la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 30 de marzo de 2025

Adolescentes que "están contra el feminismo y hablan bien de Franco”... je suis desolé / por Eulogio López

Pánico en las aulas: estos niños nos han salido machistas y fascistas: ¿por qué será? A lo mejor es porque ya no soportan la murga feminista ni la desmemoria democrática.

Adolescentes que "están contra el feminismo y hablan bien de Franco”... je suis desolé

Eulogio López
Hispanidad/20.03.2025
Ya conocen el apunte de cuando éramos un poquito más jóvenes y nos declarábamos machistas-leninistas. Me refiero a que percibo en el diario El País, columna del progresismo español, una muy encomiable preocupación por el hecho de que los adolescentes españoles, al menos buena parte de ellos, claman en las aulas contra el feminismo y que incluso hablan bien de Franco: ¡Mais ce n'est pas possible, je suis desolé!

Y me pregunto: ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Es que esos chicos no ven la tele? O lo que es peor: ¿no escuchan a Irene Montero? Hombre a lo mejor tan trágico fenómeno acaece porque la paciencia no es la virtud que distingue a la juventud… y porque ya no soportan la murga feminista ni la desmemoria democrática. En cualquier caso, se lo digo: ¡je suis dévasté!

Pero estosfeministos y estos progresistos, ¿qué esperaban? Hay chavales a los que les suspenden en la ESO o en el Bachillerato por no mostrase suficientemente feministas en sus trabajos y por no repetir las sublimes sandeces habituales de doña Ione Belarra o Yolanda Díaz.

Jóvenes a los que por el mero hecho de haber nacido varones se les culpa de todo y a los que se fuerza, en el ambiente escolar e incluso universitario, a rendir pleitesía a la mujer y a pedir perdón por su masculinidad natural, siempre bajo sospecha.

Es un esquema simplón en el que ser mujer implica ser todo bien sin mezcla de mal alguno y donde ser varón significa todo mal sin mezcla de bien alguno y claro: este modelo progre es demasiado estúpido con para ser aceptado, los adolescentes se rebelan.

Algo parecido ocurre con la figura de Franco. Esos chavales tienen padres y abuelos, sean de izquierdas o de derechas, por lo que ya no soportan ni la murga feminista ni la desmemoria democrática.

Sólo contemplan la caricatura estúpida que José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre que retrotrajo a los españoles al guerracivilismo o Pedro Sánchez, el hombre que ha recreado el Frente Popular con comunistas y separatistas, han creado sobre aquel militar que se alzó contra el Gobierno de la II República, de Francisco Franco. Y esa caricatura resulta tan poco creíble que amenaza con crear muchos franquistas. Por ejemplo, la de cualquiera que se resista a creer que Franco tenía cuernos y rabo.

A lo mejor por eso hay tanto adolescente machista y hasta franquista, a lo mejor es que están hartos del lavado de cerebro feminista y sanchista, un lavado de mente extraordinariamente cansino.

Tenía que pasar.

sábado, 29 de marzo de 2025

Venezuela.- Cardenal Porras en la ULA: «Esta Casa del saber ha subsistido a los muchos intentos de acallarla o eliminarla»



"Hoy, la situación es similar". "Nos merecemos una patria mejor, más amigable, más abierta a darle oportunidades a los que vienen detrás de nosotros.''

Cardenal Porras en la ULA: «Esta Casa del saber ha subsistido a los muchos intentos de acallarla o eliminarla»

Mérida-Venezuela/27 de marzo de 2025

PALABRAS DEL CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO, EN LA SESIÓN SOLEMNE DE LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

Esta Casa de Estudios en modo alguno me es ajena. Viene a mis recuerdos la invitación que hace 41 años me hiciera el entonces Rector, Dr. José Mendoza Angulo, para disertar en ocasión parecida. Tenía pocos meses de haber llegado como obispo auxiliar a esta ciudad serrana, y asi comenzó una andadura con la Universidad, que me ha enriquecido en lo personal e institucional, permitiéndome compartir en el vasto y complejo mundo universitario con pensamientos y posturas diversas, que ayudan a un discernimiento sereno cuando se está abierto al intercambio y contraste de ideas que lleven a propiciar más las coincidencias que las diferencias. Es así, entre otros aspectos, como la universidad ayuda a la sociedad hacia una visión integral que conjugue necesidades, expectativas y ciencia; creatividad y progreso.

Por todo ello mi agradecimiento a las actuales autoridades rectorales y decanales, a todos ustedes queridos amigos, entre los que sobresalen los estudiantes, junto a profesores, empleados y obreros, razón de ser de esta Alma Mater, vientre nutricio que ha sido fecundo en buenos frutos.

En el día de ayer compartí con la Academia de Mérida el binomio ciudad-universidad a partir del legado del fraile franciscano sevillano Juan Ramos de Lora. No en vano preside el patio del Rectorado de esta Universidad la estatua del obispo fundador; así como el cuadro que refleja su auténtico retrato, mudo testigo en el Salón Rojo contiguo al Despacho rectoral de importantes eventos de esta Casa.

Quisiera, con el permiso de ustedes, detenerme en esta ocasión a reflexionar sobre el desafío de estar cumpliendo con lo más prístino de una casa superior de estudios. En efecto, el sentido de totalidad, en el pensamiento de Cicerón, es el que le concede valor y trascendencia a una universidad. Su razón de ser son las personas y el entorno, la antropología y la ecología, para pasar del simple ejercicio intelectual a la ciencia práctica, hecha enseñanza y realizaciones, que desciendan y sirvan a la realidad de la vida. Su autonomía, por otra parte, es la condición y exigencia para que la libertad de cátedra y pensamiento dé cabida a la mayéutica, pasar por el cedazo de la vida cotidiana y de las exigencias de los tiempos, los valores auténticamente humanos que deben guiar toda investigación científica, humanística y física.

La escogencia de una fecha aniversaria responde, no pocas veces, a un convencionalismo capaz de abarcar el pasado, presente y futuro de una persona o institución. Sobran los ejemplos que muestran como los caprichos ideológicos o las conveniencias del momento tergiversan los hechos. El Libertador jamás celebró su cumpleaños el 24 de julio, día de su nacimiento. La tradición hispana priorizaba la fecha del santo, por lo que el 28 de octubre, fiesta del apóstol San Simón, era el día en la que Bolívar organizaba festejos religiosos y fiesta popular con su gente. El afán de Guzmán Blanco fue borrar todo vestigio que no estuviera en la línea positivista y afrancesada que impuso en el gobierno autocrático que lo tuvo como protagonista direccto desde 1870 hasta 1888.

El que en el tiempo se haya decantado el 29 de marzo como la fecha primigenia de la universidad, no es un simple capricho y tiene sentido auténtico de la memoria como categoría de largo alcance. D. Pedro Rubio Merino, archivero mayor de Sevilla, quien disertó y nos visitó en 1990, en su libro acerca de la erección de los obispados de Mérida y Guayana, tomando en cuenta los legados que reposan en el Archivo General de Indias, al referirse al Plan de Cátedras concebido por el prelado para la Casa de Estudios escribió. Cito: 

Fray Juan Ramos parece soñar y piensa en un seminario-universidad, en cuyas aulas los alumnos puedan recibir lecciones en la mayoría de las disciplinas cultivadas en su tiempo. Y además quiere, y así se lo pide decididamente al Rey, que los estudios cursados en el Seminario de Mérida sean convalidados en cualesquiera Universidad y Audiencia para la recepción de grados y méritos. De esto a pedir una Universidad para Mérida median pocos pasos” (p. 84). 

Las diligencias y recaudos enviados y recibidos en aquellos pocos años son muestra clara de la meta a la que quería llegar el anciano prelado para que Mérida, su ciudad episcopal, luciera las preseas de codearse de tú a tú con las vetustas universidades de Bogotá, Caracas y Santo Domingo.

Es bien conocido el itinerario del proyecto de Ramos de Lora a raíz de su muerte. La última década del siglo XVIII prácticamente fue acéfala pues el obispado de Fray Cándido Manuel Torrijos, dominico neogranadino, apenas si duró dos meses. Su aporte queda en la rica biblioteca que traía, de lo que hay varias versiones. El sucesor, Fray Antonio Ramón Espinosa, también dominico aragonés y confesor de la reina, no llegó a la sede pues la guerra entre D. Hipólito Elías González continuaron las gestiones como vicarios capitulares pero sin éxito. A partir de D. Santiago Hernández Milanés (1802-1812), cuarto obispo emeritense, salmantino de cuna, retomó la elevación del Colegio de Mérida a universidad. En esta oportunidad las trabas de las autoridades virreinales de la Nueva Granada y de la Gobernación de Caracas se opusieron a dicha concesión alegando argumentos que no tenían más valor que el de impedir, y lo lograron, que una pequeña ciudad fronteriza de ambos territorios tuviera casa superior de estudios.

José Antonio Caballero, ministro de Gracia y Justicia del rey Carlos IV, paisano del obispo pues era natural de Aldeadávila de la Ribera y Milanés de Mieza, situados en los Arribes del Duero, habían coincidido como alumnos del Colegio San Bartolomé de la Universidad de Salamanca, donde trabaron amistad. A favor de su paisano y amigo, el poderoso ministro logró del rey una salida salomónica: no se le concedía al colegio el título de universidad, pero sí se reconoció que sus estudios podían conceder grados superiores. Por supuesto que los merideños acataron la decisión, pero no quedaron contentos ni cruzados de brazos. Esperaron la ocasión propicia, que llegó cuando el ayuntamiento merideño se sumó a la causa de Caracas en septiembre, después del 19 de abril. Si los ediles caraqueños actuaron autónomamente, los de la Meseta no se podían quedar atrás: el primer decreto emeritense fue la elevación a universidad de su claustro profesoral

Fueron los Ayuntamientos, los Cabildos, los que dieron los primeros pasos en el proceso de separación definitiva en la dependencia de la Corona española tal como lo hicieron diversas autoridades locales de la Península al desconocer a José Bonaparte como rey de España al tener cautivo a Fernando VII. Ese mismo comportamiento tuvieron los cabildos americanos, entre ellos los de Venezuela. Pero, además, el de Mérida tuvo como prioridad tomar la decisión autónoma de declarar el título de universidad al colegio seminario que ya había concedido títulos mayores y menores. De allí la importancia del 16 de septiembre en los anales merideños.

No estaba claro, todavía, el panorama político. La decisión se hace a nombre de los derechos del rey Fernando VII. Se trató por tanto de un acto a caballo entre la naciente ruptura del sistema colonial y el todavía en ciernes, decisión de independencia republicana que llegaría en 1811. Su vinculación con la institución eclesiástica es evidente: lo aceptó el Obispo Hernández Milanés cuya inclinación realista era clara, y el primer rector, el clérigo Buenaventura Arias, había sido también el primer doctorado de la Casa de Estudios a la que se le negaba el título de universidad. El sueño del visionario franciscano llegó a su cúspide veinticinco años después. No me detengo en las vicisitudes posteriores vividas por la universidad hasta nuestros días. Es materia para otra disertación en la que queda muy clara la continuidad histórica de la Universidad de Mérida, más tarde de los Andes que ha podido sobreponerse a los muchos obstáculos a lo largo del tiempo.

¿Qué lecciones nos deja, a 240 años de distancia, el parto y adolescencia de lo que hoy es la Universidad de los Andes?

La primera, que tenemos necesidad de renovar nuestra sensibilidad histórica. Nos dice en reciente documento el Papa Francisco:

“la necesidad de una mayor sensibilidad histórica sea más urgente en una época en la que se está extendiendo la tendencia a intentar prescindir de la memoria o construir una que se adecúe a las necesidades de las ideologías dominantes. Frente a la supresión del pasado y de la historia o de los relatos históricos “tendenciosos”, el trabajo de los historiadores, así como su conocimiento y amplia difusión, pueden frenar las mistificaciones, los revisionismos interesados y ese uso público particularmente comprometido con la justificación de las guerras, persecuciones, producción, venta, consumo de armas y muchos otros males” (Papa Francisco, carta del 24 de noviembre de 2024 sobre el estudio de la historia).

En segundo lugar, siguiendo sus propias pautas : 

“Una adecuada sensibilidad histórica nos ayuda a cada uno a tener un sentido de la proporción, un sentido de medida y una capacidad de comprensión de la realidad, sin abstracciones peligrosas y desencarnadas, tal como es y no como la imaginamos o nos gustaría que fuera. Es así como se logra entablar una relación con la realidad que llama a la responsabilidad ética, al compartir, a la solidaridad” (ibidem).

En tercer lugar, si hacemos memoria de la historia de esta Casa del saber a lo largo de dos siglos y medio, resalta que ha sabido sobreponerse, subsistir y salir más fortalecida de los muchos intentos de acallarla o eliminarla. Hoy, la situación es similar. Pasa la educación en general, y la universitaria no es excepción, por una hora menguada. Hacemos nuestras las palabras de San Pablo: “nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos pero no desesperados; perseguidos pero no abandonados; derribados pero no destruidos” (2Cor. 4, 8-10). Es hora de la serenidad en medio de la tormenta. El discernimiento colectivo tiene que llevarnos a fortalecer nuestra universidad. La unidad es indispensable, sobre todo, cuando se tiene en claro, y esa es la tarea de hoy, determinar dónde y quienes son los enemigos de la educación de calidad, para todos y no para una élite, porque tenemos un tesoro escondido en vasijas de barro que hay que custodiar y multiplicar.

En cuarto lugar, cultivar la conciencia clara de lo que significa la autonomía y la libertad. Ante las autoridades, ante las instituciones sociales, ante la comunidad, ante nosotros mismos. Es todo un programa de cara al futuro ya comenzado: luchar contra todo dogmatismo, por un pensamiento “crítico”, léase discernidor; por una apuesta lúcida por la ciencia y la tecnología al servicio del desarrollo y del verdadero progreso a favor de todos; por un servicio del saber y del quehacer al Bien Común, en verdad, con justicia y solidaridad, en un hábitat benéfico que favorezca la belleza y la contemplación trascendente. Me atrevo a afirmar, con conocimiento de causa, que mi experiencia durante casi cuarenta años de relación con la Universidad ha sido de cooperación, de respeto mutuo, de tareas compartidas, de amistad sincera vivida, que ha creado lazos indisolubles porque todos nos necesitamos y tenemos algo que aportar y recibir.

Hacen falta caminos de paz que lleven a cicatrizar heridas. La ciencia tiene que ir acompañada de una pasión por la verdad y la trasparencia. “La verdad es una compañera inseparable de la justicia y la misericordia. Las tres juntas son esenciales para construir la paz, y por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas” (FT 227).

Concluyo, con un llamado a la esperanza. No solo por mi condición de creyente, sino, más aún, por la pasión de ser hijo de esta tierra de gracia; es hora de trabajar sin descanso, sin violencias, ni odios, ni exclusiones. Nos merecemos una patria mejor, más amigable, más abierta a darle oportunidades a los que vienen detrás de nosotros. No nos dejemos seducir por sirenas encantadoras que nos ofrecen villas y castillos, pero no generan equidad y corresponsabilidad. Sigamos el ejemplo de José Gregorio Hernández, nuestro santo, quien visitó esta ciudad y se hospedó en lo que es hoy el parque la Isla. Su fe lo llevó a unir ciencia y dedicación a los más pobres para que la esperanza de una vida mejor resurgiera con vigor en los corazones de todos nosotros. Hagamos nuestro el lema del escudo universitario: “initium sapientiae timor Domini”. La sabiduría es fruto de la verdad y la equidad. El temor de Dios no es miedo, ni agachar la cabeza, sino respeto a la verdad y a la memoria histórica, no a los caprichos ideológicos lejanos a la realidad. Que la Virgen Inmaculada bendiga a nuestra universidad. Que las estrofas del himno ulandino retumbe en nuestros oídos:

“Cantemos estudiantes el himno clamoroso, Con la vibrante estrofa de empuje y libertad. Cantemos decididos, con tono vigoroso, A la serrana altiva nuestra UNIVERSIDAD. Santuario de ideales donde la lucha esgrime, Sus portentosas armas con fin derrocador…Donde el sudor es sangre y el corazón no gime, Para alcanzar la cima con paso vencedor”.

La suerte suprema / por José Carlos Arévalo


Por supuesto, algo seguirá siendo inalterable: para matar a un toro ha de hacerse a ley la suerte suprema.

EN CORTO Y POR DERECHO
La suerte suprema

José Carlos Arévalo
A la suerte de matar a espada se la llama suprema porque exige más suerte y más toreo. Pide más suerte porque la espada debe entrar entre dos costillas a un toro en movimiento, y exige más toreo porque en el momento del cruce, el torero ha de llevar muy toreada la embestida cuando la pierde de vista.

Pero el momento de la verdad demanda otros requisitos que pocos toreros cumplen. Por ejemplo, el domingo pasado, en la plaza de toros de Las Ventas, el espada Damián Castaño perdió la oreja que había merecido por su faena al bravo toro “Arenero”, de Adolfo Martín, si lo hubiera matado como lo pedía la lógica torera. “Arenero” había embestido mejor a sus cites en corta distancia, templado y muy humillado, sobre todo al final del trasteo, ¿por qué citar al volapié a tan larga distancia? Cuando se cruzaron torero y toro, éste llevaba ya la cara por las nubes, amén de que con la distancia, el matador pierde precisión para dar con la yema, exactitud a la que debe añadir un viaje del acero de arriba abajo y no tan paralelo al lomo, error geométrico que hace pinchar en hueso (costilla) con absoluta certeza.

La semana anterior, en la plaza de Valencia, Borja Jiménez, diestro de alta precisión en la distancia, la altura y el sitio de sus cites con capa y muleta, contradice toda su maestría al montar la espada. Debido a su baja estatura ha cogido el peligroso tranquillo de perfilarse lejos, embestir a la carrera con la espada montada en paralelo a la columna vertebral del toro y volcarse como un suicida sobre los pitones. Mata algunos toros, pero eso no es hacer la suerte suprema.


Sin embargo, contra lo que piensan muchos aficionados, hoy se mata con mayor entrega, quizá porque el toro es más bravo y, por tanto, más fijo en su embestida final. En la plaza de Madrid miran mucho pero ven poco la suerte suprema. Solo valoran su colocación y, sobre todo, la protestan cuando no está en su sitio exacto. Pero no se enteran de cómo se ha hecho la suerte. Cuando escribo estas líneas recuerdo con nostalgia los ovacionados pinchazos, cuando pinchaba, del arnedano Antonio León, el mejor estoqueador que he visto. Eran otros tiempos taurinos y otros aficionados. Más conocedores y menos intransigentes, sabían lo difícil que es el toreo y no se indignaban tanto.

Lo cierto es que los matadores siempre han asumido la suerte de matar como la más difícil y peligrosa del toreo. Pero lo que no saben es que su dificultad también se debe a que el estoque, esencialmente el mismo del primer día, no está bien diseñado para matar toros. Heredero de la espada ropera que usaban los caballeros maestrantes de Ronda, ésta se había concebido para el combate entre hombres y la estocada frontal. Pero al toro se le mata por arriba y de poco sirve la curva, llamada muerte, para garantizar un poco más de suerte a la suerte suprema. Por fortuna, un científico estudioso del toro de lidia, Julio Fernández, puso sus conocimientos en la fisiología y anatomía de dicho animal a disposición del utillero más creativo, el ex matador Manuel Sales, quien ha innovado todos los útiles del toreo. Entre ellos, la espada. Externamente igual a la de siempre ofrece una punta que hace más segura su penetración, unos filos de la hoja situados para coincidir con la parte del toro que tiene más muerte, un peso doblemente menor, que concentra toda la fuerza del matador en su acto de matar, un acero más duro y flexible, y una empuñadura ergonómica adaptable al uso de cada torero. Por fortuna, la espada no está reglamentada y los diestros pioneros en utilizarla han multiplicado sus éxitos y han comprobado que su uso evita las largas agonías de toros a los que se hizo la suerte con pureza y precisión técnica. Cuando su uso se generalice habrá un mayor número de buenos matadores y la Fiesta habrá suprimido lo que ni el espectador profano ni el aficionado desean ver: la larga agonía de un toro.

Por supuesto, algo seguirá siendo inalterable: para matar a un toro ha de hacerse a ley la suerte suprema.

Burladero.com / Fotos: Alberto Núñez.

La jerarquía de la Iglesia y el Gobierno de Sánchez: Un pacto contra el Valle de los Caídos

Este acuerdo no es solo una afrenta al catolicismo, sino una declaración de guerra contra el catolicismo en España. El objetivo final no es la «resignificación», sino la destrucción de la Cruz del Valle de los Caídos.

'..Este acuerdo, ratificado el 3 de marzo por José Cobo, sienta un peligroso precedente: una basílica que depende del Vaticano ha sido entregada sin resistencia a un Gobierno que ha demostrado su desprecio y odio hacia la fe católica..' 


La jerarquía de la Iglesia y el Gobierno de Sánchez: Un pacto contra el Valle de los Caídos

El reciente acuerdo entre el Gobierno de España y el Vaticano para la llamada «resignificación» del Valle de los Caídos es un atentado contra la historia, la identidad nacional y la fe católica. Este pacto, ratificado por el arzobispo de Madrid, José Cobo, confirma lo que ya se sospechaba: el Gobierno de Pedro Sánchez sigue adelante con su agenda anticatólica y, lo que es aún más grave, lo hace con la connivencia de la Santa Sede, traicionando la memoria de quienes sacrificaron su vida por España.


Este acuerdo tiene un claro trasfondo ideológico. El pasado 25 de febrero, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolín, firmaron un pacto que supone, además, la expulsión forzada del padre Santiago Cantera y de otros dos monjes benedictinos del Valle de los Caídos, en un acto de persecución religiosa sin precedentes en la democracia española. Este acuerdo, ratificado el 3 de marzo por José Cobo, sienta un peligroso precedente: una basílica que depende del Vaticano ha sido entregada sin resistencia a un Gobierno que ha demostrado su desprecio y odio hacia la fe católica. El Estado no tiene autoridad moral ni legítima sobre los lugares sagrados, y sin embargo, la Iglesia ha cedido sin oponer resistencia.

El Gobierno de Pedro Sánchez no oculta su cristofobia, y los hechos lo demuestran. Tanto Félix Bolaños como el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, son conocidos por sus posturas filomasónicas, que históricamente han trabajado por erradicar la influencia cristiana en la sociedad. Ahora, con la complicidad de la propia Iglesia, han dado un paso más en su proyecto de desmantelar el Valle de los Caídos y con él, otro bastión de la memoria cristiana de España

Un «futuro» que es, en realidad, una sentencia de muerte. El acuerdo estipula que solo el altar y las bancadas adyacentes de la Basílica de la Santa Cruz seguirán siendo «espacios de culto», mientras que el resto del monumento será sometido a «intervenciones artísticas y museográficas». Esta estrategia, disfrazada de modernización, no es más que un mecanismo de secularización forzosa. 

La Basílica perderá su carácter sagrado, su vestíbulo, atrio, nave y cúpula quedarán a merced de las imposiciones gubernamentales y, más temprano que tarde, la gran Cruz del Valle será eliminada.

Más allá de la previsible actitud claramente anticatólica del gobierno socialista, lo más alarmante es la rendición de la jerarquía de la Iglesia, incluido el propio Vaticano y el arzobispo de Madrid. ¿Cobardía? ¿Entreguismo? ¿Traición? El calificativo es lo de menos; la realidad es que han abandonado a los fieles y han cedido ante el poder. El malestar y la indignación entre los católicos es profunda: cuando la jerarquía eclesial se pliega ante el poder mundano, deja de ser guía y se convierte en cómplice. Como advirtió San Juan Bosco, «la mayor peste de la Iglesia es el miedo de los pastores». Y hoy, los pastores han abandonado a su rebaño.


Este acuerdo no es solo una afrenta al catolicismo, sino una declaración de guerra contra el catolicismo en España. El objetivo final no es la «resignificación», sino la destrucción de la Cruz del Valle de los Caídos. No está en el documento porque el Ejecutivo sabe que, con el terreno despejado, podrá proceder sin oposición. La historia lo demuestra: los regímenes laicistas nunca se conforman con pequeñas concesiones; buscan erradicar la fe por completo. Hoy han tomado el Valle de los Caídos; mañana serán otras catedrales, otras iglesias, hasta que el cristianismo quede relegado al olvido.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha encontrado en la jerarquía de la Iglesia un aliado inesperado en su cruzada contra el cristianismo en España. Pero los católicos no pueden callar. Deben exigir explicaciones, deben resistir, deben defender su fe y su historia antes de que sea demasiado tarde. El silencio es complicidad y la inacción es rendición. Como dijo San Atanasio cuando la Iglesia era perseguida: «Ellos tienen los templos, pero nosotros tenemos la fe». Es hora de que los católicos demuestren que su fe no es negociable.

Feria de la Magdalena 2025 Tarde de éxitos en el coso de Castellón con puerta grande para Juan Ortega

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Puerta grande para Juan Ortega. (Rocío Ferrando)

El diestro corta dos orejas a su segundo y hace soñar a Castellón con su toreo a cámara lenta

Feria de la Magdalena 2025
Tarde de éxitos en el coso de Castellón con puerta grande para Juan Ortega

Julio César Sánchez | EFE
El diestro sevillano Juan Ortega ha puesto firma este viernes en Castellón a una gran faena en la que toreó a cámara lenta y le sirvió para cortar dos orejas y salir a hombros en una tarde en la que Miguel Ángel Perera y Pablo Aguado han paseado un trofeo cada uno.

Juan Ortega volvió a conseguir su objetivo confeso número uno: torear despacio, muy despacio. Fue en el quinto, al que desorejó.

Tanto con capote –en el recibo y en el quite posterior por delantales rematado por una colosal media- como con la muleta, el sevillano obnubiló a toro y tendidos, con un toreo mecido, de caricia, sin excesiva ligazón, es cierto, pero de auténtico deleite por ambos pitones y, sobre todo, en los remates, que fueron de ensueño por la gracia que derrochó el trianero.

La estocada la cobró de manera efectiva –casi entera levemente desprendida- y dio una despaciosa vuelta al ruedo con dos orejas en la mano. Para qué prisas.

Tarde de contrastes la vivida este miércoles en la plaza de toros de Castellón, donde se celebró la tercera de la Feria de la Magdalena 2025 con una novillada...

Antes, en el segundo, ayuno de clase, Ortega lo intentó brevemente, destacando la buena estocada con que rubricó su labor.

Miguel Ángel Perera volvió a dejar de manifiesto que es uno de esos toreros que no deslumbran por su estética, pero al que tampoco se le escapa un toro. En Castellón justificó su entrada en el cartel por la vía de la sustitución con dos faenas serias y compactas.

A su primero le dio la lidia perfecta, dejándosela (la muleta) en la cara para evitar que el del Puerto saliera suelto en demasía, y ganándole el paso cuando fue necesario. Ello permitió un trasteo ligado y meritorio dada la condición de su oponente, al que cazó a la primera con la espada, aunque fallando con el descabello, del que necesitó dos intentos.

En el encastado cuarto, al que una vez más dosificó en el caballo para poder apretarlo con su muleta, tras un inicio de rodillas en los medios, el extremeño cuajó al noble ejemplar del Puerto de San Lorenzo con templanza y firmeza de plantas inquebrantable, conectando con los tendidos de principio a fin. Llegó a pasear una oreja a pesar de pinchar hasta en dos ocasiones y escuchar un aviso, como ocurriera también en su primero.

Pablo Aguado nada pudo hacer frente al manso tercero, que rehuyó pelea alguna, aunque sí puntuó en el manejable sexto, que salía algo distraído, pero al que le robó pasajes de estética sin afectación, tanto en el personal quite por chicuelinas como más tarde en un trasteo de muleta de aire vertical y natural, con un trincherazo de cartel de toros,

Faena fundamentada en el toreo por derechazos en los que la prestancia del torero eclipsó la poco humilladora embestida su de oponente, del que le fue concedida una oreja tras matar de casi entera desprendida.

FICHA DEL FESTEJO
Cuarto festejo de abono de la Feria de la Magdalena, con tres cuartos de entrada en los tendidos. Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo (primero, cuarto, quinto y sexto), y dos de La Venta del Puerto (segundo y tercero). Bien presentados. Primero manso encastado; segundo falto de entrega; muy deslucido el tercero; encastado el cuarto; bueno el quinto; y manejable aunque falto de chispa el sexto.

Miguel Ángel Perera (verde esperanza y oro), que sustituía a José María Manzanares: ovación tras aviso y oreja tras aviso.

Juan Ortega (verde hoja y oro): silencio y dos orejas.

Pablo Aguado (malva y oro): silencio tras aviso y oreja.

En cuadrillas, Iván García saludó tras banderillear al sexto.

Las Ventas y la incomodidad de las plazas de toros / por Ricardo Díaz-Manresa


La Comunidad presupuesta 40 millones más para mejorar la plaza de Las Ventas. La Ayuso responde y sigue con su política de apoyo. Menos mal que hay una preocupación por retocar y poner al día la primera del mundo. Bien. Pero analicemos tras agradecer esta decisión positiva.

Las Ventas y la incomodidad…

Ricardo Díaz-Manresa
  • Las plazas necesitan fundamentalmente :
1/ Mejorar la estructura y no dejar que se deteriore y se llegue a situaciones graves e incluso a tener que suspender las actividades taurinas . Lo último e imperdonable.

2/ Comodidad en los accesos a la plaza y a los tendidos.

Muchas no hacen nunca mejoras y dejan pasar años y años y aumenta el peligro de conservación del edificio y la grave incomodidad de los espectadores en los tendidos. El último ejemplo ha sido Ronda, que no puede celebrar la goyesca, absolutamente histórica y simbólica, pero ya están suspendiendo también festejos en otras por desperfectos (¿), especialmente en las de propiedad pública. Y no digamos más si los políticos, o lo que sean, se presentan como antitaurinos. Es decir, como antipueblo.

En el caso de Las Ventas es cierto que hay una inquietud por ir reparando lo deteriorado y lo que va a hacerse en el futuro está muy bien y es necesario…pero seguirá siendo incómoda porque no se piensa, o no se puede, en la comodidad de los espectadores. ¿Más ascensores? No. ¿Mejores asientos? No. ¿Más espacio en donde se sientan y delante y detrás para no poner o recibir los riñones en las rodillas de los de arriba y abajo?¿Pensar en butacas de plástico como en otros poquísimos cosos?. Ni por asomo. ¿Poner agarraderas en las escaleras de los tendidos para ayudar a los que las necesitan para poder acceder sin peligro a su localidad, especialmente las personas mayores, muchas de las cuales han dejado de ir a los toros para evitar el riesgo de caerse?. No. ¿Más espacio para llegar a su localidad si está en un sitio lejano a las escaleras y… tiene que levantar a unos cuantos para poder pasar?… No. Y más detalles que haría alargar la lista de contratiempos, pero no se pueden olvidar gradas y andanadas para poder subir, dificultosamente, a las filas segundas y siguientes. Faltan también más agarraderas.

Y esto es en Las Ventas, de las mejores si no la mejor de las que hay que reformar. Todas deberían ser y tener las comodidades de las dos Vista Alegres: la de Bilbao y la de Carabanchel madrileña ¡Que estamos en el siglo XXI y esto es insoportable e inconcebible!.

Y no son sólo las más modestas. Vaya a la Real Maestranza de Caballería. ¡A Sevilla! : como sardinas en lata en los tendidos. Si tiene que acceder a su localidad pues levantando a la gente y, si con problemas físicos, apoyándose en los demás para poder subir y llegar a su asiento, por supuesto de piedra, o así.

Y recuerdo con horror las de Ronda y Talavera de la Reina y tantas otras. No se `puede seguir así. Si Madrid y Sevilla son como son, imagínense las demás…

viernes, 28 de marzo de 2025

¿Resignificar la Cruz? Resignificar la X / por Javier Martínez

Si van a resignificar la Cruz, nosotros debemos resignificar la X como un castigo hacia esa jerarquía que década tras década vende nuestro patrimonio por una casilla en el IRPF. Ya está bien de agachar la cabeza. Es hora de despertar.

 '..Traición tras traición, connivencia con el poder terrenal tras connivencia con el poder terrenal, han actualizado de forma local y con la inflación de los siglos el precio de las 30 monedas..'

¿Resignificar la Cruz? Resignificar la X

Javier Martínez
Tras las presiones del Gobierno y de algún que otro agente más en esa siniestra liturgia que rodea la resignificación o, mejor dicho, asedio del Valle de los Caídos, la semana pasada conocimos que el prior de la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, fue apartado de su cargo. Ha sido un doloroso proceso con una dudosa estrategia que Jürgen explicaba muy gráficamente.

Nos han contado que fue un relevo natural al haber agotado los tres trienios como prior administrador. Muchos lo creímos así. Sin embargo, consultando la regla de san Benito, en el capítulo 65, no aparece por ninguna parte un período máximo de estancia en el cargo de prior. De hecho, parece que esto ha sido desmentido por Infovaticana. Desconozco si la Congregación de Solesmes, a la que está adscrita la comunidad benedictina del Valle, en sus constituciones internas sí tiene un límite temporal, pero parece que no.

Extrañaba en cualquier caso la confianza que presentaba el ministro Bolaños al apuntarse el tanto de apartar al prior que «no comulgaba con los valores democráticos». Eso, que fue aplaudido inmediatamente por esos otros agentes de los que hablaba al principio, es precisamente la mejor medalla que se puede otorgar a un católico ejemplar como lo es el padre Cantera. Y esa medalla que brilla con luz propia e ilumina su fructífera labor, es la misma que señala y acusa a la jerarquía eclesial española.

Con bastante asiduidad vemos en redes discusiones —más o menos acaloradas— cuando se utiliza el término «Iglesia» para referirse al sujeto que protagoniza una vez tras otra estas traiciones religiosas a las que los católicos españoles estamos ya tan tristemente acostumbrados. 

Pero no es la «Iglesia Católica» la que traiciona a los «católicos», sino su jerarquía, pues la Iglesia no es más —¡ni menos!— que Dios con los hombres. Es a esa jerarquía a la que desde aquí señalo y acuso.

La gente de mi generación ha podido vivir muchas de esas traiciones, aunque quizá, las más claras en mi memoria, fueron a las que fuimos sometidos cuando, en tiempos de Zapatero, ingentes masas de católicos eran movilizadas para protestar por las modificaciones en la ley del aborto, la ley del matrimonio homosexual y, en menor medida, por las referidas al divorcio exprés. Cientos de miles de católicos enardecidos en la defensa de unos principios absolutos y ajenos a lo que unos cuantos corruptos deciden en asamblea, a los que unos cuantos deshechos cacarean como comunión democrática.

Todos recordamos cómo, cuando se consiguió el esperado turnismo en el gobierno, el nuevo presidente Rajoy no atajó ninguno de esos desmanes. Y todos recordamos que, entonces, ninguna masa de católicos fue movilizada como protesta. Cabe preguntarse qué intereses ocultos convergieron para ello. Y, si consultamos la memoria de los más mayores, veremos que este patrón se repite machaconamente desde mediados del siglo XX, de manera que el destino de la Iglesia en España ha sido dirigido por su jerarquía siempre en una dirección lejana a la libertad, atándola cada vez más al poder terrenal del Estado. En 1987, dos años después de la despenalización del aborto, se introdujo la X en el IRPF como medida para financiar a la Iglesia Católica. Y ya con Zapatero en el poder, se elevó la asignación de un 0,52% al 0,7%. Con estos datos podríamos llegar a cifrar aproximadamente las traiciones.

El vicepresidente Cobo (i.) El presidente Argüello (c.),  y el secretario Magán (d.)

Traición tras traición, connivencia con el poder terrenal tras connivencia con el poder terrenal, han actualizado de forma local y con la inflación de los siglos el precio de las 30 monedas. Y sólo así se entienden contradicciones tan patentes como que la propia Conferencia Episcopal Española, órgano superior en la pirámide jerárquica, posea y financie con el dinero obtenido por los católicos de buena voluntad a una cadena de televisión (13TV), a la que destina, se calcula para este año, alrededor de entre ocho y 10 millones de euros, en donde no se defiende la vida, y que sistemáticamente se pone de perfil a la hora de defender las enseñanzas católicas que nos definen. O la contradicción de poseer el 51% de una cadena de radio (COPE) a la que tapa los agujeros económicos cuando hace falta, donde cada «referente» informativo que uno encuentra en su plantilla sea más sangrantemente anticristiano que al anterior. O la de financiar, a través de publicidad de instituciones que le pertenecen, a portales dedicados a atacar a la Iglesia y a sus principios, tradición, dogmas y a los buenos obispos que aún quedan, siendo precisamente los responsables de estos sitios web los acólitos perfectos de esa siniestra liturgia de la que hablaba al principio, y que, para sorpresa de nadie, vemos cómo son los primeros en tener la información sobre los tejemanejes entre el gobierno socialista y el Vaticano.

Ya es Bastante. Esto debe parar. El Valle de los Caídos es patrimonio histórico y cultural de todos los españoles, erigido, tal y como contó Terra Ignota, como símbolo de reconciliación y advertencia de que no podemos volver a tener otra Guerra Civil. La cruz que lo corona —la más alta del mundo— y la basílica, a sus pies, son patrimonio religioso de la Iglesia Católica Española, y su jerarquía no tiene derecho a pactar ninguna resignificación con nadie.

Ha llegado el momento de que los católicos españoles, es decir, la Iglesia española, ya sean católicos de a pie, sacerdotes u obispos, se libere de una vez de las cadenas que la someten al poder del Estado. 

La solución, cada vez más clara, supone cumplir con el Quinto Mandamiento de la Santa Madre Iglesia, esto es, ayudar a la Iglesia en sus necesidades, pero de otra forma: sosteniendo los fieles, en la medida de sus posibilidades, a sus sacerdotes y parroquias, para poder así exigirles una atención adecuada, en una relación más personal que limite el poder de la jerarquía a su punto justo. Cabría decir que sería una medida sinodal, a la que en este papado hemos sido todos llamados.

Si van a resignificar la Cruz, nosotros debemos resignificar la X como un castigo hacia esa jerarquía que década tras década vende nuestro patrimonio por una casilla en el IRPF. Ya está bien de agachar la cabeza. Es hora de despertar.