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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 23 de abril de 2012

FERIA DE SEVILLA: Al a vulgaridad le llaman arte / Por Diego Martínez


Rivera Ordóñez / Foto de Sandra Carbonero-Burladero.com

TOROS DE TORREHANDILLA-TORREHERBEROS 
PARA RIVERA ORDÓÑEZ, EL CID Y EL FANDI

Al a vulgaridad le llaman arte



Por Diego Martínez
U.T.A.A.

Sevilla, 22/04/2012.-Cuando se anunciaron los carteles, este era uno de ellos que no tenía por donde cogerse. De antemano se podía intuir que no sucedería nada notable en la plaza, y así sucedió.

Para empezar, marchando otra corrida y van……..de toros comerciales al estilo de hoy. Presidencia facilona que deja pasar toretes nada armónicos con cuerpo de novillos y al menos algunos de ellos lucía buenas arboladuras, pero casi todos los pitones “reventados”.
Que nadie se preocupe porque cuando al final de temporada nos presenten el cuadro final de novedades, veremos que no se manda analizar ningún pitón, así que diremos lo que dicen del valor en el ejército, que los pitones de esta tarde lo suponemos íntegros.

Otra cosa es lo que estos antiguos “jandillas” llevaban dentro. Vacíos de casta brava, escasitos de fuerzas y amables en el amplio sentido de la palabra.
Con este material podría Manzanares y alguno más del escalafón de los artistas, pero aquellos que tienen por bandera la vulgaridad, es patente que aburren hasta las ovejas. 

Y esto sucedió esta tarde en Sevilla, donde RIVERA ORDÓÑEZ, menos espabilado que sus compañeros, o quien sabe si a propósito, deja que a sus oponentes le den alguna dosis más del castigo habitual en los caballos y claro llegaron a la muleta con el gas en su término. Por favor que deje de poner banderillas, porque con los rehiletes no es ni siquiera vulgar.

EL CID, otrora torero poderoso que se encumbró con una mano izquierda prodigiosa que le podía a ganado encastado, ahora se anuncia con estos “toritos” y claro se ha adocenado y ejecuta un toreo sin profundidad, desviado, que es imposible que emocione ni que llegue a los tendidos.

EL FANDI no engaña a nadie. Tiene su forma de entender la profesión. Tiene sus seguidores. Hay “gente pa tó”. No está dotado del sentido del temple, pero hay que reconocerle su buena forma atlética para las banderillas. Sabe preparar los toros en los caballos para que le duren tres carreras, pero cuando coge la muleta volvemos a apreciar la falta de profundidad en su toreo y posiciones ventajistas que confeccionan faenas superficiales sin apenas contenido.

Otra tarde más de aburrimiento y ya en este ciclo tan largo, se va a hacer cuesta arriba a partir de mañana compaginar las casetas con los toros, mientras el espectáculo que nos ofrecen sea tan pobre como hasta ahora.
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