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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 28 de mayo de 2013

`SAN ISIDRO': EL FUTURO... / Por Antolín Castro


Deberían ser el futuro, pero...

EL FUTURO... 

Antolín Castro
S.I. Cuando uno acude a una novillada está acudiendo a presenciar el futuro. Al menos, eso es lo que siempre se ha pensado.

Ese futuro es fácil medir a quién le importa. Y cuando se mide se da uno cuenta de que le importa a muy pocos. Hoy, era visible, solo había media plaza cubierta. Dicho de otro modo, le interesa a menos de la mitad de los que acudieron a ver a las figuras el viernes. Bueno, no es exacta esta afirmación, es a muchos menos, ya que quienes ocuparon hoy las localidades son meros invitados de paso para un solo día.

Debemos destacar que si el abono está vendido en dos tercios, el resto, unos cuatro mil, o no quisieron ir o les asustó la monumental tormenta que cayó previamente. Esto último es menos probable pues cuando sale uno de casa no sabe lo que le espera a la salida del metro. Vamos que han dejado las entradas en la mesilla de noche alrededor de cuatro mil personas.

Si las novilladas son el futuro y la gente no acude, podemos afirmar que le dan la espalda a ese futuro. Quieren el nombre del torero que les suena y ya, de inmediato. Por eso son tan importantes los aficionados, porque son los que están al pie del cañón examinando a los aspirantes y cuando ya les dan el visto bueno, se hacen famosos, vienen unos cuantos listos a llenar la plaza y quieren imponer su criterio. Es natural, les falta formación de aficionado además de ser puros oportunistas. De ahí que les llamen los del clavel o los de las figuras. Acuden porque les han vendido que los que actúan valen, no tienen ninguna participación en su formación o carrera.

Del futuro podemos hablar cuando se presentan novilleros en la primera plaza del mundo, les vemos los que vamos, y se puede decir que el futuro es bastante oscuro. Nueve novilleros han pasado por la feria y no han dado ni una sola vuelta al ruedo. Muy poca cosa han ofrecido estos nueve chavales y hoy ha pasado lo mismo que días anteriores. Sólo al final, un colombiano, Sebastián Ritter, en un arrimón muy serio ha dejado dicho que quiere ser o por lo menos decirlo delante de los novillos. Participó en todos los quites que pudo a lo largo de la tarde y su disposición no deja lugar a dudas. De azul purísima y oro han ido vestidos, casualmente, los dos novilleros que se han entregado en la feria: Gonzalo Caballero y Sebastián Ritter.

El colombiano se ha mostrado con buenas maneras a ratos y con un valor rayano en la temeridad. No es eso lo que se suele pedir en Madrid, pero vale como tarjeta de presentación, máxime cuando los compañeros andan como anodinos o muy verdes como para pisar este ruedo. Tomás Campos tiene buenas maneras pero también bastante frialdad en su quehacer. Curro de la Casa se ha mostrado poco experimentado y se ha librado de cornada en una voltereta por su poco oficio. Al menos esa es la impresión que han dejado hoy.

El futuro está muy mal de novilleros, de ganaderías y hasta de climatología. Así que muchos pensarán que el futuro pasa por cubrir la plaza para evitar agua y viento, que en esta feria han sido fieles clientes de la plaza, faltando muy pocos días. Pero siendo sinceros, esa posible comodidad no evitaría que el ganado fuera manso y descastado, que las figuras utilizaran todas las ventajas, que los novilleros estén verdes y apáticos y que tras hacer el gasto luego siguieran sobrando abonos.

El futuro está en ser sinceros con el presente y arreglarlo. Y si hay toros y toreros, da igual que caigan chuzos de punta. Otra vez la gente empezaría a vender colchones para sacar una entrada. Nostalgia de tiempos que no se parecen al futuro, pues forman parte del pasado. El futuro, tal y como están las cosas, no está asegurado.
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