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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 29 de agosto de 2022

Madrid. Alejandro Mora impacta por naturales en su debut en Las Ventas

El novillero Alejandro Mora debuta con buen pie en Madrid dando una vuelta al ruedo tras negarle el palco la oreja.

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Alejandro Mora impacta por naturales
 en su debut en Las Ventas

Javier López
EFE / 28 ago 2022 - 29 ago 2022
Una faena de alto contenido artístico al natural de Alejandro Mora, premiada con una vuelta al ruedo tras negarle el palco una oreja de ley, puso el argumento de la tarde de presentaciones que cerró este domingo el mes de agosto en Madrid, con tres novilleros que hicieron su debut y una ganadería, Ribera de Campocerrado, que también tomó antigüedad.

Ese interés por lo desconocido era, a priori, el atractivo de una función que, a la postre, no funcionó, sobre todo, por la falta de fuerzas de los seis utreros salmantinos, y en la que solo cabe destacar el toreo de Alejandro Mora con un buen sobrero de Chamaco.

Y es que lucir un terno de luces, llevar el apellido Mora y haber nacido en la cacereña Plasencia ya era la esperanzadora carta de presentación de este novillero, sobrino de una grandísima figura del toreo como fue -y es- Juan Mora, un torero que ha escrito con tinta de oro momentos imborrables en la plaza de Madrid.

Y, salvando las distancias, tiene cositas interesantes este Alejandro Mora, que denota la sangre que le corre por las venas: La manera de ponerse, de querer hacer las cosas, la expresión en el trazo del muletazo, el gusto en los adornos... Cosas, en definitiva, que no se aprenden y que solo fluyen si se llevan dentro.

Ya se pudo apreciar levemente en el segundo, un animal que, aunque colocaba muy bien la cara, estuvo muy condicionado por su nula fortaleza. Pero lo importante de verdad llegó en el quinto, un sobrero de Chamaco que, a la postre, fue el mejor novillo de la tarde.

Mansito, sí, pero dejándose mucho en la muleta de un Alejandro Mora que, por momentos, bordó el toreo por naturales, enganchándolo muy bien con los vuelos para dibujar muletazos exquisitos por el empaque, el gusto, el encaje y la manera de vaciarlos por abajo. Quede dicho que no fue una faena rotunda, pero sí de esas maravillosamente imperfectas y con gran sabor.

También al final, de frente y a pies juntos, los extrajo el cacereño, que pinchó antes de la estocada definitiva. Lo que no se explica es que el palco, después de la verbena de orejas dadas este año sin ton ni son, hoy, precisamente hoy se la negara a un torero que sí se la había merecido con todas las de las ley.

A Rafael Reyes poco se le pudo anotar en su primer turno ante un novillo que, aunque noble, tuvo las fuerzas justas para aguantar la divisa. No hubo nada reseñable en su labor, igual que en la que llevó a cabo frente al blando y protestón cuarto, con el que el cordobés volvió a pasar sin pena ni gloria.

Tampoco tuvo demasiada tela para cortar el tercer debutante, Jesús García, que nada más que pudo justificarse con el inválido y claudicante tercero, al que firmó un arrebatado saludo capotero por verónicas y chicuelinas, y al que robó algún muletazo suelto estimable. Y lo mismo con el insulto sexto, con el que no pudo redondear nada por falta de oponente.

 FICHA DEL FESTEJO

Madrid, domingo 28 de agosto de 2022. Menos de un cuarto de plaza.

Cinco novillos de Ribera de Campocerrado, ganadería que tomaba antigüedad en Las Ventas, de bonitas y variadas capas, y desiguales de hechuras, pero con el denominador común de una absoluta falta de fuerzas. El quinto fue un sobrero de Chamaco, mansito pero dejándose mucho.

Rafael Reyes, palmas y silencio.

Alejandro Mora, ovación y vuelta al ruedo tras aviso y petición de oreja.

Jesús García, silencio tras aviso y silencio.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Rodríguez "Manolete", muerto tal día como hoy de 1947 en la plaza de toros de Linares.

En el 75 aniversario de la muerte de Manolete. Sus triunfos en La Coruña / por Carlos Fernández Barallobre

 1947 plaza de toros de Linares: Cogida mortal de Manolete. Fotografía impagable del recordado Canito.

Islero”, curiosamente un toro que tendría que haberlo lidiado y estoqueado por sorteo Gitanillo de Triana y que Manolete se lo cambió, cortó de raíz las ilusiones de aquel cordobés serio, con madera de héroe, cuyo nombre quedará grabado de forma indeleble en el gran libro de la fiesta Nacional. Fue sin duda el mejor matador de la historia del toreo. Sobrio, elegante, vertical, hierático, pausado y con enorme personalidad. Para él su postura ante el toro había de ser “fuerte y heroica.

1945.- Manolete en la plaza de toros de La Coruña, el día 3 de mayo, junto a Curro Caro, González Vera, empresario de la plaza y Carlos Arruza.

En el 75 aniversario de la muerte de Manolete. Sus triunfos en La Coruña

Carlos Fernández Barallobre
El Correo de España / 29 Agosto 2022
El 28 de agosto de 1947, en la feria de San Agustín de Linares, pueblo andaluz, jienense y minero, compartiendo cartel con Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Luis Miguel Dominguín, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, sufría un gravísima cogida al entrar a matar a “Islero”, negro, entrepelado y bragado, de la ganadería de Eduardo Miura. El toro de la vacada sevillana, le enganchó por el muslo, produciéndole una terrible cornada en el triángulo de Scarpa, con enormes destrozos de músculos y vasos sanguíneos, con una trayectoria de unos 25 centímetros de longitud de abajo hacia arriba, de dentro hacia fuera y ligeramente de delante hacia atrás, con destrozos de fibras musculares del sartorio, faciocridiforme, recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vasculo-nervioso y la arteria femoral, en una extensión de 5 centímetros y otra con trayecto hacia abajo y hacia fuera de unos 20 centímetros de longitud, con intensa hemorragia y fuerte shock traumático. El pronóstico, muy grave. Ni la medicina ni su fuerte complexión pudieron hacer nada por salvar su vida. Hoy se cumplen exactamente 75 años de su fallecimiento.

La intervención quirúrgica, como reza en el parte realizado por el médico-jefe de la enfermería de la Plaza de Linares, el doctor Fernando Garrido Arboledas, duró aproximadamente 40 minutos. En la misma, los doctores Carlos Garzón y Julio Corto, asistentes de Garrido Arboledas, le efectuaron al torero una transfusión de 300 gramos de sangre, que donaron un cabo de la Policía Armada, llamado Juan Sánchez Calle y el torero “Parrao”. Más tarde el doctor Jiménez Guinea llevó más plasma sanguíneo. La enfermería de la plaza de Linares, muy mal dotada de medios, fue aquella noche un lugar de angustia y nervios, ya que entre los médicos hubo una absoluta disparidad de criterios, ante la conveniencia o no, del traslado a Madrid de Manolete.

1947 plaza de toros de Linares: Cogida mortal de Manolete. Fotografía impagable del recordado Canito.

Al final se decidió ingresarlo en el Hospital Municipal de los Marqueses de Linares, al que fue trasladado Manuel en una camilla portada a mano por personal sanitario, familiares y amigos íntimos del torero. Sus últimas palabras fueron: “Que disgusto voy a darle a mi madre”; “Don Luis no siento la pierna”; “Don Luis, no veo”. Así se inició su agonía. A las cinco y siete minutos del día 29 de agosto, a Manolete se le escapó la vida a borbotones, entre el llanto de sus más allegados y de su amada Lupe Sino, a quien no dejaron entrar para ver con vida, por última vez, a su querido Manuel.

Manolete estuvo muy cuestionado aquella tarde en Linares, pues en su primer toro no había estado lucido. Gitanillo y Luis Miguel habían cortado trofeos y a Manolete se le exigió aquella tarde de forma exagerada. Su faena a aquel Miura entrepelado, marcado con el número 21, fue memorable, inolvidable, que le iba a garantizar la puerta grande si lograba un buen espadazo. Entró a matar, como siempre lo hacía, con la muleta a la altura de la cintura, para dejar una estocada casi entera. El corresponsal cordobés de la agencia Cifra describió y dejó escrito para la posteridad aquella memorable faena: “Cinco naturales imponentes y desafiando al bicho en los mismos pitones (Gran ovación). Otra serie de naturales inmensos, molinetes y pases de rodillas llevando el delirio a los tendidos. Caen prendas de vestir. Cuatro manoletinas inmensas pases por alto colosales. La estocada a cámara lenta de la que sale prendido y derribado siendo corneado en el muslo”.

“Islero”, curiosamente un toro que tendría que haberlo lidiado y estoqueado por sorteo Gitanillo de Triana y que Manolete se lo cambió, cortó de raíz las ilusiones de aquel cordobés serio, con madera de héroe, cuyo nombre quedará grabado de forma indeleble en el gran libro de la fiesta Nacional. Fue sin duda el mejor matador de la historia del toreo. Sobrio, elegante, vertical, hierático, pausado y con enorme personalidad. Para él su postura ante el toro había de ser “fuerte y heroica. Tengo que dominar con arte los nervios que me hacen pasar malos ratos antes de cada corrida”. “Esto es lo que entiendo del toreo: hacer que el toro embista únicamente a lo que se mueve. Por eso yo en la plaza tengo que hacer de poste, porque así, mandando con la muleta y llevo al toro por el recorrido justo. Así puedo torear con tranquilidad y evito ser cogido. Puede entonces que la res se tropiece o cambie de trayectoria y entonces todo se va al traste… con imprevisibles consecuencias”.

Espectacular natural de Manolete

Citaba en vertical, mirando al tendido, con la muleta retrasada y bajísima, casi al ras de suelo, con los pies atornillados a la arena, para dejar escalofriantes pases de pecho, aguantando de forma monolítica el furioso pase de la fiera. Dejó para la posteridad la manoletina, que ejecutó siempre con una elegancia superior. Fue inigualable con los aceros y en el momento del cruce con la muleta, atemperaba y templaba al astado, alargando los tiempos, a cuerpo limpio, para dejar siempre en sitio perfecto el estoque. Su arriesgada forma de matar le valió numerosos percances y le costó la muerte.

El grandísimo toreo había tomado la alternativa como matador de toros en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el día 2 de julio, de manos de Manuel Jiménez Chicuelo y con Gitanillo de Triana como testigo, enfrentándose a un toro de la ganadería de Flores Tassara, que tenía por nombre “Comunista”, pero que fue por obvias razones cambiado por el de “Mirador”, al que le cortaría una oreja.

En agosto de 1942, Manolete se presentó en La Coruña. Era un lunes día 3 de agosto con La Coruña ardiendo en fiestas. Aquella tarde, los alrededores de la plaza de toros se vieron poblados por cientos y cientos de personas, que de todos los lugares de la ciudad, fueron llegando hasta los aledaños del gran coloso de la calle del Médico Rodríguez, que por supuesto colgó el cartel de “no hay localidades”. Trenes especiales, dejaron en La Coruña a un gran número de aficionados que venían desde varios lugares de la península. El nombre de Manolete era el gran reclamo y hasta cientos de ferrolanos se desplazaron por barco a La Coruña para ver al fenómeno cordobés.

Con toros de Sánchez Cobaleda en los corrales, Manolete, montera en mano, recorrió muy serio y concentrado el redondel coruñés, entre grandes aclamaciones y muchísima expectación de un público que llenó la plaza hasta la bandera. Le acompañaban en el paseíllo Domingo Dominguín y Morenito de Talavera. En el palco presidencial destacaba la presencia del Jefe del Estado Generalísimo Francisco Franco, que acompañado por su esposa e hija, fue recibido con una gran ovación a los acordes del himno Nacional con el público puesto en pie.

La corrida se presentó como un duelo entre Manolete y Morenito de Talavera, debido sobre todo a unas declaraciones que el toledano había realizado a la prensa, unos días antes del festejo, diciendo que iba a La Coruña a armar bronca y a disputarle a Manolete el liderato de la fiesta nacional. La polémica quedó zanjada en el ruedo, donde Manuel tuvo una soberbia actuación. Su estática figura sirvió para realizar unos extraordinarios lances de capa a un magnífico toro bravo y noble de Cobaleda. Ya con la franela, el califa, al son de la música, que interpretó por primera vez en la plaza coruñesa el majestuoso pasodoble dedicado a su persona, obra de los maestros Orozco y Celares, se inventó una faena muy artística, que cimentó con excelentes naturales y pases de pecho, sin necesidad de recurrir a sus célebres manoletinas. El público le premió con incesantes ovaciones.

Cartel de la presentación en La Coruña de Manolete.

A la hora de matar Manuel, dejó una entera, que acompañó con un golpe de descabello Enorme ovación, dos orejas, rabo y vuelta al ruedo. El Caudillo, a quien había brindado el toro, le envió un obsequio. En su segundo, se hizo aplaudir con el capote, realizando una labor con la franela de dominio y arte. Dejó una estocada desprendida y escuchó muchos aplausos. Al finalizar la corrida salió a hombros por la puerta grande del coso coruñés, rodeado de miles de partidarios.

Presentación de Manolete en la plaza de toros de La Coruña, Junto a Domingo Dominguín y Morenito de Talavera.

Al año siguiente, Manolete regresaría a La Coruña para revalidar su triunfo. Otro día tres de agosto, el fenómeno Manolete llenaría el coso coruñés, alternado con Juan Belmonte hijo y Domingo Dominguín. Se lidió una corrida de Concha y Sierra y otra vez el califa cordobés salió a hombros de la plaza coruñesa, después de realizar dos enormes faenas, acompañadas por dos preciosos pasodobles y donde sobresalieron estatuarios, naturales, redondos, de pecho y sus clásicas manoletinas, que pusieron la plaza boca abajo de entusiasmo. Mató de una media y una entera que le valieron tres orejas de sus oponentes.

Manolete puso de nuevo en escena en La Coruña su toreo, que fue toda una innovación. Acortando el terreno al toro, su gusto por el pase natural, que ejecutaba con una destreza y lentitud poco común. A su segundo oponente lo recibió de muleta con cuatro ayudados por bajo, ligando de seguido una inconmensurable tanda de naturales de una belleza y desmayo sublimes. Las palmas echaron humo, Se llevó al toro a los medios y ahí le dio una cantidad de pases de todos los estilos, que enloquecieron los tendidos, finalizando con cuatro ajustadas manoletinas marca de la casa. Dos orejas triunfalmente paseadas.

Manolete junto a su cuadrilla. Puchades, Pinturas, Cantimplas, Atienza y Pimpi

Dos años más tarde, coincidiendo con los actos de inauguración del nuevo estadio municipal de Riazor. Manolete volvería por última vez a La Coruña. Se anunciaron Manolete. Carlos Arruza, Pepe Luis Vázquez, Gitanillo de Triana, Fermín Rivera, Curro Caro y los rejoneadores Álvaro Domecq y Simao da Veiga para participar en tres monumentales corridas, los días 3, 4 y 5 de mayo, y un festival taurino donde actuaron Juanito Zamora, Antoñito Duarte, el Bombero Torero y el hombre de goma, con motivo de aquellas fiestas de inauguración del estadio de Riazor.

Los tres festejos, en los que se lidiaron reses de Flores Tassara, de Sánchez y Parladé, contaron con la presencia de muchas autoridades hispanas y lusas y una de ellas, con los jugadores de ambos combinado nacionales, que disputarían el encuentro inaugural, donde la selección española resultaría triunfadora, al derrotar a Portugal por cuatro tantos a dos con goles de Telmo Zarra en dos ocasiones, Herrerita y César Rodríguez,

En las tres corridas, Manolete cortó un total de cuatro orejas y un rabo. Por su parte el mejicano, Carlos Arruza, se llevó tres y un rabo. Pepe Luis Vázquez estuvo soberbio, dando toda una lección de torería. Se llegó a decir que cuando Pepe Luis estaba soberbio, los Ángeles daban palmas desde los palcos del cielo. Fermín Rivera se ganó una gran ovación y Gitanillo vio silenciada su labor. Los dos rejoneadores, el portugués Simao Da Veiga y Álvaro Domecq, hicieron vibrar al respetable con dos extraordinarias actuaciones llenas de emoción, elegancia y torería y en las que quedó patente un magnífico dominio de las cabalgaduras.

En el primer festejo celebrado con tarde esplendida y presidido por el alcalde Vázquez Pena, Manolete, Curro Caro y Arruza no lograron salir a hombros, pues tuvieron que contentarse con una oreja cada uno, después de despachar una sosa y en algunos momentos aburrida corrida.

En la segunda lidia, la pugna entre Manolete y Arruza se saldó de forma favorable para el mejicano, que tuvo una actuación emocionantísima, llena de arte y valor. Tanto arriesgó que el toro lo engancho de forma violenta, aunque sin consecuencias. Arruza se levantó sin mirarse, en medio de una atronadora ovación. Siguió con adornos, arrodillándose delante del toro, colocando su codo en la testuz del animal “el famoso teléfono” que tanto apasionaba al público. Logró cortar dos orejas y rabo en medio de indescriptibles muestras de entusiasmo por parte de los aficionados. Manolete se llevó una oreja.

Sin embargo Manolete cerraría sus intervenciones en La Coruña con una rotunda actuación, realizando una extraordinaria faena, donde intercaló manoletinas con naturales, estatuarios y pases de pecho, que levantaron al público de sus asientos. Cobró una estocada hasta la empuñadura, que le valió las dos orejas de su enemigo.

En La Coruña, Manolete contó esos años con una gran peña de amigos, entre los que se encontraban, José González Chas, Ángel Duro, Alfonso Molina, Alfredo Malde, Arturo Mantiñán Alvedro y mi recordado padre, Marcelino. Pepe González Chas, era propietario, entre otros innumerables negocios, del hotel Velázquez de Madrid. Allí conoció al diestro cordobés y allí le presentó a los que luego serían sus grandes amigos coruñeses. En incontables ocasiones, la pandilla coruñesa se desplazó, por España adelante, para ver torear a su amigo, el gran califa Cordobés. Algunas de las veces que Manolete toreó en La Coruña, se alojó en el chalet que Pepe González Chas poseía en la Gaiteira. Ellos quedarían huérfanos con la muerte de su buen amigo.

Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”, ha pasado a la historia de la tauromaquia como lo que fue, una indiscutible figura del torero. Su presencia en aquellas plazas de toros de la posguerra española, tan necesitadas de alegrías, se convirtieron en un acontecimiento de primer orden que desbordaba pasiones y abarrotaba tendidos. Su figura fue centro de la actualidad española. No había tertulia que se preciase, en todos los rincones de nuestra piel de toro, en que no se hablase, para bien o para mal, de Manolete. La pasión de los aficionados llenaba el ambiente. Lo quisieron enfrentar con Domingo Ortega, con Pepe Luis Vázquez, con Carlos Arruza. Su toreo personal, vertical, mayestático, hondo, profundo, basado en el valor y en el gusto que le imprimía a las diversas suertes, pudo con todo. Por eso se convirtió en figura máxima de los ruedos españoles e hispanoamericanos.

Homenaje a Manolete en el restaurante Lardhy de Madrid.

“El único español que no había hecho el ridículo en Méjico”, en palabras de Indalecio Prieto. El hijo de Doña Angustias, aquel que se presentó, un 11 de diciembre de 1944, en el restaurante Lardhy de Madrid, con traje corto ceñido, camisa de chorreras y sombrero cordobés, “etiqueta taurina”, diría un comensal, para recibir un homenaje popular, donde José María Alfaro, Alfredo Marqueríe, Agustín de Foxá y Adriano del Valle, leyeron excelentes poesías en su honor. Allí para agasajarlo, se dio cita el todo Madrid. Desde José María Pemán, director de la Real Academia de la Lengua al presidente del Consejo de Estado, Raimundo Fernández Cuesta, pasando por los escritores Pedro Mourlane, Rafael García Serrano, autores teatrales, prestigiosos pintores, afamados artistas, médicos, políticos, abogados. Hasta hubo personajes de alto linaje que usaron de recomendación para asegurarse un puesto entre los comensales de aquella inolvidable cena. “Este es el toro más difícil de mi vida”, sentenció Manuel a los postres. ”Solamente puedo decir, gracias, por tamaño homenaje”.

Manolete y Lupe Sino. Fotografía Santos Yubero.

Su romance tumultuoso con Antonia Bronchalo, Lupe Sino, -para el cinematógrafo español-, aquella guapa mujer de ojos garzos, actriz de segunda fila, que conoció en la barra de Chicote, en la Gran Vía madrileña, levantó una oleada de dimes y diretes. Lupe Sino no gozó de las simpatías ni del cariño de los más íntimos de Manolete. Ni a Camará, su apoderado; ni a Guillermo, su mozo de estoques; ni a su gran amigo Álvaro Domecq, le gustaba Lupe como novia de Manuel. Incluso su propia madre, Doña Angustias, intentó alejar al torero de la nefasta, según ella, influencia de aquella mujer, “por cuya vida habían pasado demasiados hombres”. Ni siquiera las advertencias de su adorada madre, pudieron borrar el inmenso amor que Manuel profesó a Lupe. El halo de tristeza que siempre rodeó al torero, quizás tuviese algo que ver con aquel incomprendido noviazgo.

Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” “Manolete ya se ha muerto. Muerto está que yo le vi” diría Ricardo García López “K-Hito”, desde las páginas del anaquel de “Dígame” en 1947.

Se iba para siempre Manuel, pero para la posteridad quedaba la letra de ese grandísimo pasodoble que compusieron al alimón los maestros Ramos Celares y Orozco González. Vayan pues sus estrofas como homenaje al que fue en vida amigo de mi recordado padre Marcelino, el gran torero Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, ejemplo de dignidad, arte, valor y españolía.

“Manolete, Manolete

Vive ardiente tu recuerdo en la afición

Y el ejemplo de tu muerte

Tiene el eco de tus tardes de valor

Manolete, Manolete.

Sangre, llanto y emoción

Hoy tierra cordobesa

Te venera como te aplaudió”.

Recogido de su libro La Coruña, España y Los Toros. SND Editores. 2022.

Memoria Histórica: Cuando los milicianos asesinaron a los benedictinos de El Pueyo y los enterraron en cal viva

Barbastro y 28 de agosto de 1936. Un día como hoy, hace 86 años, fue exterminada casi al completo la comunidad de benedictinos de El Pueyo (Barbastro, Huesca)

Los actuales promotores de la ley de memoria democrática son los sucesores y herederos políticos de los asesinos del 36. Y pretenden cambiar la historia. 

Cuando los milicianos asesinaron a los benedictinos de El Pueyo y los enterraron en cal viva

Javier Paredes
Hispanidad, 28 Agosto 2022
Barbastro y 28 de agosto de 1936. Un día como hoy, hace 86 años, fue exterminada casi al completo la comunidad de benedictinos de El Pueyo (Barbastro, Huesca). Este crimen del Frente Popular es menos conocido, porque le tapa otro mayor que cometieron los socialistas, los comunistas y los anarquistas, del que ya dimos cuenta, en el que martirizaron nada menos que a 51 claretianos.

En la investigación que he llevado cabo, me ha llamado la atención la coincidencia de varios testigos al describir cómo se llevaron a cabo estos crímenes. Veamos una de estas declaraciones, la de José Lacamba Lejarreta, como muestra de lo que quiero exponer. Este hombre era un empleado y vecino de Barbastro, que tenía dos hermanas: Jesusa y Juliana. A estas dos mujeres las asesinaron porque en uno de los registros les encontraron en su casa propaganda política de Pilar Primo de Rivera.

Pues bien, José Lacamba Lejarreta, tras comentar la detención y encarcelamiento de sus hermanas, declara que fueron asesinadas “en el llamado cementerio nuevo, en la madrugada del 21 de septiembre [1936], donde hubo una aglomeración de izquierdas, que consideraban un mérito rojo intervenir y contemplar los asesinatos de estos días”.

Y exactamente en esto consiste la llamada Ley de Memoria Democrática, impulsada por los sucesores y herederos políticos de los asesinos de Barbastro, en obligarnos a decir, bajo gravísimas amenazas de multas y hasta de cárcel, que las acciones criminales del Frente Popular durante la Segunda República y la Guerra Civil fueron actos con un contenido democrático, tolerante y ético.

La Ley de Memoria Democrática nos obliga a decir, bajo gravísimas amenazas de multas y hasta de cárcel, que las acciones criminales del Frente Popular durante la Segunda República y la Guerra Civil fueron actos con un contenido democrático, tolerante y ético. 

Cada año, en la primera clase que daba a mis alumnos de Alcalá, les decía que si bien el programa de la asignatura tenía treinta temas, en realidad a lo largo del curso solo explicaba una cosa, y que además se la podía expresar a continuación con una frase bien corta, aprovechando que el primer día lectivo siempre hay pleno en el aula. Y en ese momento, cuando todos ponían sus bolígrafos en prevengan, por mi parte dramatizaba la situación, hacía un silencio largo para recibir con importancia a la frasecita y a continuación proclamaba:

“Si, con el correr de los años, alguna vez les preguntan a ustedes qué les enseñó el profesor Paredes, pueden decir que solo una cosa y es esta: 'Las cosas son lo que son'. Eso es todo y lo más importante, lo que además de servir para estudiar Historia, resulta muy útil tenerlo en cuenta para no ir dándose trompicones por la vida".

Las caras de asombro que ponían mis alumnos, yo no sabría decir si era de no entender nada, de pensar que les estaba tomando el pelo o de las dos cosas a la vez. Por eso les explicaba con un ejemplo que las situaciones más graves en la historia de la Humanidad se han producido cuando no se ha respetado la máxima de que “las cosas son lo que son”. Y para ilustrar mi sentencia les recordaba la escena de la película La lista de Schindler, en la que el jefe nazi del campo de concentración se divierte matando judíos con su rifle desde el balcón de su residencia, para a continuación dirigirse con ojos de cordero degollado a su bella criada, una judía guapísima de la que está enamorado, a la que le dice: “Pero tú no eres una cucaracha”.

En efecto, ese fue el origen del problema de los judíos, que en lugar de verlos como personas —“las cosas son lo que son”—, los nazis les definieron como cucarachas, y partir de esa consideración se justifica el exterminio de tan repugnante insecto. Y, repito, esto es exactamente lo que sucede con la Ley de Memoria Democrática. Y desgraciadamente de esta misma tergiversación del lenguaje adolece la denominación oficial “de mártires del siglo XX o de la década de los treinta” para referirse a los católicos asesinados por los comunistas, los socialistas y los anarquistas durante la Segunda República y la Guerra Civil. Y estoy convencido que los señores obispos si abandonan estrategias que ni les dan credibilidad, ni tampoco les sirven para hacerse amigos del PSOE y llaman a las cosas por su nombre, verán incrementado su prestigio, no solo entre los católicos, sino hasta entre los mismísimos socialistas.   

El santuario de Nuestra Señora de El Pueyo, situado en las afueras de Barbastro (Huesca), tiene una antigüedad centenaria, pues fue erigido en el siglo XII, poco después de reconquistar estas tierras a los moros. A finales del siglo XIX se instaló allí una comunidad de benedictinos, que fue exterminada durante la Guerra Civil.

Desde el pucherazo de febrero de 1936, que aupó al Frente Popular al poder, los benedictinos de El Pueyo ya se sintieron acosados 

Pocos días después de estallar la Guerra Civil, detuvieron a los monjes con el pretexto de que el monasterio era un almacén de armas, por más que en los registros practicados no se encontró ni un tirachinas.

Lo cierto es que desde el pucherazo de febrero de 1936, que aupó al Frente Popular al poder, los benedictinos de El Pueyo ya se sintieron acosados. Como muestra de lo que digo sirva la carta de la hermana de uno de los monjes, Honorato Suárez Ríus, informándole de la visita que hizo el día de San José de 1936 a su familia en su pueblecito, Torres del Obispo, perteneciente al municipio de Graus.

Este texto, como los que transcribiré a continuación se los tomo prestados a Martín Ibarra Benlloch, máximo experto en la persecución religiosa en Barbastro, que en los próximos días publicará un libro en la editorial San Román con el título Barbastro una diócesis mártir, del que cuando aparezca les tendré informados.  Esto es lo que escribía la hermana de fray Honorato al padre Alejandro Pérez en una carta, que se incorporó como documentación para el proceso de beatificación:

“Respetable padre acabo de recibir su atenta carta, y en contestación a ella debo decirle que cuando dijo mi hermano que venía a despedirse de la familia, supuesto que pronto los matarían a todos, fue el día de San José, y sí estaba yo presente cuando mi madre le dijo: ‘márchate hijo mío al extranjero y quizá no te matarán’; y él dijo: 'no mamá porque será muy bonito morir por Dios y subir al Cielo'. Y entonces dijo que el médico de Albelda por mediación de su madrastra, o sea por la esposa de su padre, le había ofrecido su casa para ocultarlo y él no aceptó eso fue el año mil novecientos treinta y seis y ya no le vimos más”.

Sin duda que no eran infundadas las sospechas de fray Honorato. En la madrugada del día 28 de agosto de 1936 un grupo de milicianos entró en el colegio de los escolapios, donde estaban presos los benedictinos, les ataron con cuerdas de dos en dos y les subieron a un camión.

Le subieron a los camiones atados,
mientras gritaban "Viva Cristo Rey"

Lo sucedido a partir de ese momento lo cuenta la riquísima documentación aportada por Martín Ibarra Benlloch. El relato pertenece a una mujer que fue testigo, llamada Benjamina Valencia Gambarte:

“Que sobre la una o las dos de la mañana (no recuerda fecha) en que sacaron a matar a los de Pueyo, ella estaba en el balcón del convento, desde el cual presenció toda la escena desarrollada en la contigua plaza del Ayuntamiento, donde entonces había poquísima gente.

Que las víctimas salieron del colegio de los padres Escolapios. Que al montar en el camión, situado junto a la escalerilla de acceso a dicha plaza, los milicianos les pegaban con las armas, y vio como a uno de los conducidos dieron tan fuerte golpe en la cabeza, que ella misma notó saltar algo de la víctima, y al preguntar al día siguiente a un miliciano que estuvo presente en tan criminal acto, qué es lo que saltó, respondiéndola: ‘A aquel le saltaron los dientes’.

Que al ponerse en marcha el camión comenzaron las víctimas a gritar ¡Viva Cristo Rey! en un tono valiente y fervoroso.

Que en el camión montaron los presos sacados de aquella noche del colegio de los padres Escolapios, en cuanto a nadie vio de ellos que caminara a pie. Con ellos montó también la guardia”.

Y los últimos momentos de este crimen los narra Plácido María Gil:

“Uno de los enterradores cuenta un caso excepcional. Habla exactamente de catorce ejecutados, que él ignoraba fueran los frailes de El Pueyo. Estaban desnudándolos del todo (caso también raro) cuando se sorprendió al ver que uno, que era joven, pero no de los más jóvenes de aspecto bello y buen tipo y que se hallaba ya desnudo del todo trataba de incorporarse, consiguiendo arrodillarse ante él. Tenía el pelo moreno y alguna entrada. Bien estudiados uno por uno, esta bella figura martirial solamente podía corresponder entre los catorce al padre Anselmo Palau. He llegado a esa conclusión después de muchas cavilaciones. ¡Imaginemos, si es que estuvo consciente lo que sufrió este monje! ¡Pero él era capaz de la heroicidad! Además de piadoso era de ánimo fuerte. Nos costa por el testigo que los desnudaba que al ver M. A. C. cómo trataba de incorporarse el monje, lo remató con dos disparos de pistola en la cabeza. Cubiertos los cadáveres con una fuerte cantidad de cal viva, echaron sobre ellos unos cuarenta cubos de agua”.

Y concluye Martín Ibarra Benlloch, en su detallada y contrastada investigación: el enterrador al que se refiere es José Soria García, que intervino en desatar las cuerdas, desnudar los cadáveres y darles sepultura.

Javier Paredes
Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá.
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domingo, 28 de agosto de 2022

Linares: XXV Pregón Taurino Real Feria de San Agustín 2022 por Vidal Pérez Herrero


"...el tema central de su pregón se basó en una defensa clara de los valores de la Tauromaquia y, muy especialmente, de la Libertad para poder vivirla y/o ejercitarla. No faltaron, al respecto, las citas de grandes pensadores. -Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Francis Wolf...-terminando con una referencia al exministro francés Michleilhel Vauzelle, que ha visitado la provincia, en concreto Baeza, Villacarrillo y Segura de la Sierra..."

Bajo el título de "Arte, Tauromaquia y Libertad" desarrolló su pregón Vidal Pérez Herrero en la calle Ventura de la Vega, abarrotada de aficionados linarenses y de otros venidos de fuera. Asistió al acto la viuda del investigador taurino Salvador Santoro, directivos y miembros de la Peña "Enrique Ponce", organizadora del acto, miembros de la Federación Taurina de Jaén y de otras organizaciones, entre los que estaba Juan José Urquía e Isabel Carpio, ilustres veterinarios taurinos venidos desde Madrid.


El acto se inició con un emotivo recital de poemas del rapsoda Rafael García. "La Agrupación Musical de Linares 1875" dirigida por D. Francisco Infantes, abrió y cerró el acto con un concierto de pasodobles. El crítico taurino local Juan Moya "Costillares" hizo de introductor antes de que el presidente de la Peña, Eduardo Palomares presentase al ilustre aficionado, director y editor de la Agenda Taurina, D. Vidal Pérez Herrero, que hizo un repaso de los méritos profesionales y taurinos del pregonero palentino. Vidal, tras pedir un minuto de silencio por las víctimas de la pandemia -que la trompeta acompañó- hizo un repaso por la historia taurina y no taurina de Linares, destacando, enumerando los grandes artistas que, no solo en los toros, sino en otras artes como la literatura, la pintura o la música ha dado la llamada ciudad "de las minas", sin olvidar nombrar y valorar a ninguno de sus toreros antiguos o recientes. Pero el tema central de su pregón se basó en una defensa clara de los valores de la Tauromaquia y, muy especialmente, de la Libertad para poder vivirla y/o ejercitarla. 

No faltaron, al respecto, las citas de grandes pensadores. -Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Francis Wolf...-terminando con una referencia al exministro francés Michleilhel Vauzelle, que ha visitado la provincia, en concreto Baeza, Villacarrillo y Segura de la Sierra, (de la que quedó impresionado). "Sólo podremos salvar la Tauromaquia y la afición a los toros con una actividad pedagógica fuerte, dirigida sobre todo a los jóvenes, que están siendo hábilmente manipulados por los medios de comunicación y las redes sociales", dijo el pregonero para terminar diciendo que se trata de un combate por la LIBERTAD, hoy amenazada por distintos frentes.


El acto resultó brillante y los largos y fervorosos aplausos del público premiaron la apasionada intervención del pregonero.

Lope Morales Arias
Presidente Federación Taurina de Jaén
Linares, 27 de Agosto de 2022

BILBAO. Leo y el seisañero / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Leo Valadez, tras la lidia de "Cotorrito". Fotograma: Plaza Toros TV

El mexicano Leo Valadez debuta y corta oreja de un bravo con seis años. Ferrera da vuelta al ruedo. Garrido saludos. Encastado y serio encierro...

Leo y el seisañero

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro, VIII 26 2022
Los toros buenos descubren a los toreros malos… y a los buenos también. “Cotorrito”, el tercero, numero 36, colorado, pitonudo, delantero, adulto en sus seis años cumplidos, (ligerito de romana, 529 kilos), bravo y noble, aunque con leve baja en el final, descubrió al nuevo en esta plaza Leo Valadéz, le dio lidia soberbia en todos los tercios, y murió como merecía, con un estocadón de lujo a reverendo volapié, que debe figurar ya entre los mejores de la feria, si no el mejor.

Homenajeado de salida y quite por un capote florido y raizal de verónicas, medias, faroles, caleserinas, zapopinas, largas… Pronto y codicioso en los dos acertados puyazos de Puchano, y en las banderillas de Curro Vivas y Vicente Herrera, sale de los dos primeros tercios con alta nota y voto popular.

Con fijeza y sin desmayo, atacó la muleta, que como debe ser le llevó humillado por las dos manos en una brega larga que pudo rozar el medio centenar de muletazos. La valoración estética, como siempre a gusto del consumidor, pero el temple, la verdad de los embroques y el mando están registrados en las fotos y videos. De postre, ya en tablas, brindó el hidrocálido a la memoria del gran muerto en Linares, hace 75 años, tres manoletinas de rodillas y dos de pecho ya erecto. Cuando, con el acero hasta los gavilanes en la cruz, rodó, la petición se fue hasta por la segunda oreja y entre ella la hubo también de vuelta para el toro. Usía que ha estado tan manirroto dando pelo esta semana se sostuvo, solo dio una para el espada y negó el premio el gran domecq. La ovación al arrastre compensó.

El sexto con una cara de auténtico pavor pintó como una de las embestidas más prometedoras de triunfo, pero clavó sus guadañas en la arena se costaleó feo, quedó invalido. Salió el primero bis, voluminoso, con 646 kilos encima, pero de talante mezquino, carialto, bruto e imprevisible. “Malo, no lo queríamos traer”, dijo el ganadero después. No se arredró Leo, se le puso largamente por la cara y arriesgó sin esperanza de recompensa. Fue desarmado en una de las tarascadas y porfiando logró una tanda de cinco derechas con remate que no parecía posible. Estocada leal, valiente, completa, ineficaz… y descabello, cerraron el asunto.

Ferrera, con ese capote verde “vomito de perro” por el haz y fosforescente “discoteca” por el envés, y con esa artificiosidad que a injertado en su tauromaquia debatiéndola entre la reminiscencia y la anacronía, lo gallardo y lo cursi, lo necesario y lo innecesario que viola ese dogma de Antonio Bienvenida “arte es lo todo que queda cuando se quita todo lo que sobra". El toreo no es solo asunto de vida o muerte, es algo mucho más serio, para andar vendiéndolo como espectáculo de rarezas. Claro hay que reconocer que quitando todo eso, la maestría y el poder de un torero tan veterano relucen. Así enfrento al buen primero al que ha debido desorejar de haberlo encajado más y matado mejor. Le pidieron oreja y lo dejaron con una vuelta al ruedo de consolación. Con el menos generoso cuarto, se puso en lidiador. Pero eso vendía en el Bilbao de otrora, hoy no. Le pidieron que lo matara ya y accedió.

Garrido, recibió al muy buen quinto con un pequeña obra, cuatro verónicas exquisitas y dos medias embraguetadas que fueron una maravilla. Luego en el quite con Valadéz ambos a la chicuelina mantuvieron el tono. Sin embargo con la muleta estuvo kilométrico, adocenado y llevó la brega más allá de la lógica incluso después de que el animal rendido se echó y hubo que colearlo para una tanda natural de frente a pies juntos que de haber sido a toro entero hubiese valido. Le pegó media estocada y saludó a mano limpia cuando ha debido hacerlo con las dos orejas que le brindó “Contento” número 16. “Este me gustó más que Cotorrito”, dijo el ganadero al final.

Podría decirse que Santiago Domecq sale de Vista Alegre con su cartel en alto y que la fatalidad del devuelto sexto, y la falta de acierto de Ferrera y Garrido frustaron lo que hubiese podido ser una tarde de mucho pelo.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 27 de agosto de 2022. Bilbao, plaza de Vista Alegre. 8ª de las Corridas Generales. Un quinto de aforo. Nubes y sol. Siete toros de Santiago Domecq, (6º bis), dispares, bien presentados, mansos, flojos, dóciles.

Antonio Ferrera, vuelta tras petición y silencio.
José Garrido, saludo y saludo.
Leo Valadéz, oreja con petición de otra y palmas.

Incidencias: Saluda Javier Ambel tras parear al 5º.

"Manolete". La suerte suprema, 75 años de inmortalidad / por Diego Ramos

La suerte suprema, 75 años de inmortalidad

Maestro, permítame, una vez más, mostrar mi total admiración por su capacidad creativa. No ya (que también), por su destreza técnica, sino sobre todo por su genial, personal e inconfundible manera de entender la relación entre pintura y tauromaquia. No sé si es consciente del camino que usted abre.... Gracias por ello.

Álvaro Ramos Golderos

Bilbao: Un gran toro de Santiago Domecq en una tarde trapacera / por Carlos Ilián



"...ahora mismo el gran público, no la minoría de aficionados, sólo acude en masa cuando se anuncia Roca Rey, que las demás figuras no llevan a nadie. Y otra más, que entre esas figuras, Talavante y especialmente Manzanares, andan en franca decadencia, ambos se han dejado ir tal vez los toros de más franca embestida, a pesar de las orejas baratas que ha cortado el extremeño..."


Un gran toro de Santiago Domecq en una tarde trapacera
La terna deja sin apurar la mejor corrida de la feria de Bilbao

CARLOS ILIÁN
Marca /27/08/2022
Esta feria de Bilbao deja varias consecuencias, y no es la menor que se confirma la caída estrepitosa de asistencia en esta plaza, que junto a Sevilla y Madrid forman el triángulo fundamental de la temporada, como hace años afirmaba el maestro Paco Camino. Otra consecuencia es que ahora mismo el gran público, no la minoría de aficionados, sólo acude en masa cuando se anuncia Roca Rey, que las demás figuras no llevan a nadie. Y otra más, que entre esas figuras, Talavante y especialmente Manzanares, andan en franca decadencia, ambos se han dejado ir tal vez los toros de más franca embestida, a pesar de las orejas baratas que ha cortado el extremeño. Ah, y que Paco Ureña sigue siendo el torero más puro del escalafón junto a Diego Urdiales y que ha sido canallesco que ha recibido por parte de las empresas

Lo de ayer sábado por supuesto que no deja otra historia que la buena y muy seria corrida de Santiago Domecq, con un toro que puede ser el de la feria lidiado en tercer lugar que tuvo extraordinaria movilidad y se empleó con temple en los engaños. Un toro que le sirvió al mexicano Leo Valadez para una faena templadita sobre ambas manos. Entre col y col la lechuga de algún derechazo y algún natural estimables. No faltaron las manoletinas de rodillas y como anda muy fácil con la espada allanó el recorrido para una oreja.

El sexto un sobrero enorme de 646 kilos y muy malas pulgas especialmente por el pitón izquierdo le exigió a Valadez un derroche de buena voluntad para estrellarse finalmente contra ese muro de carne y malas intenciones. Los lances a la verónica de José Garrido en el quinto toro dejaron buen sabor dentro de una actuación muy densa del extremeño, por debajo, en conjunto, de ambos toros aunque entre la docenas de muletazos se pueden rescatar algunos derechazos al quinto. Y Antonio Ferrera anduvo por la plaza en un revoloteo sin sustancia ante un buen primer toro y uno blandísimo lidiado en cuarto lugar. Ferrera ha estado en Bilbao pero parecía su sombra.

Plaza de Vista Alegre. Octava corrida. Entrada: un cuarto del aforo Toros de Santiago Domecq (6), de excelente presentación, tal vez la corrida más rematada y pareja de la feria, con un gran toro lidiado en tercer lugar, excepto 4º y 6º (sobrero), la corrida se empleó. 
Antonio Ferrera (4), de carmesí y oro. Estocada caída (vuelta con protestas). Estocada trasera (silencio). 
José Garrido (4), de gris perla y oro. Pinchazo y pinchazo hondo (saludos por su cuenta). Pinchazo hondo caído. Un aviso (saludos). 
Leo Valadez (5), de nazareno y oro. Estocada (una oreja). Estocada y tres descabellos (palmas)

--El cartel de hoy: Toros de Miura para López Chaves, Manuel Escribano y Fortes