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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 28 de abril de 2012

El escultor Venancio Blanco galardonado por La Tertulia de Amigos del Conde de Colombí



La Tertulia de Amigos del Conde de Colombí 
rinde homenaje al escultor Venancio Blanco

Por José Mª Moreno
Pte. Amigos de Colombí

Los Amigos del Conde de Colombí han ofrecido un cariñoso homenaje al eximio escultor D. Venancio Blanco, en consideración a su gran afición a la Tauromaquia, a la labor de difusión que con sus obras taurinas la depara, y a su excelsa bonhomía. El acto tuvo lugar el jueves 26 de abril, tras una comida de hermandad que se celebró en los salones del restaurante Casa Ciriaco de la calle Mayor madrileña, a la que asistieron más de 60 asociados y amigos del escultor.

Al comienzo de las intervenciones, el presidente de la Tertulia, D. José Mª Moreno Bermejo recordó a los homenajeados fallecidos durante el mes de abril, D. Antonio Mingote y D. Raimundo Rodríguez. Igualmente informó de que el vicepresidente 1º, D. Claudio García, había salido perfectamente de la operación que le habían realizado.

A continuación, agradeció a D. Venancio Blanco que hubiera aceptado el homenaje que se le dedicaba. Habló de la primera vez que vio la obra del escultor, curiosamente no escultórica sino una tauromaquia grabada sobre la Suerte de Varas, y de cómo quedó fascinado para siempre por la calidad artística de D. Venancio. Como muestra de ello, mostró tres esculturas del artista que forman parte su colección, y expresó el placer que siente cada vez que las contempla. Habló de los principios de la vida campera que disfrutó el homenajeado en sus tierras salmantinas, y de su admiración por que el artista haya dejado constancia para siempre de la labor del vaquero charro en un grupo escultórico que con ese título, "El Vaquero Charro" dedicó a su padre y a su Salamanca querida.

D. Vidal Pérez Herrero destacó la bonhomía de su amigo Venancio, el merecimiento del homenaje que se le dedicaba y la magnífica labor cultural que desarrolla por medio de la Fundación Venencio Blanco, dirigida por Dª. Nuria Urbano, presente en el acto Intervino a continuación D. José Carralero Sánchez quién alabó las virtudes que ornan la personalidad de D. Venancio; recordó su estancia en Roma dirigiendo la Real Academia de Bellas Artes de Roma, y la magnífica labor que en ella desarrolló el homenajeado. Habló del sempiterno cuaderno de campo que siempre acompaña al artista. Recordó la estancia en Nueva York de ambos y de cómo Venancio se perdió en la National Galery. Habló de su juventud, siempre en el campo, bebiendo en él. Alabó la visión tridimensional del artista, la belleza de su obra taurina y, sobre todo de su obra religiosa, en la que muestra la realidad de la humanidad: dolor, polvo y sacrificio. Y terminó con una loa a los bajitos, el reino del arte lo detentan los bajitos como nosotros, dijo con broma.

A continuación intervino Dª. Mariate Cobaleda, diputada por Salamanca, quien agració a D. Venancio su grandeza como hombre y como artista, sus alabanzas al campo charro, sus figuras de toros y toreros, unidad de lo que debemos ser, humanidad y espejo de unión, como un sueño de tauromaquia en el cielo; sueño y quietud.

El contertuliano D. Tomás Tejero mostró su placer por que su pueblo, Priego de Córdoba haya declarado Hijo Adoptivo a Venancio Blanco, con lo cual se satisfacía llamándole paisano.

A continuación intervino D. Juan Sáez de Retana, quién expresó su satisfacción por haber conocido a Venancio Blanco, del que había recibido un gran efecto de bondad; tu limpio espíritu te ilumina para modelar tu obra a la imagen del Gran Alfarero, Cristo, del que tomas la belleza y la espiritualidad que te encamina a Él.

Por fin el homenajeado intervino para agradecer el homenaje que se le dedicaba, así como las cariñosas palabras que le dirigieron los intervinientes. Dijo que él nació con el toro, que es amigo del toro, animal bello que dibuja y modela con pasión; que le transmite nobleza y armonía. Hizo un símil sobre el toro y el Cristo de después de la Resurrección, tras la Última Cena, Su muerte y resurrección. Definió su magnífica obra sobre la Última Cena, la localización de Judas en la misma, con las manos abiertas, su redención. De la Muerte de Jesús habló sobre el Buen Ladrón y el otro, al que no ve malo. La obra de Dios y la del hombre. Y terminó haciendo una loa a la libertad, esa por la que lucha el toro y nos ofrece Dios a los hombres. Recordó con amor a su padre, el que le inculcó la necesidad de ser libre.

Terminadas las intervenciones, el presidente de la Tertulia de Amigos del Conde de Colombí D. José Mª Moreno impuso a D. Venancio Blanco el emblema Madroño de Albero, y citó a los contertulianos para el próximo 24 de mayo, día en que se rendirá homenaje al gran fotógrafo Cano, con ocasión de cumplir su primer centenario.

J.Mª Moreno, Venancio Blanco, Juan Sáez de Retana