la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 31 de marzo de 2024

'Ni de toros, ni de política, ni de religión…' de Fernanda Haro Cabrero


"..El libro es una reflexión muy personal que asume desde la responsabilidad que le concede la autonomía. En otras palabras, es una académica que no tiene compromisos con nadie. Habla con rigor intelectual y desde su afición.."

Ni de toros, ni de política, ni de religión…

"...Expone que las prohibiciones normalmente vienen de alguien..."

Existe aún esa vieja costumbre que, para evitar conflictos, en la mesa no se debe hablar ni de toros, ni de política, ni de religión. En el libro "Toros. Fundamentos y futuro de un rito ancestral" (Almuzara, 2024), Fernanda Haro Cabrero desmota el mito explicando que darle la vuelta a un problema no lo resuelve, sino que lo hace más grande. Nos invita a afrontar las diferencias a través del diálogo, pero con respeto y con el uso adecuado del lenguaje, que es la herramienta que los seremos humanos hemos ido desarrollando para comunicarnos y crear una mejor sociedad.

Fernanda le da perspectiva histórica al debate. Desde que hay corridas de toros ha habido detractores. Existe evidencia documental en esta materia desde el siglo XVIII. O sea, el debate es tan antiguo como el espectáculo taurino mismo. No siempre las posturas han sido irreconciliables. De hecho, muchas de las reglas que hoy rigen las corridas de toros son el resultado de la dialéctica entre apologistas y aficionados a la fiesta brava.  

La investigación se remonta al siglo XVIII, "periodo en el que la costumbre de correr toros se transforma, se profesionaliza, se regula, se norma y se discute. La Ilustración, al cuestionar la costumbre de correr toros, provocó que se instituyera y se transformará como práctica cultural".

Acudiendo a la historia, Fernanda desmonta otro mito: No son más civilizados o conscientes quienes quieren abolir la tauromaquia. Esto porque desde siempre ha habido personas que les guste y a otros que les desagrade. Así que afirmar que la prohibición de la fiesta brava es un signo de modernidad, es un auto engaño que implicaría perder referencia histórica.

Para poder dialogar se necesita establecer un acuerdo sobre algunos términos. El uso correcto del idioma español puede evitar malentendidos y facilitar avenencias. Por lo que Fernanda Haro va creando una especie de glosario de terminologías que ayudan a la comunicación. Lo que el libro propone es que haya diálogo y respeto en la sociedad. Y lo hace en forma sencilla y clara. Acude al diccionario de la Real Academia de la Lengua para presentar algunas definiciones. Por ejemplo, explica lo que es arte, cultura, tauromaquia, cruel, cruento, asesino, tortura, mascota, sadismo, sádico… 

De esta manera, Fernanda explica y desestima las falacias que algunos antitaurinos repiten en las redes sociales. Nos dice que la opinión de alguien que desconoce es prescindible. 

El libro parte de dos premisas que ya le habíamos escuchado cuando se presentó en el Senado de la República a defender la fiesta de los toros y que son la base del programa de Redes Culturales Taurinas, que realiza con María de los Ángeles Díaz Hubard. Primero, la tauromaquia es una actividad legal, normada y regulada, a la que se asiste de manera voluntaria. Segundo, los análisis y los argumentos deben presentarse desde la razón, la ciencia y la evidencia. De esta manera, reivindica el derecho a la cultura, a la libertad de culto –el culto al toro–, y la protección de las minorías.

Con rigor académico, Haro Cabrero expone que las prohibiciones normalmente vienen de alguien de fuera, personas ajenas a la tauromaquia que se escandalizan o a quienes les horroriza lo que pasa en el ruedo y que deciden tomar acciones sin mayor conocimiento del tema. La historia –revela Fernanda– nos demuestra que las prohibiciones "no resuelven el fondo de la problemática si es que la hubiera realmente, puesto que lo que median en ella son, en realidad, factores políticos". Prohibir no logran erradicar la afición taurina; al contrario, como lo vimos después del cierre de la Plaza México, los intentos de abolición hacen que la afición resurge con mayor ímpetu.

Entre los muchos temas interesantes que el libro presenta está que los taurinos han sido siempre respetuosos de los gustos de los demás. No ha habido intento de imponer la tauromaquia a la totalidad de una comunidad. Esto es interesante para un grupo de personas que es calificada como "bárbaros, sádicos o retrógrados que atropella los derechos de otros seres". Resalta el amor al toro bravo de los taurinos y que no hay ninguna ganadería que sea propiedad de un antitaurino.

Fernanda Haro Cabrero es una aficionada a los toros culta y entendida, es decir, "alguien que entiende. Y para entender se necesita conocer, investigar, estudiar, aprender, formarse y, cuando se necesite, reformarse". El libro es una reflexión muy personal que asume desde la responsabilidad que le concede la autonomía. En otras palabras, es una académica que no tiene compromisos con nadie. Habla con rigor intelectual y desde su afición. 

La autonomía le permite criticar también a los taurinos. Así que en el libro no sólo desmonta los mitos antitaurinos, también señala clichés y lugares comunes que los taurinos repetimos sin reflexión, ni rigor. Afirma que la mayoría de las veces los taurinos hacemos "una defensa limitada y endeble", sin argumentos que sean elaborados sobre la base de la razón y la evidencia.

Como ejemplo, utiliza la frase que dijo Federico García Lorca: "Creo que los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo". Fernanda explica que es una opinión (el verbo "creo" hace referencia a la posibilidad de estar equivocado), de un poeta que está acostumbrado a hablar en un lenguaje metafórico y que lo dijo en 1936. Así que repetirlo como si fuera una verdad científica, es una falacia tan falta de rigor como muchas de las que utilizan los antitaurinos para atacarnos en redes sociales. Y afirma: "La fiesta no se cultiva a sí misma, la fiesta no se hace siquiera fiesta a sí misma; a la fiesta la hacen, la viven, la gozan o padecen, la experimentan, sus asistentes”. También asevera: “No todos los taurinos son cultos, ni lo serán por el mero hecho de asistir a una corrida de toros o a cien incluso"

El libro "Toros. Fundamentos y futuro de un rito ancestral" invita a la sociedad, pero especialmente a los taurinos, a prepararnos, a estudiar y a reflexionar sobre la pertinencia y la vigencia de la tauromaquia.

El texto de Haro Cabrero, como buen toro bravo, se va "pa arriba", se crece… Y termina con una introspección personal y muy pertinente que, me atrevo a pensar, nos deberíamos hacer todos los aficionados. Se cuestiona: ¿Por qué soy taurina?

Fernanda Haro, que en otros textos ya nos había deleitado con una explicación de cómo su afición a los toros la había ayudado como mamá en la crianza de sus hijos ("La Tauromaquia como herramienta para la educación y la tolerancia", Instituto Juan Belmonte, 2022), nos habla del respeto a la naturaleza, de la consciencia de ser una con el mundo y de su concepto de triunfar. Una mujer apasionada que no tiene miedo de su experiencia con el dolor y la muerte. 

Para ella, "la tauromaquia es un ejercicio de múltiple comprensión. Puede ser admirada o criticada, pero sus componentes –que el texto analiza con hondura– le permiten perdurar en el tiempo y generar ecos a su alrededor".

Enhorabuena a Fernanda Haro por haber escrito una defensa con rigor académico, pero también con un toque íntimo, muy de ella. Un ensayo que invita a la sociedad a que sí hablemos de toros, de política y de religión, pero que lo hagamos con argumentos desde la razón y la evidencia. Es también un llamado a los taurinos a que realicemos una reflexión profunda de por qué somos aficionados y a seguir estudiando, aprendiendo, formándonos y, cuando se necesite, reformándonos.
Antonio Casanueva

LORCA REESTRENA PLAZA CON EL TRIUNFO TOTAL DE PACO UREÑA / por Juan Miguel Núñez Batlles


CINCO OREJAS Y UN RABO RESUMEN Y MAGNIFICAN EL ACONTECIMIENTO

Notable la presencia en el tendido de Pepín Jiménez,
 que recibió un emotivo brindis.


LORCA REESTRENA PLAZA CON EL TRIUNFO 
TOTAL DE PACO UREÑA

Juan Miguel Núñez Batlles
Lorca vuelve a contar mucho en el panorama taurino, reforzada ahora su importancia gracias también a la reinauguracion de su centenaria plaza que ha estado trece años cerrada por los daños de los terremotos que sufrió en mayo de 2011.

La muy milenaria ciudad, que en 1892 inauguró el coso llamado de Sutullena por su enclave en la pedanía de la que toma el nombre, integrada ya en el casco urbano, sigue así abundando en la búsqueda de los más prometedores y espléndidos horizontes. Porque ha sido el toreo también en esta privilegiada zona del sureste, además de sus importantes recursos patrimoniales y naturales, una fuente de riqueza permanente. Ahí estan la propia ciudad y su Huerta, Comarca del Guadalentín y unas cuantas poblaciones más o menos limítrofes que siguen soñando por instalar o recuperar la tradición, taurina, por supuesto. 

Ahora con Lorca tienen un espejo donde mirarse aficionados y políticos, como ocurrió con la cercana Vera, que tras reincorporarse a la civilización al conseguir el rescate de su centenario coso en ruinas, el más antiguo de la provincia de Almería, incluida la capital, marcó el camino a seguir para dejar la semilla que encontrarían otras poblaciones, caso Roquetas de Mar, ejemplo ahora de programación y gestión en lo taurino.

En ese sueño están aún Cartagena, Huércal-Overa y Velez-Rubio, entre otras poblaciones de la zona, empeñadas en enarbolar la bandera del progreso, la cultura y la libertad, tres grandes metas del espectáculo. Y ha de contarse también, cómo no, el divertimiento.

Fue lo de este Sábado de Gloria en Lorca, espectáculo total con motivo del estreno de las obras que han devuelto a la ciudad todo su esplendor taurino. Gloria y honor que en un pasado no muy lejano sustentó también, y tan bien, el nombre de Pepín Jiménez, el torero "de Lorca" que en los ochenta tuvo una enorme proyección por su muy artística personalidad dentro del más depurado estilo. 

Y qué ocasión más propicia para nombrar y ensalzar a Pepín Jiménez, maestro en doble acepción o contextos diferentes, como artista que ejerció en los ruedos y como docente que todavía imparte sabiduria en las aulas. Para él fue el emotivo brindis, del cuarto toro, que ocupó el momento más transcendental en la tarde, cuando la plaza enmudeció con un silencio absoluto para poder escuchar la dedicatoria. "Por usted estoy hoy aquí, ésta es su plaza, es uno de nuestros toreros: el más importante", proclamó Ureña, refrendadas sus palabras con una atronadora y cariñosísima ovación. Y es que el amor de Lorca a Pepín Jiménez es inigualable, absolutamente inabarcable.

Todo esto y muchos más detalles, aspectos y consideraciones habría que contar de una función que a la postre acabaría siendo memorable también por supuesto por la brillante actuación que cumplió Paco Ureña. Ahí hay que explayarse contando.

Cinco orejas y un rabo resumen y magnifican un gran acontecimiento. Y eso que se fueron intactos al desolladero otros tres o cuatro apéndices más por culpa de la maldita espada. 

El primer contratiempo en la tarde por esta razón,  los sucesivos pinchazos con aviso incluido en el que abrió plaza, un buen toro de Juan Pedro, en el que debió abrir el marcador de trofeos, uno o incluso dos, después de una faena de gran consistencia con atractivo especial en una serie al natural. Primera oreja, en el segundo, de "El Torero", por un trasteo con más argumentos por parte del hombre que del burel. 

Magistral Ureña en el de Domingo Hernández que hizo tercero. Toro bueno y, sobre todo, toreo de mucho asiento y bella apostura, de trazo firme y muy sentido en lo fundamental. Arrimón muy apropiado y estocada saliendo el toro rodado. Los máximos trofeos.

Y todavía más en el cuarto, un enclasado y bravo ejemplar de Victorino. Aquí, el Ureña de los grandes acontecimientos que llevan su propio sello. Toreo de mucho encaje y verdad, presentando los engaños en terrenos ajustadísimos, y en perfecta conjunción de temple y armonía el toro y el torero. Pero qué desastre la espada. Aviso inevitable. Pero mejor olvidar. El toro fue ovacionado, y hubieran faltado trofeos para premiar aquello. 

En el quinto, de García Jiménez, lo intentó el hombre, sin embargo, no fue posible sencillamente por falta de toro, reacio a embestir.

Con el de Fuente Ymbro que cerró la tarde estuvo Ureña muy solvente y seguro. El toro prestó asimismo lo suyo, emoción y calidad en las embestidas. Espadazo fulminante  y otras dos orejas.

En resumen, Ureña toreó como nunca, expresión que referida a él y sus capacidades de disposición y valor, técnica y destreza,  y atributos artísticos, habría que matizarla con un "como siempre". Una vez más hizo Ureña el toreo exacto y profundamente natural, de formas y contenidos valerosos; muy valerosos por lo que a arrojo se refiere, y al tiempo por el gozoso atractivo de su prestancia y juncal torería. Todo eso y más hubo en Lorca.

Huelga de decir que el lleno fue de "no hay billetes". Y que hizo viento y frío. Empero, todo se dio por bueno gracias a la calidad del espectáculo. También los toros, sin excepción, muy bien presentados. Y la plaza remozada ha quedado muy funcional y cómoda, además conservando el estilo arquitectónico que preserva la esencia de este tipo de recintos. Enhorabuena al Ayuntamiento de Lorca y a su afición por lo que han conseguido. No obstante, desde ya hay que poner la gestión en manos de un empresario que tenga demostrada profesionalidad y solvencia para evitar patinazos que ahora, y en plena celebración, no viene al caso señalar.

RAFAEL GAGO YA ESTA CON EL CALIFA MANOLETE, "EL QUE TOREA" / por José María Portillo Fabra

"..aunque me queda el hueco de no contar con tu padre, sé que podré contar contigo para que me expliques de toros porque a tí  te enseñó tu padre, que ya se encontrará en el Cielo hablando con su maestro Manolete, "el que torea"..."

RARAEL GAGO YA ESTA CON EL CALIFA MANOLETE, "EL QUE TOREA"

Sucedió en los Años 40, cuando Manolete mandaba en el toreo. El padre Rafael Gago Álvariño, recien desaparecido torero cordobés, fue  el prestigioso  escritor y periodista afincado en Córdoba Rafael Gago Jiménez, quien en los Años 40 mantenía frecuentes conversaciones con el Califa de Sants Marina a fin de recarbarle información para redactar una biografia del diestro.  Era 1942 y Rafael Gago Alvariño tendría unos doce años, pero ya atendía labores de secretaria para su padre, escritor y- periodista. Sonó el telefono:

 - Dígame?

-Deseo hablar con don Rafael Gago Jiménez

-Muy bien. De parte de quién?

-De Manolete.

El jovencito se quedó un poco cortado y preguntó:

-Pero qué Manolete? El que torea?

Manolete se echó a reír:

-Si, si, el que torea...

Hablaron el torero y el escritor de lo que tuvieran que hablar, y al concluir dijo Manolete:

-Ah, Rafael. Dile a tu hijo que toma muy bien los recados, asegurándose de todos los detalles. Como torearé pronto en Córdoba, llevalo a los toros contigo.

Llegó el día, fueron a la plaza, el niño con la ilusión de conocer y ver torear a Manolete, y el padre, con la ilusión de hacerle a su hijo el mejor de los regalos. Manolete estuvo muy cariñoso con el niño Rafael y además, tuvo una gran actuación. Y esa noche le dijo Rafael a su padre: "Papá, llevame a los toros, que quiero ser torero". Y lo consiguió, actuando en las mejores cuadrillas. 

José María Montilla

Vi torear a Rafael Gago muchas veces, y al retirarse hice una gran amistad con él a través de José María Montilla, que nos daba lecciones de fe, esperanza y caridad a cuántos teníamos el honor y el placer de tratarlo. José María es Cursillista de Cristiandad y yo aseguraría que Rafael Gago también lo era, aunque eso nunca se pregunta. 

Pero el caso es que Rafael Gago participaba en todas las excursiones taurinas de los Cursillos de Cristiandad, lidiando las becerras, novillos y hasta algun toro que lidiaba el maestro. En esa época me hice como digo  muy amigo de Rafael Gago .por su bondad, educado trato y torería, y comencé a hacerme amigo de su hijo Rafalin, de quien quizá haya aprendido de toros más que de nadie, y podría contar ejemplos concretos de lo que sabe de toros. Te tengo, Rafalin, un gran afecto, y me consta que tú me lo tienes a mí.

Por eso, aunque me queda el hueco de no contar con tu padre, sé que podré contar contigo para que me expliques de toros porque a tí  te enseñó tu padre, que ya se encontrará en el Cielo hablando con su maestro Manolete, "el que torea".

José María Portillo Fabra, de la Tertulia Taurina El Castoreño del Real Círculo de la Amistad y del Circulo Taurino de Córdoba.

Córdoba, 31 de Marzo de 2024
Domingo de Resurrección

Autor: José María Portillo

Domingo de Resurrección en imágenes. Cristo vive... para siempre

La aparición de Cristo a María Magdalena, obra de Alejandro Andreevich Ivanov.

Se puede ver en obras de Edward Burne-Jones, del taller de Pieter Van Aelst, Andrea Mantegna, Gaspar de Valencia, Juan Correa de Vivar, Pedro de Mena, Jerónimo Vicente Vallejo Cósida y Alejandro Andreevich Ivanov.

Domingo de Resurrección en imágenes.
 Cristo vive... para siempre

El Domingo de Resurrección se conmemora el gran momento que da sentido a la vida de un cristiano: la Resurrección de Cristo. Es decir, Jesús vive, como dice el Evangelio según san Juan (Jn 20, 1-9): 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: 

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». 

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. 
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Se puede ver en La mañana de la Resurrección, obra de Edward Burne-Jones.

En este tapiz del taller de Pieter Van Aelst.

En La resurrección de Cristo, pintada por Andrea Mantegna.

En La resurrección de Cristo, de Gaspar de Valencia.

La resurrección de Cristo pintada por Juan Correa de Vivar.

Magdalena penitente, obra de Pedro de Mena.

La resurrección de Cristo, de Jerónimo Vicente Vallejo Cósida.

La aparición de Cristo a María Magdalena, de Alejandro Andreevich Ivanov.

Imágenes del Museo Lázaro Galdiano, Museo del Prado, Academia Carrara, Museos Vaticanos y Museo estatal ruso de San Petersburgo, entre otras.
Cristina Martín

Albacete acogerá la I Semana Taurino-Cultural del 1 al 6 de abril


 Exposición taurina, a cargo del pintor Francisco Gabaldón; el fotógrafo taurino, José María Fresneda; y el ‘sastre de toreros’, Justo Algaba, podrá visitarse del 4 al 6 de abril en la Casa Perona.

La Diputación de Albacete ha acogido este miércoles la presentación, en rueda de prensa, de la primera Semana Taurino-Cultural que tendrá lugar en la ciudad del 1 al 6 de abril, bajo el lema ‘Albacete, Vive la Tauromaquia’

Este evento, pionero en su género, ha sido impulsado por la Fundación Toro de Lidia con el apoyo de todas las instituciones representativas del territorio: la propia Diputación, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Albacete.


Diversa programación de actividades

Y representantes de todas ellas han asistido a esta ‘puesta de largo’ de la iniciativa: Santi Cabañero, como presidente provincial; Victorino Martín, como cabeza de la Fundación Toro de Lidia; Antonio Martínez Iniesta, en calidad de coordinador del Capítulo del Toro de Lidia en Albacete; Pedro Antonio Ruiz Santos, al frente de la Delegación Provincial de la JCCM; y Alberto Reina, como segundo teniente de alcalde y concejal de Coordinación General de Funcionamiento del Gobierno Municipal en el Ayuntamiento de Albacete.

Entre ellas, está esa exposición taurina avanzada por Ruiz Santos y que, a cargo del pintor taurino, Francisco Gabaldón; el fotógrafo taurino, José María Fresneda; y el ‘sastre de toreros’, Justo Algaba, podrá visitarse del 4 al 6 de abril en la Casa Perona. 

Dos tertulias: la primera será el jueves 4 a las 19:00 horas en el Museo Municipal, titulada ‘La Tauromaquia a debate’, con Victorino Martín, Miguel Abellán y Luis Francisco Esplá; la segunda será el sábado día 6, a las 19:00 horas en el Casino Primitivo de Albacete, con Nacho Lloret, Luis María Garrido y Juan Antonio Medina y bajo el título ‘Empresarios Taurinos: novedades e iniciativas a aplicar para salvaguardar la Tauromaquia. /Leer más...+/

sábado, 30 de marzo de 2024

Sábado Santo en imágenes. Silencio y oración junto a María, a la espera

La piedad, obra de José de Ribera

Se puede ver en obras de José de Ribera, Anton van Dyck, Antonio Rafael Mengs, Francisco de Goya o Diego Gutiérrez, Tiziano y Luisa Roldán, entre otros.

Sábado Santo en imágenes
Silencio y oración junto a María, a la espera

Sábado Santo: el silencio, el recogimiento, la oración y el acompañamiento a María... a la espera de la Vigilia Pascual. Evangelio según san Mateo (Mt 27, 62-66): A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron: «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”
Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera. Pilato contestó: «Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis». Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.

En La Piedad, de José de Ribera.

Lamentación sobre Cristo muerto, obra de Anton van Dyck.

Lamentación sobre Cristo muerto, del pintor Antonio Rafael Mengs.

El entierro de Cristo, de Francisco de Goya o Diego Gutiérrez.

Entierro de Cristo pintado por Tiziano.

El entierro de Cristo, en la escultura de Luisa Roldán.

El Cristo yacente, de Gregorio Fernández.

Nuestra Señora de la Estrella, en Sevilla.

La Esperanza de Triana, en Sevilla.

Nuestra Señora de las Angustias, obra de Juan de Juni que procesiona por las calles de Valladolid.

Imágenes de la Fundación Goya en Aragón, Metropolitan Museum (Nueva York, EEUU), Galería de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo Nacional del Prado, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y Museos Vaticanos, entre otras.

El libro de Espartaco / por Pla Ventura


"..Crivell ha dedicado su tiempo, su ciencia y su talento para, una vez más, ponerla al servicio de la tauromaquia y, como en el caso que me ocupa, para enaltecer los tremendos valores de un hombre que, si brilla por su bondad en los momentos en que vivimos, allá por los años ochenta fue figura máxima del toreo, nos referimos a Juan Antonio Ruíz Espartaco.."


El libro de Espartaco
Pla Ventura
Toros de Lidia/30 marzo, 2024
Cada vez que compro un libro de toros, o de la materia que fuere, tengo la sensación de haber hecho una inversión fantástica y, es lo que me ha sucedido al adquirir el vademécum que ha narrado el doctor Carlos Crivell que, si en medicina es un experto, en periodismo es un auténtico maestro. Crivell ha dedicado su tiempo, su ciencia y su talento para, una vez más, ponerla al servicio de la tauromaquia y, como en el caso que me ocupa, para enaltecer los tremendos valores de un hombre que, si brilla por su bondad en los momentos en que vivimos, allá por los años ochenta fue figura máxima del toreo, nos referimos a Juan Antonio Ruíz Espartaco, un torero al que Carlos Crivell nos muestra con la sagacidad de su pluma y de su talento desmedido, las cualidades que llevaron a Espartaco para ocupar durante más de un decenio, su galardón como auténtico líder del escalafón de los matadores de toros compitiendo contra los mejores de la época que no eran mancos.

Al margen de todo lo que se ha escrito sobre Espartaco, con esta obra llegamos a la conclusión de que, gracias a sus letras, los aficionados podemos conocer en profundidad la carrera emblemática de este diestro admirable que, en su momento, hasta pensó en abandonar su profesión porque no le encontraba sentido a que sus éxitos no tuvieran la repercusión que él deseaba, todo ello hasta que le llegó a sus manos el toro Facultades en Sevilla en que, por fin, puso las cosas en su sitio y al diestro en el lugar que le correspondía.

Como explico, es un lujo, una bocanada de aire fresco para el alma de cualquier aficionado que se precie aquello de leer este libro, Espartaco gran maestro del toreo. Carlos Crivell, con su obra, se ha recreado en la suerte como hacen los grandes artistas de la torería, como solía hacerlo Espartaco cada tarde de gloria que, para su fortuna fueron muchísimas y en todos los países de habla hispana, por tanto, con arraigo hacia nuestra fiesta taurina. Son muchas las anécdotas, las vivencias de este torero singular en las que, el autor nos muestra con ese talento del que es portador, con esas largas conversaciones que tuvo con el diestro de Espartinas para alcanzar, como digo, el sumun respecto a la biografía de un torero tan apasionado como Espartaco.


Si Crivell quería que amásemos mucho más allá de la admiración hacia Espartaco, lo ha conseguido por completo. Nadie quedará indiferente; es más, todos quedarán saciados de emociones al respecto de este diestro reconocido en todo el globo terráqueo que, si la gloria que alcanzó fue importantísima, de no haber sido por aquella fatídica lesión que tuvo jugando un partido de fútbol benéfico, sus méritos se hubieran acrecentado muchísimo más. Pero todo lo dio por bien hecho el maestro espartinero porque, pese a mala fortuna de aquel fatídico día, en su interior, como el diestro confesó, estaba haciendo una buena obra, por tanto, todo lo asumió con esa entereza de los hombres grandes que, hasta en la desgracia encuentran un motivo para la felicidad.

Por si faltaba algo, al final del libro viene la cronología de sus actuaciones sobre las más de mil trescientas corridas de toros en las que actuó, los compañeros que tuvo en los carteles, las veces que actuó con cada cual de los toreros de su época, las alternativas que concedió, el número de toros que mató de todas y cada una de las ganaderías a las que enfrentó, las veces que actuó en solitario y, como explico, hasta el más mínimo detalle de lo que ha supuesto la carrera de este hombre ejemplar que, pasados los años, no guarda rencor a nadie; es más, vive eternamente agradecido a la vida y a todo lo que la misma le ha concedido, todo, claro está, a su esfuerzo sin límites. Inviertan en el libro, les aseguro que merece la pena, tanto por el biógrafo como por el biografiado. 
Si Carlos Crivell se cubrió de gloria con el libro que le escribió a Manuel Jesús El Cid y, de igual modo, con el que narró al alimón con ese maestro sevillano de idéntico calado que nuestro hombre, me refiero a Antonio Lorca, hasta barrunto que Crivell, con Espartaco ha alcanzado su máximo esplendor.

“El más valiente de los toreros artistas, y el más artista de los toreros valientes”: Ese es Morante de la Puebla según Paco Aguado

"..El libro no es una biografía al uso, sino un intento de descifrar las claves humanas y artísticas de la tauromaquia de Morante de la Puebla “con un empeño clarificador sobre la importancia de un torero que sufría cierta incomprensión, y cuya amplia lista de matices y su contenido pasaban desapercibidos incluso a aficionados muy señalados”, según figura en el texto que a principios de este año ha publicado la editorial El Paseíllo.."

“El más valiente de los toreros artistas, y el más artista de los toreros valientes”

Ese es Morante de la Puebla, según el periodista Paco Aguado, autor de un ensayo sobre su figura_

ANTONIO LORCA
EL PAÍS/Madrid, 29 Marzo 2024
Por qué Morante es el título de un ensayo que en 2011 publicó Paco Aguado, periodista y crítico taurino madrileño, sobre el torero sevillano a raíz de una tarde en la feria de Bilbao, al que le ha añadido entre paréntesis antes y ahora para revisar, ampliar y editar el texto a la luz de los triunfos del torero en los últimos años, culminados con las dos orejas y el rabo que paseó en La Maestranza durante la pasada Feria de Abril.

“¿Por qué Morante? Porque es un torero absolutamente necesario en unos tiempos extraños en los que la tauromaquia está tomando unos caminos preocupantes”, explica Aguado.

Y dice más: “Es el más valientes de los toreros artistas, y el más artista de los valientes; Morante es el torero artista más trascendente de las últimas décadas”.

“Para torear como lo hace Morante”, continua el autor, “tan despacio y pasándose los toros tan cerca hay que tener el máximo arrojo; hay un valor para la lidia, otro para enfrentarse a los toros duros, pero el valor supremo es ralentizar el toreo y dominar al toro a milímetros de la taleguilla”.

“No es necesario hablar con Morante; ¿alguien habló con Mozart o Beethoven? A Morante hay que sentirlo”

El libro no es una biografía al uso, sino un intento de descifrar las claves humanas y artísticas de la tauromaquia de Morante de la Puebla “con un empeño clarificador sobre la importancia de un torero que sufría cierta incomprensión, y cuya amplia lista de matices y su contenido pasaban desapercibidos incluso a aficionados muy señalados”, según figura en el texto que a principios de este año ha publicado la editorial El Paseíllo.

Sostiene Aguado, además, que el libro no es morantista. “Así es; es un análisis sobre una forma de torear que, a mi juicio, debe permanecer porque ha sido la esencia de la tauromaquia durante años, y que hay que defender en unos tiempos complicados como los actuales”.

Aclara el autor que solo ha hablado en tres o cuatro ocasiones con el torero y nunca en profundidad. “No hay necesidad de hablar con Morante” apunta; “¿alguien habló con Mozart o con Beethoven?, con verlo torear basta, porque se desnuda cada vez que torea, y saca a flote todo lo que lleva dentro, vivencias, tristezas y alegrías; a Morante hay que sentirlo, él representa al toreo en su máxima expresión”.

- ¿Qué aporta a la sociedad de hoy un torero como Morante?

“Autenticidad. Es uno de los grandes artistas de nuestro tiempo comparado con quien se quiera de otras actividades. El toreo es como la música y genera reacciones viscerales directas, unas emociones profundas”.

Aguado está convencido de que Morante es la fusión de muchos toreros”. “Le obsesiona Joselito el Gallo”, afirma, “pero el toreo que vimos hace dos ferias de San Miguel en Sevilla, desgarrado y abandonado, era puro belmontismo, no había ciencia ni inteligencia, solo pasión”.

Argumenta Aguado que Morante aprendió a torear en la calle, y ha madurado con las aportaciones de mucha gente, y gracias a su gran afición a la historia del toreo.

“Morante no es un erudito, pero le gusta indagar en las fuentes, es un enamorado de la fotografía antigua, y posee una gran cultura taurina”, prosigue el autor. “Sabe torear por muchos toreros, tiene asumidas muchas formas de torear; ha llegado a dar el salto de la rana en un festival en Murcia y lo hizo perfecto. Conoce la historia de los toreros de Sevilla, y ha ido creando su propio universo. En suma, Morante tiene en la cabeza y en el corazón una idea muy amplia del toreo, es un compendio de otros muchos”.

“Morante es un antisistema, y no ha sido complaciente con ciertos sectores de Sevilla, lo que ha permitido que se le vea con cierto recelo”

Y, además, posee, a juicio de Aguado, una técnica prodigiosa.

“Hablamos de la técnica buena; cuando se dice que un torero es muy técnico, me mosqueo. La técnica la tiene que ver el toro y no el espectador. Cuando escuchas una sinfonía no estás pendiente de la técnica, sino del sentimiento que te produce. Los toreros más técnicos que yo he conocido son Morante, Diego Urdiales y José Tomás. Cuando torean estás viendo su entrega, su expresión, y utilizan la técnica para dar cauce a todo lo que tienen que contar y no para venderla. Conseguir que toros complicados acaben embistiendo requiere una precisión extraordinaria. Este tipo de toreros hacen ver a los toros mejores de lo que son. Ahí radica su dominio de la técnica”.

Paco Aguado repasa en el libro distintas etapas en la trayectoria artísticas del torero, y concluye que Morante no siempre ha hecho lo que ha querido, y en muchas ocasiones se ha sometido al sistema, y ha sido el peor Morante porque ha carecido de ilusión. El artista más auténtico llega cuando abandona a su apoderado Matilla y se alía con su amigo Pedro Jorge Marques, lo que sucede en la Feria de San Isidro de 2021 que se celebró en la plaza de Vistalegre de Madrid”.

“Se torea como se es y se torea como se está”, enfatiza Aguado para justificar las distintas fases de la carrera de Morante, “un artista muy sensible a los influjos que surgen a su alrededor, que ha sufrido peleas psicológicas consigo mismo”.

Y Sevilla.

Aguado hace hincapié, finalmente, en la extraña relación que Sevilla ha mantenido con el torero de La Puebla.

Morante es un antisistema”, afirma; “vive a su aire, al margen de Sevilla, no ha sido un torero complaciente con ciertos sectores de la ciudad, los más tópicos y apolillados, y esa actitud ha permitido que se le vea con cierta distancia y recelo”.

Recuerda Aguado que tomó la alternativa en Burgos y no en La Maestranza, y no se le ha perdonado “como a otros” que haya tardado en reverdecer laureles en esta plaza tras su salida por la Puerta del Príncipe en 1999.

Morante de la Puebla vuelve este Domingo de Resurrección a Sevilla, y un cartel de ‘no hay billetes’ recordará que la afición espera que el torero responda otra vez a la pregunta del libro de Aguado: Por qué Morante

Un gesto en la Pascua / por Vicente Llorca

Pasión castellana
[Villahizán de Treviño]

"..Nos había ocurrido una tarde banal, como todas, en una de las primeras novilladas de la temporada en la plaza de Madrid. Un novillero al que nadie conocía, que venía de la comarca de las Cinco Villas en el Ebro, había esbozado, un momento, una serie de naturales con una especie de desmayo que surgían de algún lugar insólito y que no se podía aprender.."

Un gesto en la Pascua

Vicente Llorca
Nos había ocurrido alguna vez. Era un momento, un gesto, un remate que nos había hecho pensar que allí detrás había la memoria de otra cosa. Y que un solo gesto había revelado.

Nos había ocurrido una tarde banal, como todas, en una de las primeras novilladas de la temporada en la plaza de Madrid. Un novillero al que nadie conocía, que venía de la comarca de las Cinco Villas en el Ebro, había esbozado, un momento, una serie de naturales con una especie de desmayo que surgían de algún lugar insólito y que no se podía aprender. No recuerdo si esa tarde el aragonés triunfó. Pero alguien más lo había visto, el desmayo, porque al día siguiente ya estaba anunciado en la feria de san Isidro. Eran otros tiempos.

O aquella forma de callar que tenía un muchacho ecuatoriano, que venía del altiplano y que escuchaba en silencio el ruido de la taberna a la salida de los toros con el gesto de quien ya lo ha visto antes y guarda un secreto para sí.

Éste tiene que torear muy bien -comentó un escritor malagueño, que también lo había visto todo.

Así era, en efecto, y tan melancólica intención se nos manifestó otra tarde –un quite interminable, que sin embargo duró un instante– en la plaza de Leganés, en donde las voces resonaban como en un hangar letal. No volvimos a verle. Alguna noticia nos llegó, al cabo de los años, del silencioso ecuatoriano: había sido un quite un día en un coso venezolano; una tarde indescriptible al sur de México; otro gesto en Riobamba, su ciudad al fin, en donde el aire se hace transparente.

O, recordábamos el otro día, aquel mediodía caluroso en una finca al pie del Tajo, adonde llegaba un como olor a agua estancada y fango de un río que sabíamos cercano, pero que no se veía. En medio del tentadero salió a torear una utrera colorada un aficionado serio y perfectamente trajeado, que había permanecido en el burladero hasta entonces. A la primera serie que dio entendimos que aquello era la repetición de un toreo clásico, que se dilataba en el tiempo, y que era imposible guardar, si no se tenía todo ese tiempo encima.

El joven novillero era el hijo, y nieto y bisnieto de una de las dinastías más conocidas del toreo contemporáneo, nos dijeron, y no se podía entender una naturalidad tan compleja, si no se tenía toda esa memoria encima.

Ignoro qué sería de la efímera carrera del solemne novillero, que debutaba por entonces. No sé qué fue de la fortuna, fugaz y engañosa, de los anteriores. Aquí no se habla de ello.

Era de nuevo un gesto, un instante que desvelan el pasado, una memoria que es imposible remedar.

O, en otro lugar, aquella tarde en el aeropuerto de Lisboa, de regreso de una feria de arte –en donde yo me había dedicado fundamentalmente a recorrer las librerías del barrio de la Alta para terminar después en el quiosco del Jardim do Príncipe, desde donde se veía la animación de las calles con un cierto escepticismo. Después de una semana de conferencias y encuentros con galeristas de arte –y asistencia a conciertos bastante tediosos que figuraban en el programa de la feria–, los gritos de pronto y el gesto soez de la pareja de artistas que regresaban con nosotros, dedicados a un encargado de los equipajes. Y que, después de tanta cita literaria revelaban de pronto el barrio atroz y desgarrado del que venían. Y la impostura de su atención, una mañana en el Martinho do Arcada, en donde yo me empeñé en buscar el tedio de Fernando Pessoa entre interminables martinis. Sólo el barrio era real -como reveló más tarde su ruidosa militancia.

Esta mañana, viernes de Cuaresma, el aire movía, atroz, las sábanas y unas telas que cubrían una leñera a la entrada de las casas. (“En ese momento –citó alguien– el velo del Templo se rasgó en dos”). Un día hosco, oscuro, airado. Como un recuerdo apesadumbrado, pensé, de la Pasión, los días oscuros en donde se repite, año tras año, el recuerdo de la Semana Santa. En el bar del pueblo nos habían obsequiado con torrijas. Era un gesto mínimo también que nombraba, un instante, todo el pasado, una memoria inmensa que un gesto revela.

Madrid, 30 de Marzo de 2024

GABRIEL DE LA HABA "ZURITO": EN CORTO Y POR DERECHO HASTA EL CIELO / por José María Portillo Fabra


Bueno, Mari, me despido de ti. Él ahora mismo te quiere más a ti y tú lo quieres más a él. Tenéis unos hijos maravillosos y vais a ser muy felices.  Mi  más sentido pésame a  toda la familia, hermanos y hermanas, y especialmente a su sobrino Antonio, mi contacto en estos días...

El Puri y José Mª Portillo

GABRIEL DE LA HABA "ZURITO": EN CORTO Y POR DERECHO HASTA EL CIELO

Eso dijo mi hermano Manolo cuando le comunique el fallecimiento de  Gabriel de la Haba 'Zurito'. Así que no tengas pena, Mari, que desde allí te quiere más todavía. Porque tu marido Gabriel ha sido un triunfador desde niño, y luego triunfó  casándose contigo y formando tú maravillosa familia, y después siguió el triunfo con sus amigos al darnos los ejemplos morales que nos daba. 

Por ser Gabriel católico practicante, asistíamos los domingos a misa a San Hipólito, y lo recuerdo atendiendo a una anciana indispuesta o cuando  a la salida de la iglesia  hablábamos de su religiosidad, que era venís desde la infancia,  aprendida de sus padres. Ellos lo habían  educado en la fe y luego, ya de mayor,  se hizo amigo de José María Montilla y este  le enseño alta escuela... 

Con quien más se divertía Gabriel era con El Pireo, cuyo sentido del humor y gracia natural son inenarrables. 

Por eso, ver a El Pireo llorar durante la vuelta al ruedo que le dieron a hombros sus  compañeros fue  impresionante, lo mismo que ver a Manuel El Cordobés, promotor de la idea de sacar a Gabriel por la Puerta de los Califas junto con  El PuriFernando Tortosa, Pepin Fernández, José Agüero, Paco Asensio: ver a Juan Machin, al doctor  Concha, llegado desde Málaga, a Fernando Atenciano, llegado desde Écija, a  Rafael Rosa, desde La Carlota con otros amigos, a Manuel Zapata, a El Tato y sus hermanos los Sánchez Saco, a Óscar Salcedo - que me dijo: "Cuando iba a mí casa siendo yo niño para hablar con mi padre, se  hacia el silencio"

José María Cabello, representante de  Santa Marina, y AraceliCarmen Poyato, por las ganaderías cordobesas, y Rafael Centeno y Tomás González de Canales, por la Sociedad Propietaria de la Plaza y a Ana y Ladis, por la prensa, y muchos aficionados - como  Rafael, de la Tertulia Manolete - representando  al mundo de las Peñas. En el centro de ruedo salió el sol como. en las tardes de triunfo y ceso la lluvia,, y luego, en el mismo momento en el que el torero yacente salía por la Puerta de los Califas, asistimos a un suceso que se diría  dispuesto desde el Cielo: se desató un viento huracanado y se levantó la tapa del féretro, y se agitaron las sábanas que envolvían a Gabriel para que se despidiera del ruedo que él mismo había inaugurado. Muchas veces la realidad supera a la imaginación.

Bueno, Mari, me despido de ti. Él ahora mismo te quiere más a ti y tú lo quieres más a él. Tenéis unos hijos maravillosos y vais a ser muy felices.  Mi  más sentido pésame a  toda la familia, hermanos y hermanas, y especialmente a su sobrino Antonio, mi contacto en estos días,. Y termino  repitiendo la frase de mi hermano Manolo que da título a este artículo:

Gabriel ha entrado  en el Cielo en corto  y por derecho, como en sus famosas  estocadas.

José María Portillo  Fabra, de la Tertulia Taurina El Castoreño del Circulo de la Amistad y también del Circulo Taurino  de Córdoba.

El Pireo y El Cordobés