la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 30 de octubre de 2019

La plaza de toros de Toledo, sede de la Escuela Taurina Domingo Ortega


 El presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez, y Eduardo Martín-Peñato, presidente de la Comunidad de Propietarios de la Plaza de Toros de Toledo. 

..el traslado de la Escuela Taurina desde su actual ubicación en la finca La Bastida a esta plaza, declarada Bien de Interés Cultural, y el uso de sus instalaciones, implica una mejora notable para la formación, tanto teórica como práctica, que reciben sus 28 alumnos y una alumna..

La plaza de toros de Toledo, sede de la
 Escuela Taurina Domingo Ortega
  • Tras el acuerdo firmado entre la Diputación de Toledo y la propiedad del coso


La plaza de toros de Toledo será la nueva sede de la Escuela Taurina Domingo Ortega, dependiente de la Diputación de Toledo, tras el acuerdo firmado entre la entidad pública y la propiedad de la plaza de toros. Para el presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez, “el traslado de la Escuela Taurina desde su actual ubicación en la finca La Bastida a esta plaza, declarada Bien de Interés Cultural, y el uso de sus instalaciones, implica una mejora notable para la formación, tanto teórica como práctica, que reciben sus 28 alumnos y una alumna”. Gutiérrez ha calificado como “un paso más en la colaboración que la Diputación de Toledo ha establecido con la Comunidad de Propietarios de la Plaza de Toros de Toledo”, y resalta la importancia que va a tener para la Escuela Taurina Domingo Ortega “ya que permitirá que alumnado y profesorado de la Escuela realicen de forma permanente sus clases prácticas y exhibiciones de toreo de salón en la plaza de toros de Toledo”.


Álvaro Gutiérrez ha querido agradecer a la Comunidad de Propietarios de la Plaza de Toros su disposición a colaborar con la Diputación de Toledo, remarcando “nuestro compromiso con la promoción cultural, la creación artística y puesta en valor y divulgación de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial”. Así mismo, aseguraba que “mi gobierno tiene un respeto claro por el mundo taurino y la gran representatividad que tiene en la provincia de Toledo, por su peso en la economía provincial y la afición existente en nuestros pueblos”.

Por su parte, el presidente de la Comunidad de Propietarios de la Plaza de Toros de Toledo, Eduardo Martín-Peñato, ha dado las gracias a la Diputación de Toledo por su colaboración y ha asegurado que “lo que hoy firmamos es un convenio que pretende colaborar a favor de la cultura a través de los toros”. Martín-Peñato ha declarado que “ponemos a disposición del alumnado de la Escuela Taurina nuestras instalaciones, y agradecemos esta colaboración porque lo que queremos es ver la actividad de los alumnos y los aficionados en esta plaza”.


Raúl, ¡hoy es el día! / por Juan Manuel Rodríguez



Y hoy es el día, efectivamente. Es el día de su vigésimoquinto cumpleaños como futbolista del Real Madrid. Es el día que, quienes nos consideramos raulistas, recordamos con especial ilusión y, habrá que reconocerlo, también un pelín de tristeza. Aquel chico de aspecto frágil y que parecía que no saldría jamás del primer regate hizo historia y ahora dirige al filial del Real Madrid desde el banquillo. 

Raúl, ¡hoy es el día!

Madrid, 29 Octubre 2019
La historia fue aproximadamente así: un día, y hace de esto por lo menos quince años, me llamó Dieter Brandau por teléfono y me preguntó: "Oye, hermano, ¿qué te parece si tu artículo de Libertad Digital lo convertimos en blog y así pueden comentar los lectores?"... "Adelante", le dije. "Pero", me respondió, "yo le cambiaría el nombre... ¿Qué te parece El penúltimo raulista?"... "Perfecto"... Como podréis observar, soy hombre de fácil contentar. La broma acerca del título del blog venía a colación de que yo siempre le decía a Dieter que él era el último raulista sobre la faz de la Tierra y yo el penúltimo, de tal envergadura eran los palos que le daban por aquel entonces al delantero del Real Madrid. El caso es que Raúl había crecido muchísimo como futbolista desde sus inicios y, en ese camino, y como nos pasa a todos menos a Guardiola, que es perfecto, acertó y se equivocó: acertó hasta el punto de llegar a convertirse en el segundo máximo goleador histórico del Real Madrid por detrás de un tal Cristiano Ronaldo y se equivocó porque, durante el trayecto, se le agrió el carácter, tuvo un trato desigual con la prensa y, cuando tuvo poder, como le sucede a todo hijo de vecino, lo ejerció en el vestuario.

A lo que iba: el artículo diario, que me parece que se englobaba bajo un titular general que era El negocio del deporte, se convirtió en blog, y el blog pasó a llamarse El Penúltimo Raulista Vivo... hasta que llegó Federico Jiménez Losantos, que no me dejara mentir si afirmo que nunca fue un fan de Raúl, y añadió lo de "vivo". El Penúltimo Raulista Vivo. Más de siete mil artículos después, y a puntito de celebrar en el próximo mes de septiembre mis primeros veinte años en Libertad Digital, hoy es el día en que se cumple un cuarto de siglo del debut de aquel chico de apariencia endeble, un poco sardinilla como diría mi amigo Petón, pero con un corazón de león que no le cabía en el pecho. Como de Di Stéfano, del futbolista Raúl también solía decirse que no era un diez en nada pero sacaba nueves en todo. Y, como en el caso de todos y cada uno de los futbolistas que han sido leyenda en el club deportivo más importante de la historia, a Raúl, como a los ya citados Di Stéfano o Cristiano, le definió como deportista su coraje, ese armazón impenetrable que le urgía a levantarse cada mañana con la necesidad imperiosa de seguir ganando y de seguir siendo competitivo.

Hubo coetáneos de Raúl, y el caso más reseñado suele ser siempre el de Guti, con muchísima más clase que él pero con menos insistencia. Eso es lo que definió a Raúl, la insistencia. Insistió hasta que derribó la puerta del primer equipo, siguió insistiendo hasta que venció la de la selección nacional, se mostró arrolladoramente insistente a la hora de conquistar títulos e, insistiendo, se convirtió en uno de los diez futbolistas más importantes del Real Madrid. Dicen que el coronel Sanders, el fundador de la franquicia que hoy conocemos como Kentucky Fried Chicken, tuvo que visitar cerca de mil restaurantes antes de que uno de ellos le comprara su pollo crujiente con once especias y aromas; Sanders se levantaba por la mañana y se repetía eso de "Hoy es el día". Hoy KFC cuenta con más de 18.000 restaurantes de comida rápida en 120 países y, según datos de la revista Forbes, está a nivel de negocio sólo por detrás de McDonald's. A Raúl le sucedió lo mismo y siempre se levantaba diciendo eso de "Hoy es el día". Y hoy es el día, efectivamente. Es el día de su vigésimoquinto cumpleaños como futbolista del Real Madrid. Es el día que, quienes nos consideramos raulistas, recordamos con especial ilusión y, habrá que reconocerlo, también un pelín de tristeza. Aquel chico de aspecto frágil y que parecía que no saldría jamás del primer regate hizo historia y ahora dirige al filial del Real Madrid desde el banquillo. El otro día dijo algo así como que estaba opositando para dirigir algún día al primer equipo. O mucho me equivoco o lo conseguirá exactamente con los mismos ingredientes que consiguió encumbrarse al Olimpo del madridismo. Hoy es el día, el día de Raúl, el día de un futbolista con corazón de león. Felicidades.

martes, 29 de octubre de 2019

Los elegidos / por Jorge Arturo Díaz Reyes





¿El señor alcalde no gusta de los toros? Bueno, entonces que a nadie le gusten. ¿Y la Constitución? Qué importa la Constitución. Yo el supremo.

Los elegidos

Jorge Arturo Díaz Reyes
Cali, octubre 29 de 2019
El domingo pasado los casi mil municipios de Colombia votaron por alcaldes. Como siempre, tremendo revuelo de medios y opinión. Al final, terminado el conteo, los elegidos festejaron como quien logra una cumbre 8.000, se gana la lotería o alza la copa mundo. Había que ver.

Todo lo contrario a la lógica preocupación en quien recibe un fardo sobrehumano de problemas inveterados. Los cuales, además, ha prometido resolver en un fugaz período. Nada, discursos eufóricos, autorreferentes, autoelogiosos con gran jaleo de la hinchada. Y sin alguien en la carroza que como a los generales romanos les estuviese susurrando: “eres mortal, eres mortal…”

Pero es que más allá de vanidades y petulancias los mueve la cultura, la identidad, el folclor. Sin importar banderías, retóricas o latitudes, los cargos de servicio público se asumen, por costumbre política, como trofeos conquistados. Como jerarquías escaladas por encima de quienes les pagarán sueldos y gabelas. Los contribuyentes, todos.

Hasta ahí la parte cómica. La trágica salta cuando el triunfador usa sus atribuciones municipales a satisfacción de las conveniencias y preferencias personales, incluso más allá de lo que marca la ley. Frecuente, todos los sabemos y entre todos los taurinos, claro.

¿El señor alcalde no gusta de los toros? Bueno, entonces que a nadie le gusten. ¿Y la Constitución? Qué importa la Constitución. Yo el supremo.

El domingo mismo, aún con las parrandas en curso, Guillermo Rodríguez, veterano periodista bogotano, publicó en su portal, Tendido 7, un artículo de piadoso título: “Solo pedimos respeto, solo eso”.

Súplica al antitaurinismo galopante de los victoriosos en las tres ciudades dónde aún resiste la temporada colombiana, con sus apenas doce corridas de toros; Bogotá (3), Cali (4) Manizales (5). No hablemos de Medellin y otras, donde a la fiesta la mataron hace rato.

Conmovedor lo de Guillermo, pero insuficiente. Creo, vivido lo vivido y escuchado lo escuchado, que si ya respeto es lo único que podemos implorar entonces quizá sea lo primero y no lo único que nos van a negar…, los elegidos para servirnos.

Coherencia. Me enorgullezco de ser franquista / por Rafael López Diéguez



El “Honor es mi Divisa”, dice el credo de la Guardia Civil, y también dice que “Cuando el honor se pierde nunca se recupera” ( punto nº 1 de su “Cartilla”), eso le recordaba a uno de los guardias civiles que nos impedían el paso al culto que se celebraba en el Valle d elos Caídos.


Coherencia. Me enorgullezco de ser franquista

Rafael López Diéguez
Es difícil poder describir cuáles han sido mis sentimientos de estos últimos días. Reconozco que ha habido momentos de ira, rabia contenida y de anhelar el día que pudiera vengarme de todos los partícipes en la tropelía consumada con la profanación de la tumba de Francisco Franco y la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Mis sentimientos de “rechazo” estaban referidos, no solo al Gobierno de Pedro Sánchez y a su inicua ministra de Justicia, Dolores Delgado, sino también hacia la Jerarquía eclesiástica cuya execrable y cobarde actitud les ha puesto en evidencia, lo mismo que ha sucedido con el Ejército y fuerzas del orden, en concreto con mi querida Guardia Civil. También lo ha sido contra los que durante estos 40 años han permitido con su tibieza, cobardía y traición, que el mal avance; lógicamente, me refiero al PP.

En estos momentos de zozobra y oscuridad recurro a dos libros, ya manoseados en mi mesilla de noche: Paz Interior y Combate espiritual. En ambos dos procuro leer y releer lo que ya está subrayado y vuelto a subrayar, sobre la necesidad de confiar en la Voluntad de Dios.

Dios ha permitido esta iniquidad porque, sin duda, de este profundo dolor y pasión algo bueno nos espera. Seguro que muy bueno. La humillación de la familia Franco, y con ella la que hemos sentido muchos españoles, siendo tratados como delincuentes, y la actitud de las Fuerzas del Orden, en concreto de la Guardia Civil, cumpliendo unas órdenes verbales, que a todas luces son inicuas e ilegales, porque atentan contra principios de derecho público internacional (inviolabilidad de un templo amparado en un tratado entre dos Estados Soberanos), y a derechos constitucionales, como son la libertad de culto, no tengo dudas tendrán su justo pago.

Durante todos estos días he dedicado muchas horas a la oración para poder seguir el ejemplo de los mártires españoles y no dejarme vencer por la tentación del odio y la ira, me ha costado, reconozco que he fallado, pero lo he intentado y lo intento.

Si difícil es rezar en estas circunstancias, más difícil es pedir por tus enemigos, pero esta fue la enseñanza que recibimos de Cristo, de nuestros mártires, o de aquellos soldados de tropa, jóvenes de acción católica, requetés o falangistas, que instruidos en la Fe, defendían nuestra Patria al grito, como el de el Ángel del Alcázar, de “disparar, pero no lo hagáis con odio”. Qué distinto a como lo hacia la anti España, qué odio… qué torturas, qué crueldad en la represión, como lo ha sido estos días la de Guardia Civil en el Valle.

El “Honor es mi Divisa”, dice el credo de la Guardia Civil, y también dice que “Cuando el honor se pierde nunca se recupera” (punto nº 1 de su “Cartilla”), eso le recordaba a uno de los guardias civiles que nos impedían el paso al culto que se celebraba en el Valle, y me lo reconocía con dolor extremo, mientras a otros de sus compañeros, se les veía regodeándose de la situación, sin que ninguno de los jóvenes mandos allí presentes tuvieran a bien reprender esa actitud. Algún joven teniente y capitán de academia, deberán recordar para toda su vida que fueron parte de una iniquidad a la cual no se le debe prestar ayuda y colaboración, aunque en ello vaya la vida, y mucho menos, como algunos aseguraban que lo hacían  por “el pan de nuestros hijos”, ese pan que muchos cada día ponemos en riesgo por ser consecuentes y leales a nuestros principios, no solo políticos, también morales y los más importantes, los espirituales. Es muy posible que algunos de esos Guardias Civiles que disfrutaban y pellizcaban a las mujeres para disuadirlas de acceder al Valle, busquen su propia venganza y revancha, bueno pues aquí estamos, serán uno más en la lista de los que así lo esperan.

Pero no todo fue malo, triste y sórdido, también tuve la oportunidad de compartir con el Padre Cantera unas horas de conversación y de oración, en ese maravilloso espacio de tiempo pude aprender sobre cómo un hombre de Dios se ha de manifestar y reaccionar en estos momentos. Qué sana envidia la mía al ver cómo la fuerza del Espíritu Santo le invadía; estaba lucido en sus reflexiones, cansado en lo físico, pero fuerte en lo espiritual. Nunca había tenido la sensación de estar tan cerca de un Bienaventurado en el camino de la gracia al martirio. Solo, sin el apoyo de sus hermanos en la fe, sin un solo apoyo público de quien más obligados que él, lo deberían haber dado. ¿Se imaginan si en lugar de estar solo este pobre Fraile en Cuelgamuros, le hubieran acompañado diez obispos? Bueno diez, hubiera bastado uno solo para que el Gobierno ya no se enfrentara a un pobre fraile, sino que de esta forma este conflicto ya hubiera pasado a ser un problema institucional Iglesia/Estado. Sin duda no se hubieran atrevido a hacer lo que han hecho y menos a actuar con esa actitud estalinista que han mostrado. Además hubiera obligado a un pronunciamiento expreso de la Jerarquía española y de Roma y, con ello, ponerles en el compromiso de dejar escrito para la historia cómo trataron los restos sagrados de uno de los pocos católicos que tiene el mayor reconocimiento de la Iglesia Católica, cual es, ser miembro de la Orden Suprema de Cristo.  

Otro aspecto positivo de esta situación es la tranquilidad de saber lo que los americanos (tierra en la que me encuentro cuando escribo estas líneas), llaman el ¿Who is Who?, quién es quién, que se encuentra muy bien expuesta en la famosa parábola de la separación del trigo y la cizaña o en la carta de San Pablo a los Galatas: “si alguien viene anunciando un evangelio distinto al que habéis recibido, sea yo mismo o un ángel del cielo, sea (maldito, sea anatema)”.

Lo mas positivo cuando te enfrentas a una batalla, en este caso el de la nueva persecución de los católicos, no solo por los socialistas/marxistas, sino también por los liberales, es conocer tus recursos y no caer en la continua frustración del abandono y la traición de tus pastores, aspectos estos que debilitan enormemente la moral y constituyen un arma muy utilizada por el maligno. Ya sabemos lo que podemos esperar de la Jerarquía católica española, ya sabemos que no es aquella Jerarquía española de la Cruzada (término acuñado por el Vaticano), que por defender a una sola de sus ovejas fue al martirio. Hoy ya sabemos que nuestra jerarquía está muy lejos de aquel otro pastor al que se refiere el evangelio, que cuando la oveja cayó por el acantilado, aunque solo fuera una,  fue a buscarla para que no fuera devorada por los lobos. No obstante, gracias a Dios, sí existen otros pastores que al margen de la jerarquía están dispuestos a dar la batalla espiritual y son capaces de seguir dando testimonio y con ello poner en evidencia la tibieza, desagradecimiento y cobardía, no por orgullo, soberbia o altanería, si no por coherencia, testimonio y amor a Cristo. A estos pastores será a los que siga.

A mayor sorpresa el Secretario Portavoz de la Conferencia Episcopal EspañolaMonseñor Argüello, “justificó” la exhumación (que no es otra cosa que una profanación, ya que no contaba con la autorización de la familia, ni de la autoridad eclesiástica que custodiaba los restos mortales), en algo tan moralmente “aceptable” como es el acuerdo y refrendo de los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial.

¡Por Dios, D. Luís Arguello: el ejecutivo, legislativo y judicial, han aprobado y legitimado dando carta de naturaleza, al aborto, las uniones homosexuales, el divorcio, la adopción de menores por parejas homoxesuales, las leyes de género…… y nada de ello, aun a pesar de tener el reconocimiento de esos tres poderes, es justo ni acorde a la moral católica. Muy por el contrario son leyes inicuas. Que nos intente convencer de que la Jerarquía  y por ende los católicos españoles han de aceptar esta iniquidad por haberse refrendado injustamente por esos poderes, evidentemente le califica y cualifica.

Los católicos estamos obligados a seguir solo al buen pastor, esto  es, al que sigue el catecismo, al que nos ha de llevar a las fuentes de agua viva y apartarnos de aquellos que se apacientan a sí mismos, que nos llevan a sus opiniones y no enseñan la verdadera doctrina o el dogma. La libertad que se le ha concedido al pastor no puede ser entendida, como lo está siendo, como oposición al Magisterio de la Iglesia. No todos los sacerdotes, obispos y cardenales nos llevan a Cristo, no todos nos trasladan la Paz interior, signo del hacer de Dios en nosotros.

Todo lo expuesto parece algo triste y desolador, pues así lo sentí, pero ahora lo agradezco. Ya sé quién es quién, y como me contaba mi amigo Javier Paredes del empresario Huarte, “lo primero y principal conocer al personal”. Ya los he conocido, a los que he de seguir y a los que no, y doy gracias a Dios por habérnoslo mostrado en esa forma, ya ni tengo rabia ni desazón, ahora me siento confortable, con Paz interior y rezando por ellos.

Dios nos da la Gracia de ir al combate espiritual que nos espera con el gran sufrimiento de nuestro sentimiento frustrado hacia esos obispos y cardenales españoles. Esta ha de ser una parte de nuestra Cruz, bienvenida sea. 

No me van a quitar la Fe, que el maligno se olvide. Muy por el contrario, me han reafirmado en ella. 

Dios, pese a todo ello, está cada vez mas presente en mi vida. La Iglesia no se ve deteriorada por el que hacer de su Jerarquía, como no se vio deteriorada con la actuación de Judas o las tres traiciones de Pedro. La Iglesia es la prolongación de Cristo, es Su Cuerpo Místico, por ello es perfecta y no traiciona, pese a estar llena de pecadores, entre los que sin duda me encuentro. Desde el ejemplo del mal,  se nos hace ver el bien. Hoy veo y siento con cercanía muchas de aquellas frases, incluso papales -recuerdo a San Pablo VI, San Juan Pablo II o a Benedicto XVI- cuando nos hablaban sobre el deterioro de la curia, una crisis de la Iglesia sin precedentes, el humo se Satanás, la paganización, o sobre que “la Iglesia debería ser un espacio de luz, se ha convertido en un antro de tinieblas” (Cardenal Sarah), hoy más ciertas y vivas que nunca. Pues bien, insisto, yo lo veo en positivo, Dios nos da la Gracia de ofrecernos este martirio espiritual para mayor gloria suya.

Ya sé que, para la jerarquía, esto de Franco no afecta a las subvenciones, ni a los acuerdos económicos, ni a la “x” de la renta, pero para algunos, como es mi caso, el orden de prelación en materia de nuestra Fe está claro que no es el mismo. No es un problema de Franco, como ellos quieren justificarlo, es un problema de caridad, misericordia, y defensa de lo santo y sagrado, papel que tenían encomendado, y digo tenían, porque lo han perdido con este precedente.

Otro aspecto positivo es la actitud unánime de la familia Franco, una actitud digna, exigiendo y dando la batalla por el respeto a su abuelo y bisabuelo. Sufrieron la vejación, humillación e incluso los quisieron retener ilegalmente en Mingorrubio, lo que desencadenó una reacción familiar propia de los herederos de Francisco Franco. Esta familia ha tenido sus momentos de luces y sombras, como todas, pero llegado este momento han dado el paso adelante y han sido capaces de enfrentarse contra el sistema. Han demostrado estar orgullosos de su apellido: eso les honra.

Por último, y pese a lo triste de los acontecimientos, me siento tranquilo, orgulloso: empecé defendiendo la obra social y económica de Franco (que no eran otras que las basadas en las máximas de Dios, Patria y Justicia), en los finales de los sesenta, en el Instituto Ramiro de Maeztu. Lo seguí haciendo en la universidad, le acompañé en su camino al Valle en el año 75, como lo sigo haciendo hoy en Mingorrubio, y lo haré mañana donde toque. Mi lealtad y fidelidad sigue intacta, porque sigue intacto mi compromiso con mi Credo, mi Patria y la Justicia Social. No me avergüenzo, por el contrario, me enorgullezco, soy franquista.

Gracias Dios mío, por darme fuerzas para seguir en la batalla de la coherencia.

Que Dios salve a España, Viva España.

Gaspart y el día de la marmota / por Juan Manuel Rodríguez

Joan Gaspart, ex vicepresidente del F. C. Barcelona

Joan Gaspart es un peligro, sí, pero no tanto para el Real Madrid como para él mismo y para el Barcelona. Un día Gaspart se fue a dormir con Luis Figo, que era el alma de aquel equipo, como capitán del club catalán y, al levantarse por la mañana y mientras se estaba afeitando puso la tele y vio cómo Florentino y Di Stéfano presentaban al portugués con la camiseta del Madrid.

Gaspart y el día de la marmota

Este pasado sábado, a la una de la tarde, debería haberse jugado el partido entre el Barcelona y el Real Madrid correspondiente a la décima jornada del campeonato nacional de Liga de Primera División. No fue así, no se jugó, y después de una semana trágica protagonizada por los violentos que quieren arrancar la independencia con amenazas, insultos, coacciones y saltándose la ley, la Constitución y el Estado de derecho a la torera, dimos paso a unos días cómicos en los que la Liga, arrogándose el papel del ministerio del Interior, propuso trasladar el partido del Camp Nou al Bernabéu, inconsciente de que el reglamento lo prohíbe, la posterior negativa de los clubes y de la federación, la indecisión del Comité de Competición, el acuerdo del 18 de diciembre como fecha consensuada entre culés y madridistas y el pataleo de Javier Tebas, que amenaza con acudir a los tribunales al ver cómo su producto estrella no se juega en fin de semana.

El dislate posterior a la semana que nos ha encogido a todos el corazón, con el odio estallando en vivo y en directo por las calles de la ciudad condal y la policía acorralada cuando no directamente zarandeada, ha encontrado la surrealista guinda de tan macabro pastel en las desafortunadas declaraciones de un hombre que, paradójicamente, lo fue todo en el Barcelona, primero, y, como consecuencia de ello, también en el fútbol español, de cuya federación fue hombre con cierta influencia y poder, y no me refiero a otro que al empresario hotelero Joan Gaspart Solves, de quien llegó a hablarse incluso como posible sustituto de Ángel Villar.

Del mismo modo que cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo, cuando el periodismo deportivo no tiene de qué hablar llama a Gaspart o se pone en contacto con Ramón Calderón, tanto monta, monta tanto. Los dos están suficientemente desprestigiados deportivamente hablando pero, al parecer, dan bastante juego con sus charadas y a la tontuna de uno responde el otro con otra aún mayor. Gaspart nació en Barcelona y, como el resto, ha tenido que asistir al akelarre secesionista, sólo que él desde primera línea de playa. Lo último que alguien en sus cabales debe hacer es trivializar lo ocurrido en la ciudad condal, y eso es lo que ha hecho don Juan al explicar que él también vino en tanqueta de la policía a Madrid y no pasó nada. De seguir por ese camino, y como ya dije aquí mismo hace días, al final no habrán sido el supremacista Torra y los CDR los organizadores de las trifulcas sino Florentino Pérez y el Real Madrid, ya veréis.

El partido, efectivamente, debió haberse jugado. Debió haberse jugado porque el no hacerlo supone el triunfo de los violentos. Y, en el hipotético caso de que ello hubiera sido imposible, celebrarse a puerta cerrada o, en su lugar, dárselo por perdido al Barcelona, que entre el independentismo y el constitucionalismo apostó por el primero con un comunicado verdaderamente impresentable

Y, en lugar de recordar lo que le pasó o le dejó de pasar en Madrid y cuando, lo que debió hacer Gaspart es criticar a una directiva cuya deriva ha situado más cerca de aquellos que pretenden hacer añicos España por las bravas que a los que apuestan por la concordia, la paz social y la democracia.

Joan Gaspart es un peligro, sí, pero no tanto para el Real Madrid como para él mismo y para el Barcelona. Un día Gaspart se fue a dormir con Luis Figo, que era el alma de aquel equipo, como capitán del club catalán y, al levantarse por la mañana y mientras se estaba afeitando puso la tele y vio cómo Florentino y Di Stéfano presentaban al portugués con la camiseta del Madrid. Desde aquel día Gaspart no está bien y hace diecinueve años que anda groggy por la calle diciendo cosas ininteligibles cuando no difamatorias directamente. Más que de los grandes y ejemplares directivos que hubo en su club, y entre los que cabe destacar a Nicolás Casaus, que siempre fue un señor, Gaspart parece empeñado en querer representar a los cómicos catalanes, a Carlos Latre, a José Corbacho, a Xavier Deltell y compañía. Tengo para mí que, salvo yo, ya nadie toma realmente en serio a Gaspart, noqueado por Florentino y, como le sucedía al metereólogo Phil Conors de Atrapado en el tiempo con el 2 de febrero, instalado para siempre en aquel 24 de julio del año 2000. Pero aquí... la marmota es él.

Los enanitos toreros, cuestionados, una vez más / por Pla Ventura


Decían los enanitos, días pasados, en un programa de TV que no entendían cómo podían haber seres tan desalmados que quisieran privarles de su trabajo que, en realidad, como ellos dicen, se sienten artistas por los cuatro costados, algo que pueden desarrollar dentro de una plaza de toros para que se ría la gente; ninguna persona bien nacida se ha reído jamás de la estatura de estos hombres de bien que, repito, nadie debe de quitarles su sagrado derecho para ganarse la vida dentro de una plaza de toros.

Los enanitos toreros, cuestionados, una vez más

Ahora que se habla de libertades y se les llena la boca de ello a tantos seres despreciables y malignos como existen dentro de la izquierda de España, ellos, lo único que saben es prohibir que, como es evidente, es lo que les produce gusto y placer. La izquierda se inventó para prohibir, para degradar al ser humano como tal y, eso sí, mientras tanto, ellos se autoproclaman como los salvadores de la patria y, mientras todo eso sucede, en las urnas, les siguen votando todos los pobres de espíritu, que no son otros que aquellos que siguen creyendo que Papá Estado todo lo resuelve cuando en realidad, es todo pura mentira.

Existe un colectivo admirable como son los enanitos toreros que, para su fortuna, desde hace más de cien años encontraron en el ámbito de los toros una forma de ganarse la vida, algo hermoso que nadie en el mundo discutió hasta ahora, claro; hasta que llegaron esos mal  nacidos que dicen defender al ser humano y, como las pruebas demuestran, lo único que hacen es envilecer a muchos colectivos de personas que se ganan la vida de forma honrada.

Como digo, hace más de cien años que, ese combinado de hombres pequeñitos encontraron en el mundo de los toros una forma honrada de ganarse la vida puesto que, como la gente sabe, El Bombero Torero fue un espectáculo que circuló durante muchísimos años por España y América y, por supuesto, nadie les cuestionó; es más, ocurría todo lo contrario porque estas personitas hacían las delicias de niños y mayores en todas las ferias taurinas por excelencia. Eran, siguen siendo artistas cómicos que, para su fortuna, dentro de los ruedos encontraron un modo de vivir con dignidad y decencia sin que nadie les cuestionara por aquello de su reducida altura. Como me contaba uno de ellos, muchos no han crecido más de tanto que les pesan los huevos.

Pero como quiera que todos los colectivos de izquierdas que aplauden al mundo gay, los matrimonios homosexuales y demás ditirambos absurdos, cuando ven que unas personas se ganan la vida de forma honrada hay que ir a por ellos, al precio que fuere, pero para quitarles el pan y llevarles a la miseria. Recordémosle a la gente que, la cuestión no es nueva porque la izquierda siempre nos llevó a la hecatombe que, en realidad, no es otra cosa que la miseria al más alto nivel. ¿Acaso faltan pruebas de los que digo? Si os faltan es que habéis perdido la memoria, amigos.

Debido a múltiples presiones al respecto, han muerto muchos de esos espectáculos que le daban vida y sentido a unos hombres admirables que, pese a su corta estatura, eran dueños de un grandioso corazón. En la actualidad tenemos el espectáculo Diversiones en el Ruedo en el que, Daniel Calderón, su director, es el que hace las delicias de grandes y mayores con un espectáculo tan bello como entretenido. Fijémonos que, ha sido en Jaén, en la última feria del año donde han conseguido el último éxito de esta campaña y, como no podía ser de otro modo, los hijos de mil padres de turno, han atacado al ayuntamiento jienense y, por supuesto, a Alberto García, el empresario que les contrató. Recordémosle a tanto mal nacido que, dicho espectáculo es totalmente legal y nadie puede cuestionarlo.

Decían los enanitos, días pasados, en un programa de TV que no entendían cómo podían haber seres tan desalmados que quisieran privarles de su trabajo que, en realidad, como ellos dicen, se sienten artistas por los cuatro costados, algo que pueden desarrollar dentro de una plaza de toros para que se ría la gente; ninguna persona bien nacida se ha reído jamás de la estatura de estos hombres de bien que, repito, nadie debe de quitarles su sagrado derecho para ganarse la vida dentro de una plaza de toros.

Pero es que además de artistas, gracias a su trabajo pagan impuestos como si midieran dos metros. Esa izquierda rancia y absurda, ahora que están en el poder, en vez de cuestionar el trabajo de los enanitos, lo que deberían de hacer es darles una subvención mensual, quitarles los impuestos para que puedan vivir con dignidad. No les darán nada, pero sí les quieren robar el sagrado derecho para ganarse la vida con honradez, no como hacen muchos políticos que viven de ese cuento porque son incapaces de trabajar en nada.

La maldita izquierda de este país siempre se para en lo superfluo porque lo que se dicen problemas serios, de esos no abordan ninguno. Para ellos, cambiar nombre de calles, prohibir los toros, sacar a Franco del Valle de los Caídos, fomentar el mundo del mariconeo, todo eso y mucho más les sale bordado; pero buscar soluciones a los problemas serios de España, de eso no se enteran; y, lo peor no es que no se enteren, es que no tienen ni puta idea de cómo solventar los grandes problemas que nos atenazan. A cualquiera lo hacen ministro, ¿verdad, Marlasca? A su vez, que nadie lo olvide, el próximo ministro del PSOE será Miguel Iceta que, naturalmente, requiere TODOS los requisitos izquierdosos para el cargo. ¡Hay que joderse con estos personajillos!

En esta España tan podrida como tenemos en la actualidad, aquí tiene cabida cualquier cosa; si se trata de prohibir, como decía, los socialistas con unos auténticos especialistas en ello y, claro, el colectivo de enanitos no podía escapar de su círculo de prohibiciones. Podían, eso sí, esos que prohíben y que están tan cerca del poder, emplear a todos los enanitos como ujieres del Parlamento, por citar un lugar emblemático y, de tal modo se evitarían en ajetreo que supone ir de una ciudad a otra para ganarse el sustento diario.

El colmo de la locura, como digo, no es otro que atacar al mundo del toreo en su versión cómica; como no han podido todavía erradicar la fiesta de los toros, ahora atacan a la parte más débil que no es otra que los enanitos toreros. Pobres personitas que se pueden quedar sin trabajo como yo me quedé sin abuela. Y pese a tanta insensatez, a la izquierda les siguen votando. Coño, que no se acuerdan de aquel descerebrado con cara de retrasado mental que no llevó a la ruina. Claro que, una cosa es recordar un pasado, pero temer al futuro incierto que se nos viene encima, no es que lo pagarán caro los enanitos, lo pagaremos todos porque la crisis que se avecina será muy superior a la que vivimos hace una década. Y mientras todo eso sucede, un judas como Pedro Sánchez sigue mintiendo en las tribunas donde diserta. Claro que, lo grave no es que Sánchez mienta que es su tarea habitual, lo triste de todo es que haya memos que le sigan creyendo.

¡Buenos días, Excelencia! / por Pedro Sostres


Franco, a la salida de la Basílica del Valle de los Caídos, es llevado a hombros por sus nietos y biznietos. Entre ellos, Luis XX, rey de Francia.


En el rictus de la ministra,estaba la derrota de la Guerra Civil y la vergüenza de que se os murió en la cama.

¡Buenos días, Excelencia!

Pedro Sostres
El Manifiesto, Madrid, 28 de octubre de 2019
La izquierda le debía a Franco un funeral de Estado y ayer se lo dio, pretendiendo humillarlo pero convirtiéndolo otra vez en el centro de la política española. Asomó el Caudillo de vuelta. ¡Buenos días, Excelencia! Y en el rictus de la ministra, de pobre acomplejada, estaba la derrota de la Guerra Civil y la vergüenza de que se os murió en la cama. Los tres representantes del Gobierno, en pie frente a la Basílica, con su cara que quería ser seria y era de miedo, el mismo miedo que os dio mientras rigió nuestro destino, parecían bolos puestos allí para que la familia Franco jugara con ellos. Eran la pequeñez del Estado laico frente a la Gracia de Dios. La escenografía que eligieron como insulto fue una rendición. Otra vez cautivos y desarmados.

No cada día sale Su Excelencia a pasear, ni mucho menos en helicóptero. Y sí, claro, fue propaganda electoral, pero de Vox.

Por mi parte le agradezco muy sinceramente al presidente Sánchez las imágenes que Televisión Española nos brindó, y la narración, por llamarlo de algún modo, de Xabier Fortes. Uno de mis pesares era no haber podido vivir ni un instante de franquismo, y ayer pude finalmente pactar con la Historia viendo aquel No-Do fascinante, y la devoción que aquellos noticiarios profesaban por el Caudillo resucitó intacta en el trato inevitablemente reverencial, y temeroso del Señor, que tuvo la hagiográfica retransmisión.

El helicóptero elevándose ante la Cruz, pero manteniéndose, respetuosamente, por debajo de su altura, fue la metáfora de una plegaria atendida y de cómo en el Cielo juegan los ángeles: por encima de los hombres, sobrevolándonos, mirándonos y perdonándonos; y por debajo de Dios, que a todos nos ama y para todos tiene abiertos sus brazos.

El Caudillo os volvió a ganar, también como siempre. O, por decirlo de un modo menos inexacto, volvisteis a perder y la derrota es el único destino que conoceréis mientras os ciegue la rabia y el odio y vuestro absurdo afán de tratar de explicar al hombre sin su alma y al mundo sin su Creador. Se os leía el viejo miedo en la cara, como un libro de Historia que vuelve a repetirse una y otra vez, y de nuevo protagonizado por la misma miseria moral que os llevó al naufragio en el 36, y a su réplica en la fiesta de ayer, en la que volvisteis a proclamar, queriendo negarlo, el Misterio de la Fe y me regalasteis, ni que sólo fuera por unas horas, lo más parecido a lo que debió de ser la Formación del Espíritu Nacional y que yo tanto lamentaba no haber podido conocer. Quisisteis exhumarlo y lo resucitasteis. Quisisteis vengaros y le escribisteis un poema de amor. Quisisteis los votos y ahí estaba la sombra de Vox, calculando el próximo salto en las encuestas.

Mientras contemplaba, cautivo y desarmado también yo, en el sofá de mi casa, el espectáculo que tan boyantemente vuestras cámaras ofrecieron, tuve la sensación de que os debía una disculpa y ahora humildemente os la ofrezco. Si alguna vez os traté con severidad, no tuve que haberlo hecho. En adelante sólo tendréis mi compasión y mi ternura, porque el daño ya os lo hacéis vosotros, y nadie mejor que vosotros.

Francis Franco lo dijo al terminar el glorioso homenaje: “No es lo que esperábamos, pero ha estado bien”. ¿Quién, sin ser un ingrato, podrá desde lo ayer, volver a insultar a Pedro Sánchez?