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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 7 de marzo de 2026

Y los identitarios patrios van… y se hacen sanchistas / por Javier Ruiz Portella


Suceden a veces cosas tan sorprendentes como penosas, y aunque, en últimas, son de escasa relevancia práctica, importa abordarlas y examinarlas.

Y los identitarios patrios van… y se hacen sanchistas

Javier Ruiz Portella
Curioso, realmente curioso…, quién nos iba a decir que…, nunca me lo habría podido creer…, quién te ha visto y quién te ve… Etcétera, que la lista es larga y tampoco se trata de ponerla completa para expresar la estupefacción que a uno le invade viendo a quienes hasta ayer mismo no paraban de despotricar contra «el okupa de la Moncloa», y hoy, en cambio… Despotricaban sinceramente, no lo pongo en duda, pero hete aquí que les ha bastado que las bombas norteamericanas y hebreas («sionistas», dicen) cayeran sobre la enturbantada testa de los sátrapas iraníes para que nuestros derechistas patrios se pusieran tanto al lado de estos últimos como del autócrata de la Moncloa. Con entusiasta fervor le aplauden la antiimperialista cruzada que, negando a los americanos el uso de sus bases en España, ha emprendido contra el Mal encarnado por el demonio trumpiano de Washington.

Sí, claro está, ya lo sé: sólo tapándose la nariz es como nuestros derechistas aplauden a los sátrapas de Irán y al autócrata de aquí. ¡Sólo faltaría que no se la taparan! Les sería imposible soportar el hedor que no puede sino herirles el olfato cuando se enteran, por ejemplo, de que, al apoyar a Sánchez, también se están poniendo al lado del Soros cuyo hijo «ha declarado a España “líder del mundo libre”». Es Hughes quien lo señalaba en un espléndido artículo de La Gaceta («Sánchez y la coalición tercermundista») en el que zahería, entre otras cosas, a «las derechas […] que podrían también muy bien ser islamoderechas». Unas derechas cuyo «antijudaísmo —añadía— funciona como una especie de terraplanismo geopolítico. Para unos el Sol es una conspiración, para ellos es Sión». Y concluía: «el antisionismo online es sobre todo un problema cognitivo. El Quevedo de esta gente es Prada, que ha escrito que a Trump le han grabado “estuprando niñas”. Con dos cojones».

Volvamos a la nariz que nuestros «islamoderechistas» se ven obligados a taparse. Sí, es cierto, también lo sé de sobra: lo político no deja de ser un sutil juego de posibilismos y alianzas donde no existe ningún Bien absoluto. Sólo hay bienes relativos, y de lo que se trata es de escoger, apoyar o coaligarse con el mejor o, más exactamente, con el menos malo, de tales bienes

El enemigo principal y el secundario

Pero ¡precisamente!… Precisamente éste es todo el problema. Porque lo que en su deriva sanchista están haciendo y diciendo nuestros identitarios es que, entre la siniestra teocracia chiita (o sunita, que tanto monta, monta tanto) y la América de Trump, es esta última la que, para ellos, es decididamente lo peor de lo peor. Lo que están haciendo y diciendo es que el enemigo principal de Europa y Occidente no es el islam, no, qué vaa: nuestro enemigo principal es, según ellos, América e Israel.

Sí, ese Israel al que se le puede y debe achacar —son, por cierto, sus propias gentes quienes lo hacen…. con la mayor de las libertades— todos los yerros y males que se quiera, pero en ningún caso es un enemigo al que sería deseable derrotar. Y derrotar significaría: borrar del mapa tan pronto como los ayatolás tuvieran la bomba atómica.

¿Para qué recordar los 30.000 o 40.000 manifestantes iraníes que los ayatolás mataron en el reciente alzamiento del pueblo iraní? ¿Para qué mentar las grúas en las que se balancean los cuerpos de los ahorcados por sus opciones sexuales? ¿Para qué referir casos (lo comentábamos aquí el otro día) como el de la muchacha de 16 años ahorcada por haber sido violada? 


Nada de ello parece alterar al islamoderechismo. Me limitaré, pues, a la más simple de todas las preguntas: la prueba del algodón. De no tener otra opción que la de elegir entre la América de Trump o el Irán de los ayatolás, ¿dónde decidiríais, amigos, sentar vuestros reales? Sí, hasta es posible que digáis —el papel lo soporta todo— que escogeríais Irán. ¡Venga, ya!… Cuando os vea hacer las maletas me lo creeré.

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