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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 20 de abril de 2012

FERIA DE SEVILLA: ¡Qué faenas más largas!/ Por Juan Manuel Albendea


Jiménez Fortes / Foto: Sandra Carbonero-Burladero.com

¡Qué faenas más largas!

Por Juan Manuel Albendea 

Sevilla, 19/04/2012.-Los diestros actuales no tienen conciencia de que el toreo es un arte efímero y que retener en la retina o en la mente una faena de setenta muletazos es imposible. Se nota que no han leído a Gracián: “Lo bueno si breve dos veces bueno”. 

Si la faena se hace muy larga para tratar de conseguir algunos pases para el recuerdo que es lo que se pretende, lo que se consigue es que se recuerde la cantidad más que la calidad. Además, ya es raro el festejo en el que no se producen varios avisos, pero no tanto porque se demoren en exceso con la tizona, sino simplemente porque cuando entran a matar ya están muy cerca el tiempo del recado presidencial, y eso cuando no lo reciben, incluso antes de entrar a matar. ¡Hay que acortar las faenas! Para el aficionado es un suplicio tanto mantazo sin ton ni son.

¡Vaya tela, con la puntilla!. Seguimos igual. Ayer, a una espectadora un puntizallo le produjo un estremecedor alarido que levantó de los asientos al tendido 3. Me informó Álvaro Pastor, que debía de andar por allí, que fue una francesa, sobrecogida por la cantidad de pinchazos que le estaban dando al toro. El alarido, al parecer, provocó la indignación de sus compatriotas.

Del encierro del Ventorrillo solo se pueden destacar sus capas multicolores: no hubo dos iguales. Según el programa: negro listón, melocotón bragao, negro meano, sardo, negro burraco y negro a secas que fue el primer sobrero y castaño el segundo sobrero. Vaya gama de colores. Esa variedad, también la tuvieron en la casta y en la pujanza. Aunque es verdad que ambas en tono menor. El primero fue malo. Miraba al torero y derrotaba peligrosamente. La faena de Urdiales al que el toro desarmó y persiguió solo pudo merecer, generosamente, el silencio. El cuarto fue devuelto a los corrales por inválido acompañado por una parada de cabestros juguetones y berrendos en castaño. Brindó indebidamente al público otro de la misma ganadería que galopaba y salía suelto sin un objetivo concreto, y lo que aconteció fue una faena atropellada y muy larga.

Del primer toro de Iván Fandiño hay que destacar las verónicas de salida. Naturales sin brillo, pues el toro se paraba en el embroque y redondos sin temple a un toro poco franco. Estocada perdiendo la muleta. El quinto pierde las manos en el primer tercio y el presidente, indeciso, ni cambiaba el tercio ni cambiaba el toro. Al final optó por lo primero. Varias series de redondos vulgares y como Fandiño daba muchos gritos, el manso se asusta y no embiste. Escuchó un aviso, por la prolongación de la faena.

El tercero, bien armado, aunque bizco, romaneo en el caballo pero a la muleta llego tardo y escarbando. Jiménez Fortes le instrumentó algunos naturales de corto recorrido. También escuchó un aviso. Esta tarde, por fin llegan las figuras. Ya era hora. Justamente, cuando este guardia hoy no puede ir a los toros por obligaciones ineludibles.
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