la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 30 de mayo de 2016

MADRID-LAS VENTAS: MEMORABLE PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE BIBLIÓFILOS TAURINOS DE MÉXICO.


 José Mª Sotomayor, Jorge F. Hernández, Alejandro Córdova, Jorge Espinosa de los Monteros, Federico Arnás, y Juan Lamarca

“EL TOREO ENTRE LIBROS”
BIBLIÓFILOS TAURINOS DE MÉXICO



Jorge F. Hernández, Alejandro Córdova, José Mª Sotomayor, Jorge Espinosa de los Monteros, Federico Arnás, Victor J. López "El Vito", y Juan Lamarca

Gabinete de Prensa 'Dinastía Bienvenida'
Madrid, 30 de Mayo de 2016
Efectivamente, la presentación en la mañana de ayer en Madrid, y en la Aula "Antonio Bienvenida" de Las Ventas, del libro conmemorativo de más de tres décadas de existencia Bibliófilos Taurinos de México, ha constituido un hecho memorable para esta distinguida asociación mexicana, para el público asistente que abarrotó la sala, y para los integrantes de la mesa presidida por don Jorge Espinosa de los Monteros, bibliófilo al que le fue encomendada por sus compadres mexicanos esta loable misión de hacer historia y "confirmar" en la Monumental de las Ventas.

El señor Espinosa de los Monteros, en su condición de bibliófilo, preside a su vez el Capítulo de México del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida arraigado en la prestigiosa asociación bibliófila, y ha coordinado con la casa matriz en Madrid la organización de este evento cultural taurino, con la colaboración del Centro de AA. TT. de la Comunidad de Madrid.

Ante un público muy representativo de distintos sectores nacionales e internacionales integrado por conocidos personajes y excelsas personalidades del mundo del toro y de la cultura taurómaca, Juan Lamarca presentó  y moderó este acto como dirigente del Círculo Bienvenida, comenzando por disculpar la ausencia de Miguel Mejías "Bienvenida" por causa de celebrar en la plaza central de la ciudad de Valladolid una clase de toreo para la infancia.
Igualmente lamentó la inasistencia del presidente del Círculo Bienvenida, don Fernando Claramunt, por motivo luctuoso del fallecimiento de su hija Ana.

Abierta la sesión, Juan Lamarca dia la agradecida acogida a los presentes, resaltando la naturaleza de Bibliófilos taurinos de México, su fecunda trayectoria en treinta y dos años, con intensa actividad que incluye la organización de numerosos ciclos de conferencias, orientados a la difusión y valoración de la fiesta, así como la publicación de 35 libros considerados ya como clásicos de la literatura taurina mexicana, así como diversos anuarios y agendas y una creciente colección de publicaciones de divulgación taurina bajo el título genérico de Lecturas taurinas, que a la fecha ha sumado ya 70 títulos.

Cedió la palabra a don Federico Arnás, director de "Tendido cero" de TVE, que resaltó, con su cualificado estilo periodístico, los altos valores que contiene esta obra a través de los artículo de sus coautores y de los personajes de la literatura taurina entre ellos, uno de los más valorados, como lo fue Pepe Alameda.

No podía faltar en esta obra, "El toreo entre libros", la firma de un miembro de Unión de Bibliófilos Taurinos de España, don José María Sotomayor, donde ensalza la mítica figura de la "voz del toro y deporte", el legendario don Matías Prats.

De grata y honda impresión resultó la novedosa intervención de don Jorge F. Hernández, presentado muy acertadamente por Juan Lamarca como un intelectual mexicano amante del toro y beligerante en su defensa, añadiendo que se trata de un prolífico columnista y escritor, en el ensayo, cuento, novela, y colaborador del diario El País.
El señor Hernández desnudó al movimiento antitaurino por ayuno de razones y sin embargo avanzando, e ironizó sobre y mundo de toro porque estando cargado de ellas no sabe dar respuesta a aquellos, sufriendo además su acoso e intento de derribo.
Su clara posición en defensa de los toros la mantiene, entre otras razones, por estimarla como una grandiosa expresión cultural perseguida por ser marcadamente española.

La valiosa aportación de este escritor mexicano a este magnifico libro que se presenta, consiste en un delicioso prólogo bajo el título de "Leer es torear”, donde realiza una estupenda analogía entre el toreo y la escritura.

El moderador, Juan Lamarca, destacó la alta significación que supone la asistencia a este acto del Ministro Consular de México en España, don Alejandro Córdova Tello, en nombre de la Embajadora, doña Roberta Lajous, mostrando a su vez su satisfacción personal por este evento que vuelve a poner de manifiesto el lazo de unión, entre españoles y mexicanos, a través de la cultura taurina derivada de una fiesta común que imprime carácter identitario basada en el toro.

Intervención de don Víctor J. López "El Vito" 

Don Juan Lamarca no dejó pasar por alto la presencia de un personaje ilustre, el periodista y escritor venezolano, don Víctor José López "El Vito", al que presentó debidamente e invitó a ocupar un sitio en la mesa y rogando su intervención.


Una vez más durante esta feria de San isidro que llega a su recta final, El Vito ha emergido brillante y pujante para defender los valores de la fiesta, y expresar su inquietud política y social ante la preocupante situación de su Venezuela querida, robada y aplastada por el chavismo imperante que también amenaza a la fiesa y su propia existencia.                                                                                                   Emotiva fue la disertación del bibliófilo mexicano,don Jorge Espinosa de los Monteros, expresando su orgulloso contento por el acto que estaba protagonizando derivado de la encomienda de parte de su agrupación, y sin dejar de recordar a sus fundadores y egregios socios, y muy especialmente a los hermanos Luis y Humberto Quirós.

Tras sus sentidas palabras de gratitud explicó la razón de ser y finalidad de la obra presentada, y desmenuzó en lo esencial su jugoso contenido escrito por distintos coautores realizan reseñas de 35 libros con temática taurina, que ellos mismos han seleccionado mediante diferentes criterios.

Con este libro, dijo, Bibliófilos Taurinos de México pretende, desde su trinchera, reafirmar que la tauromaquia es una fuente inagotable de cultura, e inculcar la literatura taurina a cualquier persona que se interese en conocer las obras que son reseñadas en este trabajo.

El señor Espinosa de los Monteros culminó contagiando su emoción a los asistentes y proclamando. ¡Viva la Fiesta! ¡Viva México! ¡Viva a España! ante una cerrada ovación, y Juan Lamarca remató exclamando ¡Viva Venezuela!

José Mª Sotomayor, Jorge F. Hernández, Alejandro Córdova,  Jorge Espinosa de los Monteros, Federico Arnás, y Juan Lamarca.




Carta abierta a Julio Rodríguez / por Luis F. Utrera-Molina



Fue miserable tu compadreo con Ada Colau tras el trato chulesco y degradante que dispensó a dos jefes uniformados en Barcelona. E imperdonable cuando no tuviste reparos en defender a Bildu, donde se alistan buena parte de las hienas que vistieron de luto los hogares de muchos de tus antiguos camaradas. 


Carta abierta a Julio Rodríguez 

Te escribo como Alférez de Infantería, pero permíteme que te apee el tratamiento de vuecencia que durante años te dispensaron tus subordinados, pues presumo que para ti debe tener reminiscencias de un pasado oscuro y de ingrato recuerdo.

En mi breve e intenso paso por la milicia pude sentir el singular orgullo de vestir el uniforme de un ejército heredero y depositario de la gloriosa tradición española. Aprendí de mis superiores el valor de la disciplina y las virtudes del sacrificio callado, la abnegación y la lealtad. Pocas veces en mi vida he sentido tanta emoción como cuando mis hombreras lucieron por vez primera la estrella de seis puntas que me acreditaba como oficial de la mejor Infantería del mundo. Siempre recordaré el orgullo de mi padre en aquel gélido día de diciembre en el patio de la Academia toledana cuando quiso fotografiarse conmigo delante de la estatua de su viejo capitán, que hoy -gracias entre otros a tí- estará cubierta de polvo en algún lejano y frío almacén.

Aprendí de memoria aquél artículo 72 de las Reales Ordenanzas que aún hoy guarda el eco de la mejor tradición castrense española y procuré ser fiel a su letra y a su espíritu durante el breve tiempo en el que tuve el privilegio de mandar una sección de fusileros.

Desde entonces, he seguido en contacto con la familia militar en la que tengo grandes y entrañables amigos que son exponente de las mejores virtudes del soldado y del caballero español. Conocí también jefes y oficiales a los que no pude admirar, pero jamás tuve la desgracia de despreciar a ninguno como militar.....hasta que te empeñaste en deshonrar el uniforme que durante años te ha proporcionado respeto y una dignidad que tu mismo has querido pisotear. 

Prefiero no acordarme de la cobarde actuación que como JEMAD tuviste con ocasión del rescate del "Alakrana", La Armada tenía preparado el asalto de los secuestradores, te pidieron una orden, pero al otro lado del teléfono sólo hubo silencio. Dejaste escapar a los piratas, pero no tuviste el coraje de reconocerlo en público. Antes que asumir la responsabilidad del mando, preferiste que la duda se cerniese sobre la eficacia y profesionalidad de tus soldados. 

Lo de menos fue tu anuncio extemporáneo de unirte a las huestes de Podemos mientras vestías el uniforme. Ni a mí ni a tus compañeros de armas nos importa una higa como piensas ni a quien apoyas, pero existen formas y procedimientos que debías respetar y que por un mínimo sentido de la lealtad y la coherencia debiste haber cumplido. No fue así y celebro que figure esa mancha en tu hoja de servicios.

Fue miserable tu compadreo con Ada Colau tras el trato chulesco y degradante que dispensó a dos jefes uniformados en Barcelona. E imperdonable cuando no tuviste reparos en defender a Bildu, donde se alistan buena parte de las hienas que vistieron de luto los hogares de muchos de tus antiguos camaradas. 

Que te definas como pacifista me parece muy bien. Todos queremos y ansiamos la paz y ya Julio Cesar dijo aquello de "si vis pacem para bellum", porque para eso están los ejércitos, para salvaguardar la paz frente a los que quieren violentarla. Pero que un militar se confiese antimilitarista es, además de un oxímoron insoportable, una bofetada en la cara de todos tus antiguos compañeros y subordinados.

La última villanía, tu ultima estupidez, la de despreciar el día de las fuerzas armadas porfranquista. Un sencillo desfile y un acto de homenaje a los Caídos que tu mismo deshonras con tu penúltima ruindad no es sino un acto de justicia y gratitud para los que han dado su vida por España, antes de Franco, con Franco, contra Franco y después de él y para los que con singular ejemplaridad velan para salvaguardar nuestra paz, nuestro bienestar y la integridad de nuestra patria.

Dice el viejo refrán castellano que no hay peor cuña que la de la misma madera. Y tú, Julio Rodríguez, eres la viva expresión de esas palabras. 

Te auguro una corta e ingrata carrera política porque Roma no paga traidores. Quienes te utilizan lo hacen para denigrar toda la dignidad del uniforme que has vestido durante toda tu vida. Y cuando ya no les sirvas, probarás la amarga hiel de una soledad acentuada por el desprecio de todos aquellos que tuviste bajo tu mando y que te recordarán aquel juramento que hiciste de joven y no has sabido cumplir como un soldado español.

No me despido a tus órdenes porque sólo recibo órdenes de quien tiene autoridad moral para darlas. Tan solo espero que Dios te de la ocasión para devolverme con honor esta pluma que hoy te hace llegar un oficial de Infantería.

Madrid: Vigesimoprimera de mi Feria. Salve "Camarín", el toro de la Feria, y orejilla de los mulilleros de Justo Polo al torero que no lo toreó


Después del Toro de la Vega, Las Ventas


Salve "Camarín", el toro de la Feria, y orejilla de los mulilleros de Justo Polo al torero que no lo toreó

Para que se comprenda la esencial diferencia que existe entre los toros y el balompié, ésta reside en que en el balompìé lo esencial es el resultado, especialmente si éste es el que conviene a los colores que cada cual apoya, mientras que en los toros el resultado es lo de menos; de hecho, la obsesión orejera como medida del triunfo -las orejas son los goles del toreo- constituye un galardón absurdo alentado desde los púlpitos periodísticos y audiovisuales, que al aficionado apenas le dice nada, pero que sirve a los públicos como explicación del triunfo al que creen haber asistido. Esto es algo que se nota bien cuando echas cuentas y, pongo por caso, nadie recuerda apenas nada de las tres puertas grandes de López Simón del año pasado -¿seis orejas?-, y cómo, sin embargo, permanece vivísimo e imborrable el recuerdo de un simple cambio de manos de Pepe Luis Vázquez en la Feria de 1989. Eso en cuanto al resultado, y por lo que toca a la emoción, en el fútbol ésta estriba necesariamente en ir con uno de los equipos que contienden, mientras que en los toros la única posición decente es la de ser de aquél que lo hace, cuando lo hace.

Hoy, Domingo de Resaca futbolera, con la peor entrada de lo que llevamos de Feria en Las Ventas, se anunciaron los toros de Baltasar Ibán, divisa rosa y verde, como inicio del “ghetto torista”, que se ve que las ponen todas juntas para que la gente no pueda hacer comparaciones. Para dar cuenta de los ibanes contrataron a Iván Vicente, Alberto Aguilar y Víctor Barrio.

Los ibanes, según la Unión de Criadores, ya son encaste propio. Antes, también según la Unión, eran Contreras y algo de juampedro. Ahora también llevan algo de Pedraza al parecer, y algunos echan las culpas de lo que sale colorado precisamente a lo de Pedraza, cuando todo el mundo sabe que lo de Contreras da capas coloradas, castañas y tostadas. El lío. La cosa es que desde que le empezaron a dar cera al pobre de don Baltasar Ibán con que su ganado era pequeño, el hombre se empeñó, y luego sus herederos, en aumentar su volumen y así hemos llegado a esto de hoy, donde han salido a la arena uno de 606 kilogramos en la báscula de Las Ventas (a saber cuál sería su peso real en una báscula bien equilibrada de ésas en las que 1 kilo pesa 1 kilo) junto a otro de 484 kilogramos. Da igual, porque la cosa no estaba hoy en los números de la tablilla, sino en lo que decían esos animales desde que salían por la puerta de chiqueros, en su alta expresión que diría un cursi de esos que olisquean vinos. La cosa es que, más grandes o menos, los toros, desde que ponían la pezuña en la Plaza, infundían respeto, y eso es algo tan inusual que debe ser reseñado. No es que anduviesen a gañafones ni tirando cornadas al viento, pero tenían ese no-sé-qué de que estos no son como los de todos los días.

Luego hay además otros indicios, como por ejemplo que a estos seis de hoy les han atizado en varas lo que no está en los escritos, que les han destrozado las espaldas como si no hubiese un mañana y como si todo lo que se fuese a picar en la vida fuese lo que hoy salió por la puerta de toriles; y luego, además, si el toro se emplea, y vive Dios que se han empleado, pues no hay nada como la inmunda carioca y taparles la salida para poder seguir mechando carne a placer y, sin embargo, los toros en pie y con la boca cerrada, y luego que vengan con que si son chicos o son grandes. Y después, a salir persiguiendo a los peones a la salida de los pares haciendo necesarios los quites y la adecuada colocación de los actuantes, y también las pasadas en falso, las tomas del olivo, los pares que son nones, los capotes por el suelo, la lidia inexistente:las cosas que trae la casta, que los toreros en eso son iguales que ese político demagogo y cargado de espaldas, que odian la casta.

La corrida de Baltasar Ibán fue un festín para el aficionado, el festín que se da en un espectáculo que se llama “los toros” cuando salen toros con sus cosas y su personalidad, cuando salen animales que son una incógnita ante la que el matador debe presentar sus conocimientos como aval para llevar a buen puerto su tarea. Recordando la inmundicia del otro día del Vellosino pensamos en lo que nos habría gustado ver al supuesto “poderoso” Juliáncon los ibanes, a ver cómo entre él y su cohorte de revistosos del puchero les explicaban a los pupilos del Cortijo Wellington dónde queda eso del poder.

Iván Vicente lleva en su cuadrilla de picadores a sus hermanos, Héctor y Jesús. Su primero llevaba el nombre mítico, Bastonito, y el número 35. Se arrancó con alegría y distancia al caballo que montaba Héctor y puso sus embestidas a disposición de su matador, que o no las vio claras o no supo qué hacer con ellas. Se pasa el rato yendo y viniendo y al final del trasteo deja más huella el toro que el torero. Su segundo, Tesugo, número 21, el más grande del encierro, era un toro de gran presencia, cornidelantero, ofensivo. A éste lo picó Jesús de aquella manera. El toro se echa atrás al sentir el filo de la puya, pero eso no le quita de cobrar de lo lindo, más hacia la parte trasera que hacia el morrillo, donde nuestros abuelos decían que se picaban los toros. La faena no cobra vuelo, acaso porque Vicente no está por la labor de pelear con el animal, que él ha venido a otra cosa. Puesto por afuera, con mucho enganchón, se va pasando el tiempo y cuando le deja una estocada contraria y perpendicular y el toro no se echa decide, en vez de entrar a matar de nuevo, ponerse a descabellar no sé cuántas veces.

Alberto Aguilar tuvo enfrente al toro de la corrida y posiblemente al toro de la Feria, pues este Camarín, número 37, ha desbancado por méritos propios al Malagueño de Alcurrucén como mejor toro de lo que llevamos de san Isidro. Fue Camarín un toro que cantó desde el principio sus condiciones, cuando en unas verónicas emborronadas mostró su embestida alegre, viva y vibrante. Fue por dos veces al caballo con alegría, recargando en las dos varas que tomó, metiendo los riñones frente a la muralla de kevlar del penco y con alegría también acudió al cite de los banderilleros por ambos pitones. El toro era de cante. El toro va siempre a su aire porque Aguilar ni le obliga ni le somete ni le manda, desde unos especie de doblones por bajo, puro trapazo, en el principio, hasta la faena toda, Aguilar está siempre por debajo de las condiciones del Camarín,que se va al otro mundo sin conocer qué es el toreo. Cuando le entra a matar, estocada baja perdiendo el engaño, el toro comienza a perseguirle y ahí tienes al torero corriendo su particular sanfermín. Luego la picaresca: Lucas Benítez, que en vez de descabellar parecía que estaba haciendo una intervención de córnea, y los mulilleros a paso de tortuga, con parada incluida para arreglar ciertas partes de la cabezada de las mulas que se había descompuesto, propiciaron la incomprensible petición que fue atendida de manera vergonzosa por don Justo Polo, concediendo la oreja de la ineptitud a Alberto Aguilar, que ya sabemos que es pobre, pero que eso no le exime de no haber dado un solo muletazo como Dios manda. El toro fue desprendido con la fuerte ovación que se merecía. En su segundo pasó algo poco visto en los tiempos modernos: el toro va con fijeza y alegría a la muleta; en la segunda de sus tandas, el animal se echa encima a Alberto Aguilar y le zarandea lo suyo y, a partir de ahí, el toro, que se ha percatado del truco del toreo, ya no tiene un pase, vuelve grupas y se niega a ir al cite.

Víctor Barrio, me parece que siempre lo decimos, es muy alto. La faena a su primero un castaño de cuerna descarada, fue una exasperante sucesión de enganchones, sin que en momento alguno dijese algo de interés. En su segundo, el toro era el garbanzo negro de la corrida, aunque se empleó en el caballo y anduvo presto a las banderillas, y el torero era el mismo, con lo que todo queda dicho.

Paseo

Gitanas de capotes

Bastonito revisitado

Maneras de picar

Capotes y bufanda

La herramienta

Las alturas

Otra herramienta

Más herramientas

Las nueve del día después

Infanta de España bajo la lluvia

24ª de San Isidro en Madrid. Alberto Aguilar corta una birriosa oreja de un toro de Iban para cantarlo en latín / por J.A. del Moral



"...No es cierto que la bravura solamente puede medirse en la suerte de varas. Esta suerte es el pórtico de la bravura. Pero no la prueba definitiva. Porque lo que define totalmente la bravura es la persistente y franca acometividad en el tercio de banderillas y en el de muleta y muerte. Es más bravo un toro que mansea en varas y se va arriba en banderillas y lo mantiene hasta el final de la faena de muleta que un toro que se viene abajo tras mostrarse muy bravo en el caballo. Que quede muy claro todo esto..."


 Alberto Aguilar corta una birriosa oreja de un toro de Iban para cantarlo en latín

J.A. del Moral · 30/05/2016
Madrid. Plaza de Las Ventas. Domingo 29 de mayo de 2016. Vigésimo cuarta de feria. Tarde nublada, fresca, con rachas de viento y amenazante hasta que llovió durante la lidia de sexto toro con más de media entrada muy repartida.
Seis toros de los herederos de Baltasar Ibán, bien presentados sin exageraciones y varia cornamenta. En general bravos y encastados en distintos grados de fuerza y manejabilidad. Por su excepcional bravura y gran nobleza, sobresalió el segundo, de nombre “Camarín” que fue largamente ovacionado en su arrastre aunque no fue premiado con la muy solicitada vuelta al ruedo por la incomprensible cerrazón del palco presidencial.

Iván Vicente (malva y oro: Estocada trasera, saludos. Estocada caída y siete descabellos, aviso y silencio.
Alberto Aguilar (grana y oro): Estocada de entrega, oreja. Estocada trasera, palmas.
Víctor Barrio (fuscia y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Pinchazo y estocada baja, silencio.

Destacaron en banderillas Tito, Rafael González y Alberto Zayas
Asistieron la Infanta Elena a quien los espadas brindaron un toro y su hija Victoria Federica. También su hijo Froilán desde un burladero.


Por delante decir que las corridas de toros, salvo las llamadas de concurso de ganaderías, son o deben ser un espectáculo, no un tentadero. La lidia que se le debe dar a cada toro se debería y debe llevar a cabo a favor del máximo lucimiento del burel y, sobre todo, del espada de turno encargado de matarlo. Y lo demás son cuentos de la Habana que hace bastantes años lo impusieron algunos críticos liderados por el celebérrimo Alfonso Navalón que en gloria esté. Alfonso, entendido donde los haya habido y gran escritor se perdió en vida por su pertinaz manía de meterse personalmente con todo el mundo por lo que perdió irremisiblemente el gran prestigio que se ganó cuando empezó a escribir en la revista “El Ruedo” y en el diario “Informaciones”. Cuando llegó al diario “Pueblo” y posteriormente a “Diario 16” de donde fue expulsado, aunque se hizo aún más y más y más famoso, terminó por perder todo lo que se ganó.

Alfonso, hombre del campo Charro quiso convertir las corridas de toros en tentaderos y este grave error lo pagaron muy caro las plazas de Madrid, Bilbao, Pamplona, Valencia, Albacete y Logroño. Se impuso la obligación de que todos los toros fueran tres veces al caballo como mínimo y como consecuencia del dislate, casi todo los toros llegaron agotados a la muleta y, por tanto, las faenas apenas se pudieron realizar. Consecuentemente, hubo plazas, sobre todo la de Bilbao, que perdieron mucho público por puro y duro aburrimiento. Esta sin razón terminó por decisión de Carmelo Sánchez-Pando cuando fue nombrado presidente de la Plaza de Vista Alegre tras presidir muchos años el siempre prestigios Club Cocherito de Bilbao. Carmelo decidió que los toros tomaran solamente dos puyazos, los toros volvieron a moverse en el último tercio y la gente regresó a la plaza.

Pero ya que estamos hablando de la lidia idónea, también quiero explicar cómo y por qué se debe ejecutar la suerte de varas en general y la de los toros verdaderamente bravos en particular.
El público supuestamente más entendido que actualmente medra en la plaza de Las Ventas, suele querer e intenta que los toros se pongan de lejos desde el primer puyazo y eso no debe ser así. En el primero, se debe colocar al toro fuera de las rayas pero no lejos. Si muestra bravura, se debe abrirlo para el segundo y si continúa mostrando bravura, se le deberá colocar aun más lejos. Pero nunca en detrimento del juego del animal en los tercios siguientes.

No es cierto que la bravura solamente puede medirse en la suerte de varas. Esta suerte es el pórtico de la bravura. Pero no la prueba definitiva. Porque lo que define totalmente la bravura es la persistente y franca acometividad en el tercio de banderillas y en el de muleta y muerte. Es más bravo un toro que mansea en varas y se va arriba en banderillas y lo mantiene hasta el final de la faena de muleta que un toro que se viene abajo tras mostrarse muy bravo en el caballo. Que quede muy claro todo esto.

Ayer salió uno de vacas. El segundo de la corrida de Baltasar Ibán. Y los del 7 pidieron que tomara un tercer puyazo tras mostrarse muy bravo en los dos primeros encuentros. Hizo bien Alberto Aguilar en pedir el cambio para que el animal llegara con suficiente brío a la muleta, como así fue. Pero Alberto se ahogó pronto y cortó en seco una faena que supo a poco aunque el torero se salvó gracias a la cogida que sufrió cuando quedaba poco para entrarlo a matar.
Alberto Aguilar es mucho mejor torero con los toros malos que con los buenos. Es un torero de entrega con redaños muy habilidoso en salir con limpieza y hasta con repajolera gracia en sus faenas con toros difíciles. Su baja estatura le ayuda cuando se enfrenta a reses de gran envergadura y mucha arboladura. Pero ayer se encontró con un toro de súper lujo y se le fue la oportunidad, dejándolo no quiero decir que en ridículo pero si en el sitio que ocupa y seguirá ocupando en la tercera fila del toreo. Una penas pero así es.

Más pena aún me dieron los otros dos compañeros de Aguilar. Por delante, Iván Vicente a quien no veíamos desde hace mucho tiempo. Torero de muy buen corte pero de poca capacidad resolutiva. Y, por detrás, otro que tal baila, Víctor Barrio con la misma canción. No merece la pena entrar en detalles de ambos espadas porque sería peor.

Hasta mañana si Dios quiere y que deje de llover y de hacer frío. Antier me agarré un catarro de campeonato en la muy lluviosa Córdoba y desearía que aquí en Madrid entrara el verano de una vez. Me llevé a casa toda la ropa que traje de entretiempo y he vuelto a Madrid con la de verano. Un petardo, pues.
¡Vaya con el tiempecito que llevamos en este San Isidro!…

MADRID.- S.I.16.: VUELVE EL FRÍO, VUELVE EL TORO / por Antolín Castro


'Camarín', de la ganadería de Baltasar Ibán,
 y Aguilar en un momento de la intensa faena


"...Hemos entrado en la semana final, en la que los encastes serán diferentes y con ello esperamos que los comportamientos de los astados también. Hoy los toros no se han dado vueltas al redondel y mucho menos han huido de los capotes que les han presentado, no han hecho ascos a los caballos y han ofrecido embestidas en distintas versiones a sus matadores..."


VUELVE EL FRÍO, VUELVE EL TORO


S.I.16.- El frío ha vuelto a la plaza de Las Ventas en esta tarde de domingo, último del mes de mayo. Pero no un frío cualquiera, aderezado por lluvia y vendaval del mes de noviembre.

Todo se da por bien empleado, si con él vuelve también el toro, ese animal bravo y fiero que obliga a estar pendiente de la lidia e impide que los espectadores, eufóricos si son del Real Madrid o deprimidos si son del Atlético, se adormezcan en sus localidades. El toro si viene puede ser un vendaval, pero no frío. Creemos que hoy se ha visto algo más de uno.

Hemos entrado en la semana final, en la que los encastes serán diferentes y con ello esperamos que los comportamientos de los astados también. Hoy los toros no se han dado vueltas al redondel y mucho menos han huido de los capotes que les han presentado, no han hecho ascos a los caballos y han ofrecido embestidas en distintas versiones a sus matadores.

Los detalles los ofrecemos en ‘El Toro es el Protagonista’ pero hemos tenido juego variado, saliendo de la monotonía de días atrás, donde los comportamientos eran tan uniformes.

Digamos que Alberto Aguilar ha disfrutado, y pechado, con el mejor y lo que ello significa. Un torrente de embestidas que había que encauzar y que no siempre ha logrado, pero la faena ha sido vibrante, preñada de emoción y con momentos de esos que gusta ver en una corrida de toros. Nada fáci‘Camarín’, exigente para el espada, que hizo buena pelea en varas y para el que los aficionados pedían un tercer puyazo. No seré yo a quien no le guste esa suerte, pero el matador decidió pedir el cambio de tercio y ese es su derecho. A partir de ahí a Aguilar le tocó torear al toro y sortear las quejas de quienes se habían visto ‘ninguneados’.

Paseó una oreja tras de una estocada a por todas y de la que rodó el toro sin puntilla. Hubo petición de vuelta al ruedo para el toro, pero al Sr. Polo no le pareció lo mismo. Otro revés para Alberto que tuvo que escuchar protestas en su vuelta al ruedo. Nuestra opinión es que el torero, no instalado en el sistema ni con abundante número de contratos, tomó la decisión de no darle un tercer puyazo y no está obligado a hacerlo. Más lógico sería exigir esto a quienes ese desgaste del toro no les prive en absoluto de contratos. Echar sobre las espaldas de Aguilar el futuro del tercio de varas me parece un exceso. En el quinto sufrió espectacular voltereta con la suerte de ser solamente encunado, aunque duró mucho tiempo y preocupó a todos.

Hubo otro toro, el tercero, que ofreció buenas y repetidas embestidas que no fueron aprovechadas debidamente por Víctor Barrio, quien parecía estar tan frío como el tiempo. Tampoco mejoró su actuación en el último que se rajó finalmente.

Un lote más soso fue a parar a las manos de Iván Vicente, quien dibujó algunos muletazos sueltos, pero sin redondear dada la condición de la res y su cada vez más corta embestida. El cuarto no le ofreció mejores oportunidades y la cosa quedó en silencio.

Al menos hoy hemos visto más de un toro y un encierro que ha cumplido en varas, no ha manseado de salida ni casi en el final y han mantenido el interés por lo que sucedía en el ruedo. No ha sido perfecto el encierro pero hemos vivido una tarde de toros, de las de antes. El resultado artístico no ha sido muy bueno pero tampoco tan malo. Habremos de seguir confiando en los productos ajenos a Domecq. Por lo menos es nuestro deseo.

Real Madrid: Volvió a sacar la jota de diamantes / por Juan Manuel Rodríguez





"...La Undécima ya es pasado, ahora hay que esperar a que, otra vez contra todo y de nuevo contra todos, y tal y como marca la tradición, en la próxima final vuelva a salir la jota de diamantes..."


 Volvió a sacar la jota de diamantes

El Real Madrid volvió a hacerlo. Como The Man, volvió a sacar la jota de diamantes. Llama la atención que, habiéndolo hecho hasta la fecha once veces en catorce partidas, haya aún por ahí quien le reste mérito o le falte directamente al respeto. Desde La Séptima para acá sigo siempre exactamente el mismo ritual para ver la final de la Copa de Europa, y visto el resultado voy a continuar haciéndolo: me aislo del mundanal ruido, tengo la mente ocupada hasta que llega la hora del partido, me encierro en casa y sufro en silencio. Y apago la radio, todas las radios. Mi amigo Pepe Herrero me informó anoche de que, tras el penalti marcado por Cristiano, los comentaristas de los principales programas radiofónicos se vieron poseídos por un insondable sentimiento de tristeza, un abatimiento generalizado. Me lo creo. Todos tenían su confianza depositada en Cincinnati Kid y en que, al menos esta vez, no saliera la puñetera jota de diamantes.

El periodismo deportivo español (y, al generalizar, cometo por supuesto una tremenda injusticia que ya veré de reparar luego, cuando tenga un rato) no habría tratado peor al Real Madrid si, por ejemplo, llegado el caso, sus aficionados se dedicaran a exigir a voz en grito la independencia en el minuto 17 y 14 segundos de todos y cada uno de los partidos disputados en el estadio Santiago Bernabéu. De dos semanas para acá, al once veces campeón de Europa se le ha tratado como si fuera un equipo holandés; miento, al PSV le habrían tratado con más cariño. En su afán por demostrar que el club blanco es un desastre, que carece de un modelo, que su presidente es un inútil, su entrenador un cero a la izquierda y sus jugadores unos vagos, volvieron a colocar todas las fichas en el sitio equivocado.

Como en 2014, cuando el Atleti iba a merendarse por primera vez al Real Madrid, ayer volví a echar de menos la preguntita de marras sobre el modelo. Tampoco hubo referencias a la inminente llegada de Unay Emeri al banquillo madridista. La oligarquía merengue que me encontré el sábado por las calles de Madrid, compuesta sin excepción por alegre chavalería, seguirá festejando hoy y mañana y pasado mañana sin tener probablemente conciencia de eso, de que son unos aristócratas degenerados que participan de los éxitos de un club desnortado y sin rumbo claro. Por cierto: en treinta y cinco años como presidente del club blanco, don Santiago Bernabéu ganó seis Copas de Europa; en trece años como presidente, Florentino Pérez ya ha conseguido tres. Pero no nos engañemos, La Undécima ya es pasado, ahora hay que esperar a que, otra vez contra todo y de nuevo contra todos, y tal y como marca la tradición, en la próxima final vuelva a salir la jota de diamantes.

Madrid. El ganadero Adolfo Martín recibe homenaje del Club Taurino of London


El ganadero Adolfo Martín y Mark Rayner



CLUB TAURINO OF LONDON
NOTA DE PRENSA

El Club Taurino de Londres Rinde Homenaje a D Adolfo Martín en su Almuerzo Anual de San Isidro 2016

El Club Taurino de Londres ha celebrado su almuerzo anual de amistad entre aficionados españoles y británicos, en el Hotel Wellington de Madrid, con motivo de la feria de San Isidro y para rendir homenaje al Ganadero D. Adolfo Martín acompañado por su esposa. 

El Presidente del Club, Mr. Mark Rayner, entregó al invitado un jarro de peltre tradicional, como símbolo de la admiración de la afición británica hacia el afamado invitado y en reconocimiento de sus éxitos en el año 2015. 

Además de los invitados anteriormente mencionados, otros taurinos conocidos en asistencia incluyeron el antiguo Presidente de Las Ventas, Don Juan Lamarca, Matador de Toros Frank Evans, Juan Miguel Núñez, José Antonio del Moral, Ramón Calderón, Muriel Feiner y la familia Parra Arcas además de un nutrido grupo de aficionados británicos y españoles. 

Los discursos fueron hechos por el presidente Mark Rayner, el vicepresidente Andrew Moore y D. Adolfo Martín

Mike Penning
Director de Relaciones Públicos
Club Taurino of London

Adolfo Martín 

 Adolfo Martín, Mark Rayner. y Ramón Calderón

 José Antonio del Moral y Juan Lamarca

El matador británcio Frank Evans

 Ana y José Parra

 Diana Webb y Andrew Moore

 Geoffrey y Carmen Breen

Herbert y Clemencia Wiese