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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 23 de abril de 2012

Amar en tiempos revueltos / Por Pedro Javier Cáceres



Amar en tiempos revueltos


Pedro Javier Cáceres

Madrid,22/04/2012.-
Tanto repetirlo se ha hecho topicazo “el enemigo de La Fiesta está dentro”.
Puede que sea verdad, pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Pues se acusa de tal lacra a los profesionales del sector, cuanto más grandes más “golfos” (proclaman): empresarios, ganaderos, figuras del toreo, e incluso se mete en el mismo saco a la “cabecera” de la prensa especializada.

A tal tendencia, ancestral, habitual por tomar una cuota de protagonismo de gran parte de la “prensa” y núcleo duro de los que se autoproclaman aficionados se ha unido ahora la modernidad de las redes sociales, donde se entiende pierden, o ganan, su tiempo auténticos aficionados, más: amantes de “los toros”.

Con el lío de los G-10 y sus brokers de ASM, que poco más que ser el “cobrador del frac” han aportado a la expansión de la imagen de sus patrocinados, se está disparando a todo lo que se mueve.

Los empresarios son unos rateros, los ganaderos (que no sean de la cuerda o que lidien poco de eso que llaman duras) son unos “ganaduros”, las figuras son tachadas de figuritas y la prensa unos trincones.

Se ha dado muy fuerte, y quizá con razón, los abonos de Valencia y Sevilla, sin entrar en las circunstancias concurridas.
Una vez hecha diana no importa el resultado final de toros embistiendo, ciertas revelaciones y demás; además de que la feria haya sido más o menos rentable en contra de lo que se esperaba, y eso parece doler.

Las medias entradas registradas en Sevilla hasta el viernes han sido comidilla sin entrar a comparar, más o menos, con otros años en esta fase de preferia, obviar la crisis y demás.

No interesa la oreja de Adame, la irrupción de Castaño, la macicez de Fandiño, la proyección de Jiménez Fortes, el buen aire de Silveti, el arrojo de los novilleros, -imposible todo esto si no se les pone a riesgo de cemento- ;los gestos de las figuras aceptando 3, 4 o más tardes en el abono (¡claro para matar gatos!).

Los llenos de no hay billetes del viernes y el de hay localidades de ayer sábado se da como normal sin tener en cuenta la experiencia reciente de Málaga.

Incluso se le ha puesto pegas a la corrida de Fuente Ymbro, todas a la de Victoriano del Río con cuyo ganado la tarde de Manzanares se constituye en historia. A Josemari también se le han puesto las “peras al cuarto” para expiar culpas con las dos notas emotivas de lo que va de ciclo: la reaparición de Padilla y la despedida, en maestro, de El Fundi.

En Madrid se ha puesto en marcha el ventilador de la mierda respecto de sus carteles de San Isidro, que es cierto no son lo que se esperaba con apenas 2 ó 3 ausencias relevantes (alguna voluntaria).

Incluso se ha llegado a hacer proselitismo, no ya insinuar —como ocurriera en Valencia o en Sevilla- para no sacar el abono.

Mas grave es la campaña de desprestigio que se ha venido llevando a cabo por un competidor- taurino profesional, por tanto- respecto de la empresa sobre su supuesta quiebra previa morosidad e insolvencia que desembocaba en un concurso de acreedores y de la que se han hecho eco - sin contrastar, algunos- revistas amarillas y confidenciales digitales, teniendo su extensión en las redes sociales con tufos malsanos.

Sin embargo, la sentencia del juzgado competente residente en San Sebastián, no solo ha rebatido todas las injurias, calumnias e insidias sino que ha condenado en costas a una pobre empresa de limpiezas de Zaragoza que el “autor intelectual” del libelo “echó por delante”.

Esta es la hora en que todos aquellos que contribuyeron de forma activa o pasiva a repartir el estiércol hayan pedido perdón o se hayan retractado o ¡al menos! Hayan rectificado. Ni siquiera se han molestado en publicar la sentencia con alguna nota personal a pie de página, blog, Facebook o Twitter.

“Difama, que algo queda”.

Son tiempos difíciles y “los toros necesitan amor, cariño, afecto”. Sin ser puta o julandrón, ni siquiera generoso, falta con poner un poco de sensibilidad y sobre todo argumentos.

La Fiesta necesita amor…en “tiempos revueltos”….y mirarnos menos al ombligo porque aquí los únicos protagonistas son el toro y el torero…y el que se juega su dinero… y el que lo pone para que esto subsista también (incluso los domingueros o amantes del cartel mediático como en su tiempo lo fue el de los banderilleros); pero hasta ahí.

¡Amar en tiempos revueltos!
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