, 29 y 31, hace temer que esas apreturas lleguen a ser aplastamientos camino de la plaza.

Son apreturas también las que suelen ajustarse en el lenguaje taurino a quienes se pasan el toro muy cerca. Hoy esas apreturas las ha usado y representado el nuevo doctor, Jiménez Fortes. Pisa los terrenos por donde casi no cabe el toro y se producen apreturas en su quehacer y en los corazones de quienes tienen que verle. Su tarde está enmarcada en ellas. Así ve él la tauromaquia: los toros muy cerca y él muy quieto. De ahí en adelante puede usted esperar todo su repertorio. Naturalmente salió prendido dos veces en la tarde, por fortuna sin consecuencias.

Apreturas las de Morante cuando aprieta a correr, en una práctica de toreo no a la defensiva, sino al me quito cuanto antes para no pasar dichas apreturas. A la hora de matar nuevamente aprieta a correr. Y es que el de la Puebla no vale para los disimulos -eso habrá que reconocérselo- y no quiere pasar fatigas él ni hacérselas pasar al espectador con intentos baldíos. Otra cosa es como se lo tome el que ha pagado por verle, que suele ser muy mal. Pagar para verle de alelí y no de alelao. Se enfadan y mucho, hoy mismo. 

Le abroncaron de lo lindo al sevillano, sin reparar que previamente sus banderilleros huyeron despavoridos del mismo burel sin ser abroncados. Claro que ninguno se llama Morante ni por verlos se compraron entrada alguna. Esa es la cuestión, no le den más vueltas. No podemos dejar de mencionar como ha apretado a correr para hacer quites a sus compañeros, por lo que ha recibido las más sonoras ovaciones de la tarde. Para compensar.

Si hay que darle vueltas a la falta, en este caso, de apreturas del torero alicantino, José Mª Manzanares. Eso no va con él, ni hoy ni en toda su carrera. Lo suyo es todo lo contrario, las lejanías. Y de esa guisa construyó, construye, su primera faena que fue afeado por un sector de la plaza. Con el de Alicante no cabe eso de las apreturas, es otra tauromaquia que, a lo que se ve, es gozada por muchos. En Madrid con votos en contra.

Tras las distintas apreturas de sus compañeros, Morante y Fortes, en su segundo se pasó por la espalda al bovino y, evidentemente, ahí no hubo pico. Si le silbaban eso sería por otra cosa, quizá porque a un torero fino ese debe de anotarse en su contra por ser consustancial con el toreo llamado pueblerino. Sería por eso.

¿Anovillado o abecerrado? decida

Ahora, para apreturas, las de los pupilos de Juan Pedro Domecq. Una birria de corrida, con una presentación digna de cualquier plaza seguramente, pero jamás de Madrid. Alguno por su aspecto no parecía anovillado, pues le pegaba más el calificativo de abecerrado. No sabemos como habrán apretado, en todas direcciones, para meter en esa presentación de los toros en Las Ventas.

Lo que ha puesto de acuerdo a toda la plaza han sido las apreturas para salir de ella a todo correr, escapando del frío que ha reinado hoy durante la corrida, ya que ésta tampoco ha permitido calentarse al aficionado.
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