
'..Manolete y Carlos Arruza (años 40): El estoicismo dramático del torero cordobés en contraste con el valor arrollador y alegre del mexicano..'
Las rivalidades necesarias
Amigos aficionados…
Desde el anuncio de Morante en el súbito deseo de querer irse de los toros se pensaba que iba a regresar. Y el mismo torero de La Puebla sabía que era necesaria su presencia en el toreo.
No hay en la fiesta de los toros un diestro que llene tendidos y agote el boletaje ahora, que no sea el cigarrero. Ni Roca Rey, con su valor a toda prueba y con todo y que se dice que cobra más que nadie. Para el toreo, era necesario, sin duda. Y que haga rivalidad con Roca Rey, mejor, claro está. El año pasado en El Puerto de Santa María hubo tensiones y este año, se dio el brindis para limar asperezas, pero se ve la lucha por el mando. Dos toreros distintos.
Recientemente nos hemos quedado con esa pasión que antes daba el ver a “tu torero contra mi torero” cara a cara en los ruedos. Cuando comenzaba la rivalidad Enrique Ponce-José Tomás, no había acuerdos para que torearan juntos. Tomás, en su ir y venir y torear cada vez menos hasta lo que parece su adiós firmado, dejó luego a “El Juli” como el único que daba la cara.
Benditas rivalidades en el mundo de los toros.
Recordamos, leyendo la historia (El Mundo de España), las principales que ha tenido la fiesta brava hasta mitad del siglo pasado. Luego presentaremos otras:
Pedro Romero y Pepe Hillo (Siglo XVIII): El arte serio, sobrio y clásico de Ronda frente a la gracia y agilidad del toreo sevillano. Lagartijo y Frascuelo (Siglo XIX): Dos formas distintas de entender el valor y el poder en el ruedo que dividieron a los tendidos de España. Joselito y Belmonte (Edad de Oro): La revolución del espacio y la quietud frente al toro; dos amigos íntimos que polarizaron la afición a principios del siglo XX. Manolete y Carlos Arruza (años 40): El estoicismo dramático del torero cordobés en contraste con el valor arrollador y alegre del mexicano. Dominguín y Antonio Ordóñez (años 50): Un duelo de poder a poder inmortalizado por Ernest Hemingway en su obra “Verano peligroso”.
Hasta la próxima…
Por Gaspar Silveira Malaver – Diario de Yucatán
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