la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 31 de mayo de 2013

'SAN ISIDRO': LA PLAZA EN PIE / Antolín Castro.-


"...Hoy nada de ese aburrimiento, hoy nada del aplauso fácil, hoy nada de cursilerías, hoy habían toros, con desigual presencia y juego que todo hay que decirlo, y había toreros dispuestos a ponerse delante de ellos, con gallardía, con valor, con torería. No crean que es poco, eso de la torería no lo habíamos visto en toda la feria; valor y gallardía sí, pero es que hoy había toreros a pie, a caballo, matadores, subalternos..." 

LA PLAZA EN PIE
  • Es recuperable la fiesta, quizá programando de esta manera: las figuras y sus toros a Aranjuez y dejar que a Madrid vengan los toros y los toreros, que son la base de la Fiesta.
  • Antonio Ferrera se llevó una oreja por una actuación lucida en el cuarto de la tarde.
Antolín Castro.-
S.I. No había figura alguna en el cartel, no se lidiaba corrida de las llamadas comerciales, había competencia cercana, a cincuenta kilómetros, en Aranjuez, con las máximas figuras y ganadería al uso de ellas, pero Las Ventas se llenó en la esperanza, habían anunciado toros y toreros nada menos, de que se pudiera recuperar parte del crédito perdido.

Estamos seguros que muchos desertaron marchando hasta Aranjuez, pero sus puestos fueron cubiertos por quienes creen que era una de las tardes señaladas en el calendario para ir a los TOROS, así con mayúsculas. Allá cada cual con sus preferencias, pero hoy se ha mostrado la Fiesta en plenitud y en nada se ha parecido a lo que llevamos visto en tres semanas. O, para ser exactos, no se ha parecido en casi nada.

Hoy nada de ese aburrimiento, hoy nada del aplauso fácil, hoy nada de cursilerías, hoy habían toros, con desigual presencia y juego que todo hay que decirlo, y había toreros dispuestos a ponerse delante de ellos, con gallardía, con valor, con torería. No crean que es poco, eso de la torería no lo habíamos visto en toda la feria; valor y gallardía sí, pero es que hoy había toreros a pie, a caballo, matadores, subalternos y, hasta nos ha parecido que areneros y vendedores de cerveza hacían todo desde la pureza ¡cosas que proporciona el estado emocional de una buena tarde de toros!

Castaño y su cuadrilla de apoteosis, Tito Sandoval otra apoteosis

Por un puntazo en la mano derecha hubo de pasar Javier Castaño a la enfermería, con una lesión en el pulgar y la musculatura abductora que queda pendiente de estudio radiológico, se corrió turno para darle tiempo y así lidiar el 5º, de nombre Marinero, en último lugar. Ni sacado de un guión, pues se dejó para el final el plato fuerte de la corrida. La apoteosis de los tres tercios, el espectáculo en plenitud, la locura… y si no se cortaron orejas buena parte de culpa la tiene esa lesión en la mano de matar que hemos citado.

El toro de Adolfo, por el que apostaba nuestro compañero José Luis esta mañana, solo tuvo un defecto, el de tardo, y aún así tuvo fijeza y bravura para acudir tres veces al caballo cabalmente montado por ese fenómeno llamado Tito Sandoval. Extraordinario tercio de varas que nos reconcilia con su autenticidad y belleza. Siempre todo dirigido por Castaño, el guardián de la lidia completa. La plaza se puso en pie para ovacionar al piquero, único al que esto le ha sucedido en la feria.

Después vendrían las banderillas, con otros dos toreros de plata, pero toreros por encima de todo. David Adalid y Fernando Sánchez, que ya habían saludado en el primero del salmantino, repitieron y mejoraron su labor rehiletera. La ovación echaba humo con toda la plaza puesta en pie.

Cuando Castaño cogió la muleta, con la montera calada, se presagiaba algo grande y así transcurrió la faena, emocionante, vibrante, cabal, las embestidas de Marinero, intermitente, remiso y tardo como hemos dicho, echaban el freno al frenesí de la plaza, pero alcanzó tal calidad el toro y el torero en su trasteo, con muletazos al ralentí y de gran profundidad que pareciese que la plaza pudiera hundirse. Dos pinchazos desinflaron la petición de trofeos, pero no la burbuja en la que habíamos guardado la belleza de la lidia al completo. Gracias a un maestro que disfruta dejando que se vea torear a su cuadrilla, a caballo y a pie. Le obligaron a dar una clamorosa vuelta al ruedo de esas para no olvidar. 

La lidia... algo más que una muleta’, conferencia que protagonicé con ellos este invierno, fue puesta en escena y se pasó de la teoría a la práctica en la plaza más importante del mundo. Casi ná.


Antonio Ferrera se llevó una oreja por una actuación lucida en el cuarto de la tarde. Un torero muy recuperable que ha experimentado un cambio en positivo. Discutida por unos cuantos no merma su actuación en este festejo, estando muy entregado con capote y banderillas, y además ha hecho con acierto de director de lidia en apoyo de sus compañeros en todo momento, algo inusual hoy en día. 

Alberto Aguilar, que sustituía a Fandiño, no pudo lucir como sus compañeros, en parte por haberse llevado el peor lote y en parte por la mala actuación de su cuadrilla, que en nada le han favorecido. Eso sí, ha dejado claro que no estaba allí por enchufado, actuando con auténtica dignidad.

Para poder ofrecer en espectáculo así hay que reconocerle al ganadero, Adolfo Martín, su afición y dedicación al toro.

Es recuperable la fiesta, quizá programando de esta manera: las figuras y sus toros a Aranjuez y dejar que a Madrid vengan los toros y los toreros, que son la base de la Fiesta. Para poner una plaza en pie varias veces a lo largo de una tarde, nada dicen los libros de la historia de la tauromaquia, sobre que para celebrar festejos con plenitud y autenticidad hacen falta las figuras, cuyo sitio debe estar en la decoración de las vitrinas. Pueden venir a Madrid, sin sus toros de cámara, ofrecer una tarde sin ventajas, dejar que transcurra la lidia plenamente y les concederemos el título de toreros, retirando lo dicho de las figuras.
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