la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 28 de noviembre de 2024

En la España de la «corrupción sistémica» / por José Javier Esparza


'.. lo que está pasando en España es algo de un género distinto, algo que va mucho más allá de todo lo que hemos conocido. La corrupción, en España, se ha convertido en todo un sistema de poder..'

En la España de la «corrupción sistémica»

José Javier Esparza
En España siempre ha habido corrupción. Con todos los partidos. En España y en todas partes. La corrupción es inherente a la debilidad humana; es una variante del pecado. No hay sistema político que se libre de su mancha. Por eso todos los sistemas se dotan de instrumentos para descubrir, perseguir y condenar la corrupción, unos más eficaces que otros. Pero lo que está pasando en España es algo de un género distinto, algo que va mucho más allá de todo lo que hemos conocido. La corrupción, en España, se ha convertido en todo un sistema de poder.

Creo que fue el prodigioso Aldama el que, en su declaración ante el juez, habló de «corrupción sistémica». No se puede expresar mejor. En la terminología académica, la fórmula «corrupción sistémica» se emplea para describir la corrupción que brota de las debilidades de una organización. Esto va mucho más allá del robo, y por eso se aplica perfectamente al caso español. Aquí no tenemos sólo a un Gobierno bajo serias sospechas de haber metido la mano en la caja con desaforado entusiasmo. No, lo de aquí es peor. Aquí tenemos un Gobierno que, para mantenerse en el poder, ha amnistiado los delitos más graves contra el ordenamiento legal. Un Gobierno que ha pactado con los herederos políticos de una banda asesina. Un Gobierno que ha roto literalmente el sistema de convivencia tomando al asalto todas las instituciones posibles. Un Gobierno que ha retorcido deliberadamente la ley para actuar contra el bien común. En suma, un Gobierno que ha hecho de la corrupción sistémica su forma de trabajar. Al calor de esa atmósfera ha surgido una rica variedad de formas de corrupción personal que ahora empieza a ventilarse en los casos judiciales que conocemos. Pero conviene no perder de vista lo fundamental: esa cualidad sistémica, que es la que hace del Gobierno Sánchez el más corrupto de la historia reciente de España.

En realidad la pregunta más importante es cómo ha sido posible todo esto, es decir, cuáles han sido las «debilidades de organización» que han provocado tanto disparate. La respuesta no es simple y reside en la evolución institucional del país durante los últimos decenios. Seguramente el factor más determinante es la partitocracia, es decir, la tendencia del sistema a convertir a los partidos políticos en depositarios únicos de todos los poderes formales e informales del Estado. En condiciones normales, los escrúpulos de los agentes políticos pueden limitar los efectos nocivos de la partitocracia porque todos reconocen implícitamente límites que no deben traspasar. Pero si aparece alguien que carece de cualquier escrúpulo, entonces no hay barrera alguna: la corrupción se extiende sobre todas las áreas que controla el poder, y eso va desde la Fiscalía hasta la policía o la unidad nacional, pasando por la compra masiva de mascarillas o cualquier otra cosa, ya sea la actividad parlamentaria o la propia vida (o sea, la muerte) de los ciudadanos. Esto nos lleva a una pregunta subsiguiente: cómo ha podido aparecer ese «alguien». Y aquí las respuestas van más allá de lo político, porque el «alguien» en cuestión no habría podido existir en una sociedad que no estuviera predispuesta a ello. Sánchez no es un marciano que haya brotado súbitamente en nuestro suelo; Sánchez —y su entorno político, mediático, económico, judicial— es el producto de la larga y sostenida decadencia de la sociedad española en los últimos años, una decadencia que se proyecta sobre todos los órdenes de la vida colectiva.

Por eso es ingenuo pensar que nuestros problemas se arreglarán «echando a Sánchez». Al margen de que la empresa es más difícil de lo que parece, la enfermedad de fondo exige remedios mucho más ambiciosos. A España hay que volver a construirla desde la base en una larga e intensa tarea de rectificaciones radicales (o sea, en la raíz). Es un trabajo que llevará, por lo menos, una generación. No hay tiempo que perder.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Valencia quiere volver a vivir / por Manuel Viera

 

'..Una vez más quedará demostrado que el toreo es un mundo aparte construido sobre la sensibilidad de un artista que, además, muestra su ayuda a quien la necesita..'

Valencia quiere volver a vivir

Manuel Viera
Siempre, desde hace mucho tiempo, así lo han hecho. No hay desgracia, desdicha o fatalidad que no pueda paliarse con la gente del toro. Ahí están para hacer suya la adversidad. Para poner la menor distancia posible entre la catástrofe y el largo camino a la esperanza. Esta es la fantástica realidad en la que se mueven estos hombres, arquetipos de una especie distinta, a cuestas con sus culpas y sus aciertos, mensajeros del optimismo y dispuestos a aliviar desde el ruedo de la plaza el dolor de los demás con lo que mejor saben hacer: torear.

El gesto de la gente del toro otra vez. Una vez más ofrecerán su arte para que lo damnificados por las inundaciones de los pueblos del Levante español, los que lo han perdido todo, puedan lo más pronto posible despertar del infortunio. Puedan vivir tras el triste y trágico desastre sufrido que les ha hecho inseguros de su futuro.

Una vez más quedará demostrado que el toreo es un mundo aparte construido sobre la sensibilidad de un artista que, además, muestra su ayuda a quien la necesita. A quienes sufren la desgracia por suerte del destino. Gente del toro que conmueven por lo que dicen en el ruedo y por lo que hacen fuera de él. Y ante tamaño apoyo a favor de las victimas que ha ocasionado el azote de la naturaleza era lógico esperar algo tan grande como el triunfo de la solidaridad. De eso se trata, de reunir talentos para construir genialidades ante el toro y abarrotar tendidos a modo de paliar un poquito tanta desdicha.

La Comunidad de Madrid han hecho suya la causa. El 1 de diciembre se celebrará el primero de los festivales benéficos en el Palacio de Vistalegre. Después vendrá Valencia, con ese gran festejo que está organizando Manzanares junto con la empresa Nautalia. Zaragoza también está en ello. Con el lema “Aragón por Levante” está en la organización de dos eventos. Albacete lo hará a beneficio de su localidad de Letur, azotada por la riada. Y el empresario Carmelo García quiere llenar su plaza de Algeciras el día de Andalucía. Que sean sólo los necesarios para atiborrar las plazas de toros donde se celebren. Bien lo merecen unos pueblos que quieren volver a vivir.

Burladero.tv/27.11.2024

"El Hijoputa no descansa".- Pedro Haces: un torpedo en la línea de flotación del toreo / por Marco Antonio Hierro

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Pedro Haces aboga por las corridas incruentas

El político sindicalista, con parte en la sociedad de Simón Casas y, por tanto, en Plaza 1, es la mano derecha de la presidenta antiespañola.

Pedro Haces: un torpedo en la línea de flotación del toreo 

 Marco Antonio Hierro
Que el empresario y político sindicalista mexicano Pedro Haces, que tiene parte -por mínima que sea- en la sociedad de Simón Casas, sea la mano derecha de la presidenta Claudia Sheinbaum debería ser una gran noticia para la tauromaquia. Que un personaje con intereses dentro del mundo del toro alcance posiciones privilegiadas en la política debería significar, por convicciones y valores, una defensa de esa actividad ante quienes pretendan atacarla. Debería ser un garante para la celebración en libertad de los espectáculos que siempre han tenido una presencia cultural en el país azteca. Su rango y posición debería asentar la fiesta en un país donde los golpes que recibe son brutales. Pues no; el otrora llamado Don Bull se dedica a mandar mensajes apocalípticos para fomentar la creación de las corridas incruentas. De ahí a la desaparición o -lo que es peor- la ridiculización del espectáculo, va un paso.

Porque hemos hablado de lo que debería, pero ahora hablaremos de lo que Pedro -qué siniestra casualidad- Hace(s), que no es otra cosa que adaptar su discurso a lo políticamente correcto para entrar en los postulados de su jefa. La señora Sheinbam, conocida por exigir a España que se disculpe públicamente por lo que cree que hizo Hernán Cortés, no comulga demasiado con un rito que llegó a aquellas tierras de la mano, precisamente, de los exploradores españoles y cuantos fueron con ellos -y se mezclaron con los nativos, por cierto, al contrario que los anglosajones elitistas que ahora piden que comamos tofu-. Pero Don Bull no ceja en el empeño de utilizar esa premisa de su ama para volver a la carga con la destrucción del rito sacrificial del toro bravo eliminando su sacrificio. Nada más que 17 años lleva haciéndolo, el hombre.

Recordará el lector aquella charlotada de Tijuana, que convirtió en tímida incursión el verdadero objetivo de aquel despropósito: abrirse camino en los Estados Unidos de América, donde Don King dominaba el mundo del boxeo y Pedro Haces, ávido de notoriedad y oportunismo, quiso convertirse en Don Bull. No sé si ahora reniega de aquel apelativo, pero después del chaleco de velcro que le colocó a los animales -infames de presencia, por supuesto- para que se le ‘pegasen’ las banderillas encima, en una desafortunadísima y ridícula pantomima digna de los Monty Phyton. Y hubo toreros que se prestaron a aquello, por más que ahora se den cuenta del desaguisado causado en la fiesta, dejando unos polvos que ahora traen estos lodos.

Es verdad, sin embargo, que no siempre ha sido tan funesto, el tal Haces, para el toro. Fue él quien se encargó de organizar corridas de toros en Texcoco cuando se prohibbieron en La México, y también fue él quien propuso la idea de construir una nueva plaza de toros en la capital del país, apoderó a toreros y llegó a comprarle a Simón Casas parte de su sociedad, constituyendo buena parte del capital mexicano que recibió el coempresario de Madrid hace dos años y que significó la inclusión de varios matadores y novilleros aztecas en la programación madrileña.

Nada tiene que ver Simón -que ya tiene 80 años vividos para el toreo- con este sujeto, pero debería guardarse de sus consejos, si es que los hubiere. Porque tras el discurso ‘comprable’ de que es «urgente que la Fiesta se adapte a los tiempos actuales si es que deseamos preservarla», o que la desaparición de la tauromaquia «no sólo implicaría la pérdida de una tradición centenaria, sino también de la pérdida de miles de empleos y por lo tanto generará un impacto negativo y significativo en la economía de numerosas comunidades que dependen directamente de esta actividad y de las que se generan en torno a ella a lo largo y ancho del país», podría alzarse orgullosa la defensa de la fiesta contra los ataques. Podría levantarse una barrera que indicase las líneas que nunca debería atravesar la fiesta del toro. Pero no: la que él llama ‘modernización’ de la fiesta es un vulgar sainete sin fondo, ni sentido, ni sensibilidad. Muy acorde con el discurso de su patrona, vaya.

Pero todo ello pone en un brete inmisericorde a la tradición de un país donde siempre se vivió el toro con auténtica pasión y ahora aguarda con cierto temor cada nueva embestida de quienes quieren abolirla. Y perder México, señores del toro, sí haría brotar el mensaje más apocalítico que podría emitirse: sería el primer paso para el principio del fin.

Cultoro / 27.XI.2024

El gran problema de España no es Sánchez sino el PSOE / por Francisco Rubiales

Pablo Iglesias, fundador del peligroso PSOE

Sánchez es un accidente, un drama, un cáncer, un error y una maldita bacteria que ha infectado a España, pero puede curarse con bisturí o con antibióticos, pero el gran problema de España es el PSOE, una organización peligrosa y letal que produce, promociona y sostiene a tipos como Sánchez.

Estudiar la Historia del PSOE es aterrorizarse ante una organización que desde que nació no ha parado de destrozar a España.

El gran problema de España no es Sánchez sino el PSOE

Desde la fundación del PSOE, en 1879, por Pablo Iglesias Posse, las grandes desgracias de España tienen firma socialista: la Guerra Civil, el saqueo de las reservas de oro del Banco de España, la corrupción más brutal, el sanchismo, la mentira, la resurrección del rencor y del odio...

La Historia del PSOE es la de un partido que está enfermo de ambición y que lucha por el poder sin descanso y sin ética, a cualquier precio. Su obsesión por ocupar las instituciones y controlar el dinero público es incontrolable y España ha sido siempre su rehén, salvo en las cuatro décadas de Franco, en las que desapareció de las tierras de España y no pudo causar daño.

Sin duda, su mayor fechoría fue la guerra civil de 1936, provocada por sus líderes políticos, y su mayor derrota fue, precisamente, la pérdida de esa guerra, ganada por el general Franco, que los erradicó de España, salvo en la última etapa de su mandato, cuando influído por los amigos extranjeros del PSOE, los Estados Unidos y Alemania, los toleró, siempre que se mantuvieran calmados y sin actividad política destacada.

El Partido, desde su nacimiento, llevaba la violencia en su código genético. Pablo Iglesias, su fundador, quizás el más moderado de ellos. en la sesión parlamentaria del 7 de julio de 1910, afirmó que antes que permitir el regreso a la presidencia del gobierno de Antonio Maura habría que considerar el atentado como alternativa. Otros de sus líderes afirmaron que aceptarían la democracia sólo si convenía a sus intereses y que el camino más seguro y eficaz era la revolución.

El PSOE siempre fue un partido pragmático. En su búsqueda del poder no tuvo reparos de convertirse en el socio principal del dictador don Miguel Primo de Rivera, en 1923.

Otro socialista, el actual Pedro Sánchez, llevó hasta la cumbre de la traición el pragmatismo sin ideas ni principios al aliarse con la escoria y el odio de España, representados por los nacionalismos golpistas vasco y catalán y por el partido heredero del terrorismo etarra.

Al PSOE le fascinó tanto el comunismo, tras la subida al poder de Lenin en Rusia, que fue más comunista que el mismo partido comunista español. A su líder, Largo Caballero, le llamaban "el Lenin español" por su adoración al dirigente bolchevique.

Promovió un golpe de estado revolucionario en toda España que terminaría por estallar con fuerza en octubre de 1934 en Asturias, que se saldó con 4.000 muertos y varias decenas de miles de detenidos.

En 1936 el PSOE promovió la formación de una coalición electoral de izquierdas que bajo el nombre de Frente Popular se propuso tomar el poder de forma democrática o por cualquier otro sistema. Eso, unido al asesinato de Calvo Sotelo, líder de la oposición de derechas, y de muchos otros crímenes y venganzas protagonizados por patrullas de terror y asesinato, integradas por sus militantes y mandos, provocaron la guerra civil.

Antes de que terminara la guerra, cuando ya se veía llegar la derrota de las izquierdas, los socialistas robaron las reservas del Banco de España y las joyas depositadas por los españoles en las cajas fuertes de las instituciones de ahorro. El oro, una de las mayores reservas del mundo, le fue entregado a Stalin, que nunca lo devolvió, y las joyas se fueron a México, donde permitieron que los exiliados socialistas españoles vivieran allí como reyes durante décadas.

Desde la muerte de Franco, el socialismo ha sido el partido que más tiempo ha gobernado España y en la actualidad, con Pedro Sánchez en el poder, ha alcanzado la cima de la corrupción y el abuso de poder, desmantelando la democracia y dinamitando la ética y el respeto a las leyes.

Por eso, la regeneración de España no se logrará nunca hasta que el PSOE no desaparezca o sea refundado, renunciando a su lamentable y delictiva historia antiespañola. /Voto en blanco/

martes, 26 de noviembre de 2024

Plaza de toros de Algemesí, la otra riada / por Carlos Bueno

 

'..Como todo el mundo taurino sabe, Algemesí organiza la feria de novilladas más antigua de la historia y posee una plaza única de madera que se monta cada año para su celebración. Toda la materia prima es propiedad de los peñistas de los 29 carafales que lo conforman, gente que, hasta el momento, ha estado preocupada por sus pertenencias y que ahora ha empezado a comprobar el estado de los tablones y troncos del coso taurino..'


CAPOTAZO LARGO
Plaza de toros de Algemesí, la otra riada

Carlos Bueno
Cuando el 29 de octubre se desbordó el río en Algemesí, todos cuantos vivían en plantas bajas y sus vecinos de inmediato se afanaron en proteger sus vidas. Quienes habitaban en pisos intentaron salvar los coches e idearon barreras para impedir la entrada del agua en casas, comercios, bajos y garajes, pero resultó en vano. La fuerza de la riada fue tal que devastó todo a su paso, como los afectados descubrimos al amanecer.

Durante esa larga noche, el recuerdo de la inundación ocurrida por la pantanada en 1982 había pasado por las cabezas de quienes la sufrimos rememorando imágenes desoladoras. Entonces el río rebosó su cauce por la zona baja del término municipal sumergiendo la ciudad poco a poco sin llegar a alcanzar los barrios más altos. En esta ocasión la avenida ocurría por la parte superior, anegándolo todo con una voracidad inesperada. Vehículos arrastrados y amontonados, muros derribados, comercios destrozados, mobiliario urbano desaparecido, casas arrasadas, hogares perdidos. Nada se salvó, ni una calle, ni una tienda, ni una dependencia. El dramatismo era mucho mayor de lo que se podía haber imaginado.

Salimos a la calle y no había nadie salvo nosotros mismos. El olor del lodo húmedo impregnaba el ambiente. Sólo nuestros propios pasos incrustándose en el fango rompían el extraño silencio. Entre los vecinos apenas cruzábamos palabras, únicamente miradas incrédulas y apocalípticas que lo decían todo. Lo primero fue comprobar el estado de familiares y amigos. Lo siguiente buscar los coches e inspeccionar en qué condiciones habían quedado bajos y garajes. El barro lo había cubierto todo.

Fue una jornada durísima, como lo fue el día siguiente en el que continuábamos solos, sin cobertura telefónica y muchos sin electricidad y sin agua. Cada cual limpiaba a su aire pensando que quedaba por delante una labor eterna, infinita. El tercer amanecer trajo un pequeño destacamento de la UME y a los primeros voluntarios, y los trabajos se agilizaron el fin de semana siguiente con una marabunta solidaria entrando en la población, y las faenas cogieron un ritmo inusitado.

Poco a poco se ha ido limpiando casi todo aunque un mes después todavía queda mucho por hacer. Aún hay barro, trastos y coches inservibles invadiendo las calzadas. No funcionan los ascensores. Los garajes subterráneos permanecen sucios y sin luz. El 90% del parque automovilístico local ha quedado para el desguace. La mayoría de comercios permanecen inactivos porque no hay quien los arregle.

El panorama es desolador y después del duro desgaste físico llega el emocional. Ahora la cabeza le da vueltas a cómo saldremos de ésta económicamente. Muchos han perdido su medio de transporte para ir al trabajo, hay quien se ha quedado sin su negocio, y otros sin empleo. Resulta inevitable que que la mente no pare y que evalúe los desembolsos que se podrán asumir.

Entre esos gastos están los destinados al ocio, y los toros son parte de ellos. Como todo el mundo taurino sabe, Algemesí organiza la feria de novilladas más antigua de la historia y posee una plaza única de madera que se monta cada año para su celebración. Toda la materia prima es propiedad de los peñistas de los 29 carafales que lo conforman, gente que, hasta el momento, ha estado preocupada por sus pertenencias y que ahora ha empezado a comprobar el estado de los tablones y troncos del coso taurino. Como es evidente, en mayor o menor medida todas las peñas han sufrido mermas de un material específico y caro, lo que aumenta las preocupaciones de los aficionados.

Con más gastos y menos empleo, es lógico pensar que el año que viene la venta de entradas y abonos pueda decaer. Con más gastos y menos empleo, es lógico pensar que algunos peñistas puedan tener dificultades para renovar el maderamen afectado. Después de la riada de agua llega la riada económica.

-Burladero.com

Tierra de Caín / por Jesús Laínz


­–La verdad es que la gestión de este gobierno, de todos los gobiernos, que estáis arriba, en la puta cúspide, no estáis haciendo nada. Y voy a deciros otra puta cosa. ¿Sabéis quién tenía razón? ¡Francisco Franco Bahamonde! ¡Tenía razón! ¡Tenía razón con el Plan Sur!

–¡No, no, no! ¡Por Dios, por Dios! ¡Tranquilo, tranquilo! –se santiguó la periodista.

Tierra de Caín

Jesús Laínz
El principal protagonista de estas trágicas jornadas valencianas ha sido, naturalmente, el inconcebible dolor de las víctimas de un golpe tan cruel del destino. El universo es un lugar peligrosísimo: está continuamente intentando matarnos. Enfermedades, accidentes, fieras, volcanes, terremotos, inundaciones… cualquier método sirve. Y como si la naturaleza no fuera suficiente, la criatura hecha a imagen y semejanza de Dios colabora con eficacia. De ahí la dificultad para seguir creyendo en la divina providencia. Conviene releer de vez en cuando el poema que, a propósito del terremoto de Lisboa de 1755, en el que perecieron cien mil personas, dedicó Voltaire al problema teológico de la existencia del dolor y el mal.

Pero, como llevamos varias semanas comprobando, la naturaleza no sirve cuando de lo que se trata es de designar un culpable sobre el que descargar la furia. Muchos españoles, especialmente los más cercanos a la tragedia, han demostrado una fortaleza y una generosidad incomparables con la mezquindad de la mayoría de nuestros políticos. Pero al mismo tiempo se ha podido contemplar el bochornoso espectáculo de esos políticos echándose las culpas por la ineficacia ante la catástrofe dependiendo del partido político de cada cual. Y millones de ciudadanos, detrás de ellos. ¿Es casualidad que quienes han considerado que el más culpable ha sido el gobierno regional hayan sido los votantes de eso que se llama izquierda y quienes han cargado las culpas sobre el gobierno nacional hayan sido los votantes de eso que, cada día menos, se llama derecha?

La mayoría de la gente no se adscribe a una u otra opción política por reflexión. Se es de un partido o de otro por motivos bien diferentes, el más importante de los cuales es el odio al contrario. Los españoles son hinchas de los partidos políticos tanto como de los equipos de fútbol. Y ambas cosas sirven para canalizar la agresividad de la que, lamentablemente, andamos sobrados. La irracionalidad de los afectos no determina sólo las filias y fobias balompédicas, puesto que impregna hasta el fondo el ámbito de la política. Lo mismo que con los partidos sucede con los medios de comunicación, frecuentados sólo por los de la hinchada propia y nunca por los de la ajena, como los mítines electorales. Así, la reflexión política se desarrolla en compartimentos estancos, quedando recluida en sí misma como retroalimentación de los ya convencidos.

Pero, aunque la agresividad y el maniqueísmo hayan abundado en todas las opciones políticas, quizá sea la izquierda la que, una vez más, ha demostrado su maestría en la infame disciplina de utilizar los muertos contra sus adversarios políticos, como en marzo de 2004. Los gobernantes socialistas y sus lacayos mediáticos han intentado camuflar sus vergüenzas mediante acusaciones falsas a enemigos inventados. Incapaz de admitir que sean ciudadanos de cualquier ideología y condición quienes se le enfrenten, Pedro Sánchez ha acusado de sus momentos tensos en Valencia a «grupos ultras perfectamente organizados». El eterno fascismo, siempre malvado, siempre activo, en cualquier época y lugar, contra el bien representado por la izquierda. Ésa ha sido la consigna obedientemente reproducida por mil voces políticas y periodísticas.

Inmortalicemos en tinta tres ejemplos de los muchos que han corrido por pantallas y redes. En el primero, una periodista entrevista a una mujer negra, vecina de Paiporta:

–¿Qué le pareció la visita del presidente Sánchez ayer aquí?

–Fatal. Fatal. Vino tarde, para entorpecer el trabajo de la gente. Y encima las acusaciones que se están vertiendo a varios vecinos de Paiporta que no tienen nada que ver con la realidad. Porque son gente que me tocan a mí justamente de cerca y no tiene nada que ver con lo que se ha dicho.

–¿Qué le parece que después les llamaran neonazis, marginales…?

–Fatal, fatal, porque no son nada de eso. Son excelentes personas y son las que más están arrimando el hombro. Y de neonazis nada, ni marginales ni nada. Es gente que está harta. Estamos hartos. Se nos ha dejado tirados.

En el segundo, la famosa Ana Rosa Quintana interroga a una joven:

–Están diciendo que ha habido grupos criminales o ultraderechistas que…

–Los primeros que cogieron las palas y vinieron a ayudar. De verdad os lo digo. Vinieron un grupo de ellos, de los ultras del Valencia, del Levante, y son los primeros chavales que cogieron, se arremangaron y se pusieron a sacar con palas.

La vocera del régimen quedose sin voz.

Y para terminar, un magnífico ejemplo de lo mojigatos que se ponen los campeones de la libertad de expresión cuando lo que se expresa es inexpresable.

Un joven explica a una periodista:

­–La verdad es que la gestión de este gobierno, de todos los gobiernos, que estáis arriba, en la puta cúspide, no estáis haciendo nada. Y voy a deciros otra puta cosa. ¿Sabéis quién tenía razón? ¡Francisco Franco Bahamonde! ¡Tenía razón! ¡Tenía razón con el Plan Sur!

–¡No, no, no! ¡Por Dios, por Dios! ¡Tranquilo, tranquilo! –se santiguó la periodista.

Amén.

Un recuerdo nostálgico a Quito / por Paco Cañamero

 '..Quito era grandeza alrededor de una feria de tronío, a la que las nuevas políticas de orden social-comunista derivadas del odio a España, guillotinaron en ese mencionado 2011. Y desde entonces, la añoranza se adueña de quienes disfrutaron de esos días en las corridas que debían celebrarse al mediodía bajo un intenso sol previo a las tormentas de la tarde...

Un recuerdo nostálgico a Quito

Paco Cañamero
Pocas aficiones regalan tanta pasión como la de Quito. A su feria en honor del Jesús del Gran Poder acudían encantados los toreros para disfrutar del ciclo que acogía el gigantesco coso de Iñaquito -que casi lamen los aviones con su panza en las maniobras de aterrizaje y despegue del cercano aeropuerto-. La magnífica ciudad de Quito, inmensa, cosmopolita, acogedora… hasta el año 2011 abría de par en par con un abrazo de hospitalidad a la gran familia taurina que, cada año, en los últimos días de noviembre se instalaba en esa ciudad única, la que en un mismo día ve discurrir las cuatro estaciones. Quito era grandeza alrededor de una feria de tronío, a la que las nuevas políticas de orden social-comunista derivadas del odio a España, guillotinaron en ese mencionado 2011. Y desde entonces, la añoranza se adueña de quienes disfrutaron de esos días en las corridas que debían celebrarse al mediodía bajo un intenso sol previo a las tormentas de la tarde.


Dos toreros de Salamanca allá fueron aupados al pedestal de la máxima admiración; uno Santiago Martín ‘El Viti’, que toreó 21 tardes en Iñaquito con el triunfo de aliado; 19 veces. 19 veces lo hizo El Niño de la Capea, quien también gozó del culto entre esa afición. Muchas menos ocasiones toreó Julio Robles y la mayoría en sus primeros años de matador, dejando escrito su nombre en el olímpo de los triunfadores en 1979, al cortar cuatro orejas y ganar el trofeo el triunfador y el de la mejor faena.

Quito y El Viti siempre fue un binomio durante la trayectoria profesional del maestro de Vitigudino. Allí alcanzó su último gran éxito en la Feria de 1978 (además un año antes incluso en una misma corrida fue torero y ganadero, al lidiarse sus reses). En su postrera edición ferial fue anunciado con una corrida de Torrestrella (cartel compartido con Gabriel de la Casa –que indultó un toro- y Palomo Linares) y la segunda, con tres orejas en su esportón, de Salvador Gavira, de nuevo con Palomo Linares en un cartel que cerró el ecuatoriano Fabián Mena
Pues bien, ese 1979 Quito tuvo un nombre, el de SANTIAGO MARTÍN ‘EL VITI, que enraizó para siempre en el corazón de Quito, mientras que la gente literalmente se pegaba para poder estar en la plaza y admirar a aquel coloso que al año siguiente iba a decir adiós y ya se vislumbraba su retiro profesional.


Aquel año, era tal la pasión que en la primera corrida, el público pidió con mucha fuerza las orejas, negándose el presidente a conceder el premio. El Viti dio la vuelta al ruedo entre clamores y tras finalizar regresó al callejón, mientras al público entusiasmado no dejaba de gritar ¡Viti-Viti-Viti…! Ya en el ruedo el segundo toro, cuya lidia y muerte correspondía a Palomo Linares, durante todo el primer tercio, la entusiasta afición quiteña seguía emocionada recordando la gran faena del maestro de Vitigudino, sin cesar los gritos de ¡Viti-Viti-Viti! a su persona, alargados durante parte del trasteo de muleta del torero de Linares -quien también gozó del culto en esa afición-.

En Quito se guardan los mejores recuerdos de Santiago Martín ‘El Viti’, de su señorío, de su saber estar en la plaza, de su personalidad o de su temple colosal que tuvo en su muleta. Porque El Viti dejó escrito su nombre en Quito con letras de oro.