la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La piedra que se pica y la memoria permanece. José Antonio ¡Presente! / por Eduardo Rodríguez de Brujón y Fernández

 

Todos los que hemos estado en Murcia, recordaremos siempre que junto a la puerta de las Cadenas, desde 1940 había una inscripción grabada en la piedra del templo que rezaba: «José Antonio Primo de Rivera. ¡Presente!». 

Borrar la memoria de José Antonio 

Eduardo Rodríguez de Brujón y Fernández
Mientras Satanchez luce su galas calaverescas en al Palacio Real, como invitado del rey Felipe VI a la recepción y cena de gala de estado que se ofrece a Macron (Presidente de la Republica Francesa), su maligno régimen dictatorial expropia dos millones y medio de pisos alquilados a los españoles ahorradores. Todo carece de sentido, excepto cuando busquemos la lógica de sus actos en la mente de un psicópata. Sentir el poder en sus decretos confiscatorios de la libertad y de la propiedad de los españoles, le produce placer. El boato del poder le gusta más, a su enfermiza mente, que el propio poder. 

Lo destructivo del Estado avanza como la carcoma sobre la Historia de España. Su misión es destruirla, y como todo comunista, el objetivo es acabar con la belleza, tanto la artística como la espiritual. Para imponer el odio del Mal hacía el Bien, hay que destruir todo lo bello que el hombre crea para ensalzar a Dios, y la destrucción del Arte Sacro por parte de las hordas marxistas, está detrás de ello. 

Estos días, casi clandestinamente, tras un simple cartel de plástico que tapa la fechoría, unos obreros, que posiblemente no sean ni españoles o que simplemente no saben lo que hacen, están picando uno de los muros de la Catedral de Murcia, concretamente el que da a la plaza  de la Cruz. Todos los que hemos estado en Murcia, recordaremos siempre que junto a la puerta de las Cadenas, desde 1940 había una inscripción grabada en la piedra del templo que rezaba: «José Antonio Primo de Rivera. ¡Presente!». 

Una banda de sicarios incultos, de los que pululan por el llamado Ministerio de Memoria Democrática, ha tenido la idea siniestra de incluir la citada inscripción en su catálogo de símbolos a destruir, alegando que se encuentra  en un lugar de alto valor simbólico y muy visible.

Nadie en Murcia había pedido su destrucción. No ha habido manifestaciones maniqueas solicitando arrancar de la piel de la Catedral, el nombre del héroe poeta, que parafraseando a Garcilaso de la Vega en su Égloga III «con su sangre derramada tornó las rosas blancas en coloradas».

El fragmento de este verso, narra el momento en que el joven Adonis es herido de por un jabalí, explicando poéticamente la crudeza de la tragedia de la muerte con la delicadeza formal del renacimiento. Así murió José Antonio, respondiendo con la poesía de su sangre de adalid, al odio de las balas que segaron su vida.

Es evidente que hay algo de tristeza en el ruido seco del cincel. No es solo la pérdida de unas letras grabadas: es la constatación de que una decisión burocrática puede borrar en pocos días lo que la piedra sostuvo durante generaciones. Esta retirada del nombre de José Antonio es un intento de reescribir la historia a golpe de martillo, movidos por el rencor.

Al hombre cuyo nombre se borra de la fachada lo fusilaron en el patio de la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936. Tenía treinta y tres años. Era un abogado brillante, un lector infatigable y un orador reconocido incluso por sus adversarios. Antes de morir escribió en su celda un testamento sereno, en el que perdonaba a sus asesinos, pedía perdón y expresaba un deseo: que su sangre fuera la última derramada en discordias civiles entre españoles.

Quienes estuvieron cerca de él recurrieron muchas veces a la poesía para hablar de su figura. Rafael Sánchez Mazas, que contribuyó a fijar la liturgia del «presente» con la que se recordaba a los caídos, vio en José Antonio a un hombre que había querido devolver a la política cierta gravedad antigua. Dionisio Ridruejo,  nunca dejó de reconocer la impresión que había ejercido sobre él aquella mezcla de inteligencia, pudor y coraje. Agustín de Foxá lo convirtió en materia literaria, casi en personaje de elegía: el príncipe joven al que la muerte alcanza antes que el desengaño. Ninguno de ellos se conformó con contar su biografía. Para hablar de aquel destino necesitaron algo más que la crónica.

No resulta extraño. José Antonio repetía que a los pueblos no los habían movido nunca más que los poetas. La frase contiene buena parte de su manera de entender la política. La poesía no era para él un ornamento ni una cuestión de estilo: era una forma de conocimiento, una manera de acercarse a aquello que permanece..

Desde ese horizonte se entiende lo esencial de José Antonio. Concibió al hombre como portador de valores eternos; a la patria como una unidad de destino en lo universal; a la vida como milicia. Renunció a las comodidades que le garantizaban su apellido, su posición y su profesión por fidelidad a una idea, y acabó entregando por ella la vida misma. Para él, que se alejaba del siglo como un monje, el mundo que conocía era tan podrido como el nuestro y nos mostro que sus palabras eran la expresión del sentir de su espíritu que nos mostraba un nuevo modo de vida a seguir: “… Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas…”

Con estas palabras, marcaba distancia frente al sistema parlamentario y los partidos políticos, a los que comparaba despectivamente con una «taberna al final de una noche crapulosa»

Los muros de la Catedral de Murcia llevan siglos en pie y parecen la imagen misma de lo que permanece. Pero la piedra pertenece al mundo de las cosas que se destruyen: bastan una orden administrativa, una lona y unos cinceles para que unas letras desaparezcan en pocos días. Quienes las borran libran su batalla en el terreno de lo superficial, y solo en ese terreno la ganan, en vano, contra la memoria inmensa de alguien que dejó un legado moral único.

Y sin embargo, queda la esperanza. Porque lo que de verdad importa nunca estuvo en la piedra. Vive en sus discursos que seguirán leyéndose, en los versos que otros escribieron para recordarlo, en aquel testamento que pedía que la sangre derramada fuera la última. Ojalá ese deseo, que el tiempo hizo tan amargo, se cumpla algún día no en las inscripciones. 


Las letras podrán caer al suelo con el polvo del cincel; la memoria, transmitida de padres a hijos, seguirá diciendo, bajo cualquier cielo y sobre cualquier muro, aquello que ninguna orden puede callar: José Antonio ¡Presente!

¡Viva Pablo, viva el toreo! / por Manolo Viera

'..Toda una celebración y exaltación de la mejor lidia con la que Pablo Aguado explicó en tono emocional, y al mismo tiempo sereno, la expresividad extraordinaria e intensiva de su brillante tauromaquia..'

¡Viva Pablo, viva el toreo!

Manolo Viera
El sentimiento es un eje esencial del ser humano. A ello fundamentalmente apela el toreo. Sentimiento, naturalidad, torería… y a la gloria. Imposible abstraerse al embrujo de sus diferenciales formas de torear. Al talento intuitivo, natural y lúcido que le inspiró a crear dos apasionantes faenas en su selecto repaso a la tauromaquia de Pepe Luís. Y lo hizo con poco más de veinte pases en ambas lidias para definir una labor de dimensión casi ritual. Apoteósico.

Pablo volvió a hacer el pasado sábado en la Maestranza de sus sueños lo que ya hizo un 10 de mayo de 2019: abrir la Puerta del Príncipe. Lo ha hecho tras un potencial torrente creativo que ha evolucionado a más pureza y más belleza en la variedad que perfecciona su tauromaquia. Completísimas muestras de su mejor concepto, realizadas con un arte propio y una verdad incrustada en lo sublime, con las que provocó emociones más allá de lo evidente. Perfección y elegancia, torería y naturalidad. Unas formas determinantes que seducen y fascinan dando lugar a la grandiosa obra maestra.

En ese trazo natural, ora con la derecha, ora con la izquierda, está contenido el misterio de su toreo. Tan puro y cautivador que con él consigue crear alrededor todo un universo de sensaciones. Sucede que quien lo ve se encuentra sometido a quien lo hace preso de la soberbia creación.

Fue una grandiosa sinfonía con su abertura, sus tres momentos y su cola final. Majestuosa la verónica y un prólogo de faena al primer “jandilla”, quieto y cimbreante como un junco, en el que el pase en redondo apareció brillante, colmado de pureza. Trazos que parecían no consumirse ni acabarse. Siguió la geometría honda y efímera del evocador natural de frente, y una antología de detalles en la que el molinete, la trinchera y el kikirikí alcanzaron la excelencia. Todo concebido con entrega absoluta, con la verdad que le da sentido y existencia.

Toda una celebración y exaltación de la mejor lidia con la que Pablo Aguado explicó en tono emocional, y al mismo tiempo sereno, la expresividad extraordinaria e intensiva de su brillante tauromaquia. ¡Viva Pablo, viva el toreo!

El espectáculo de la fe: lo que va de Madrid a París / por José Javier Esparza


'..El secreto de la ceremonia de París está en la fuerza del ritual. Toda religión tiene una dimensión ritual que es absolutamente decisiva: además de la dogmática y la moral, y junto a ellas, es el ritual lo que permite a los fieles reconocerse como comunidad, como fraternidad, como miembros de algo que va más allá de sí mismos..'

El espectáculo de la fe: lo que va de Madrid a París

José Javier Esparza
Los actos centrales de la visita del papa León XIV han sido un portentoso espectáculo de fe colectiva. Es inevitable compararlos con los actos que rodearon su visita a Madrid. Todo lo que en Madrid fue un espectáculo ramplón y campechano, con locutores futboleros y demás, en el Stade de France de Saint-Denis, París, ha sido una puesta en escena prodigiosa y un estimulante ejercicio de proyección histórica de la cristiandad. Es llamativo, porque, puestos a comparar historias, la de la Iglesia española es incomparable. Pero el peso esencial de los actos de París lo han llevado unos seglares comprometidos, De Villiers y su círculo (los del Puy du Fou), mientras que los de Madrid descansaron en un prelado funcionarial y progresista (el mismo que entregó el Valle de los Caídos). Los resultados son elocuentes: que levante la mano quien no haya sentido una sanísima envidia de la ceremonia parisina (y ese que levante la mano, que se lo haga mirar).

El secreto de la ceremonia de París está en la fuerza del ritual. Toda religión tiene una dimensión ritual que es absolutamente decisiva: además de la dogmática y la moral, y junto a ellas, es el ritual lo que permite a los fieles reconocerse como comunidad, como fraternidad, como miembros de algo que va más allá de sí mismos. Lo ritual no es sólo la liturgia (que también); es todo lo que pone en escena las propias convicciones y la identidad colectiva. En el último medio siglo, la Iglesia católica, en general, ha cometido el inmenso error de infravalorar lo ritual —allanándolo, empobreciéndolo, desnudándolo, debilitándolo— en la errónea creencia de que es algo superficial, secundario, que estorba para la genuina expresión de la fe. La Iglesia francesa no está libre de ese pecado, y basta recordar la discutibilísima ceremonia de reapertura de Notre Dame. Pero no, es al revés: el ritual expresa estéticamente la fe. Por consiguiente, unos rituales crecientemente pauperizados sólo pueden invitar a la erosión de la fe colectiva. Lo mismo ocurre con la rememoración de la propia historia, que no es un ejercicio de «pasadismo» (¿pensar así no es un ejercicio de «progresismo»?), sino que es una herramienta fundamental para que las personas sepan quiénes son y dónde están, y por qué es importante el lugar que ocupan en el mundo.

De ahí el acierto de París al hacer desfilar a todos los santos ante el papa, recordando qué ha sido comunitariamente la cristiandad francesa, incluso —y sobre todo— con la aparición estelar de Juana de Arco a caballo. Porque Juana de Arco no es sólo una santa, sino que una santa nacional, una figura absolutamente incardinada en la comunidad histórica. Hay que suponer que aquí también el mérito ha sido de De Villiers, porque Juana de Arco provoca en el episcopado francés de los tiempos recientes casi tanto sarpullido como Santiago Matamoros en el episcopado español actual. Y esta es otra dimensión que hay que subrayar: lo nacional. Por supuesto que la Iglesia católica es universal (lo es por definición), pero se expresa a través de personas concretas en contextos históricos y espaciales concretos, en espacios nacionales, espacios donde la religión ha sido, precisamente, uno de los principales elementos de cohesión, de comunión. En nuestro caso, lo católico es objetivamente inseparable de la historia de España, del mismo modo que la historia del catolicismo no puede entenderse sin la historia de España. Pero aquí, recordemos, tuvo que venir un papa norteamericano para recordarnos a todos en las Cortes lo importante que fue la Escuela de Salamanca, por ejemplo.

«La República es laica, Francia es católica», coincidían varios comentaristas después de la multitudinaria afluencia popular a todos los actos con León XIV. Es verdad. Lo mismo podría decirse de España. Y en ambos casos, con una nota común: todo el sistema de poder se ha propuesto desde hace mucho tiempo que la religión desaparezca de la vida colectiva, junto a los demás rasgos de nuestras identidades históricas. Hoy la gran batalla que se nos plantea a los europeos es precisamente esa de la identidad: seguir siendo lo que somos frente a la fuerza homogeneizadora del globalismo y la ola desintegradora de la inmigración masiva, que son dos formas de nihilismo. No es seguro que la Iglesia, institucionalmente hablando, lo haya entendido. Pero los católicos, por lo que se ha visto en Francia, sí lo han hecho. Y eso es una magnífica noticia.

martes, 29 de septiembre de 2026

Después del petardo de Sevilla, Morante vuelve con Garcigrande a Madrid / Por Luis Cuesta


'..El toreo no puede reducirse a una sucesión de imágenes bellas ante un animal dócil y colaborador: necesita la incertidumbre, la exigencia y la bravura del toro para alcanzar su verdadera grandeza..'

Es lo que digo yo: Después del petardo de Sevilla, Morante vuelve con Garcigrande a Madrid.

Por Luis Cuesta
La Feria de San Miguel 2026 dejó una imagen para el recuerdo y otra preocupante. La primera fue Pablo Aguado, capaz de emocionar a Sevilla con ese toreo suyo de naturalidad, despaciosidad y aroma antiguo con un gran encierro de Jandilla. La segunda llegó apenas veinticuatro horas después: una corrida de Garcigrande descastada, huidiza y sin emoción que convirtió una de las tardes de mayor expectación del año en un espectáculo tedioso.

El contraste de ambas tardes merece una reflexión, porque el problema no fue únicamente que los toros salieran malos. Eso puede suceder en cualquier ganadería. Lo inquietante es la reiteración de un modelo de toro seleccionado fundamentalmente para facilitar el toreo y que, cuando pierde movilidad, fondo y transmisión, deja al espectáculo desnudo.

En Sevilla ocurrió exactamente eso. La corrida de Garcigrande fue pitada en el arrastre y dejó prácticamente sin opciones a Morante, Daniel Luque y Borja Jiménez. La prensa coincidió en señalar el fiasco ganadero de un encierro carente de bravura y movilidad.

Y aquí aparece nuevamente la pregunta incómoda: ¿tiene sentido que Morante vuelva a encontrarse con Garcigrande apenas dos semanas después en Madrid?

Porque el próximo 12 de octubre, en la Corrida de la Hispanidad, Morante regresará a Las Ventas junto al mexicano Héctor Gutiérrez y Aarón Palacio, que confirmará alternativa. El cartel oficial anuncia toros de Garcigrande y Núñez del Cuvillo.

No estamos, además, ante una tarde cualquiera. Es el regreso de Morante a Madrid exactamente un año después de aquella jornada del 12 de octubre de 2025 en la que se arrancó la coleta. La expectación es enorme: las localidades disponibles para la Hispanidad se agotaron en minutos y la Feria de Otoño alcanzó el récord de 21,816 abonados.

Un regreso soñado

Morante es uno de los pocos toreros capaces de movilizar hoy a miles de aficionados y de colocar nuevamente la tauromaquia en el centro de la conversación. Su temporada ha demostrado su extraordinario poder de convocatoria. Pero esa condición también aumenta la responsabilidad.

Las figuras no solamente defienden la Fiesta toreando bien. También la defienden enfrentándose a un toro que conserve aquello que justifica la liturgia: presencia, poder, casta, acometividad y transmisión. La nobleza es una virtud; que no necesariamente produce emoción.

Porque sin casta no hay emoción; sin acometividad no existe dominio y sin riesgo el arte pierde buena parte de su verdad. El toreo no puede reducirse a una sucesión de imágenes bellas ante un animal dócil y colaborador: necesita la incertidumbre, la exigencia y la bravura del toro para alcanzar su verdadera grandeza.

Morante declaró tras Sevilla que todavía no sabe qué ocurrirá con su futuro después de esta temporada. Su compromiso pendiente más significativo es precisamente Madrid, el 12 de octubre.

Por eso resulta difícil entender en estos momentos que, después del naufragio de Garcigrande en la Maestranza, parte del regreso más esperado del año a Las Ventas vuelva a descansar sobre el mismo hierro.

Quizá los toros de Madrid embistan. La ganadería tendrá la oportunidad de reivindicarse. Pero el debate ya existe antes de que se abra la puerta de toriles.

Morante no necesariamente necesita un toro cómodo para engrandecer su leyenda. Necesita un toro que esté a la altura de su toreo.

Y Madrid, mucho menos, necesita otra tarde de mansos como la de Sevilla para cerrar su temporada.

Es lo que digo yo.
México, 29.09.2026

La ceguera / por Francisco González Cruz



"La peor ceguera es la del alma", José Saramago

La ceguera

Francisco González Cruz*
El Nacional / Venezuela, Sept. 2026
Ensayo sobre la ceguera es una famosa novela del escritor portugués José Saramago. Trata de una epidemia de “ceguera blanca”, una luz muy brillante que impide a los habitantes de una ciudad ver la realidad, menos a una mujer. Esta incapacidad genera un deterioro general de la sociedad, cuando el egoísmo y la barbarie se apodera de todos. Saramago resume esta idea en su famosa frase: "La peor ceguera es la del alma".

La metáfora en el caso venezolano es distinta, pues el pueblo en general que ya ha pasado por la barbarie del socialismo del siglo XXI está clarísimo en que la libertad, el orden y la justicia se impongan, mientras los que han disfrutado del poder y la riqueza están ciegos, deslumbrados por la posibilidad de seguir saqueando a la nación para provecho propio.

Lo que está a la vista de los que quieran ver, demostrado en todas las encuestas, opiniones de los mejores expertos, de líderes en Estados Unidos, Venezuela y el resto del mundo, es que la realización de elecciones libres llevará al país a una institucionalidad democrática, legítima o funcional, conveniente a los mejores intereses del pueblo venezolano, del norteamericano y de los vecinos, menos a los que desean permanecer en unos negocios turbios que solo convienen a los que viven de la codicia y la corrupción.

Persistir en la ceguera del poder solo prolongará el sufrimiento de millones, pero no detendrá lo inevitable. Venezuela no necesita más excusas ni dilaciones, sino el restablecimiento de la ruta democrática. Es el único camino posible para reencontrarnos con la libertad que la inmensa mayoría de los venezolanos ya exige a viva voz.

Que los poderosos elijan la injusticia es la demostración más palpable de la ceguera que no los deja ver la realidad, oculta por su danza de la riqueza mal habida. Al final, como en la obra de Saramago, la luz termina por imponerse sobre las sombras de la barbarie.

*Francisco José González Cruz. Rector Emérito Fundador de la Universidad Valle del Momboy en Valera, estado Trujillo.

Jesús Enrique Colombo: 29 años de pasión, entrega y gloria taurina para Venezuela

Jesús Enrique Colombo en la Plaza Román Eduardo Sandia de Mérida, 
escenario de grandes triunfos en su carrera.

Desde este medio, 'Del Toro al Infinito' blogspot, expresamos las más efusivas felicitaciones en su aniversario al matador de toros, Jesús Enrique Colombo, gloria para la tauromaquia y orgullo de Venezuela.

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​'..A sus 29 años, Jesús Enrique Colombo no solo celebra su nacimiento y casi una década de alternativa; celebra el triunfo de la disciplina, el carisma y la pasión ininterrumpida de un torero de época que dignifica y enaltece la tauromaquia venezolana en cada paseíllo..'

Por Germán D' Jesús Cerrada
Notiferias / Mérida-Venezuela, 29 Sptbe. 2026
​El torero venezolano Jesús Enrique Colombo alcanza los 29 años de vida y 9 de alternativa, una fecha profundamente especial que celebra en Táriba, "La Perla del Torbes", la tierra que lo vio crecer y dar sus primeros pasos en el mundo del toro. Arropado por el cariño entrañable de sus padres, Jesús Adolfo Colombo y Mary Silva de Ruiz, así como de su familia y amigos, el joven diestro festeja un trayecto vital marcado por el esfuerzo, la devoción y la máxima dignidad taurina.

​   El joven Jesús Enrique Colombo en el Coliseo El Llano de Tovar, una imagen histórica que dio la vuelta al mundo taurino

Hoy por hoy, Colombo ostenta con orgullo e incontestable mérito el estatus de ser el espada venezolano más importante del momento, llevando el tricolor nacional por los ruedos más exigentes del planeta.

​Nacido el 29 de septiembre de 1997 en San Cristóbal, Estado Táchira, Jesús Enrique respiró la tauromaquia desde la cuna de la mano de su padre, el matador de toros Jesús Colombo, a quien años más tarde tuvo el honor de cortar la coleta en su tarde de despedida.

Junto a Colombo tras una jornada victoriosa en la Feria del Arroz de Calasparra (Murcia, España)

Aquella infancia feliz, donde el toreo comenzó como un juego fascinante para transformarse en una vocación absoluta, marcó el rumbo de un niño que siempre tuvo claro su destino.

Ese firme propósito lo llevó en 2012 a cruzar el Atlántico e ingresar a la Escuela Taurina de Madrid gracias al respaldo del Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida y la Cátedra Libre de la Tauromaquia de la Universidad de Los Andes.

​   El niño Jesús Enrique Colombo tras una jornada festiva en la Feria Internacional de San Sebastián

En España hizo su debut sin picadores en Deva (Guipúzcoa) en 2014, cortando dos orejas y dejando destellos de una trayectoria prometedora.

​El paso al escalafón con picadores llegó el 18 de marzo de 2015 en Aguascalientes, México, de la mano del apoderado Juan Ruiz Palomares.

El diestro Jesús Enrique Colombo recibe una distinción especial de manos de los directivos del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida en San Cristóbal

Siguieron años de intensa preparación y forja novilleril, curtido en las duras exigencias del circuito europeo, interpretando el toreo con una búsqueda constante de clasicismo y autenticidad.

El año 2017 catapultó definitivamente su carrera: impactó en Las Ventas durante la Feria de San Isidro y firmó un año arrollador de 43 novilladas, triunfando en plazas de primer orden como Madrid, Santander, Gijón y Pamplona.

Jesús Enrique Colombo y David Fandila "El Fandi", junto al hijo del empresario Juan José Guerrero, salen a hombros tras una tarde triunfal en Mérida.

​A las puertas del doctorado, una fortísima cornada en Valencia pareció truncar el sueño de tomar la alternativa en Zaragoza. Sin embargo, su inquebrantable fuerza moral y disciplina permitieron una recuperación portentosa en poco más de un mes. Finalmente, tomó la alternativa el 26 de noviembre de 2017 en la Feria del Señor de los Milagros de Lima, con Sebastián Castella como padrino y Ginés Marín de testigo, ante astados de El Puerto de San Lorenzo.

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El Cardenal Baltazar Porras Cardozo junto a Jesús Enrique Colombo
 en un emotivo gesto espiritual previo a la corrida en Tovar

​Ya como matador, Colombo hizo gala de un dominio espectacular en el tercio de banderillas, ejecutado siempre con vistosidad, verdad y entrega total al respetable.

En 2018 escribió páginas doradas al encerrarse con seis toros en su natal San Cristóbal saliendo a hombros, además de completar una destacada campaña europea con tardes de impacto en Valencia bajo un diluvio, Nimes, Dax y la confirmación en Las Ventas de Madrid.

Jesús Enrique Colombo en el tercio de banderillas, 
una de las grandes suertes que distinguen su tauromaquia

​Más allá de sus fronteras, en su propia tierra venezolana Colombo se ha convertido en un profeta en su patria y en el ídolo indiscutible de las grandes aficiones del país.

Escenario tras escenario, ha impuesto su maestría y pundonor de manera inapelable, erigiéndose como el gran triunfador de las principales ferias nacionales. Ha cubierto de gloria los cosos de San Cristóbal en la Feria Internacional de San Sebastián, de Mérida en la Feria Internacional del Sol, la tradicional y exigente plaza de Tovar en la Feria de Nuestra Señora de Regla, y el coso de San Felipe en las fiestas patronales; cosos donde ha firmado faenas memorables e imborrables y de los que ha salido repetidamente a hombros por la Puerta Grande ante el clamor de su gente.

Jesús Enrique Colombo con una niña en brazos durante la vuelta al ruedo
 en la Plaza de Toros de San Cristóbal

​Ni las corridas con feudos legendarios ni el parón global de la pandemia en 2020 frenaron su proyección internacional. Entre 2021 y 2022, su presencia en escenarios de máxima exigencia como Istres, Bayona, la Feria de Otoño madrileña frente a victorinos y su destacado paso por la Copa Chenel lo mantuvieron en la élite. El año 2022 rubricó cifras contundentes: 37 festejos y 24 salidas en hombros, sellando ademanes de figura madura.

​Bajo la dirección de Roberto y Jean François Piles, su carrera alcanzó cotas épicas.

De tal palo, tal astilla: el matador Jesús Colombo junto a su hijo Jesús Enrique en sus comienzos en el ruedo.

Colombo ha rubricado una hazaña histórica al convertirse en el único matador en toda la historia de la tauromaquia en lograr tres Puertas Grandes consecutivas en la legendaria plaza de toros de Pamplona durante la Feria de San Fermín, lidiando con la legendaria y temida ganadería de Miura.

Jesús Enrique Colombo celebra una tarde victoriosa ante la ovación del respetable

Junto a esta gesta sin precedentes, Colombo sumó hitos como el primer indulto en la historia de la Feria de San Ignacio de Azpeitia al toro 'Almirante' de Murteira, una racha portentosa de 19 corridas seguidas triunfando, y cierres memorables como el indulto a 'Duende' de Campo Real en la Feria de Cali.

​A sus 29 años, Jesús Enrique Colombo no solo celebra su nacimiento y casi una década de alternativa; celebra el triunfo de la disciplina, el carisma y la pasión ininterrumpida de un torero de época que dignifica y enaltece la tauromaquia venezolana en cada paseíllo.

Barcelona.- Toros y fútbol se llevaban bien con pedro Balañá por medio

 

El pasado sábado nos desayunábamos con un curioso artículo en el Mundo Deportivo. El gran periodista Josep María Artells desvelaba la relación, y colaboración, que existía entre el F.C. Barcelona, y la empresa taurina, en la persona de Pedro Balañá Espinós. Según dice el colega, futbolistas y toreros confraternizaban en salones de lujo, y eran admirados por igual, en la sociedad de aquel entonces. Hablamos de los años 40…

José R. Palomar
Pedro Balañá Espinós organizó una corrida el 19 de abril en homenaje al F.C. Barcelona. Los jugadores, entrenadores y directivas ocuparon un palco en la Monumental, donde figuraba extendida la bandera del equipo blaugrana. El público que abarrotaba el coso prorrumpió en una tremenda ovación hacia los campeones, que habían conseguido el tercer título liguero en la historia (1947-48). En el festejo actuaron Mario Cabré y Luis Miguel Dominguín, quienes en los prolegómenos de la corrida, correspondieron al saludo desde los medios. Lidiaron reses de los hermanos Samuel, y el primer ejemplar llevaba el nombre de “Mentiroso”, y correspondió a Cabré, que resultó cogido de forma espectacular…

Ya se disponía Luis Miguel a empuñar los trastos, y surgió enrabietado Mario Cabre, que prosiguió su labor, y brindó al palco donde estaba ubicado todo el stablishment blaugrana. Ambos diestros obtuvieron una oreja por coleta.

Y Artells recuerda que Cabré (que fue además actor y poeta) había debutado en la Monumental en 1934, con el alias de “Cabrerito” cuando estaba actuando paralelamente en las populares y tradicionales obras catalanas “Terra Baixa” y “Mar i Cel” (que posteriormente representaron Lluís Homar, y otros famosos actores). En 1950 salió a relucir el histórico idilio con la actriz Ava Gardner, a la que calificó como “el animal más bello del mundo”… Ambos rodaron en Tossa de Mar (localidad de la Costa Brava) la película “Pandora y el holandés errante”.

Y un apunte taurino-futbolístico con que acaba el artículo del periodista Artells, donde recuerda que el gran goleador del Barça Mariano Martín, tras ocho años en el club, se despidió matando un becerro en un festejo celebrado en Las Arenas (que en aquel entonces “rivalizaba”, aunque con idéntica empresa), en las corridas de toros de Barcelona, con la Monumental…