la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 25 de junio de 2026

¿El indulto es premio al toro, o también al torero? / por Rafael Comino Delgado

 

¿El indulto es premio al toro, o también al torero?

He leído que algunos toreros presumen de nunca haber indultado a un toro, porque entienden que ello es un premio al toro, que ha estado por encima del torero. Yo soy aficionado, y pienso que los profesionales saben más del toreo que los aficionados, y por tanto asumo que sé menos que cualquier profesional, pero en este tema no estoy de acuerdo con los toreros que presumen de no haber indultado, pues  creo que el indulto es un premio al toro, que ha sido muy bueno (y por ende al ganadero), y también al torero, que ha sabido sacarle todo el fondo que tenía, que ha sabido entenderle, dirigir adecuadamente la lidia, hacerle las cosas muy bien para que muestre  todo lo que lleva dentro. Sabemos que por muy bueno que sea un toro en todos los aspectos (bravura, casta, poderío, calidad en la embestida, ritmo, repetición, humillación, nobleza, duración, etc.), si el torero empieza a pegarle tirones, a hacerle brusquedades, a dejarse coger los engaños, sacándoselos por arriba, el toro, que iba a ser extraordinario, se convierte en malo. Pero es que mi opinión sobre el tema que nos ocupa viene refrendada por la opinión de muchos profesionales con los que he hablado sobre ello, y piensan que el indulto es un premio al toro y al torero, (incluso podríamos decir a la cuadrilla, que ha sabido hacer la cosas muy bien) por tanto, presumir de no haber indultado nunca un toro, por muy gran figura que se haya sido o sea, es un error, para mí y para el 99% de los profesionales, al menos con los que yo he hablado.

Si un torero no ha indultado jamás un toro, será porque no ha tenido la suerte de enfrentase a uno que lo mereciese, o porque no se han dado todas las circunstancias que tienen que darse en un momento determinado, en una plaza determinada, en un ambiente determinado, con un público determinado, y que el torero ese día esté especialmente inspirado, en definitiva que para que haya indulto han de darse multitud de circunstancias, que es difícil coincidan todas. Eso es todo y nada más, porque, y es lo que pienso, pues a todos los toreros, digan lo que digan, les gusta indultar a un toro, y especialmente cuando el toro lo merece, porque todos sabemos que cada año se indultan varios que no merecen tal indulto, si exigimos lo que dice el Reglamento debe exigirse para indultar.

miércoles, 24 de junio de 2026

México.- La Fiesta está viva: Cinco siglos de toros / por Rafael Cué

'..El peso histórico y la contundencia cultural de la tauromaquia en nuestro país existen incluso desde antes de que la Virgen de Guadalupe se apareciera en el cerro del Tepeyac a San Juan Diego, en 1531..'

La Fiesta Está Viva: Cinco Siglos

Por Rafael Cué
Hoy, 24 de junio, se cumplen 500 años de que el primer festejo taurino en lo que entonces era la Gran Tenochtitlán quedara documentado. El documento es la Quinta Carta de Relación de Hernán Cortés al rey Carlos V. En ella se relata que el 24 de junio de 1526, día de San Juan, “se corrieron ciertos toros y hubo regocijos de cañas y otras fiestas…”.

Este manuscrito fue fechado el 3 de septiembre de 1526, tras el regreso de Cortés de su viaje a las Hibueras, hoy Honduras. Dos años después se fundó en el Estado de México la primera ganadería de reses bravas, con animales traídos desde Navarra. El propio Cortés, a su paso por las Antillas, trajo además reses criollas, con las que don Juan Gutiérrez Altamirano, primo de Hernán Cortés, fundó en los primeros años de la Colonia la ganadería de Atenco, que para orgullo de esta cultura se mantiene vigente hasta nuestros días. Así lo documentó con rigor el historiador José Francisco Coello Ugalde (q.e.p.d.), máxima autoridad en historia taurina mexicana.

Desde entonces, la tauromaquia ha evolucionado de la mano de distintas civilizaciones que, con el paso del tiempo, se fusionaron con los venidos de Europa y, como usted bien sabe, formaron México.

Mucha sangre se derramó para que hoy podamos, con orgullo, decir que México es el resultado de una lucha por la libertad basada en el mestizaje. En esta ecuación, la tauromaquia ha tenido, tiene y tendrá un lugar especial en la manera de entender la vida y la muerte, amar a los animales y expresar artísticamente lo que llevamos dentro.

El peso histórico y la contundencia cultural de la tauromaquia en nuestro país existen incluso desde antes de que la Virgen de Guadalupe se apareciera en el cerro del Tepeyac a San Juan Diego, en 1531

De esta magnitud son su importancia y su valor cultural, por lo que millones de mexicanos nos rehusamos a que esta cultura sea atacada en absurdos intentos prohibicionistas por parte de seres incapaces de procesar esta realidad.

Políticos corruptos, evidentemente incapaces de servir al pueblo, con el único objetivo de estar en el poder para robar y manipular información y recursos, como el impresentable Jesús Sesma, personaje vulgar con una sola agenda política: obedecer los intereses animalistas del extranjero. No se ha manifestado en lo absoluto en cuestiones ecológicas de interés nacional, como la tala indiscriminada de bosques por parte del crimen organizado, o el ecocidio que el absurdo Tren Maya ocasionó. Este tipo cumplió con su agenda antitaurina, cobra de nuestros impuestos y no sirve para nada más.

Qué decir de la señora Brugada, producto político de la mayor incapacidad mostrada para gobernar una ciudad como la capital. Apasionada de los ajolotes y con deplorable gusto estético, cree que esta ciudad es el patio de una vecindad que puede decorar a su antojo. Rencorosa, con un profundo complejo sobre lo que realmente es México, a diario nos atormenta en X con sus inauguraciones de puentes que ya existían, barriendo la banqueta para que creamos que todo va bien y que ella es buena gobernante.

México está muy por encima de sus gobernantes. Los actuales son de los peores de la historia; no se puede generalizar, hay gente valiosa y capaz, pero desgraciadamente son pocos y están rodeados de seres que, por su desempeño, parecen odiar a México, a su gente y a su cultura.

La tauromaquia en México cumple 500 años. Si algún día desaparece, será de muerte natural: cuando ningún niño sueñe con ser torero, ningún ganadero sueñe con el toro ideal y no existan mexicanos que aprecien el arte de torear. Nunca, pero nunca, por prohibiciones. Esta cobardía no tiene cabida en un país que ama la libertad y que debe despertar ante los oscuros tiempos que vivimos.

La imbecilidad de la derecha española / por Jano García


'..Y es que la derecha española es y siempre será una perdedora con esa mentalidad propia de un acomplejado, una víctima que padece el síndrome de Estocolmo de la PSOE, un cobarde o de un imbécil, pues nadie que en 2026 siga jugando a la «normalidad» teniendo un gobierno criminal y mafioso debe ser tachado de otra forma..'

La imbecilidad de la derecha española

Jano García
Tenemos una directora de la Guardia Civil que colabora con los delincuentes de la banda Leire y un ministro del Interior que es el principal aliado de los narcos. Mención especial a Óscar Sánchez, el exjefe de la UDEF que tenía 20 millones de euros emparedados en su casa y está procesado por delitos de tráfico de drogas

Cuando uno piensa –equivocadamente– que la derecha sociológica ya ha aprendido la lección de la PSOE, aparecen una vez más los sospechosos habituales para demostrarnos que no, que siguen igual de idiotas comiéndose las mismas jugadas una y otra vez. El último ejemplo lo tenemos con la decisión del juez Peinado de retirarle el pasaporte a Begoña Gómez. Un pasaporte, por cierto, que le había solicitado anteriormente y que la contable de prostíbulos para homosexuales no entregó.

El primer ataque viene a ser la comparativa con el caso de Zapatero. Algunos esgrimían el argumento de que retirar el pasaporte a Begoña Gómez no tiene sentido si a Zapatero no se lo han retirado. No, disculpe, lo que no tiene sentido no es que a Zapatero no le hayan retirado el pasaporte, sino que no esté ya en la cárcel. 

Cualquiera que estuviera acusado de organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y contra la Hacienda pública estaría ya durmiendo en la cárcel hace tiempo. Qué decir de sus siniestras hijas. Tres cuartas partes de lo mismo.

No faltaron los sindicatos policiales que se sumaron, junto a una larga lista de periodistas y politicastros, al linchamiento contra el juez Peinado. Tachaban de locura indefendible haber señalado que los escoltas de Begoña Gómez pudieran ayudarle a fugarse. ¡Como si no tuviéramos casos de personajes siniestros que pululan por la Policía Nacional y la Guardia Civil! Bastaría con recordar el caso Faisán –el chivatazo a los etarras para que no los detuvieran– que lo dieron miembros de la Policía Nacional. Sin olvidarnos de la mayor operación de la cloaca socialista: el 11M. Pero si algunos tienen la memoria corta, basta con contemplar el presente. Tenemos una directora de la Guardia Civil que colabora con los delincuentes de la banda Leire y un ministro del Interior que es el principal aliado de los narcos. Mención especial a Óscar Sánchez, el exjefe de la UDEF que tenía 20 millones de euros emparedados en su casa y está procesado por delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales, cohecho y revelación de secretos. Pues algunos siguen manteniendo que es imposible que Begoña Gómez –la contable de los prostíbulos de papá– encuentre un par de policías corruptos para fugarse. ¡Ya hay que ser tonto!

El último argumento, para no alargarnos, viene a decir que ¿cómo se va a fugar la mujer del presidente del Gobierno? ¡Y lo dicen en junio de 2026! La pregunta más bien es por qué no lo haría llegado el caso. Sería una pérdida de tiempo tener que explicar la naturaleza de Pedro Sánchez, su mujer, su hermano, sus manos derechas, sus ministros, sus periodistas a sueldo, sus amiguetes colocados en las instituciones, sus diputados y sus votantes cuando llevamos más de ocho años de sanchismo. Lo sería porque el que no lo ha entendido ya, me temo, que no lo va a entender, pero el que sí lo ha entendido sabe perfectamente que si hay alguien capaz de fugarse es la mujer de Sánchez, Zapatero y la banda criminal que los acompaña en cada caso de corrupción. Eso es lo que la derecha sociológica de este país no quiere entender para seguir viviendo en una ficción.

Y es que la derecha española es y siempre será una perdedora con esa mentalidad propia de un acomplejado, una víctima que padece el síndrome de Estocolmo de la PSOE, un cobarde o de un imbécil, pues nadie que en 2026 siga jugando a la «normalidad» teniendo un gobierno criminal y mafioso debe ser tachado de otra forma.

¡Feliz Noche de San Juan!


martes, 23 de junio de 2026

Camino de Segovia / por Antolín Castro



 '..Si faltaban alicientes para acudir, el cartel también anima a acercarse a Segovia. En él figura, encabezándolo, Diego Urdiales, el torero que más y mejor sabor de boca ha dejado en el San Isidro pasado..'

Camino de Segovia

Antolín Castro
Ir a Segovia siempre es un buen plan, en cualquier día y por distintos motivos. En esta ocasión lo es mucho más.

El próximo domingo día 28 será un día muy especial. Por primera vez está programada una corrida de toros por ‘Espectáculos Marisma’, la empresa que dirige quien fuera matador de toros segoviano, Rafael Ayuso.

Rafael Ayuso será, a partir de ahora, el empresario que le de vida a una plaza bicentenaria como la de Segovia. Su carrera empresarial está jalonada por apuestas sobre plazas cerradas y olvidadas durante muchos años, a las que ha sabido poner en el mapa taurino, logrando el éxito en cuantas ha puesto su mano. Móstoles, Valdemoro, Medina del Campo, San Martín de Valdeiglesias… son algunas de ellas.

Pero Segovia es un caso mucho más especial. No solo por ser una plaza de segunda categoría, lo que supone un escalón más, sino que también por ser la tierra que le vio nacer al empresario. Todos los pasos que ha dado en su carrera tienen la provincia de Segovia como referencia. En la población segoviana de Ortigosa del Monte mató su primer becerro, fue alumno en la escuela de El Espinar cuando la dirigía el maestro Sánchez Puerto, y en dicha plaza tomó la alternativa en 2008 de la mano de Luis F. Esplá, testigo L.M. Encabo y con toros de Adolfo Martín. Aquella tarde salió en hombros tras cortar las dos orejas a uno de sus toros.

Rafael Ayuso en su ganadería

En todo ese tiempo pude conocerle. Primero en la escuela que visité con cierta frecuencia y después siendo testigo de su alternativa. Posteriormente, dejó capote y muleta y emprendió su camino en otras tareas, pero siempre junto al toro y la fiesta brava. Hoy es empresario, ganadero y apoderado.

Mi vinculación con esta tierra me anima a estar presente el domingo y ver de primera mano el debut en su casa, uno de sus sueños cumplidos. Su esfuerzo y capacidad se merecían este salto, que, sin lugar a duda, no será el último.

Si faltaban alicientes para acudir, el cartel también anima a acercarse a Segovia. En él figura, encabezándolo, Diego Urdiales, el torero que más y mejor sabor de boca ha dejado en el San Isidro pasado. 

El riojano, no sabemos qué alcance tendrá rentabilizar el éxito madrileño, ciegos como son los empresarios y con casi todas las ferias cerradas, por eso hay que acudir a verle en cuanto lo anuncian. Todos los días no tenemos ocasión para poder verle.

Ayuso, a la hora de confeccionar el cartel, durante el desarrollo de la feria isidril, tuvo a bien en contratar a los tres que, hasta el momento de anunciarlo, habían traspasado la puerta grande. Alejandro Talavante y Fernando Adrián completan el cartel con toros de Sancho Dávila.

Segovia, al margen de ser también una atracción turística y gastronómica de primer orden, es el lugar ideal para el encuentro de los buenos aficionados en este último domingo de junio. Si se quiere volver a ver a Urdiales, la actuación más maciza vista en San Isidro, se convierte, a menos de una hora de Madrid, en una oportunidad a no desaprovechar.

Suerte para Ayuso en este su gran día en su tierra, extensible a los espadas y a cuantos aficionados se den cita en su bicentenaria plaza.

En la muerte de Javier López, el Bombero / por José Ramón Márquez

Conversando (con Cucho y Márquez en la Andanada del 9)

 '..en la atalaya de la Andanada, durante años su seña de identidad más potente: esa manera de enseñar a las enfervorizadas gentes que casi siempre el rey iba completamente desnudo, que la tanda que vitoreaban era puro celofán vendido como seda..'

En la muerte de Javier López, el Bombero

JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ
-Yo era como esos. A mí todo me gustaba y con que el toro pasase ya estaba aplaudiendo. A mí el que me estropeó la vida fue Antoñete, el que me enseñó de verdad lo que era torear. Y eso, una vez que lo aprendes ya no se olvida nunca.

Así hablaba Javier López, el Bombero, desde su púlpito en la fila 1 de la Andanada 9, cerquita del 8 desde donde ha sido testigo del devenir de la tauromaquia en Madrid durante los últimos cincuenta y tantos años.

-Hombre, Javi, que yo te he visto partirte las manos por Manzanares (padre), y todos nos metíamos contigo, porque en todos tus alrededores no había ni un solo manzanarista…

-Es que yo vi la faena al toro Clarín, de Manolo González, y esa ya me dejó marcado…

-Pues sí que te debió marcar, porque otra de ése ya no viste…

A lo largo de la vida uno ha ido conociendo a diversos tipos de aficionados de los más diversos pelajes. Si hubiera que elegir al aficionado granítico, ese sería Javi López, con su afición desmedida que le llevaba a recorrer los kilómetros necesarios para asistir a todos los encierros por el campo que se dan sin cesar, en Horche, en Humanes, en Brihuega, en Fuentelahiguera, en Yunquera… o a la sanjuanera de Soria, o a Ciudad Rodrigo, donde el Zanahorio iba a pegar tres naturales de los que no dan las figuras a un tremendo ejemplar de Guardiola entre medias de la algarabía de los capas en el Carnaval del Toro. La afición de Javier era infinita e insaciable y, cuando pudo, se abrió él mismo de capa en los pueblos, capote raído en mil refriegas con el nombre de Enrique Ponce pintado en el envés, para dar «unos mantazos» y para quitarse la inquietud de estar frente al toro. Y quien dice toro, dice toro grande y, a veces con muy malas intenciones. Nunca cayó en la cursilería de muchos «aficionados prácticos» que quieren sacar conclusiones sobre el toreo y los toreros desde sus «trapazos»; él ansiaba estar frente al toro, simplemente, y tratar de estirarse en una verónica o lo que fuera, y sobre todo estar cerca de los ritos y los juegos del toro en el campo, en la plaza, en un cercado, junto a sus amigos banderilleros, peones, ganaderos de los que llevan ganado a los pueblos… Estuvo haciendo sus pinitos echando una mano en la Escuela Taurina de Guadalajara, de donde le apartaron por decir las verdades, incómodas y molestas, como puños, a pobres muchachos a los que estaban medio engañando. Le echaron del Cocido Taurino de Guadalajara, del que era fundador, porque no se avenía a no cantar las cuarenta al que le ponían a tiro, agriando con su presencia y sus opiniones el amable acto que los organizadores deseaban. Cuando podía, la soltaba. Le dice al padre de Julián López, el Juli, torero al que siempre detestó:

-Su hijo es muy mal torero.

-Pero tenemos mucho dinero…

Nunca se plegó. Podría haber ido de finca en finca, de invitación en invitación o, como él decía, «hinchado a platos de jamón y a whiskies» y rodeado de gentes con dinero, solamente a cambio de haberse callado o haber moderado su opinión o haber dicho lo que otros querían oír, pero eso no iba con él, que siempre llamó pan al pan y vino al vino.

Y eso fue, en la atalaya de la Andanada, durante años su seña de identidad más potente: esa manera de enseñar a las enfervorizadas gentes que casi siempre el rey iba completamente desnudo, que la tanda que vitoreaban era puro celofán vendido como seda. Y eso, en una época, enfadaba sobremanera a los nuevos públicos que iban llegando, que detestaban o acaso envidiaban su independencia, su criterio, su dureza y su conocimiento. Nunca entendió la conversión de algunos aficionados, con años de afición a cuestas y que habían paladeado el buen toreo, ese bien tan escasísimo, que se echaban en brazos de la corriente triunfalista que todo aplaude sin echar cuentas de si se templa o se manda o se carga la suerte.

-Hay que ser del que lo hace… ¡Cuando lo hace!

Y predicaba lo mismo que daba trigo, sin que la amistad -la de Iván Fandiño, por ejemplo- nublase su acerado, insobornable, juicio crítico, sin ningún paño caliente, si el torero aquél día no había estado bien.

En septiembre de 2024, en el encierro de Torija, un toro le propinó la paliza de su vida: golpes, cornadas, y fracturas fueron el resultado de aquel encuentro, y no se murió porque Dios no quiso, pues a punto estuvo, porque antes de irse tenía que despedirse de muchos amigos, terminar su enésima Feria y dejarnos la profecía, como a él le gustaba, de que «si no le echan a perder los taurinos, en Diosleguarde hay un gran torero» En la mañana de este 23 de junio Javier entregó, por sorpresa, su alma al Creador dejándonos en el más profundo estupor, sin que el harto consuelo que nos deja su memoria mitigue apenas el dolor por la pérdida del hombre bueno, del amante esposo, del padre generoso, del amigo. Descansa en paz.


Toreando

¿Necesidad de la inmigración? / por Jesús Laínz


'..aunque nuestros inmigracionistas no se cansen de reivindicar la dignidad humana como móvil de sus decisiones, no hay que olvidar que su móvil no es ése, sino el odio a sus propios pueblos y su deseo de sustituirlos que caracteriza a toda la izquierda europea..'

¿Necesidad de la inmigración?

Jesús Laínz
El principal artículo de fe de los defensores dogmáticos de la inmigración es que es necesaria para la vida de España y de toda Europa. Pero, a diferencia de los emigrantes españoles de épocas pasadas, la inmensa mayoría de los cuales eran varones en edad de trabajar, los que hoy llegan a España son familias enteras, la mayoría de cuyos miembros, por su edad y condición, no viven del trabajo sino de la subvención.

En segundo lugar, no se entiende bien esa necesidad en un país con 2,5 millones de parados, uno de los mayores niveles de desempleo del mundo occidental: el 10,4%, sólo superado en Europa por Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Macedonia. La media de la UE es 5,9%. Y también encabeza las cifras de paro juvenil: 26,6% frente a 15% en la UE.

A pesar de los colores luminosos con los que suelen ser descritos, según cifras reconocidas por la ministra Pilar Alegría —la realidad, por lo tanto, tiene que ser mucho peor—, los inmigrantes, el 13% de la población, cometen el 27% de los delitos y representan el 33% de la población reclusa, cifra engañosa ya que muchos de los tenidos por nacionales son nacidos en el extranjero que han adquirido la nacionalidad española recientemente. Además, los reclusos extranjeros alcanzan el 56% entre los menores de veintidós años.

Los extranjeros que contribuyen a la Seguridad Social ascienden a tres millones de personas. Si la población extranjera reconocida es de siete millones, a los que hay que añadir una cantidad difícilmente calculable precisamente por su ilegalidad, cabría preguntarse cómo se ganan la vida los restantes. Por otro lado, ese 13% de población extranjera representa el 18% de los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital y el 29% de las Rentas de Inserción Autonómicas. En el caso concreto del País Vasco, tras años de ocultación, el gobierno social-peneuvista se ha visto obligado a publicar que los perceptores extranjeros de la llamada Renta de Garantía de Ingresos alcanzan el 40% cuando son el 10% de la población. En resumen: ¿quiénes pagan las pensiones de quiénes?

Como argumento moral, Pedro Sánchez ha definido como ilegal la repatriación de quienes entraron ilegalmente y en no pocos casos con violencia. Y define como concesión de residencia temporal lo que sabe muy bien que será para siempre, tanto la de ellos como la de sus familiares.

Se suele argüir también que España fue una nación de emigrantes en los años 50 y 60, lo que la obligaría hoy a abrir sus puertas sin restricciones. Pero aquella emigración se dirigió a países centroeuropeos sin parados, con escasez de jóvenes por las dos guerras mundiales y necesitados de reconstrucción. El Estado atendió al emigrante coordinando las ofertas de trabajo de los países receptores con la cualificación laboral de cada uno y suscribiendo convenios de emigración y seguridad social. Los emigrantes españoles llegaron a otros países con sus contratos ya firmados y con certificados de ausencia de antecedentes penales porque sin ellos no se les permitió emigrar. La emigración española tuvo una clara vocación de provisionalidad: más del 85% de los emigrantes regresaron a España. Los emigrantes españoles no provocaron problemas en los países receptores, no supusieron carga a sus sistemas de prestaciones sociales, no exigieron nada gratis, no dependieron de donaciones caritativas y no llenaron las cárceles. Nada que ver con el caos inmigratorio de hoy, cuyas primeras víctimas son unos inmigrantes de los que se aprovechan las mafias transportadoras en condiciones inhumanas.

Nuestros triunfalistas gobernantes también declaran que España necesita esos inmigrantes porque su economía está boyante. Sin embargo, España depende fundamentalmente del turismo mientras el peso de la industria no deja de menguar. Su deuda pública alcanza el 103,2% del PIB. Su presión fiscal es del 38%, algo inferior a la media de la UE, en torno al 41%. Pero como el PIB per cápita español es inferior a la media europea, la presión sobre los contribuyentes supera en más de un 17% a dicha media. Y según un informe de Eurostat, el servicio de estudios estadísticos de la Comisión Europea, España es el tercer país de la UE que menor poder adquisitivo ha ganado en los últimos veinte años: un 11% frente a una media europea del 22%. ¿Es esto una economía boyante?

También proclaman nuestros benéficos gobernantes que Occidente necesita gente por su declive demográfico. Cierto: tras décadas de aborto masivo no se puede esperar otra cosa. Y quienes lo han promovido, legalizado y convertido en un derecho, ahora quieren resolver la escasez de niños importándolos de otros continentes, que salen más baratos y se les puede explotar mejor.

En todos los medios de comunicación se repite continuamente que la mayoría de los españoles ven la inmigración con buenos ojos. Sin embargo, periódico tan poco sospechoso como El País publicó una encuesta hace dos años que fijó en un 57% la cantidad de españoles que ven excesivo el número de inmigrantes y en un 75% el de quienes asocian la inmigración con conceptos negativos. Encuestas más recientes demuestran que dichas cifras no paran de subir.

Finalmente, aunque nuestros inmigracionistas no se cansen de reivindicar la dignidad humana como móvil de sus decisiones, no hay que olvidar que su móvil no es ése, sino el odio a sus propios pueblos y su deseo de sustituirlos que caracteriza a toda la izquierda europea. Bien claro lo ha dejado Irene Montero al declarar que desea el reemplazo para así «barrer de fachas y de racistas este país». Es decir, de españoles.