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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 29 de abril de 2012

SEVILLA: El aguacero, lo más positivo / Por Juan Manuel Albendea



El aguacero, lo más positivo

Por Juan Manuel Albendea 


Sevilla, 29/04/2012.-
Con la crisis que atraviesa la agricultura y la ganadería por muchas razones, entre ellas, la sequía del invierno, la cara de satisfacción que tenían en la plaza los que se dedican a esos menesteres era evidente. La verdad que mira que hay días y horas para llover. Pues tocó ayer, un aguacero repetido en tres ocasiones. Los paraguas en la plaza, lejos de protegerte te mojan más. Tu te cubres con el tuyo, pero lo que chorrean los paraguas de delante y de detrás no está en los escritos. Otra característica de una corrida con agua es que en los tendidos, con la mano en el paraguas, no se puede casi aplaudir.

A los que les importó un pito la lluvia fue a Padilla y a El Fandi, pues trataron de complacer al público con un esfuerzo en los tres tercios dignos de mención. Lo que pasa que a los toros parece que sí les importaba la lluvia y colaboraron muy poco. Cuando no se caían, entraban a paso de tortuga.

El Cordobés tuvo una actuación similar al de su primer enemigo que atendía por Desganado. En el primero no podemos registrar ni un solo lance con el capote. Ni bueno, ni malo ni regular. En ese toro sin embargo sí hubo un ajustado quite por chicuelinas de Padilla. Con la muleta, Manuel Diaz aburrió al toro con muletazos sobre ambas manos sin mando ni temple. Hasta que el animal se aburrió y dijo: hasta aquí hemos llegado. Un pinchazo y una estocada puso fín a su vida. Y el silencio de La Maestranza fue el silencio de la indiferencia. En el cuarto, el diestro de Arganda del Rey se puso de acuerdo con el toro para no hacer ninguno de los dos nada. Redondos desiguales y más muletazos insulsos a un toro que se caía. Lo mató de una estocada de efecto inmediato y salió al tercio a saludar.

Juan José Padilla vino a Sevilla con evidente voluntad de triunfo pero para que ocurra lo que él quería necesitaba la colaboración de Regidor que, además de doblar las manos un par de veces, se paraba mucho. Lo más destacado fue el tercio de banderillas que compartió con El Fandi. Especial mención merece el que puso el jerezano en último lugar, que fue asomándose al balcón, pero al balcón del ático. Lo mató de un estoconazo de efecto inmediato y escuchó una ovación. Al quinto lo recibió con una larga cambiada de rodillas por el lado izquierdo y lo llevó al caballo galleando por chicuelinas. Brindó al público, pero no era toro para brindis. Comenzó con unos muletazos por alto y, pese a ello el toro se acuesta.. Tras una estocada suficiente, salió al tercio a saludar.

El Fandi comenzó su actuación con dos largas cambiadas de rodillas. Y volvió a ponerse de hinojos para darle cuatro verónicas y media de tal guisa Galleó por chicuelinas hasta el caballo y después tafalleras. Hoy no nos podemos quejar de que no hubo toreo con el capote. A ver si aprende El Cordobés. Un par de los cien metros lisos pero para atrás y el par del violín. Bajó un auténtico aguacero le dio cinco redondos de rodillas -¡qué facultades!- Los naturales no fueron de la misma entidad que los redondos. Al sexto también lo recibió con una larga cambiada de rodillas y, con la espectacularidad del segundo tercio habitual en el granadino, intentó torearlo sobre ambas manos pero no había emoción por culpa del animal que embestía con poco entusiasmo y la cara a media altura. Hubo insuficiente petición de oreja.
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