la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 28 de julio de 2025

Colombo ya tiene el alta hospitalaria en Dax y este martes pasará la primera revisión en Madrid


'..El matador de toros sufrió el pasado sábado la rotura del antebrazo izquierdo producida por un toro en la corrida de Saint Vincent de Tyrosse..'

Colombo ya tiene el alta hospitalaria en Dax y este martes pasará la primera revisión en Madrid

El torero Jesús Enrique Colombo ya tiene el alta hospitalaria en Dax y este martes pasará la primera revisión en Madrid. El matador de toros sufrió el pasado sábado la rotura del antebrazo izquierdo producida por un toro en la corrida de Saint Vincent de Tyrosse.

“Era una tarde en las que tenía amarradas las cuatro orejas, pero un pinchazo me fastidió y eso me hizo arrebatarme y tirarme con la espada sin muleta. El destino quiso que viniera el percance, pero ahora toca mirar hacia adelante y recuperarme”, expone en palabras a este medio.

Colombo, que fue uno de los nombres propios de Pamplona un año más al triunfar con la miurada, da por perdido el compromiso de la próxima semana en Azpeitia, pero se marca como objetivo la tarde de Bilbao: “Los médicos me han dicho que una lesión como la que tengo se tarda en recuperar de dos a tres meses, pero yo quiero torear en Bilbao”, sentencia el torero, que se encuentra a base de calmantes durante todo el día.
Lunes, 28 julio, 2025

Un pueblo sin Himno / por Javier Ruiz Portella


'..Y un pueblo que no tiene Himno, que no puede cantarlo, ¿es todavía pueblo? Sí, todavía lo es, aún le quedan restos de lo que es o de lo que fue ayer; pero ya se le ha asestado la primera de las heridas (muchas otras se le añadirán) que intentarán acabar con él..'

Un pueblo sin Himno

Javier Ruiz Portella
Si el Himno de un pueblo carece de letra, si nada dice de lo que es o le mueve; si sus gentes no pueden apiñarse, unidas, en torno a su canto, si queda otra posibilidad que tararalearlo con ese penoso Lala-laratla-lara que más bien parece un canto tabernario, la cosa entonces está clara: cortada su savia que es canto, convertido en simple melodía, semejante himnillo deja en realidad de ser Himno.

Y un pueblo que no tiene Himno, que no puede cantarlo, ¿es todavía pueblo? Sí, todavía lo es, aún le quedan restos de lo que es o de lo que fue ayer; pero ya se le ha asestado la primera de las heridas (muchas otras se le añadirán) que intentarán acabar con él.

Sí, es cierto, tiene usted razón, señor mío, la herida es exclusivamente simbólica. Lo que pasa es que es en torno a los símbolos como se forja la identidad, el sentir, el ser de un pueblo. Los símbolos, las imágenes, el imaginario… ¡Son los símbolos, imbéciles!, cabría exclamar como exclamó aquél a propósito de la economía. Y los símbolos…, eso es lo que esa gente nunca entenderá.

Sólo existen en el ancho mundo cuatro naciones (la primera de ellas, por cierto, de discutible identidad) que en lugar de Himno tienen un himnillo carente de letra. Son éstas: Kosovo, Bosnia Herzegovina, San Marino… y esta otra nación a la que desde 1978 se le ha prohibido cantar algo tan poéticamente bello como «¡Gloria a la Patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol!», al tiempo que a los «hijos del pueblo español que vuelve a resurgir» el nuevo régimen les ha impedido «alzar los brazos», como rezaba la letra de Pemán, para que, en su lugar, los bajen (¿intuirían tal vez que ano había ahí resurgir alguno?).

Ahora que, poco a poco, el pueblo español sí parece empezar a resurgir; ahora que ya se puede volver a pronunciar la palabra Patria, tantos años autocensurada; ahora que, echando la mirada atrás y proyectándola hacia delante, empezamos a tener claro que la gloria, la grandeza de la patria es lo que nos conformó ayer y lo que debemos volver a perseguir hoy; ahora, en efecto, bueno sería que los patriotas de nuestra nación emprendiéramos una amplia campaña consistente en, primero, aprender, segundo, difundir y, tercero, cantar a voz en cuello el Himno de nuestra patria.

Bien está, por ejemplo, que Vox haya tomado la costumbre (que ahora, por cierto, el PP parece haberle copiado…) de concluir sus actos y sus mítines haciendo sonar la música del Himno que se queda en himnillo. Ahora bien, ¿se imaginan el efecto enaltecedor —catártico, en realidad— que tendría el que sonara por los altavoces el Himno Nacional cantado con su auténtica letra? Lloverían obviamente las acusaciones de franquismo, fascismo, racismo, etcétera. Pero como de todos modos van a llover igual, y como más vale reírse de ellas…

Si los españoles consiguiéramos, en una palabra, volver a tener un auténtico Himno, entonces dejarían de sentirse tan solos como deben de sentirse esos encantadores negritos de Guinea Ecuatorial cuyo video les ofrecemos seguidamente, o esos alumnos (y su valiente profesora) de no se sabe qué escuela española.

 


Y para que quienes, peinando canas, podamos rememorar el himno que cantábamos en el patio de la escuela; y para que quienes, no peinándolas, puedan descubrirla, transcribimos seguidamente la letra tantas veces aludida.

Viva España, alzad los brazos, hijos
del pueblo español,
que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria que supo seguir,
sobre el azul del mar el caminar del sol.

Gloria a la Patria que supo seguir,
sobre el azul del mar el caminar del sol.

¡Triunfa España! Los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe.

¡Triunfa España! Los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe.

Juntos con ellos cantemos de pie
la vida nueva y fuerte del trabajo y paz.

Viva España, alzad los brazos, hijos
del pueblo español,
que vuelve a resurgir.

Gloria a la Patria que supo seguir,
sobre el azul del mar el caminar del sol.

Gloria a la Patria que supo seguir,
sobre el azul del mar el caminar del sol.

Vigencia / por Jorge Arturo Díaz Reyes

Marco Pérez, niño torero. Foto: Diario de Ávila

 '..los que están ahí es porque se lo han ganado ¿no? Sí, se lo ganaron, cierto, cómo negarlo, pero ese no es el asunto. El asunto es si se lo siguen ganando, sin afectar la igualdad de oportunidades para que otros también puedan ganárselo. Libre competencia, otra ley de la economía..'

Vigencia

Jorge Arturo Díaz Reyes
CrónicaToro/Cali, 28 VII 2025
A Joselito “El Gallo” y a Manolete les bastaron siete años de alternativa, para ser inmortales antes de morir. A Manolo Granero apenas dos, y a Rodolfo Gaona ocho para ingresar en la historia universal...

Hoy, temporada 2025 adentro, los dos primeros renglones del “escalafón” (número de corridas cumplidas) los ocupan toreros con 28 y 19 años de alternativa respectivamente. El tercero tiene 18, el cuarto 11, el quinto 10, el sexto 21, el séptimo 25, el octavo 22, el noveno más de 10. Promedio, 18.2 años en este grupo que capitaliza la contratación. Solo asoma, en el décimo puesto, un torero con menos de una década como matador de toros, Tomás Rufo. Bueno, qué vamos a decir si Enrique Ponce se retiró este año con 35 de alternativa…

¿Es un sanedrín la cúpula del mercado torero? ¿Por qué? La selección es potestad de las empresas, que arriesgando su dinero se supone apuestan por las preferencias de la clientela (taquilla). Oferta y demanda, sagrada ley económica. ¿Esa es la demanda? ¿Tan inducida y vulnerable como la del resto del consumo en el mundo? Show-business, automóvil, electrodomésticos, arte, política, imagen, cosmética, comida, bebida, etc… ¿Cuánto manda la publicidad?

¿No juegan otros factores? Sagacidad oficinesca de los validos, relaciones, medios, intereses cruzados, monopolio (empresario-ganadero-apoderado), trato diferencial de las presidencias, desatención a las novilladas, los novilleros y los nuevos (aquellos de presentación y despedida).

¿Acaso sigue siendo factor principal y máximo juez el toro? ¿Cuál toro? El de “garantía”, responden a cada entrevista las muy ocupadas figuras. O según la sabiduría popular: a torero modesto, toro grande y billete chico.

Pero, en fin, los que están ahí es porque se lo han ganado ¿no? Sí, se lo ganaron, cierto, cómo negarlo, pero ese no es el asunto. El asunto es si se lo siguen ganando, sin afectar la igualdad de oportunidades para que otros también puedan ganárselo. Libre competencia, otra ley de la economía.

Por supuesto, ver a maestros en una espléndida madurez activa, es un privilegio de cada época. Qué los hubo siempre. aunque seguro no en tal proporción y omnipresencia:

A Bernardo Gaviño lo mató un toro a los 73 años. Antoñete alcanzó su mayor gloria a los 53. Curro Romero se retiró como santón de la fiesta a los 66... Casos excepcionales, claro, y quizás alguno de los nueve punteros actuales también lo sea. El toreo auténtico, hágalo quien lo haga, no tiene caducidad ni edad, es intemporal. Por ejemplo, El Cid, quien a sus 51 años es muy poco contratado (puesto 95 del escalafón, una corrida), fue, le cortó las dos orejas a un victorino hace tres días en Santander y se ganó una sustitución para el día siguiente, refrendándose sin acaparar. Vigencia meritoria. Además, para los veteranos están los festivales, evocadores y educadores de las nuevas generaciones.

Sin embargo, no se pueden omitir tampoco las quejas del fracaso o la no valoración de los pocos chances reales que se ofrecen a emergentes y retadores. La heróica encerrona del niño torero Marco Pérez en el pasado San Isidro, digamos. Seguida, días después, por la apoteosis callejera desde la misma plaza de Morante. Proclama de que las viejas coronas no tambalean (al menos esta).

Pues a juzgar por las populosas, jóvenes y al parecer conservadoras concurrencias, la “revolución”, o siquiera la reformista renovación de la marquesina torera no parecen por hoy una necesidad ni una exigencia del público, que pone la plata. Sí, pero pueden llegar a serlo, más pronto que tarde. Ahí está la cosa, en la fatiga del metal. Y entonces…?

Flamenco y toros en Jerez / por Vicente Bort

Como una evocación de aquellos históricos "cuartos flamencos" donde el encuentro entre artistas y aficionados producía el disfrute del cante de una forma más informal y con con un ambiente más íntimo que los tradicionales tablaos, el admirado amigo Vicente Bort nos cuenta la memorable reunión de amistad y arte entre aficionados y cantaores como Rancapino hijo y Nano de Jerez, donde, en un ambiente de alegría y fiesta, las pequeñas historias, anécdotas o vivencias de los presentes también daban paso a la expresión de sentimientos más íntimos relacionados con las letras de los cantes en conexión con lo divino y lo humano. Una especial celebración de la vida con lo imaginario del flamenco y la realidad del cante de esos dos sublimes artistas, unidos a la poética de Vicente Bort, que recitó unos versos en honor del torero Diego Urdiales y en recuerdo de ese grandioso encuentro con eco de cante grande:


ARTE EN JEREZ

Flamenco y toros !!
El flamenco de Jerez,
Se hermana con su toreo,
Uno se muere de arte,
El otro de sentimiento!!.

Hermanos de una raíz,
Que se añeja con el tiempo,
El Paula lo que “Dios da”,
La Paquera con sus tientos!!

Cante y toros,
Toro y cante,
Los dos me los llevo puestos!!
Vicente Bort

 Madrid, 7 de Octubre del 2018

RESURECCIÓN DE LAS VENTAS

Hoy Las Ventas Resucita,
Ecos en la Catedral,
Suenan a gloria campanas,
Al arte de torear.

Tu natural armonía,
La estética,y el compás,
Torería en tus andares,
La pureza, viene y va!!.

Las Ventas remonta el vuelo ,
Y echando la vista atrás ,
Recupera en sus entrañas,
El toreo de verdad.

Un soplo de aire distinto,
Por tendidos, y andanadas,
Caras de asombro , y semblantes,
Van cruzando sus miradas.

Y Las Ventas Resucita,
De tanta monotonía,
Y recupera el testigo,
Que se fue perdido un día.

Manolo Vázquez, y Antonio,
Antoñito Bienvenida ,
Espejos con tu toreo ,
De aquello que no se olvida.

Y la plaza de Las Ventas ,
Con clarines , y timbales,
Resucita con sus palmas,
El toreo de Diego Urdiales.
Vicente Bort

El norte no falla: fallan los que no creen en él / por Sergio Hueso


'..Santander ha dado un ejemplo rotundo: el toreo interesa, también en el norte. Pero necesita ayuntamientos comprometidos no solo con la Tauromaquia, sino con la libertad cultural de sus ciudadanos. Y empresas con capacidad, imaginación y valentía para salirse del sota, caballo y rey..'

El norte no falla: fallan los que no creen en él

Por Sergio Hueso
El norte no tiene un problema social con los toros. Lo que tiene, y desde hace tiempo, es el problema del toreo metido en vena. El reflejo más evidente, Santander.

Un día después de que la ciudad cantábrica haya cerrado su ciclo por Santiago, es momento de hacer balance. Tres llenos absolutos y el resto de tardes por encima de los tres cuartos del aforo. Datos que desmontan de raíz esa cantinela repetida hasta el hastío: “En el norte no interesan los toros, cuesta un mundo meter a la gente en la plaza”. Pues no. Lo que cuesta —y mucho— es trabajar.

Lo que ocurre en el norte es lo que ocurre tantas veces en el toreo: falta de afición por parte de los profesionales, escasa voluntad de promoción y pocas ganas de hacer las cosas bien. Santander, con su empresario José María Garzón al frente, ha demostrado que sí se puede. ¿La fórmula? Trabajo. Sin atajos. Hace unos días, en una entrevista, le planteaban si había arrebatado la feria del norte a Bilbao. Su respuesta fue tan sencilla como reveladora: “Nosotros no arrebatamos nada a nadie. Solo trabajamos, y mucho”. Nada más cierto.

El declive de Bilbao no es casual. Es consecuencia directa de una alarmante falta de promoción y de una preocupante desafección a la hora de estructurar un serial que debería ser el epicentro del toreo en el norte de España. Más allá de una calle paralela a Vista Alegre, la feria no existe. La publicidad es nula. Y conviene también señalar que, en este terreno, la empresa choca con un ayuntamiento más empeñado en poner zancadillas que en facilitar las cosas. Todo lo contrario que en Santander, donde su alcaldesa, Gema Igual, lleva años apostando con firmeza por el toreo.

Porque sí, muchas veces se carga toda la culpa sobre los empresarios —que tienen su parte, claro—, pero no se habla lo suficiente de los pliegos antitaurinos que pululan por muchos ayuntamientos. Pliegos que limitan, encorsetan y directamente impiden la posibilidad de montar ferias atractivas y viables. Y aquí también falla el toreo. Porque hay sindicatos de picadores, de banderilleros, de mozos de espadas... pero falta una agrupación fuerte, seria y estructurada que defienda los intereses del espectáculo en su conjunto. Un estamento con capacidad para analizar, denunciar y mejorar esos pliegos que, bajo la apariencia de cumplir con la ley, son auténticas trampas administrativas para echar a los toros por la puerta de atrás.

Santander ha dado un ejemplo rotundo: el toreo interesa, también en el norte. Pero necesita ayuntamientos comprometidos no solo con la Tauromaquia, sino con la libertad cultural de sus ciudadanos. Y empresas con capacidad, imaginación y valentía para salirse del sota, caballo y rey. Garzón lo ha hecho. Se ha salido del guión, ha apostado por nombres que arrastran público y ha ganado. Funcionó. Y ahí está el dato.

Ahora, que tomen nota. Porque querer es poder. Y sobre todo, es trabajar.

Elogio de El Cid en Santander / por José Ramón Márquez

 

'..El Cid, cincuenta y un años, veinticinco años de alternativa, ha explicado en el día del Señor Santiago de manera concisa y elemental lo que es el toreo, el que te llega como un golpe directo, la fidelidad a un estilo, la torería que no necesita de subterfugios cursis para ser entendida. La verdad..'

Elogio de El Cid en Santander

José Ramón Márquez
El de Victorino está junto al burladero, entretenido por un capote. Da igual qué manos manejan ese capote, porque ahora El Cid ya no va rodeado de aquella cuadrilla, aquella guardia pretoriana, que tan bien le servía. Ahora todo lo debe hacer él. Manuel Jesús, azul pavo real y oro con cabos blancos, se va hacia los medios, la muleta en la izquierda, el estoque en la derecha, dispuesto a iniciar su tarea. El toro, Vengativo, número 36, cárdeno y de escasa presencia, gira la cabeza: ya le ha visto. Sin dar lugar a que se produzca el cite, súbitamente, se pone en marcha en dirección al torero. Éste, simplemente le espera, atento a su incierta carrera, y al llegar a su jurisdicción le tiende el trapo encarnado, recogiendo su embestida, ordenando la dirección de su viaje, sometiendo por completo su embestida, guiándole limpiamente hacia la cadera, resolviendo el pase con un soberbio giro de muñeca: el toreo. Es ese muletazo sobrenatural la clave que explica la epifanía de El Cid en Santander, el muletazo en el que se ha hecho por completo con la voluntad del toro, que de ahí en adelante es una marioneta en las manos de quien desde el primer momento le ha vencido.

No sabemos qué habría sido de ese toro sin ese inicio prodigioso, sin esa precisa definición de toreo, si se le hubiera dejado un resquicio para ilusionarse con que podía vencer en el encuentro, nunca sabremos qué habría sido del toro si hubiera tenido alguna esperanza de ser alguien, porque en ese primer natural Manuel Jesús le roba todo su futuro y le deja listo para servir a las intenciones particulares del torero. Al toro ya sólo le resta obedecer.

En un conocido cuento, Borges relata la existencia en una casa de un aleph, una pequeña circunferencia desde la que es posible ver el Universo entero, un breve acceso al infinito, tal y como en la brevedad de su pase natural, guiando la incierta embestida del toro, El Cid nos hace vislumbrar la infinitud del toreo, pues en esa pura expresión de poder, de naturalidad, de hombría, se halla comprendida la Tauromaquia entera, desde el enigmático personaje que se aproxima al toro en la Piedra de Clunia hasta la claridad de Antoñete citando de largo. Y ese muletazo, en el que se contiene el toreo de manera completa, nace del mismo origen de la tauromaquia de El Cid, y nos lleva al inicio de su faena al Guitarrero de Hernández Pla, pero allí el toro acude al cite compuesto por el matador, y aquí la cosa se transforma, pues el toro viene libre atendiendo a su albedrío: el peón no es capaz de sujetarle en el burladero, pero en lo que el toro inicia su carrera, el torero ya ha establecido sus reglas, le espera, le centra, le aguanta, le recoge, le desengaña, le derrota. Jamás nadie osará hablar de esto como “arte”, ese subterfugio cursi, porque aquí lo que se ha revelado de manera neta ante los asombrados ojos del amable público santanderino ha sido el toreo, El puro toreo.

El resto ya está hecho. La sucesión de los naturales que se vienen detrás es la pura concatenación de lo inexorable. El Victorino está vencido y entregado, sólo obedece. Las emocionantes series que se suceden, evocan el natural del inicio, el que fundamenta y ordena la faena, y el público, estupefacto, se entrega completamente a la labor del matador. Cambia El Cid a la mano derecha pero él sabe bien que debe volver al toreo natural, al pase “regular”, que dicen las viejas tauromaquias de hace dos siglos. Justo y medido en el adorno: el pase de trinchera, el afarolado ligado con el de pecho, el de pecho de pitón a rabo pasando el toro entero. Las gentes, ilusionadas, demandan el indulto para el animal. No se han dado cuenta de que la bondad embestidora del toro es la obra del matador, pero El Cid, pura honestidad, no duda: guía el toro hasta los medios y allí, en su terreno, porque todos los terrenos han sido suyos a lo largo de la faena, le cuadra, le iguala y le deja una estocada entera que pone Santander a sus pies. El Cid, cincuenta y un años, veinticinco años de alternativa, ha explicado en el día del Señor Santiago de manera concisa y elemental lo que es el toreo, el que te llega como un golpe directo, la fidelidad a un estilo, la torería que no necesita de subterfugios cursis para ser entendida. La verdad.

'Memoria Histórica' en Jaén. Los crímenes de Los Villares: eran habituales los grupos de milicianos-verdugos, que viajaban por España ejecutando a los detenidos


'En Los Villares, como en todas las localidades que controlaba el Frente Popular, muchos laicos fueron asesinados acusados del delito de “oler a cera"..'

Los crímenes de Los Villares: eran habituales los grupos de milicianos-verdugos, que viajaban por España ejecutando a los detenidos

La actual alcaldesa de este pueblo jienense, del PP, oculta estos crímenes en su web municipal: podrían llamarle ultra.

Javier Paredes
El coadjutor de la parroquia de Los Villares (Jaén), Pedro Pardo Barrón, es otro de los 124 mártires, cuya beatificación ha sido aprobada por el papa León XIV. Cuando se anunció dicha aprobación, hace unas semanas, hubo algunos medios de comunicación que silenciaron la noticia, según el sectarismo al que nos tienen acostumbrados y la mayoría de los que dieron la noticia lo hicieron tan brevemente que pasó inadvertida; y solo algunos portales, sobre todo los que se dedican a la información religiosa, publicaron la lista completa de los 124 mártires, con sus nombres, apellidos, actividad o cargo que desempeñaron y fecha del martirio. Pero toda la información de cada uno de los mártires cabía en dos o tres líneas; de modo, que en menos de 400 líneas se despachaba toda la noticia de ¡124 mártires...! Para esto hay que valer.

La sangre de un solo mártir me parece tan importante, que cuando leo los documentos me quedo sobrecogido; así es que no digamos la sangre de 124 mártires, que forman parte de los miles de mártires españoles, que derramaron su sangre en defensa de la fe, durante la Segunda República y la Guerra Civil, en la mayor persecución que ha padecido la Iglesia católica en sus dos mil años de existencia.

A fuer de sincero, les diré que cuando me sobrepongo de la primera impresión, siempre me golpea en la conciencia la misma pregunta: “Y tú, ¿qué piensas hacer?” Pues si llegara el caso solo esperar una gracia especial para no negar a Cristo, así es que de momento lo único que puedo hacer es poner mi oficio de historiador al servicio de los mártires, palabra que significa testigo, para que su mensaje se trasmita completo y sin distorsiones.

Y como esta sinfonía de los mártires no se puede tocar de oído, me veo obligado a buscar la partitura en las bibliotecas y en los archivos, que custodian el maravilloso ejemplo que nos dieron.

Los Villares es una localidad situada en la comarca metropolitana de Jaén, tan solo a 9 kilómetros de la capital de la provincia, que cuando estalló la Guerra Civil tenía unos cinco mil habitantes.

Y buscando estos datos, descubrí que el Ayuntamiento de Los Villares está regido en la actualidad por el Partido Popular, concretamente su alcaldesa se llama María Estela Palacios Aguilar. Esto me animó a entrar en la página oficial del Ayuntamiento y pinchar la solapa “Patrimonio Histórico”. Lo que se publica ahí sobre la parroquia de San Juan Bautista empieza tan bien que no me resisto a transcribirlo:

“El templo original se dispuso por Juan de Requena y Bastián Ruiz del Salto el 22 de abril de 1539, dando a su planta unas medidas de 50 varas de largo por 41 de ancho. Se dedicó a San Juan Bautista y el primer clérigo que la sirvió fue Miguel de Biedma. Durante el siglo XVII se experimentó la necesidad de ampliar aquel reducido templo, e incluso el insigne arquitecto Eufrasio López de Rojas llegó a realizar un sencillo proyecto, que no se llevó a cabo por falta de medios”.

Ahí lo tienen, una prueba más de que, entre los políticos, “cuando Periquito quiere, siempre va el cántaro a la fuente”. Y, como estos del PP son los que nos van a arreglar lo de la totalitaria ley de la memoria democrática del PSOE, me animé a seguir leyendo para ver cómo contaba esta página lo que pasó en la Guerra Civil. Y esto es todo lo que se puede leer, bien poca cosa: “En los sucesos de la guerra civil, la parroquia fue incautada el 3 de agosto de 1936 procediéndose a su desmantelamiento y perdiendo su reducido pero interesante patrimonio mueble”.

¿Sucesos…? ¿Desmantelamiento…? ¿Solo el reducido patrimonio mueble…? Señora alcaldesa, Doña María Estela Palacios Aguilar, le voy a contar lo que sucedió en su pueblo durante la Guerra Civil, por si tiene a bien ampliar la información de su página oficial.


Como a los socialistas, a los comunistas y a los anarquistas, ya desde la Segunda República no les hacía ninguna gracia escuchar el sonido de las campanas de las iglesias, hasta el punto de que prohibieron el toque de campanas, durante la Guerra Civil derribaron las cuatro campanas grandes de la parroquia de San Juan Bautista de Los Villares y las hicieron chatarra. Y para anular las ganas de reponerlas, destruyeron el campanario. Y puestos a meter la piqueta de derribos, después de la torre del campanario se emplearon a fondo en el tejado de la iglesia.

Durante toda la Guerra Civil quedó suprimido el culto en la parroquia porque el templo fue profanado y utilizado para diversiones públicas, como el baile o el cine, y para almacén de lo que decidiesen los dirigentes del Frente Popular de Los Villares. De modo, que cuando acabó la Guerra Civil, la iglesia de Los Villares, además de los desperfectos descritos, presentaba sus paredes vacías y ennegrecidas. Todas las imágenes de la iglesia primero fueron profanas y acabaron después en el fuego, todos los altares con sus retablos fueron destruidos, los cuadros que había los robaron, otros tanto hicieron con las joyas de las imágenes y con los vasos sagrados y los ornamentos sagrados desaparecieron.

Esto es lo que ocurrió con el martirio de las “cosas sagradas”, a lo que hay que añadir el martirio de las personas, de lo que la página del Ayuntamiento de Los Villares regido por el PP ni se menciona. En Los Villares, como en todas las localidades que controlaba el Frente Popular, muchos laicos fueron asesinados acusados del delito de “oler a cera”. En este artículo, no me voy a ocupar de los laicos que asesinaron en Los Villares, sino solo de los sacerdotes de este pueblo.

En 1936 en la parroquia de San Juan Bautista de Los Villares había tres sacerdotes, un prior que hacía las veces párroco y dos coadjutores. Uno de los coadjutores, Emilio Palop Soro, logró escapar de sus perseguidores y después de la Guerra Civil ejerció su sacerdocio en dos parroquias de Jaén, concretamente en los pueblos de Marmolejo y Mancha Real.

El prior se llamaba Francisco Ortega Espejo; en 1936 tenía sesenta años. Unos días antes de que estallara la Guerra Civil se trasladó a Madrid y desconozco el motivo del viaje, si es que huyó del peligro que veía venir o fue a la capital por otra causa. Lo que sabemos es que en el mes de septiembre estaba hospedado en la pensión Pereda, que regentaba una mujer de Mira Bueno (Guadalajara), llamada María Paz Gallego. Desde los Villares marcharon a Madrid, Manuel Cabrera Araque y el socialista José Hernández Parra y lo encontraron. Lo asesinaron el 16 de septiembre. Son muchos los casos de personas asesinadas en Madrid, que buscaron escondite en la gran ciudad; pero en sus respectivos pueblos, sus perseguidores consiguen que sus familiares o amigos les den su localización, y no precisamente pidiéndoselo por favor.

Respecto al tercer sacerdote, Pedro Pardo Barrón, que próximamente será declarado beato, esto es lo que cuenta un documento de archivo de su final y el de otros 31 hombres de Los Villares:

“Los tuvieron detenidos y haciendo unos trabajos en la plaza pública en unas zanjas, más que por el rendimiento que dieran, por la burla de que eran objeto que los señores de la población con el cura la cabeza, hicieran estos trabajos manuales.

Téngase en cuenta que murieron 32 en una noche y había bastantes más en aquellas faenas de limpieza y de excavaciones, y en las horas de la comida, allí a pie de obra, acudían las madres y los hijos de los detenidos a llevarles los alimentos en presencia de todos.

Al terminar el trabajo, volvían a la cárcel, que se había habilitado en los calabozos del Ayuntamiento y en el local de las escuelas, porque no había sitio para todos los detenidos en los primeros.

Con la toma de Alcalá la Real por las tropas nacionales, algunos milicianos huyeron del frente y quisieron asesinar a los detenidos de Valdepeñas, pero allí el alcalde dijo que se habían perdido las llaves de los calabozos y pasaron de largo, y al día siguiente fueron liberados.

Siguieron su ruta aquellos asesinos y llegaron a Los Villares, donde encontraron a un alcalde débil y condescendiente, y seguido de algunos paisanos del pueblo, no tuvieron inconveniente en darles los detenidos para su ejecución.

Don Pedro al ver lo que se presentaba, los fue preparando para bien morir, siendo ejemplar su actuación, alabada después por los pocos que quedaron con vida, por la manera admirable con que les hablaba y los oía en confesión con amor y sangre fría.

Murió el 2 de octubre de 1936, en la carretera de Jaén a Los Villares en las proximidades del lugar conocido como el Portichuelo. Al final -fue el último en morir aquella noche- fue salvajemente martirizado y mutilado. Sus orejas amputadas fueron exhibidas al amanecer, cuando aquellos criminales se acercaron a una taberna a tomar unas copas, después de haber finalizado tan trágica y atroz tarea. Asesinaron a treinta y dos hombres durante aquella noche, que no habían cometido más delito que ser de derechas, según su vulgar saber y entender.

La exhibición de aquellos trágicos trofeos fue presenciada por la tabernera del pueblo, que después lo comentó y propagó entre vecinos y conocidos, también su testimonio aseguró que había algunos arrepentidos de su acción, comentando lo enojoso de aquel último asesinato del cura, que tan hermosas palabras había dicho antes de morir, perdonando incluso a ellos mismos”.

Javier Paredes
Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá.