la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 21 de mayo de 2013

Sobre encerronas ...y encerrones / Por Fernando Claramunt


¿La encerrona a Talavante..?

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Muy distinguidos amigos don Juan Lamarca y don Ricardo Díaz Manresa: 

No es la primera vez que felicito a don Ricardo por sus escritos. Esta vez ha publicado algo sobre ENCERRONAS PARA ENCERRONES. ( En "burladerodos, martes, marzo 12,2013, que no me deja indiferente. Dice estar harto de repetir que no son ENCERRONAS, sino corridas de único espada en solitario. Halla como sinónimnos emboscada, engaño,trampa y encierro contra su voluntad. Hay algo de traición y jugarreta en la situación preparada de antemano en la que se coloca a una persona para obligarla a hacer algo en contra de su voluntad. Y lo resume rotundamente diciendo que eso es una DIPUTADA, porque la persona elegida lo pasa muy mal y sufre mucho. En el lenguaje taurino la Real Academia afirma que se trata de lidia de toros en privado, en su sexta acepción. Antes aparece todo lo que acabamos de citar y ademas en cuarto lugar una treta en el juego de damas y otros de tablero. 
En quinto lugar se designa con este término un ejercicio de las oposiciones que algunos de nosotros hemos sufrido aislados, mientras escribíamos el tema que luego era preciso desarrollar ante el tribunal. Parece que en Guatemala y Nicaragua se dice de reuniones politicas con fines secretos. Y en nuestro amado México significa bailar y divertirse. ¿Por qué surgen ahora críticos taurinos y locutores de medios informativos que emplean encerrona como palabro de moda para referise a la corrida de un único matador? Pues creo que lo hacen para fastidiar y , de paso, seguir la moda de otras muletillas. Creo que el señor Diaz Manresa no dirá sin serio motivo el término "obviedad" ni "más de lo mismo" ni "referente" que también son muletillas de estos tiempos que corremos.

En Corominas se mencionan como derivados: Cerrada, cerradera, cerradura, cerramiento, cerrazón , así como encerradero, encerradura, encerrona y encierro, por mencionar solo algunos términos. ¿Qué podemos hacer? Lo más fácil es sufrir en silencio, aunque nos suba la tensión o nos aparezcan trastornos psicosomáticos por tener que aguantar lo que no nos gusta. ¿Tirar la toalla? No la tire, don Ricardo, por favor, al menos todavía no. Encerremos a los de la encerrona en un encerradero con cencerros para que adviertan de lejos su presencia. ¡Tolón, tolón! Al final la Real Academia puede que les de la razón a ellos, a los del cencerro. Tengamos presente que los académicos empiezan por aca y terminan en micos. Y para conservar sus privilegios dan y darán la razón a la masa, la plebs, plebis.

Perderíamos el tiempo pidiéndoles a los académicos que supriman del actual diccionario castellano el anglicismo "gay" y nos dejen decir como siempre maricones a los partidarios de la retambufa. A estas respetables personas, para que no sientan que bajan de categoría al no llamarles "gays" se las puede honrar con títulos de nobleza como marqueses o condes y mejor aún vizcondes. Quevedo creía que los vizcondes eran unos condes bizcos que no se sabe para dónde conden. 

Entre tanto, huyamos de las encerronas y de quienes, en lugar de hablar la hermosa lengua de Castilla como Dios manda, la usan de modo impropio. En el próximo encierro voluntario - nada de encerrona - de los cardenales para elegir nuevo Papa, tema que parece preocuparle a usted, lo mismo que a mí, podriamos rogar que, al menos, nos dejen escuchar la misa en latín en algunos templos reservados a los ciudadanos menos analfabetos. Creo que en el españolísimo Reino de Murcia tenemos alguna oportunidad. Sin muchas esperanzas porque vivimos, nos guste o no, en un mundo de encerronas. Que Dios nos coja confesados. 

Les saludo, queridos Don Ricardo y Don Juan con todo respeto y amistad. Fernando Claramunt López. Escritor