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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 18 de abril de 2012

Otro día más / Por Juan Manuel Albendea


Sevilla: Un toro de Cuadri


Otro día más

Por Juan Manuel Albendea
 
Sevilla. Martes, 17 de abril de 2012
Ayer, en almuerzo con buenos aficionados, comentando el desarrollo de las corridas de esta temporada, algunos éramos partidarios de que el número de festejos de feria se redujeran a unos ocho, más o menos, naturalmente con figuras y con ganaderías como las que se lidiaron ayer y anteayer. Ya sé que lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. Pero había que intentarlo. Se comentaba como en los comienzos del siglo XX, en los carteles no figuraba más de media docena de toreros en la feria y Joselito y Belmonte toreaban a lo mejor cuatro o cinco tardes. Y, desde luego no había esa exclusión de ganaderías que hacen hoy las figuras. Era inconcebible una feria, en la que, por ejemplo, las máximas figuras no lidiaran una corrida de Miura. Ya sé que los tiempos han cambiado, que el toreo ha evolucionado, pero no sé si ha evolucionado demasiado hacia lo fácil y por esa vereda nos vamos al despeñadero. Cada día la plaza tiene menos público.

Naturalmente que los que no son figuras, por ejemplo, los de ayer y anteayer tienen derecho también a torear en Sevilla. No faltaba más. Pero para eso están los domingos y festivos durante toda la temporada. Entonces se les puede dar la oportunidad. Pero aguantar cinco festejos seguidos desde el viernes pasado y los que nos quedan, que solamente haya habido dos orejas en treinta toros denota que con esa programación la afición no se va a venir arriba.

La corrida de ayer de Celestino Cuadri estuvo bien presentada y hubo toros aprovechables. Pienso que un Manzanares o un Juli con ese ganado, suponiendo que hubieran querido torearlo, hubieran sacado mucho más partido, porque por eso son figuras del toreo. Ya sé que son elucubraciones pues, no veo a ninguno de los citados dispuestos a anunciarse con hierros como el Conde la Maza, Cuadri o Miura. Pero si la afición no se pone seria y clama por carteles de ese tipo, la fiesta se hunde.

Ayer hubo algunos momentos brillantes en la suerte de varas. No es que ninguno de ellos tomara cuatro o cinco varas, ni siquiera tres que era hasta hace poco lo reglamentario, pero por lo menos el tercer toro romaneó y derribó solo en el primer puyazo, pues el siguiente ya fue un picotazo. Con las banderillas destacó David Adalid, en dos pares buenos, mejor el primero que el segundo. Las faenas son demasiado largas, es verdad que con la buena intención de sus artífices de sacar algo brillante, pero aunque se vea que es imposible, el tesón, voluntarioso, es de agradecer pero se hace bastante pesado. Y una prueba de ello es cómo se prodigan en este tipo de festejos los avisos. Una advertencia que debería ser extraordinaria, se está convirtiendo, cada día más, en rutinaria. También es verdad que en la suerte de descabellar algunos están en la primaria. No sé si ahora autorizarán en el Matadero entrenarse en esa faena. Antes era lo usual. En fin, otro día más, sin que quede nada para la historia.
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