la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 29 de abril de 2025

Cuarta de Madrid. Solvente y rigurosa corrida de los legendarios Saltillo. De un día para otro y del día a la noche. Campos & Moore


'..Si entramos en los asuntos taurinos de la corrida de ayer, no podemos pasar por alto que los aficionados que hemos vivido todo lo programado este fin de semana entre San Agustín y Madrid nos hemos dado cuenta de lo que significa la diferencia que puede darse en la vida «de un día para otro», y la establecida entre «el día y la noche»..'

PEPE CAMPOS
Plaza de toros de Las Ventas, Madrid.
Domingo, 27 de abril de 2025. 'Salmonetes ya no nos quedan' blogspot
Cuarta corrida de toros de la temporada madrileña. Solvente y riguroso encierro de Saltillo. Cerca de media entrada. Tarde primaveral.

Toros de Saltillo (procedencia Marqués de Saltillo), muy bien presentados, serios, de fina lámina y buena encornadura, proporcionados, cárdenos, cinqueños (2º y 3º), corniveletos (3º y 4º). Nobles, que dieron buen juego. Tomaron tres varas (2º, 3º, 5º y 6º). El quinto de condición brava, ovacionado en el arrastre. También fueron aplaudidos en el arrastre, 2º, 3º y 6º.

Terna: Javier Castaño, de Cistierna (León), de blanco y oro; veinticuatro años de alternativa; dos festejos en 2024; silencio y silencio. Luis Gerpe, de Seseña (Toledo), de verde y oro, con cabos blancos; nueve años de alternativa; cuatro festejos en 2024; silencio tras dos avisos, y vuelta al ruedo por su cuenta, muy protestada. Cristóbal Reyes, confirmaba la alternativa, de Jerez de la Frontera (Cádiz), de burdeos y oro, con cabos blancos; cuatro años de alternativa; silencio tras dos avisos y silencio tras dos avisos; un festejo en 2024. Javier Castaño se lesionó en el aductor del muslo derecho en la lidia del cuarto toro, lo que le obligó a pasar a la enfermería.

Suerte de varas. Una escabechina. Picadores: Primer toro —Francisco Javier Ortiz—, primera vara, trasera y caída tras rectificar, pegándole fuerte al toro; segunda vara, trasera, con metisaca, el toro sale suelto. Segundo toro —Teo Caballero—, primera, trasera, rectifica en dos ocasiones, le pega duro al toro, con metisaca y le tapa la salida; segunda, trasera, el toro sale suelto; tercera, detrás de la cruz, el toro se repucha y sale suelto. Tercer toro —Antonio Peralta—, primera, en suerte, trasera tras rectificar, dándole al toro con mal estilo, le tapa la salida; segunda, en suerte, trasera y caída, se para el astado y sale suelto; tercera, en la paletilla, le da con saña y el toro sale suelto. Cuarto toro —Javier Martín—, la primera, detrás de la cruz, le pega duro, el toro sale suelto; la segunda, detrás de la cruz y el toro sale suelto. Quinto toro —Antonio Fernández—, la primera, muy larga, trasera, sale al capote; segunda, detrás de la cruz, sale al capote; tercera, la toma de largo, marra y rectifica, detrás de la cruz, el toro se acuesta. Sexto toro —Helder Pires—, la primera, muy trasera; la segunda, rectifica, caída y de nuevo muy trasera, el toro se repucha y pierde las manos; tercera, la toma de lejos, detrás de la cruz, con fuerte castigo.

Muchos de los asistentes congregados ayer en Las Ventas habían asistido durante el fin de semana a la Feria del Aficionado en San Agustín de Guadalix. Por ello, la ración tomada de buenos toros, del gusto del aficionado exigente, estaba más que satisfecha; aún así, la corrida de Saltillo en Madrid vino a ser un perfecto y necesario colofón a lo vivido en San Agustín (una novillada y dos corridas), pues el buen aficionado a los toros es insaciable y quiere ver siempre más toros, si estos son de bella lámina, de buenas cabezas, con edad y libras, y de comportamiento bravo y fiero. Y los toros del legendario encaste de Saltillo no defraudaron, sino que dieron un variado y excelente juego, colmando el deseo de disfrute de ver auténticos toros, una enfermedad endémica que padecen los aficionados venteños. De inicio el festejo comenzó con una ovación al diestro Javier Castaño que esta temporada se retirará de los ruedos, tras muchos años de brega, pequeñas satisfacciones y muchos sufrimientos. Anteriormente, tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio por la muerte del Papa Francisco, un santo padre que posiblemente en su fuero interno fuera antitaurino y que gustaría —en sus momentos de asueto— de estar apegado a la lectura de la bula De Salute Gregis dictada en 1567 por Pío V, con la que pretendía prohibir los «espectáculos donde toros y fieras en plazas se corren». Toda una suerte para nuestro Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, pues el hecho de que no fuera expedida una nueva bula con estos propósitos —digamos, debida al Papa Francisco I—, le ha ahorrado tener que contestarle a él y al mundo, que «no conviene se haga novedad» en asunto que «es una costumbre muy antigua y goza de general aceptación» en los reinos de España. En fin, queramos o no, los toros siempre en el centro del universo.

Si entramos en los asuntos taurinos de la corrida de ayer, no podemos pasar por alto que los aficionados que hemos vivido todo lo programado este fin de semana entre San Agustín y Madrid nos hemos dado cuenta de lo que significa la diferencia que puede darse en la vida «de un día para otro», y la establecida entre «el día y la noche». Así son las cosas. De un día para otro todo puede cambiar, y no es lo mismo la luz que las tinieblas. De hecho, por un lado dos de los diestros que torearon ayer tarde en Las Ventas, Luis Gerpe y Cristóbal Reyes, habían toreado la tarde anterior en San Agustín de Guadalix (ante toros exigentes de Prieto de la Cal y de Cuadri, estos últimos, de comportamiento encastado y bravo), y si en el pueblo madrileño el sábado no estuvieron muy duchos, en la capital el domingo (con los Saltillo, que hemos denominado solventes y rigurosos) tampoco estuvieron versados. Ahora bien, los picadores variaron su línea de acción. Señalemos que de los seis picadores que actuaron en Madrid ayer, cinco habían hecho el paseíllo en San Agustín, en los festejos citados. Incluso, dos de ellos, Javier Martín y Javier Ortíz habían sido premiados en esa Feria del Aficionado, por sus buenas maneras como varilargueros. Pues bien, en Las Ventas, en la tarde del domingo, sufrieron transformación —transfiguración— pues de las buenas formas pasaron a aviesos procedimientos; si en San Agustín, todo era hacer toreramente la suerte de varas, con colocación ortodoxa de la puya, en Madrid, todo fue ordinariez en los modos y certero desvío de las puyas hacia los lomos y los bajos de los astados para conseguir derrengarlos, disminuirlos e inutilizarlos. A pesar de ello, del destrozo planificado y perpetrado ante los toros de Saltillo, la mayoría de los ejemplares embistieron con nobleza en las faenas de muleta, posibilitando un triunfo a sus matadores que no supieron o no pudieron alcanzar. Dejemos ahí el asunto de la intencionalidad. Porque el picador es el personaje malo de la película taurina, pero, es posible, que el guión sea escrito por el matador de toros que le contrata o bien sea una realidad del sistema del orbe taurino que no se quiere arreglar o no tiene arreglo. Por todos es conocido que la ejecución de la suerte de varas —que todo el mundo lo sabe y lo conoce—, junto a las buenas lidias a favor de los toros, es el fundamento de que los astados embistan en condiciones, y si no se cuida esta suerte será porque hay intereses ocultos en las ambiciones de los toreros, que no coinciden, para nada —por lo que se ve— con los anhelos y sueños de los aficionados.

Los toros de Saltillo de ayer ofrecieron la posibilidad del triunfo a sus matadores. Su juego fue noble, lejos de la fiereza que en muchas ocasiones han mostrado ejemplares de esta ganadería en corridas del pasado (en el recuerdo Cazarrata, lidiado en Madrid en 2016). Fueron nobles, pero no borregos sino toros. Si acudimos a lo que escribe el responsable actual de Saltillo —Joaquín Moreno de Silva— en el excelente libro Memorias del campo bravo (2024), los toros de Saltillo de ayer no estuvieron distantes a los que dejó escrito el ganadero: «El toro de Saltillo es un toro diferente por ser su pelo cárdeno, sus ojos muy despiertos y por la emotividad de su comportamiento en el ruedo, siendo muy diferentes a otros encastes para lo bueno y para lo malo». Es lo que vimos en el ruedo de Madrid, ayer tarde. Y, también, lo que experimentaron los matadores que formaron la terna, en el siguiente orden. Javier Castaño, hermano mayor de Damián Castaño que se entretuvo ese mismo día por la mañana en San Agustín en despachar a seis serios y bravos toros de Dolores Aguirre, gesta que no tiene casi ninguna de las figuras que han liderado el escalafón en los últimos treinta años. Javier Castaño, un diestro conocido del público madrileño que consiguió reunir a cuatro magníficos toreros en su cuadrilla: Marco Galán, David Adalid, Fernando Sánchez y Tito Sandoval —en 2013 dieron una histórica vuelta al ruedo en el coso de Las Ventas tras una magnífica lidia a un toro de Cuadri—; una cuadrilla que no gustaba en los círculos taurinos tan dados a defender lo plano, lo vacuo y lo inane, para que sólo las denominadas figuras de relumbrón se luzcan ante el toro aborregado. «De aquellos polvos vienen estos lodos». 
Pues bien, a Javier Castaño, que atesora una trayectoria digna, andando el tiempo le ha llegado el año de su retirada, y en Madrid se ha despedido sin pena ni gloria. Permitió que se castigara mucho en el caballo a sus dos toros, más luego ante un toro potable, el segundo de la tarde, tras iniciar la faena por bajo, demostró no poder con el astado, en terrenos del diez, en series sin estar bien colocado, con la pierna retrasada, en tres tandas por la derecha y una final de trámite al natural donde ya el toro no daba más. Lo mató en la suerte natural, de media trasera y atravesada; el toro iba a morir en los medios, se levanta y dobla en tablas del tendido ocho. En el cuarto de la tarde, un toro que se le revolvía por el pitón derecho, tras torearle de inicio por bajo se le cae —mucho castigo en varas—, en terrenos del ocho, por el izquierdo el toro ya no pasa, y decide matarle tras tres pases por bajo, en la suerte natural, de cuatro pinchazos y tres descabellos. Un final sin relieve en Madrid para una historia táurica áspera.

Luis Gerpe, dispuso de un buen lote. A su primero, un toro noble que no iba muy largo, pero se desplazaba lo suficiente, muy castigado, inicia la labor de muleta por bajo, en terrenos del nueve, después en las tandas, se muestra encimista, con mala colocación —atravesado a la trayectoria natural del toro—, en las tandas con la diestra, poca enjundia, y en las de la zurda, lo mismo. Sin relieve. El toro va sacando dificultades propias de una lidia poco apropiada y lo mata, sin muletazos de remate, de una estocada en la suerte natural, delantera, tendida, caída, quedándose en la cara. El toro morirá finalmente en tablas del seis y del cinco, tras un descabello, otra estocada delantera caída, de la que se levanta en dos ocasiones para que su matador reciba dos avisos. En el quinto de la tarde, un buen toro. Inicia la labor por bajo en el siete, después, le acorta la distancia, y con mala colocación se ve desbordado, no le lleva ni con mando ni con temple. El toro se va descomponiendo. No le corre la mano en los muletazos a diestra y al natural. El toro llega a empitonar a Gerpe al quedarse en la cara del astado en el cierre de un muletazo. Al final de la faena el toro muestra su condición primigenia de embestir a distancia que nunca pudo mostrar, y a tomar el engaño con obediencia de haber acople y no muletazos de ahogo y de mano alta. Lo mató sin muletazos de remate, de una estocada en la suerte contraria, delantera y caída. El toro muere en el nueve.

Cristóbal Reyes, en el toro de la confirmación, que recibió a porta gayola, con la muleta, no pudo con las buenas tendencias de un toro muy mal picado. En terrenos del nueve, tras sacarle a los medios es desarmado, el toro pierde las manos; al natural, muy desiguales las tandas. Muestra un buen pitón derecho, y la labor de Reyes sube algo de tono, con el compás abierto, en un esfuerzo más aparente que real. Lo machetea por bajo. Y lo mata tras dos pinchazos y una estocada corta en la suerte natural y tres descabellos. En el último toro de la tarde, con un buen pitón izquierdo, Reyes corre mal la mano. En terrenos del ocho. Por la derecha muy encima del animal. Al natural, se entona algo el trasteo por ser el pitón bueno, pero sin transmitir toreo bien llevado. Lo mata de cinco pinchazos en la suerte natural y una estocada en la suerte contraria, caída.

En la lidia y en banderillas destacó Iván García, que domina los tiempos, los terrenos y los engaños. En líneas generales banderillas caídas y lidias poco lucidas. Todo lo contrario de lo que las cuadrillas habían ensayado en San Agustín de Guadalix pocas horas antes.



ANDREW MOORE



















FIN

lunes, 28 de abril de 2025

Sevilla / por Antolín Castro


Sevilla
Antolín Castro 
Opinión y Toros / 27.04.2025
Recién acabada la Final de la Copa del Rey de fútbol en el día de hoy, aunque empezara ayer, tenemos toros en Sevilla.

De esa forma la capital andaluza da continuidad a la fiesta. De haber ganado la copa el Real Madrid, alguno de sus seguidores lo hubiera celebrado acudiendo a La Maestranza, siendo los azulgranas hay menos posibilidades de que sean también taurinos y acudan al inicio de la feria sevillana. La ausencia de festejos en Cataluña no invita a ser aficionado a los toros. Peor para ellos.

Como decíamos, hoy se inician los paseíllos continuados de la feria sevillana. Lo hacen con una corrida de Fuente Ymbro y un cartel de marcado carácter de oportunidad para Lama de Góngora, Calerito y Samuel Navalón. Dos sevillanos y un valenciano intentarán grabar su nombre en el albero sevillano.

El lunes será el tan publicitado mano a mano de Marco Pérez y Javier Zulueta, una novillada de Talavante que ha levantado mucha expectación. Ambos están en plenitud y es seguro que darán una buena tarde de toros (novillos).

El martes es el turno de los toros de Fermín Bohórquez, sustitutos de los toros de La Quinta, que el ganadero optó por renunciar al no verse incluido en la semana de farolillos. Ante ellos será el día de la reivindicación del ausente muchos años, el linarense Curro Díaz, del albaceteño Rubén Pinar y del valenciano Román.

El miércoles llega el turno de los toros de Alcurrucén, el sempiterno El Fandi hace un nuevo paseíllo en Sevilla, acompañado por el emergente David Galván y Ginés Marín.

Así acaba abril y empieza mayo y lo hace con un cartel de Feria de Abril a más no poder. Pisará el albero Morante de la Puebla, el más consentido de esa plaza, acompañado de dos aspirantes a ese consentimiento, Juan Ortega y Pablo Aguado. Tres sevillanos con los toros de Domingo Hernández en el día de la fiesta del trabajador. Ellos tres no destacan precisamente como trabajadores del toreo, sus cualidades son otras, mucho más cercanas a la sensibilidad artística. Como quiera que es la fiesta de los trabajadores, en la plaza no habrá representación obrera.

Y con esa corrida, en ese día, la enhorabuena lo es para todos, tengan o no entrada para entrar en La Maestranza. Las cámaras de Canal Sur contarán a todos los aficionados lo que allí suceda y si hay mucho y bueno todos tendrán oportunidad de verlo. No cabe mejor regalo, ni mejor cartel, para la vista en ese día festivo.

Luego ya llegan a tropel todos los nombres sonoros del escalafón: Castella, Manzanares, Talavante, Roca… Y por supuesto, también se podrá ver de nuevo a los tres sevillanos citados, además de otros como El Cid, Escribano, Luque, Borja, Urdiales, Perera, Rufo…

Para que no se le olvide a nadie, el 3 y el 11 también habrá posibilidad de ver las corridas por la televisión andaluza. Los platos fuertes de los toros de Victorino Martín y Miura

Puyazos: la revolución taurina de los aficionados que el toreo necesita.


'..La Feria del Aficionado se ha erigido como el último bastión que defiende la tauromaquia íntegra, tal y como se entendía antaño. En un panorama donde el toreo pierde esencia en aras de la prisa y el espectáculo vacío, esta feria se ha vuelto indispensable..'

 Puyazos: la revolución taurina de los aficionados que el toreo necesita

 Sergio Hueso
Nadie apostaba un duro por ellos. Muchos, incluidos los propios profesionales del sector, deseaban que el proyecto de 3 Puyazos naufragara antes incluso de tomar forma. Pero contra todo pronóstico, no solo h
n plantado cara al establishment taurino, sino que ya acumulan tres ediciones de éxito creciente, sumando cada vez más partidarios y convenciendo incluso a los más escépticos.

La Feria del Aficionado se ha erigido como el último bastión que defiende la tauromaquia íntegra, tal y como se entendía antaño. En un panorama donde el toreo pierde esencia en aras de la prisa y el espectáculo vacío, esta feria se ha vuelto indispensable. Un fin de semana al año en el que un puñado de "locos" —entiendan la expresión— invierte meses de trabajo, ilusión y recursos para demostrarle al sector que, con voluntad y rigor, es posible preservar la pureza del toreo.

¿Cómo? Recuperando el valor de la suerte de varas, hoy reducida a mero trámite en prácticamente todas las plazas. O apostando por una transparencia radical, enseñando al aficionado —el verdadero sostén de la fiesta— lo que otros le ocultan. Porque 3 Puyazos no solo habla de toros: demuestra. Y lo hace con un compromiso que debería ruborizar a quienes han normalizado la mediocridad.

Detrás de esta hazaña está un equipo liderado por Alberto Palacios, pero impulsado por la pasión de quienes creen que el toreo no es solo negocio, sino herencia y arte. Hoy, brindamos por ellos. Porque su lucha no es solo por una feria, sino por el alma misma del toreo.

domingo, 27 de abril de 2025

El DJ lo pone el PP / por HUGHES


'..En lo general, en lo importante, Sánchez está donde está el PPLas diferencias son mínimas en relación con Ucrania, con Trump, con la inmigración, con la política climática o la cesión de soberanía a una Europa federal… Luego meten un ruido ensordecedor con el máster de la parienta y el hermano, pero en poco se distinguen..'

El DJ lo pone el PP

HUGHES
Durante los días siguientes al fallecimiento del Papa Francisco se leían cosas sobre su relación con Sánchez; unos decían que llegó a reñirle, otros que fue utilizado por el presidente. Sánchez se elevaba a una categoría luciferina, capaz de torcer el brazo a un Papa, obligado a recibir, en tortura masónica definitiva, a la mismísima Yolanda Díaz.

A la vez, The Economist le dedicaba un reportaje a la economía española. Por allí pasaban, sonrientes, Entrecanales, voces del Santander, del BBVA… España crece más que los demás, nos explicaban, por su energía verde y barata y por la inmigración masiva. En la biblia liberal parecían encantados.

Por mucho que se afanen en convertir a Sánchez en el Anticristo y en un radical comunista, es bastante apreciado por las instituciones del globalismo: en Bruselas y Davos le quieren; le recibe Xi, nuevo líder del libre comercio, y en Washington los demócratas le tenían por gran franquiciado. La apertura a la inmigración masiva tiene la bendición de las élites financieras: así se crece.

En lo general, en lo importante, Sánchez está donde está el PP. Las diferencias son mínimas en relación con Ucrania, con Trump, con la inmigración, con la política climática o la cesión de soberanía a una Europa federal… Luego meten un ruido ensordecedor con el máster de la parienta y el hermano, pero en poco se distinguen.

Y en estas llega la propuesta de Mayor Oreja (por supuesto bienintencionada) para propiciar un acercamiento entre PP y Vox y echar a Sánchez con un calendario de movilizaciones, nuevos e ilusionantes Woodstocks de Colón en los que el PP pondría el DJ y Vox todo lo demás.

Mayor Oreja, que ha avisado más que nadie y merece toda la atención, lo explica: hay un proceso en marcha para la destrucción de España, guiado por el PSOE y apoyado por su Frente Popular.

Pero esto del Frente Popular, ¿qué le puede decir a un PP que ha asumido casi al completo el marco histórico del PSOE?

Salir a estas alturas con el frente popular destila melancolía. El PP es un partido oficialmente antifranquista que en poco se diferencia de la visión del PSOE. El Frente Popular puede tener efecto en otros, pero no en el PP, que bien llamó a «naturalizar» a Bildu y a sondear a Puigdemont.

Por mucho que acierte en sus temores el señor Mayor Oreja, se antoja un poco tarde. Al menos se lo parece a este insignificante plumilla. La realidad de nuestro siglo XX, incluso las afrentas del 78, han sido superadas día a día en los medios del PP, creadores de una burbuja de subdesarrollo informativo e intelectual. Están a otra cosa. Su fundador ya no es Fraga, es Churchill.

El antisanchismo es una parte más del sanchismo. Sin el Sánchez monstruoso, ¿qué tendría el PP y su casta periodística, embalsamada en un mundo extinto hace décadas?

Para ellos, Sánchez es como Trump y como Orban. Vemos, por tanto, Sánchez distintos.

Su Sánchez, peligroso comunista que engaña al Papa y al Economist, es una distorsión para ocultar lo cerca que están de él.

Ofrecer acuerdos de mínimos con el PP es algo curioso cuando son sus máximos y marcos generales los que obligan a tentarse la ropa. Si en nombre del antisanchismo se aceptan esos «mínimos», ¿qué se hace con el resto, con aquello en lo que son exactamente como Sánchez?

México.- Colombo y El Zapata veneran a la virgen en Pomuch

 

El Zapata y Colombo se repartieron
 ocho orejas en la corrida

Toreros veneran a la virgen en Pomuch

Uriel Moreno "El Zapata" y Jesús Enrique Colombo protagonizaron la Corrida de Las Luces que se realizó hoy por la noche en Pomuch, encabezando la famosa procesión a la virgen de la Purísima Concepción, a lo largo de un festejo en el que se repartieron ocho orejas entre ambos.

El resultado es el siguiente:

Pomuch, Camp.- Plaza "La Española". Corrida de Las Luces. Lleno en noche agradable. Toros de San Mateo, de buen juego en términos generales.

Uriel Moreno "El Zapata": Dos orejas y dos orejas.

Jesús Enrique Colombo: Dos orejas y dos orejas.


Mañana soleada de Barcial y Alicia Chico, y tarde soberana de Cuadri y Prieto de la Cal. Márquez & Moore


Prieto de la Cal

Los encargados de vérselas con el encierro fueron
 Jesús de la Calzada y Miguel Andrades. 

JOSÉ RAMÓN MÁQUEZ
Por cuarto año consecutivo acudimos a San Agustín del Guadalix, a la Feria del Aficionado, que se va consolidando de manera firme como el gran punto de encuentro internacional de aficionados que aprecian la corrida tomada en su conjunto más que como una pasarela Cibeles de matadores. A las puertas de Madrid y a las puertas del inicio de otra tediosa Feria de San Isidro, la simple propuesta de los de la Peña Tres Puyazos basada en ilusionar a los aficionados con las ganaderías y con la correcta ejecución del vilipendiado tercio de varas va concitando año tras año el interés de mayor número de aficionados, dispuestos a hacerse los kilómetros que haga falta para ver unos festejos basados en la búsqueda de la autenticidad.

I

Por la mañana, corrida de novillos en desafío ganadero entre las ganaderías de Barcial y de Alicia Chico, y ahí está puesta la miel en la boca de los que hace años que no tenemos ante nuestros ojos un toro de Barcial y los que nunca hemos visto un toro de Alicia Chico. Como quien dice Vega-Villar vs. Santacoloma, que así, a bote pronto, suena como un festín. Barcial trajo dos ejemplares, que a la postre resultaron tres cuando se descordó el número 69, Cidrón, que presentaron sus características señas, que serían a grandes rasgos sus capas berrendas, su tamaño, mayor que el de otras líneas de este encaste, su tipo algo más basto y sus cabezas más cornalonas, que son los signos que proclaman lo que en su sangre hay de origen ibarreño. Alicia Chico nos presentó dos ejemplares que proclamaban a voces su origen santacolomeño, de manera especial el segundo del encierro, Gobernador, número 57, que era una estampa sacada directamente de los corrales de la Plaza Vieja de Madrid.

Los encargados de vérselas con el encierro fueron Jesús de la Calzada y Miguel Andrades. El primero de la mañana, Jitano, número 70, de excelente presentación fue saludado con palmas a aprobación que cumplió en varas, acudiendo tres veces al cite de Aurelio Cruz. Nos hubiera gustado que el toro tuviese más poder que el que demostró ante la muleta, siempre retrasada, de Jesús de la Calzada, que acabó siendo revolcado por el novillo en medio de su trasteo de ahogadoras cercanías que nada convenían a las condiciones del Barcial. De nuevo se anunciaba Miguel Andrades en Tres Puyazos. Sorteó en primer lugar al que echaron y después le tocó el sobrero Cornicorto, número 74, que tampoco era un Hércules, pero que cumplió a más en la cosa equina. Luego Andrades puso banderillas y echó el rato con el novillo sin que su propuesta llegara a enamorar a la afición.

El primero de Alicia Chico, Tintado, número 61, perdió la credibilidad a causa de sus escasas fuerzas y esa circunstancia le marcó fatalmente, porque todo el mundo estaba deseando que se acabase su lidia. El segundo de los de Alicia Chico fue recibido de rodillas por el siempre animoso Andrades, que le condujo airosamente al caballo galleando por chicuelinas. Tras un buen par de banderillas y un prometedor inicio de rodillas rematado con un potente pase de pecho, la faena se fue diluyendo sin que volviese al tono de su inicio, dejándonos de nuevo la impresión de que Andrades necesita de un toro más fiero y más violento que este potable ejemplar de Alicia Chico.

II.

Por la tarde, desafío ganadero de Prieto de la Cal y Cuadri, que ha sido un festín para los golosos ojos de la afición. Los encargados de la lidia y muerte de los seis galanes fueron Luis Gerpe, Juan de Castilla y Cristóbal Reyes.

Tomás Prieto de la Cal se ha traído a San Agustín tres ejemplares de bos Taurus de quitar el hipo. Serios y cuajados, de impresionantes pechos y sobria seriedad. El primero, Felino, número 53, fue extraordinariamente picado en cuatro entradas al caballo por Gabin Rehabi. En el último tercio sacó su personalidad, sus dificultades, que eran muchas, y su casta para crearle a Luis Gerpe todos los problemas posibles. El toro fue despedido con una sincera ovación en el arrastre. El segundo de los de Prieto de la Cal fue Arrempuja, número 9, que se arrancó por cuatro veces al caballo de Helder Pires y no dio ni media facilidad en banderillas, donde Yelco Álvarez las pasó canutas en la brega. La imponente presencia del toro y sus dificultades se hicieron patentes en el último tercio, sin que Cristóbal Reyes le diese una lidia efectiva y mandona que le quebrantase.

El tercer Prieto de la Cal fue Hocicón, número 47, Juan de Castilla lo puso como segundo de su lote y se lidió en quinto lugar. De imponente presencia, el jabonero era un tío. Pasó discretamente por el tercio de varas, quedando bastante crudo. Nadie sabe qué le llevaría a Juan de Castilla a brindar el toro al público, pero cuando le puso la muleta y vio cómo se le arrencaba el toro y el sentido que desarrollaba se olvidó de su brindis y anduvo corriendo a merced del toro sin plantear un trasteo dominador y sin echar mano de las viejas normas que deben ser tenidas en cuenta para este tipo de toros. Entre acosos y tarascadas se pasó el rato hasta que el colombiano decidió usar de aquella manera los aceros.

Fernando Cuadri se trajo a Madrid a sus pupilos, serios, cuajados, hondos y badanudos. El más bajo de agujas y de fuerzas fue el primero, Vencedor, número 25, que se arrancó al caballo por tres veces. Iván García le clavó banderillas con torería y Juan de Castilla armó una faena en la que puso de relieve la claridad de ideas que no tendría en su segundo. Vio bien las condiciones de la embestida del toro y la aprovechó, especialmente en una firme serie al natural.

Luis Gerpe sorteó a Intermediario, número 22, un tío que acudió por tres veces al caballo y con el que se lució la cuadrilla en banderillas, con un Joao Pedro magistral en la brega y con Manuel Gómez y Francisco Javier Tornay torerísimos con los palos. La cosa de la muleta ya fue otra cosa, a mi juicio porque Gerpe estropeó con su muleta todo lo excelente que Joao Pedro le había hecho al toro. El Cuadri sacó su personalidad a medida que se dio cuenta de que el amo era él y se llevó por delante al matador rompiéndole la camisa con el pitón. El toro imponía muchísimo respeto. Había que estar ahí.

Cristóbal Reyes se las vio con Bronceado, número 45, que fue el magnífico broche que cerró esta espléndida tarde de toros, un serio toro de impecable presentación que se arrancó al caballo de Javier Ortiz por cuatro ocasiones con casta y alegría, con el que lució su torería Víctor Pérez con los palos y que se quedó inédito en la muleta de su matador, que no supo o no pudo aprovechar la humillada embestida del Cuadri, pero que, sorprendentemente, lució su clase en unos naturales cuando ya la faena y la corrida tocaban a su fin.

Al término de la corrida la megafonía anunció que se premiaba a los banderillas Joao Pedro y Víctor Pérez y a los picadores Javier Ortiz y Gabin Rehabi por su destacada labor en la corrida.


Cuadri


ANDREW MOORE



















FIN

Hughes. FC Barcelona, 2; Real Madrid, 2. El Madrid activó La Palanca Mecánica


'..La final no sólo encumbra al Barça de Laporta. También a los árbitros y a las "instituciones", que tuvieron en la final un inmenso lavado de cara..'

Hughes. FC Barcelona, 2; Real Madrid, 2. El Madrid activó La Palanca Mecánica

Hughes

Pura Golosina Deportiva

Hace menos de un año, el Madrid era campeón de todo, tenía el mejor equipo del mundo plagado de estrellas y se acercaba la mejor de todas. Los jugadores no sólo querían ir al Madrid; querían ir pagando. Pagar ellos por ir. El club estaba saneado y estrenaba el mejor estadio del mundo, mina de ingresos, maná financiero sin igual donde habría conciertos constantemente que alumbrarían un renacimiento cultural de la ciudad, cuando no de España entera.

Su gran rival, mientras tanto, agonizaba en la más absoluta crisis deportiva, económica y reputacional; incapaz de fichar o inscribir a un jugador y con el escándalo mayúsculo de saberse que durante décadas estuvo pagando al que mandaba sobre los árbitros, razón que quizás (solo quizás) explicara cosas como pasar temporadas enteras sin recibir un penalti en contra.

Bien. Transcurridos unos meses, ese equipo, el Barcelona, se acerca a la final de la Copa de Europa, lidera la tabla liguera y le acaba de ganar la Copa del Rey al Madrid, al que ha goleado en cada encuentro jugado.

Y no sólo pudo inscribir jugadores, pudo continuar como si nada cuando se demostró que lo había hecho de modo ilegal. El Madrid no hizo nada al respecto, y además le brindó de manera indirecta ayuda para una nueva palanca.

Por si eso no fuera bastante, se debilitó deportivamente. Del once campeón de Europa se le fueron, sin relevo, un central titular y el organizador. El fichaje de Mbappé provocó un desequilibrio táctico que el entrenador, consabido acomodador, fue incapaz de corregir durante toda la temporada, añadiendo al estropicio nuevas terquedades y contumacias.

Algunas voces avisaron entonces de flaquezas en la plantilla (voces a menudo insignificantes, como la de algún humilde blogcillo) que por supuesto no fueron escuchadas porque se trataba de una iteración del Modelo o de un criterio de la Omnipotencia, siendo ambas expresiones de Lo Supremo. Como si desearan avisar, los dioses (divinidades en todo caso menores) lanzaron sus dardos de mala suerte sobre las líneas más débiles de la plantilla, pero el Madrid, ciego a todo o quizás absolutamente canino, siguió sin reforzarse.

Un año después, el Madrid, que estaba en lo más alto, se ha debilitado hasta la lástima, habiendo recibido más vapuleos en una temporada que en una década entera, y el Barcelona, punible y sin un duro, camina hacia algo que puede ser histórico sin que ninguna institución frene sus desmanes, incluso con la colaboración pasiva o no tan pasiva de su odiado rival, metido a "buen y fiel hermano".

El Madrid de las remontadas le ha puesto en bandeja al Barcelona una de época, un vuelco impensable, superior incluso al año en que la locura florentinesca implosionó a los Galácticos abriendo el paso de Ronaldinho al Barcelona.

En este contexto, la final de Copa del Rey sólo podía ser un escenario doloroso. Una trampa. La escena de la sangre. El empecinamiento de Ancelotti por luchar la Copa este año con tan menguada plantilla pareció, por honroso que fuera, otra de las formas de autolesión.

Las declaraciones previas e inauditas de los árbitros y del propio Madrid, que se ha movido todo este tiempo en el extraño contrapunto, definitivamente fraudulento, de la diplomacia del córcholis de Butragueño y el influjo florentinómano de Ferreras, dejaban claro que en la Copa no iba a pasar nada grave. Un escándalo arbitral hubiera dado la razón al Madrid, y así no funcionan las cosas. ¿O acaso somos nuevos? El arbitraje se decantó esta temporada en las semanas en que el Madrid lideraba en la Liga y se marchaba solo. Demarraba como Perico y una mano invisible dijo: detente. Estuvo ahí y en la calibración de la "jugabilidad" de los partidos de unos y otros.

Nadie podía pensar que fueran a descubrirse en Sevilla. A darle al Madrid semejante escaparate en la Copa del Rey, fiesta de las instituciones, todas allí.

La Copa iba a ser, y así ha sido, y así se cantaba, escaparate del fútbol español, imagen fiel de la grandeza de la Liga, de la limpieza de su competición, muy honrada por los grandes y, por supuesto, de la intachable y justa eficacia de sus árbitros, hombres íntegros dentro de un sistema falible, por supuesto, pero incuestionable salvo por el extremismo, un extremismo demasiado parecido a...

(esto se estará diciendo ya)

Así, cuando Rafinha se tiró y el árbitro picó, González Fuertes le llamó al VAR y De Burgos (¡qué nombres ya míticos!) corrigió su error.

La final no sólo encumbra al Barça de Laporta. También a los árbitros y a las "instituciones", que tuvieron en la final un inmenso lavado de cara.

Las imágenes del Madrid al final del partido, con Vinicius y Rudiger enloquecido (ser defensa de ese equipo no puede ser bueno para los nervios) serán utilizadas para ejercicios de apuntalamiento y mortificación narrativa.

Ni diseñado por el peor enemigo del club sale mejor.

Cabe aplaudir el tesón del Madrid, que en algunos momentos volvió a dar la impresión de tener muchas cosas que no dejaron aflorar. En el fondo de todo hay trazas de equipazo. Restos de equipazo, promesas de equipazo. Un colosal Tchouaméni, perseguido casi todo el año; un buen Mbappé, al que hicieron culpable de todo; Valverde martirizado hasta lo papable y Belligham como un titán luchando contra los sucesivos coreanos del toque, renacidos como las lapas más insistentes.

Hubo una reacción admirable en la segunda parte, con arranques de fútbol valverdiano, dignos de su nombre ya, a tumba abierta, casi literal, y una inevitable fe de errores del propio Ancelotti con Arda. El Madrid remontó, se puso 1-2 y hubo entonces momentos de contragolpes mourinhistas sin control trasero. Oleadas vibrantes. Hizo lo más difícil pero no corrigió su fragilidad, que de lo estructural pasaba a lo muy personal, con Rudiger cojo al final del partido, su pierna envuelta como un durum de fibras requemadas.

Pero el Madrid había estado muchos minutos sin pasar del mediocampo. Las mismas sensaciones del Arsenal; el mismo incomprensible error de Rodrygo, perdido para la causa, la misma debilidad, la enésima lesión de Mendy, jugador inutilizable, y más minutos en los que Lucas lo era todo, o quería serlo todo o debía serlo todo.

Un galimatías total del que los futbolistas quisieron salvarse: Bellingham robaba con ese fútbol suyo arrodillado, Mbappé desequilibraba, Vinicius, errático, aislado arriba primero y luego ansioso, se vaciaba corriendo (corriendo hacia delante) hasta pedir su cambio... ¿A quién culpar? Los chivos expiatorios no lo ponían fácil. Tchouaméni se agrandaba y hasta Fran García se crecía, siendo sólo terriblemente débil en lugar de decisiva y escandalosamente débil.

El Madrid de los ruedines (Lucas y Fran) marcó los goles a balón parado y en los dos del Barça fallaron Courtois o Rudiger, Brahim o Modric; yo creo que Modric, aunque la máquina mediática de exculpación lo quería salvar. No tiene importancia.

Los santones y los señalados estaban en la misma nave definitivamente mal gobernada.

Ver a Güler creando valor con su juego en una final deja a Ancelotti en muy mal lugar. Sólo cuando a la temporada le quedaban 40 minutos el equipo mostró grandeza y arrojo. Lucas-Rodrygo dieron paso a Arda-Valverde, con Modric sólo de refresco. Ese Madrid más joven y echado al monte, bastante suicida, era la única forma de justificar sus debilidades. Seguía siendo frágil, pero al menos esa debilidad tenía sentido. Había un equipo volcado arriba con toda su clase sobre el campo.

El Barça de Flick es La Palanca Mecánica. Salen canteranos como churros, como criaturas in vitro con un mismo donante. Hasta se parecen. Ponen a Ferran arriba y te rompe como Drogba. Los jugadores están finos finos, los pómulos tan cortantes que pueden herir con un beso y presionan de manera incansable, como si persiguieran la independencia. A su lado, el Madrid tenía que hacer esfuerzos de apariencia sobrehumana para avanzar; en todas sus contragolpes, y esto fue una constante, alguien se dejaba el balón, le daba demasiado tarde o demasiado pronto, como si fueran a dar un golpe y no hubieran sincronizado del todo bien los relojes.

Hubo en el partido un hito cultural: aplausos madridistas a Pedri, "lo correcto".

Jugadores peores son ahora mejores. El Madrid se debilitó y se galactizó, y el Barcelona activó palancas, inscripciones y contó, cuando era vital, con el azar arbitral, que quedará redimido por la final de Sevilla. ¡Pobre De Burgos, a cuyo churumbel le dicen cosas en el cole! De las madres arbitrales podían acordarse, pero eso era en una sociedad machista y troglodita. El niño de un árbitro no puede sufrir bullying en esta España. Esta violencia debe cesar.

Cuando Koundé ya había marcado el 3-2, hubo un plano de Vallejo en el banquillo. Gran misterio. En una temporada sin defensas, siempre hubo un defensa. Si la Inteligencia Artificial falla, ¿puede fallar a veces el Modelo, hacer cosas raras, dibujar manos de cuatro dedos? Xi Floping no lo permitiría.

Y al final, como viene siendo habitual en la realización, rostros madridistas. Las caras, Juan, las caras. La exhibición de madridistas sufriendo, con mirada de no entender nada. La frustración de un batacazo enorme; de estar muy arriba a recibir varapalos que ni con Benito Floro (que bien sufrió el Negreirato). La desmoralización ya sin remedio de ver a los tramposos no sólo en la competición sino ganando la competición, con el enjuague definitivo de recibir el trofeo de la mano del Rey (¡mano que horas antes había tocado la mano inmortal y superhumana de Donald Trump!). Aquí no ha pasado nada.

La gestión ha sido lesiva, descuidada, incomprensible, chapucera, soberbia, y, al final, poco madridista. Lo que no debía pasar, ha pasado. Lo único que no debía suceder de ningún modo.