la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 29 de octubre de 2022

¿El campeón del 2022 es Morante o Roca Rey? / por Ricardo Díaz-Manresa

Lo de Roca Rey, extraordinario pero dentro de lo que es el toreo en las alturas del escalafón donde siempre hay uno que quiere mandar y que encandila a muchos aficionados o espectadores, pero que no descubre estilo diferente.

Por tanto, para mí campeón Morante y número 1.

Roca Rey, nuevo rey y número 2. 

¿El campeón del 2022 es Morante o Roca Rey?

Ricardo Díaz-Manresa
J-29 Octubre-2022
¿Quién de los dos? ¿Morante el campeón y Roca el rey? Basta con fijarnos en su trayectoria y quedará cada uno en su puesto. Hay partidarios de dar el título a uno u otro, mientras que bastantes dicen que está claro, pero analicemos los hechos.

Morante exhibe los siguientes argumentos:

-Echarse el toreo a las espaldas como la temporada anterior.

-Reivindicar el espectáculo toreando en todos los sitios, hasta en plazas de 3ª y enfrentándose a encastes que nadie de su grupo de figuras quiere desempolvando suertes antiguas y maneras que no están de moda pero que son hermosísimas.

-Recordar a Joselito, Belmonte y Rafael de Paula y ponerlos en sitios destacados en su faenas.

-Exhibir un toreo diferente a todos los demás.

-Hacer declaraciones sinceras y algunas veces fuertes contra los que no defienden el toreo aunque sean taurinos.

-Ir a tertulias a decirlo de frente y no sólo en los medios tradicionales de prensa, radio y televisión.

-Vestirse de torero siempre bien aunque de forma original y no habitual y también en las corridas extraordinarias como goyescas y en todas las que torea.

-Atraer al público a las plazas esperando sus genialidades

-Ofrecer un número elevado de grandes faenas como las de Sevilla, en feria y San Miguel, Salamanca y muchas otras.

-Demostrar que es el torero más valiente de los llamados artistas y el más regular.

-Entregándose al máximo incluso con toros que no lo merecían.

-Tener un toreo personal, valiente y artístico. Y exponiendo mucho.

-Y, por tanto, ofrecer un nivel artístico muy grande además de técnico.

- ¿Campeón sin rival por todo ello?

Y enfrente Roca Rey y sus méritos:

-Llenando plazas como ninguno

-Arrasando la mayoría de las tardes

-Emulando a la mayor parte de las figuras anteriores en su estilo

-Demostrando afición al límite

-Exhibiendo valor y técnica

-Convenciendo a muchísimos

-Dejando claro que es torero para muchos años (se supone)

-Teniendo el caché más alto

-Sufriendo percances y reapareciendo mejor que antes

-¿Campeón o simplemente rey?

Para mí lo de Morante es único y tardará en repetirse al juntar tantas circunstancias excepcionales dentro y fuera de los ruedos

Lo de Roca Rey, extraordinario pero dentro de lo que es el toreo en las alturas del escalafón donde siempre hay uno que quiere mandar y que encandila a muchos aficionados o espectadores, pero que no descubre estilo diferente.

Por tanto, para mí campeón Morante y número 1.

Roca Rey, nuevo rey y número 2.

viernes, 28 de octubre de 2022

Apoderados / por Fernando Fernández Román

 Camará y Manolete, apoderado y poderdante

Las gafas negras de Camará llamaban tanto la atención del público como el rictus seco y tristón de Manolete, antes, durante y después de enfrentarse al toro. El propio Camará decía que tenía con Manuel un convenio de signos para plantear las faenas y corregir el discurso durante las mismas. 

Apoderados
Fernando Fernández Román
'Obispo y Oro'/27 Octubre 2022
Cuando la ventana de la temporada taurina va echando la persiana, la Fiesta se queda oscura, medio silente, sumida en recuerdos, proyectos y reflexiones. Al menos en España, así es. Más en estos tiempos de incertidumbre en las plazas de toros allende la mar, con torbellinos de animalismos y “progresismos” de ideología radical corroyendo, paso a paso y golpe a golpe, respectivamente, su esencia y grandeza; un tema, la Tauromaquia, que pasa por un momento crucial –trascendental, más bien—, para consolidar su pervivencia. Aquí y ahora, los toreros entran en período de reflexión. Algunos, han hecho arqueo y echado cuentas, operaciones ambas que, en algunos casos, determinan la toma de dos importantes decisiones: renovación de cuadrillas y cambio de apoderado. Unos se van y otros llegan. Unos se quedan como estaban y otros se quedan a verlas venir. Es un trasiego que no cesa, un goteo de idas y vueltas que consumen el interregno invernal prácticamente en su totalidad.

De estas dos cuestiones, tan personales como inevitables, la que siempre me llamó la atención fue la del apoderado. Respecto del torero, ¿qué es, realmente, un apoderado? ¿Un plenipotenciario? ¿Un director artístico? ¿Un consejero? ¿Un representante? ¿Un administrador? ¿Un comisionista?

Le preguntas al interfecto (el apoderado) y te responderá: “de todo un poco”. Les preguntas a los toreros y su respuesta es casi siempre la misma: el que sea capaz de colocarme en las mejores ferias y los mejores carteles, lo cual redunda en unas condiciones económicas más lucrativas. Y aquí empieza la danza de promesas que se esfuman y decepciones que se estancan; pero, ciertamente, ¿quién se inventó esto del apoderado?

Durante todo el siglo XIX –especialmente el último cuarto del siglo-- los toreros se rodearon de las gentes afines de su entorno que les ayudaban en la ingrata tarea de contactar con las empresas, si bien el tema económico lo decidía el decidía el propio torero. El empresario hablaba de dinero directamente con el torero, compraba los toros que el ganadero escogía en el campo, y los encerraba en los corrales de la Plaza. No había reconocimientos veterinarios exhaustivos, ni presiones del presidente de la corrida. El organizador del espectáculo tenía suprema autoridad sobre el montaje y desarrollo del mismo y el ganadero había decidido, incluso ¡el orden de su lidia! de sus toros, hasta que se implantó el sorteo. Del apoderado, ni rastro. Quizá pululaban en el entorno del torero algunos amigos íntimos, patricios ricachones, farautes ocasionales y correveidiles de oficio; pero del apoderado como tal –el que, se supone, tiene poderes para actuar en nombre de quien apodera--, nada de nada.

Del apoderado comenzó a hablarse cuando Joselito el Gallo consiguió relegar a los ganaderos a su calidad de servidores de ganado, sin más atributos organizativos ni poder decisorio. En realidad, lo que él y Belmonte hicieron fue nombrar a gestores y veedores de toros en el campo. José, a Manuel Pineda como “apoderado” y a Juan Soto como administrador, y Juan a Antonio Soto como “apoderado” y “veedor” en el campo bravo y después a Juan Manuel Rodríguez. Ahora bien, ninguno de los dos colosos de la Edad de Oro dejaba poderes absolutos a ninguno de ellos; es más, Joselito recorría las dehesas de mayor renombre todos los años, conocía encastes y camadas más y mejor que los propios ganaderos, la mayoría terratenientes y aristócratas, admiradores del “rey de los toreros”, a quien nadie osó darle órdenes, ni en la Plaza ni fuera de ella. Por tanto, ajustaba cuentas con las empresas y tomaba las decisiones personalmente, mientras Belmonte se limitaba a decir: “lo que diga José”.

En los años 30 un tal Domingo Ruiz se hizo apoderado del infortunado Gitanillo de Triana, y el empresario Eduardo Pagés, sagaz e ingenioso hombre de negocios taurinos, trajo al toreo las “exclusivas” a toreros, haciendo un “lote” de máximo atractivo: Juan Belmonte, Rafael el Gallo e Ignacio Sánchez Mejías, viejas glorias de la Fiesta que reaparecieron en los ruedos en 1934, a razón de 25.000 pesetas por coleta y corrida. Un poco antes (en el año 30), surge el viejo Dominguín de Quismondo con el descubrimiento de Domingo Ortega bajo el brazo y, sobre todo, José Flores, Camará, concha inseparable de un rico molusco, con perla incluida, llamado Manolete. De entonces acá, los apoderados hay brotado a porrillo, como los níscalos en los pinares de mi pueblo, al sol que más calienta por estas fechas, llegando a la, a mi juicio, nefanda dualidad de mezclar contrataciones y representaciones de toreros; es decir, adquirir un producto y ofrecer otro al propio tiempo.

Convengamos en algo: el torero es un personaje extremadamente vulnerable. En su interior primerizo se inquietan la esperanza, la incertidumbre y la ilusión, tres sentimientos fecundos y mollares para que en ellos germine la semilla externa de la avaricia ajena, terreno abonado para que llegue el “experto” en descubrir futuras figuras del toreo o el que “pone un dinero” a cambio de un goloso interés futuro; una apuesta, en suma, que la mayoría de las veces acaba en papel mojado.

He conocido muchos apoderados, digamos, en estado “puro”; es decir, los que ejercen de empleados del torero a tiempo completo, sin cumplir paralelamente otra función que la de estar siempre pendiente de su poderdante. Es el apoderado que viaja con él, come con él, conversa con él y comparte con él momentos de euforia y aflicciones. En buena parte (los hay, también, equilibrados y sencillos), son presuntuosos que se jactan de los éxitos de su función, como si los pases y las estocadas hubieran sido de su incumbencia. Son los que se dejan ver en el callejón, apoyados en la contera de la barrera, dando instrucciones que huelen a tópico: “tó mú despacito, que no te enganche”…, como si eso fuera fácil de hacer a un animal que espera en el ruedo, pegando cabezazos y embistiendo a la defensiva. Otros, más altivos, dan instrucciones a grito pelado, corrigiendo posturas y distancias, aparentando que el maestro es él, y no quien está vestido de luces frente al toro. “¡Fibra!, ¡fibra!”… oí gritar una vez a un apoderado “arreador” de toreros, regañando a un muchacho que toreaba como los ángeles e ignorando –los “arreadores” ignoran mucho-- que los ángeles no tienen sexo, ni fibra. También hay apoderados callados, prudentes, que se meten en el burladero del callejón y no dicen ni chus ni mus durante la lidia; solo están pendientes del teléfono móvil, esperando el momento idóneo de ir a cobrar, si es que no han cobrado por la mañana. Existen algunas otras variedades de apoderados que se hacen notar en las Plazas. Acceden a ellas trajeados con pulcritud, calzado bien lustrado, apurados de afeitado y encorbatados como si fueran de boda. Se dejan ver con ostentación. Los he llegado a ver con una varita --¿mágica?— exhibida como signo de distinción, parecida a la de mimbre que usaba Antonio Torres Heredia, el gitano de García Lorca que iba a Sevilla a ver los toros; pero lo que más ha cundido entre apoderados son las gafas de sol. Las gafas negras de Camará llamaban tanto la atención del público como el rictus seco y tristón de Manolete, antes, durante y después de enfrentarse al toro. El propio Camará decía que tenía con Manuel un convenio de signos para plantear las faenas y corregir el discurso durante las mismas. Llegó a decir que la tarde trágica de Linares le había aconsejado que “echara la muleta abajo” al toro Islero, en señal de que abreviara la faena. Bueno…, como mínimo, es dudoso. Desde luego, el Monstruo no echó ni abajo ni arriba la muleta, se jugó la vida en la faena y la perdió cuando se volcó en la ejecución de la estocada. Hasta ahí se puede leer.

En la actualidad, la elección de apoderado por parte de las figuras del toreo ha sufrido un cambio radical, empezando por su titulación. Pasan a ser sus “hombres de confianza” algunas personas de absoluta fidelidad, es decir, el filtro por el que habrán de pasar quienes quieran contratar al torero. Morante de la Puebla ha elegido para esta función a su amigo Pedro Marques y Miguel Ángel Perera a su anterior mozo de espadas, David Benegas. Otros, se han decantado por un torero de prestigio, que aporta experiencia en esa vulnerabilidad congénita del torero, ya citada, y el conocimiento de los toros y de las gentes del toro que se adquiere con la veteranía. Roca Rey, con Roberto Domínguez, Alejandro Talavante, con Joselito, Antonio Ferrera con Cristina Sánchez, Ginés Marín y Pablo Aguado con Curro Vázquez, Diego Urdiales con su amigo y confidente Luis Miguel Villalpando… y alguno más que en este momento se me escapa. Todas estas “parejas” pueden marcar tendencia; pero en ellas, al elemento que se empareja con el torero ya se le ha colocado la titulación de “apoderado”, aunque su poder decisorio sea cero. De hecho, algunos ya están utilizando gafas de sol en los callejones. Qué le vamos a hacer.

LIMA: COLOMBO EN ACHO

 

Dictadura de lo hipócrita / por Paco Delgado

"...Se nos vende, con amplísimo despliegue de medios, que no hay límites, dentro de un orden, para nuestra fantasía y posibilidades; sin embargo ya se han encargado de introducir, sin que apenas nadie se haya ido dando cuenta hasta que ha sido demasiado tarde, un factor limitador de todo cuanto antes se había ofrecido y prometido: lo políticamente correcto..."

Dictadura de lo hipócrita
Paco Delgado
Burladero/27 de Octubre de 2022
Pese a que mucho se habla y presume de la grandeza de miras de la que, supuestamente, se goza en estos nuevos tiempos, la realidad, a poco que se rasque y escarbe un poco, confirma una situación bien distinta.

La clase política, en general -aunque la nuestra, de un tiempo a esa parte, aunque con alguna rara excepción que confirma la regla, es especialmente impresentable y de vergüenza ajena- se jacta de haber logrado que la sociedad actual disfruta de unas cuotas de libertad como nunca antes la humanidad había ni siquiera soñado.

No sé si será verdad eso que se cuenta de un grupo selecto de personalidades de muy amplio espectro y distintas nacionalidades y enfoques, que, en la sombra y de manera clandestina, maneja los hilos de estados y gobiernos de este mundo que nos ha tocado vivir. Pero, de eso no cabe duda, existe un hilo conductor que hace que en todas partes, y en todos los idiomas, el talante y patrón de comportamiento de nuestros dirigentes sea sospechosamente parecido.

Se nos vende, con amplísimo despliegue de medios, que no hay límites, dentro de un orden, para nuestra fantasía y posibilidades; sin embargo ya se han encargado de introducir, sin que apenas nadie se haya ido dando cuenta hasta que ha sido demasiado tarde, un factor limitador de todo cuanto antes se había ofrecido y prometido: lo políticamente correcto. Un argumento que se aplica a prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, laboral, afectiva y, en general, todos los ámbitos de nuestra existencia. Como Dios puso a disposición de Adán y Eva un paraíso con una única condición, a nosotros nos lo ofrecen todo, en pura teoría, con la sola limitación de no traspasar los por otra parte -y aunque no lo parezca- férreos y estrictos límites de lo que alguien ha decidido que está bien.

Y en un mundo en el que internet ha eliminado distancias y fronteras, se hace especialmente diáfano y patente.

Las redes sociales, por ejemplo, tan en boga y utilizadas, demuestran a cada momento esta tiranía del pensamiento único y parece como si un Gran Hermano vigilase a cada segundo qué se puede ver, cómo y dónde. Y qué no.

En Facebook, por ejemplo, y por hablar de los últimos disgustos, se censura abiertamente el tema taurino. Y eso que en ese servicio de redes y medios sociales que inventó y desarrolló el avispado Mark Zuckerberg existen cientos de miles de páginas y perfiles taurinos. Que mueven millones de visitas y accesos a cada instante, con lo que eso supone de negocio. Pues nada, en cuanto subes una foto en la que aparece un toro aunque sólo sea con la divisa a la vista, ya está: la tapan. Que puede herir la sensibilidad de algunas personas, dicen. Como si quien accediese a dichos sitios no fuesen aficionados o gente que sabe lo que pasa en el ruedo. Ni por esas. Fotos de toreros -sin torear-, plazas y etcéteras pasan, pero no se puede colgar una imagen en la que se vea un puyazo, una banderilla o una voltereta.

Llama todo ello más la atención cuando ves que, en esa misma plataforma, y muy a la vista, se pueden contemplar, sin ningún filtro ni control, imágenes o vídeos muy subiditos de tono o, directamente, pornográficos: ahora se han puesto de moda lo que ellos llaman “challenges” en los que chicas, señoritas y hasta matronas entradas en carnes y años, se quitan en público su ropa interior y muestran sus carnes al aire en supermercados, parques o en la calle, a la vista de todos y en las poses más obscenas posibles. Para eso no hay censura.

La dictadura de lo hipócrita está en pleno apogeo y cada día nos hace un poco más idiotas.

Sin el menor atisbo de crítica, la dicha para los taurinos / por Pla Ventura

El maestro Antonio Lorca, el gran referente de la crítica taurina

"...Si no hay quien critique o se oponga, las barbaries se suceden por doquier. Hace cuarenta años los ganaderos se lo pensaban mucho a la hora de afeitar un toro porque sabían que podían caerles sanciones durísimas puesto que, la crítica estaba siempre ojo avizor ante tales veleidades. Los toreros intentaban en la medida que les era posible, enfrentarse a todo tipo de ganaderías puesto que, eran todos analizados con lupa..."

Sin el menor atisbo de crítica, la dicha para los taurinos
Pla Ventura
Toros de Lidia/28 octubre, 2022
La fiesta de los toros está dejada de la mano de Dios si de crítica hablamos, desde que Joaquín Vidal y Alfonso Navalón se fueron a un mundo mejor. Si acaso, en la actualidad, quizás nos quede como referente al maestro Antonio Lorca en el diario El País que, como sabemos, hasta hay que pagar por leerlo en la red como si compraras el periódico. Poca cosa por no decir nada que pueda abrirnos los ojos y, a su vez, sustentar ese gran espectáculo como son los toros. Recordemos que, la crítica no es otra cosa, al menos esa debería ser la labor, que evitar que nos engañen de forma miserable y, lo que es peor, que todo quede en la impunidad sin que nadie nos abra los ojos. Como digo, Antonio Lorca, en la soledad de su alma tampoco puede remediar todos los males del taurinismo porque con ejercer su denuncia mediante la crítica, ahí termina su gran labor.

El taurinismo, desde la desaparición de aquellos señores de la crítica que, como es sabido, tenían miles de seguidores y todavía no existían las llamadas redes sociales, pero sí eran capaces de vender millones de periódicos y, junto a estos, el boca a boca era lo que funcionaba y, lo que es mejor, lo que llenaba de pánico a muchos toreros que, no conformes con lo que habían leído de dichos críticos, algunos de los coletudos la emprendían a palos contra los críticos porque eran incapaces de hacerles cambiar de opinión, es decir, de renunciar a la verdad.

O sea que, la crítica molestaba en grado sumo pero, yo diría que en la misma proporción que satisfacía a los aficionados puesto que, gracias a las plumas relevantes antes mencionadas todo el mundo podía conocer la verdad. Eran otros tiempos en que, como se demostraba, quedaban románticos con una pluma para contarnos lo que en verdad era un espectáculo taurino que, para mayor dicha, aquellos hombres no tenían recato alguno cuando la ocasión lo ameritaba para destocarse ante el torero de turno.

Fijémonos hasta donde llegaba el poder de la crítica que, en aquellos años ochenta, un torero famoso que ya falleció, se acercó junto a Navalón con un cheque de diez millones de pesetas de la época para que “suavizara” sus crónicas puesto que, según el torero, todo no era tan “malo”. Lógicamente, como me contara Alfonso, se partió de la risa, ridiculizó al torero y no contento con ello, hasta le invitó a una copa diciéndole: “Guarda ese cheque no vaya a ser que mañana te falte para tus hijos” Y le faltó.

Ahora, la crítica actual no quiere buscarse enemigos, hasta el punto de que en las ferias, taurinos y críticos, todos moran en los mismos hoteles, comparten juntos tertulias, toman copas juntos y se colman de abrazos unos a otros. Cuidado que, ser crítico no tiene por qué ser sinónimo de enemigo pero, así lo entendían los toreros cuando no podían sobornarles.

Ahora no hay que sobornar a nadie porque todo es bello desde donde lo queramos mirar y, por ejemplo, en algunas televisiones, sus comentaristas, hasta le dan el mismo valor cuando retrasmiten una borregada de Juan Pedro que cuando televisan una de Miura. ¡Y mira que la diferencia es grande! Lo que sucede creo que es producto del egocentrismo de las gentes que escriben o charlan por los medios ya que, como se demuestra, lo único que les interesa es estar en la “pomada”, verse rodeado de sus ídolos para poder darles abrazos y decirles que han estado sublimes.

Si no hay quien critique o se oponga, las barbaries se suceden por doquier. Hace cuarenta años los ganaderos se lo pensaban mucho a la hora de afeitar un toro porque sabían que podían caerles sanciones durísimas puesto que, la crítica estaba siempre ojo avizor ante tales veleidades. Los toreros intentaban en la medida que les era posible, enfrentarse a todo tipo de ganaderías puesto que, eran todos analizados con lupa; ciertamente podían elegir lo que quisieran, pero sabían que luego estaba el látigo fustigador de la crítica para contar las desvergüenzas de los toreros, llegado el caso. Ahora todo ha cambiado, se afeita con una asiduidad fuera de lo común y, todavía hacen poco a sabiendas que nadie les recriminará nada; los toreros matan animalitos domesticados, en ocasiones, hasta utreros pero, no se entera nadie; todo el mundo campa a sus anchas y, lo que es peor, hemos llegado a un punto que no tenemos retorno; el fraude y la mentira seguirán reinando y nadie hará nada por evitarlo.

En los toros sucede lo mismo que en la vida real. ¿Existe alguna ley que defienda al autónomo –u empresa- honrado para cobrar una factura impagada? ¡Ninguna! Digamos que, mucha gente paga sus facturas porque aquello de la honradez que corre por sus venas pero, no así los que a diario delinquen en este aspecto sabedores de que no hay una ley que les aplaque en sus maldades. En los toros, como quiera que todavía queda gente honrada, por esa razón quedan toreros capaces de jugarse la vida y, lo que es peor, en ocasiones hasta por apenas un puñado de euros. El que anda por la vida con honradez no necesita de crítica alguna y mucho menos de leyes absurdas que, como siempre están diseñadas para favorecer a los delincuentes. He aquí el mundo de los toros en ese apartado en que algunos llaman grandeza.

O sea que, ahora, más que crítica, digamos que tenemos lo que podríamos definir como la feria de las vanidades que no es otra cosa que una serie de personas afines al mundo de los toros, nadie quiere perder esa parcelita de gloria que ostentan junto al taurinismo que, aunque no perciban sueldo alguno, con ver saciada su vanidad ya están contentos. Hasta algunos toreros retirados son capaces de venderle su alma al diablo por aquello de seguir apareciendo en los medios. Y mientras todo eso ocurre, todavía quedamos idiotas que suspiramos por la crítica o quizás la ejerzamos sin pretenderlo.

Entrega a Tomás Rufo del "Vestido de Luces Rioja y Oro" en el Centro Riojano de Madrid / por Muriel Feiner

 

 "el jurado también acordó entregar un bello capote de paseo, igualmente de la Sastrería Fermín, al diestro Álvaro de la Calle, por su inolvidable gesta en la corrida del domingo de ramos. Álvaro actuó de sobresaliente en ese festejo y se vio de repente obligado a despachar cinco toros debido al grave percance sufrido por el matador Emilio de Justo..."


Entrega a Tomás Rufo del "Vestido de Luces Rioja y Oro" en el Centro Riojano de Madrid

Texto y Fotos: Muriel Feiner
Burladero/jueves, 27 de octubre de 2022
En la lujosa sede del Centro Riojano de Madrid, se hizo entrega de su prestigioso trofeo, el “Vestido de Luces Rioja y Oro” por la actuación más destacada de la pasada Feria de San Isidro.

De hecho, este notable premio es el más valioso que se otorga en todo el mundo taurino, ya que consiste nada menos que en un vestido de luces valorado en 6.000 euros. Ha sido Antonio López, el director de la famosa sastrería Fermín, en Madrid, quien lo ha confeccionado expresamente para el ganador.

El presidente del Centro Riojano, José Antonio Rupérez, abrió el acto y dio la bienvenida a un número récord de asistentes que llenaron las tres amplias salas contiguas del Centro.

El jurado del premio “Rioja y Oro” acordó otorgar el vestido de luces al diestro toledano Tomás Rufo.


Otra singularidad este año, además de la gran asistencia de público, era el hecho de que el jurado acordó entregar un bello capote de paseo, también de la Sastrería Fermín, al diestro Álvaro de la Calle, por su inolvidable gesta en la corrida del domingo de ramos. Álvaro actuó de sobresaliente en ese festejo y se vio de repente obligado a despachar cinco toros debido al grave percance sufrido por el matador Emilio de Justo.

Al terminar el acto los aficionados tuvieron la oportunidad de brindar con un excelente vino de Rioja.

El Toro, nuevo vecino de Tomelloso, entra por la puerta grande


"...Este nuevo vecino de Tomelloso decora la rotonda en una de las entradas del municipio, la de la carretera hacia Pedro Muñoz y cercana a la ermita, desde hace unos quince días. Es un regalo que hace Osborne a la localidad justo en el año en el que cumplen 250 años de historia..."

El nuevo vecino de Tomelloso entra por la puerta grande

El Toro de Osborne situado en la rotonda de la ermita se inaugura este jueves con una "gran fiesta"

Alcázar de San Juan/27/10/2022 
Este jueves se ha inaugurarado en Tomelloso la rotonda en la que se ha instalado la icónica imagen del toro de Osborne. Símbolo de la conocida bodega jerezana, que ha estado presente en la localidad para asistir a la inauguración.

Este nuevo vecino de Tomelloso decora la rotonda en una de las entradas del municipio, la de la carretera hacia Pedro Muñoz y cercana a la ermita, desde hace unos quince días. Es un regalo que hace Osborne a la localidad justo en el año en el que cumplen 250 años de historia. "Éramos la única ciudad con presencia de Osborne sin tener la imagen del toro", ha manifestado Virginia Martin, delegada de la planta de destilación de Osborne en Tomelloso. "Gracias a la ayuda del Ayuntamiento, por fin podemos lucir un toro".

La imagen del toro de Osborne está repartida por 70 puntos en España, pero el toro de Tomelloso es especial: porque no se ubica en montes elevados como suele ser común, sino en pleno núcleo poblacional. En lugar de decorar nuestro paisaje cuando viajemos por autopistas, el toro tomellosero saludará a vecinos y foráneos en la entrada al municipio. "Es bonito para todos, pero es propiedad de Tomelloso. Es un regalo de Osborne a los tomelloseros", defiende Virginia.

La intención de la corporación municipal era la de tener un emblema de un sector tan importante para esta localidad manchega. Una fiesta por todo lo alto que ha contado con la presencia de varios miembros de la familia Osborne. "Estamos bastante emocionados", confiesa Virginia, sobre el evento de este jueves.

Tomelloso, en Ciudad Real, es una población moderna y activa, hito de la prosa de Cervantes. Tomelloso puede presumir de ser la cuna de ilustres escritores y pintores como Antonio López García, Antoñito; de su tío, el artista Antonio López Torres; del poeta Eladio Cabañero; y del autor Francisco García Pavón, padre en la ficción del detective Plinio. Precisamente por ser el lugar de nacimiento de tantos intelectuales es conocida como la Atenas de la Mancha. En un viaje a esta población de Castilla La Mancha os recomendamos 10 lugares que ver y que sin duda harán que vuestra visita a Tomelloso valga mucho la pena.