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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 13 de septiembre de 2016

2ª de feria en Murcia. A hombros junto a El Juli y Puerta, Ponce logró la gran faena de la tarde con un mediocre toro del variado envío de Victoriano del Río / por por J.A. del Moral

























"...Es lo que siempre distinguió al gran maestro de Chiva. Su gran habilidad en convertir lo que para los demás toreros está vedado. Como tantísimas veces, ayer tuvo en sus manos el con mucho peor toro de la tarde: el toro que abrió plaza, además de un cuarto bastante menos aprovechable que los demás..."

 
A hombros junto a El Juli y Puerta, Ponce logró la gran faena de la tarde con un mediocre toro del variado envío de Victoriano del Río

J.A. del Moral · 13/09/2016
Los mejores toros de la corrida, sobre todo los del lote del lugareño Antonio Puerta, bravos y nobles donde los haya, no cayeron en las manos de El Juli ni en las de Enrique Ponce. Manes del destino aunque el valenciano consiguió que su mala suerte se trocara en buena.

Es lo que siempre distinguió al gran maestro de Chiva. Su gran habilidad en convertir lo que para los demás toreros está vedado. Como tantísimas veces, ayer tuvo en sus manos el con mucho peor toro de la tarde: el toro que abrió plaza, además de un cuarto bastante menos aprovechable que los demás porque al sustituto de Roca Rey, el muy joven diestro local, Antonio Puerta, le cupo la enorme suerte de llevarse un lote de revolución del que obtuvo cuanto pudo hasta cortar cuatro orejas un tanto localistas las segundas. Y, a El Juli, el lote medio. Dos toros francamente manejables aunque sin clase, de los que consiguió tres apéndices.

Enrique Ponce, en efecto, cortó las dos orejas del único que medio se dejó de los suyos. Un toro del que nadie, salvo él, habría cambiado sobre la marcha haciéndolo pasar de apenas propicio a sumiso colaborador. Hasta el punto, incluso, de aportarle la clase que no tuvo el animal. Y esta vez en Murcia su capacidad creativa ante prácticamente de la la nada…

Esta misma aportación que, en mayor o menor grado, venía aconteciendo en las corridas inmediatamente anteriores que nos ha dado la suerte de contemplar.
Un animal que al principio de su lidia embistió sosamente y sin humillar hasta que, gracias a la inteligente determinación de Enrique y mediante el valor además del temple, extremados como armas fundamentales, obraron la trasfiguración del burel para que la faena pasara de simplemente habilidosa a grandiosa. Una vez relajado y hasta abandonado, Ponce terminó toreando como los propios ángeles con el añadido de saber medir los tiempos milimétricamente porque, de haber prolongando el trasteo, hubiera sido imposible mediar de la segunda parte cual la consiguió.

La mayoría de los más de tres cuartos que ocuparon las localidades tomaron el portento técnico y artístico de Ponce con tanta naturalidad como entusiasmo. Pues son ya casi 27 años en los que viene consiguiéndolo. Y en esta temporada de su mayor progreso, más y más y más en su cuasi diario devenir…
También la gran estocada que cerró la obra poncista añadió razone para que su triunfo fuera indiscutible además de liberalizador de las tensiones de propios y extraños salvo la suya por su absoluta seguridad en el empeño.
Uno comprende la desazón de los colegas que alternan con Enrique, cuando creen que esta vez no le sería posible superar lo que ya habían hecho, sobre todo El Juli frente al también mediocre y desclasado animal que le cupo en suerte en segundo lugar. Fue el primer toro de su lote con el que anduvo muy por encima de sus condiciones. Y, sin embargo, Pareció qjue le aumentaba la sensación de íntimo disgusto que, para mayor dolor, creció después hasta no tener más remedio que rendirse a la evidencia porque, tras la inverosímil faena del valenciano, el publico solo pidió una oreja del quinto toro y no las dos que, seguro, habría paseado orgullosísimo el madrileño de no haber estado allí presente el valenciano y tan incómodamente por cierto. Las caras fueron los espejos de las almas de los tan ilustres contendientes.

Y como la costumbre de tener que aguantar estas mismas derrotas es tan pertinaz como real para El Juli – cual la vida misma -, al menos pudo compartir la apoteósica salida a hombros ym finalmente, poder salir contento de la plaza.

El más feliz de los tres por su novedosa e inesperada oportunidad de lograr lo mismo y sobre todo con más orejas en la talega – nada menos que cuatro -, que las conseguidas por las dos grandes figuras, fue el ayer muy apoyado Antonio Puerta.

En su primer toro, tercero de la tarde a la vez que el mejor con mucho de los ya lidiados – fue un animal ciertamente extraordinario de principio a fin –, el jovencísimo Antonio Puerta se gustó y nos gustó mucho más con el capote que con la muleta que manejó vulgarmente, independientemente de la algarabía de sus paisanos que no cesaron de jalear y de apoyarle sin la más mínima duda pese al defectuoso aunque eficaz espadazo con que lo mató.

Pero con el aún más extraordinario sexto y último del festejo, de nombre “Jilguerito”, un toro que pidió ser indultado que fue tan bravo como incuestionablemente noble, encastado e incansable repetidor como siempre pronto y fijo a todas las llamadas, Puerta anduvo finalmente al borde del abismo cuando, en vez de no dejar al animal solo en sucesivas y largas pausas que no vinieron a cuento, hubiera logrado redondear sin tantos paseos su labor. Paseos y pausas que aburrieron tanto al toro que terminó rajándose, yéndose finalmente a tablas. Lugar donde el tierno espada hasta fue desarmado. En cualquier otra plaza, el fiasco de Puerta hubiera sido letal. No en Murcia y con los paisanos dispuestos a perdonarle todo a su torero. Y menos mal que la cosa acabó bien con una estocada de efectos fulminantes que puso en sus manos otras dos orejas, a todas luces de regalo la segunda. Mejor hubiera sido que el dadivoso presidente hubiera ordenado la vuelta al ruedo de este “Jilguerito” que, desgraciadamente, no podrá ser de vacas. Mi enhorabuena al ganadero Victoriano del Rio. Otra vez será como tantas otras más definitivamente felices.



Ayer noche ya muy avanzada, viajamos desde Murcia a Madrid con parada de descanso antes de partir hacia Salamanca, esa maravilla de los mares de Castilla… Ojalá que los toros de El Pilar embistan como no lo están haciendo este año y que los que van a sustituir a Alejandro Talavante y a Roca Rey, Javier Castaño y José Garrido, tengan tanta suerte como aciertos para que Ponce se sienta bien acompañado.