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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 26 de junio de 2026

El sitio de Zaragoza / por Paco Delgado


'..Hace unos días, cuando ya parecía que el contencioso se iba a resolver entre las varias ofertas que en firme se habían presentado, el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón volvía a paralizar de forma cautelar este concurso tras analizar los recursos presentados por Nautalia y Tauroemoción y mientras se resuelva el fondo del asunto..'

VIENTO DE LEVANTE
El sitio de Zaragoza

Por Paco Delgado
Cuando llegamos casi al ecuador de la temporada, y en unos tiempos en los que prima la antelación y las prisas por dar a conocer y presentar carteles y ferias, hay plazas que, a estas alturas, todavía no tienen claro qué va a ser de ellas ni quien, definitivamente, será el empresario que las dirija y gestione.

Si no fue fácil ni sencillo lograr que en Málaga se acabase teniendo sentencia, en Santander, con sus fiestas de Santiago a la vuelta de la esquina, la pelota sigue en el tejado y recurso va, recurso viene no se sabe muy de qué lado caerá, ni cómo acabará la jugada, aunque está claro que a la máxima autoridad municipal le interesa que no haya más lío y la feria se celebre sin problemas, que ya ha habido bastantes, y con todo boato, -chiste malo- en redactar, aprobar y publicar el pliego de condiciones y convocar el pertinente concurso de arrendamiento de su plaza de toros, pero con junio ya a punto de finalizar, no se ve solución a la vista. Al menos en muy corto plazo. Y, menos aún, a plena satisfacción de las partes. Ya se sabe, pleitos tengas y los tengas.

Todo el interés que se puso en sacar adelante la concesión del coso de La Misericordia con tiempo suficiente para poder planificar la temporada a conciencia se estrelló e hizo añicos en cuanto se lo echaron a la cara los destinatarios del mismo. Y prácticamente en el preciso instante de ver la luz el contenido de la propuesta cayó una tromba de críticas, censuras, reproches y descalificaciones. La clase taurina estuvo de acuerdo: aquellas exigencias eran inviables.

De disparatada se tachó la disposición de la corporación provincial zaragozana, que obligaba a cerrar compromisos con toreros y ganaderías con meses de antelación y fijar fechas concretas para su inclusión en la programación con una rigidez muy poco compatible con la dinámica real del sector, tanto es así que hasta la patronal emitió una nota en la que calificaba como inaceptables las condiciones exigidas. Pero como aquí todo el mundo va a la suya, no faltó quien presentó su candidatura. Y ahí comenzó el carrusel de apelaciones, impugnaciones y etcéteras. Una vorágine que se llevó por delante la celebración de la tradicional feria de San Jorge, con la que la afición local toma contacto con la fiesta tras medio año de cerrojazo a cal y canto.

No cesaron, sin embargo, aproximaciones, consultas y declaraciones pero que, una vez puesta la maquinaria legal en marcha es difícil pararla, no consiguieron que se resolviese el atasco. Hubo empresas que recurrían, por unos motivos una vez y por lo contrario a la siguiente, y a la vez mandaban su propuesta de gestión; otras que criticaban mientras que de tapadillo intentaban hacerse con el arrendamiento... en fin, un ejercicio de cinismo poco edificante, la verdad.

Hace unos días, cuando ya parecía que el contencioso se iba a resolver entre las varias ofertas que en firme se habían presentado, el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón volvía a paralizar de forma cautelar este concurso tras analizar los recursos presentados por Nautalia y Tauroemoción y mientras se resuelva el fondo del asunto. Con esta medida, el proceso de licitación quedaba suspendido de manera provisional, a la espera de una resolución definitiva. El cuento de nunca acabar. Y recordando, de paso, el episodio que vivió Zaragoza durante la Guerra de Independencia en el que se convirtió en leyenda la heroica resistencia de los defensores de la ciudad frente al invasor francés -mira. qué casualidad- y que plasmaría en papel y en el pentagrama Cristóbal Oudrid, cuya fantasía militar convertida en zarzuela se hizo famosa y debería sonar ahora como leiv motiv de este culebrón que ya está empezando a desmadrarse (con fondo de cañonazos, fusilería y toques de ordenanza, mezclados con sones de música popular).

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