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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 24 de septiembre de 2026

SANTOS GARCÍA CATALÁN: El manchego de Valladolid / por Paco Cañamero


'..A quien te encuentras en cualquier plaza y siempre te recibe con su franca sonrisa. Con su alma noble. Esa alma de este manchego de Villarrobledo que hace 40 años enraízo en Valladolid y ahí ya es uno más..'

SANTOS GARCÍA CATALÁN
El manchego de Valladolid

Paco Cañamero
Santos García Catalán es otro personaje que no para. Que siempre anda de aquí para allá. A quien te encuentras en cualquier plaza y siempre te recibe con su franca sonrisa. Con su alma noble. Esa alma de este manchego de Villarrobledo que hace 40 años enraízo en Valladolid y ahí ya es uno más. Sin parar nunca de trabajar, de buscar nuevos proyectos y en la diana de todos los horizontes, la tauromaquia. Aunque también el futbol haya sido muy importante en su vida.

Hace ya muchos años escribió el libro Roberto, a secas. Una joya para entender y comprender la grandeza del maestro de Valladolid. Del diestro que alzó la bandera de su tierra por todo el mundo y fue otra figura de esa magnífica generación de los Manzanares, El Niño de la Capea, Robles, Curro Vázquez, Dámaso, Ortega Cano, Galloso, Campuzano, Raúl Aranda… Después Santos nunca paró de escribir, ya fueran medio escritos, como digitales, también mucha radio (de hecho, él es un hombre de radio), como televisión para llevar la torería castellana por todo el mundo. Eso sí, sin que nadie le toque su querido Villarrobledo y Albacete, que también es embajador de su tierra y ahí está el libro que escribió hace varios años de la pareja formada el gran torero Pedrés y su paisana, la cantaora Teresa Jareño, con tanto arte y que suplo plasmar con su talento. Lo escribió justo antes de otro que no debe faltar en las estanterías, el dedicado a Prieto de la Cal y lleva por título Los jaboneros vallisoletanos, en un repaso a esta magnífica divisa que tiene su base en Valladolid, lugar de origen de sus propietarios.

Después hay mucha intensidad en el impresionante currículum de Santos García Catalán, todo un personaje. Y también de su inmenso corazón surge la generosidad que siempre tiene como el amigo, a quien tiende la mano para cuanto pueda ayudar. Y de eso sé mucho por tantas presentaciones como organizó para mis libros, todo ello fruto de una amistad tan larga. No sé si Santos recordará la primera vez que tendí su mano, fue un momento que tengo presente con más claridad que muchas cosas ocurridas ayer. La fecha fue a últimos de abril de 1990 y él, entonces director regional de Antena-3, había acompañado al torero David Luguillano a La Moral de Castro, a la ganadería de Clairac, para hacer un reportaje con vistas a su alternativa que iba a tomar dos semanas más tarde, en Valladolid el día de San Pedro Regalado. Aquel día recuerdo que David me avisó para acudir al tentadero, pero no pude acudir por cuestión de trabajo y sí fui después hasta El Mesón de La Aldehuela de la Bóveda, un emblemático lugar en el que culminaban las tientas de Antonio Peláez, dueño de la ganadería de Clairac. Entonces no había móviles, pero la gente funcionaba por intuición y nunca se fallaba. En esa tarde primaveral, con todos alrededor de Luguillano, que iba a tomar una alternativa de lujo, estreché por primera vez la mano de Santos y ya desde aquel día fuimos amigos. Por eso todo lo bueno que le ocurre me alegra mucho.

Como me ha alegrado el magnífico libro que ha escrito recientemente sobre la leyenda de Carlos Arruza, el grandioso torero mexicano de raíces vallisoletanas y tanto rivalizó con Manolete. Merece la pena leerlo para conocer un importante capítulo del toreo a cargo de este genio que era sobrino carnal del poeta León Felipe, de quien puso el toreo patas arriba tras su presentación en Madrid un 18 de julio de 1944 y después revalidó todo en Barcelona, cuando Barcelona mandaba tanto en el toreo. Fue tal la eclosión que, a raíz de este trascendental éxito, todos los empresarios debieron rehacer sus ferias para que pudiera estar presente a quien empezaron a llamar como El Ciclón.

Por ello y mucho más es recomiendo este libro editado por Temple, la editorial de Vidal Pérez Herrero -el de la Agenda Taurina-, al ser alguien fundamental para conocer ese toreo de la postguerra a través de la figura de Carlos Ruiz Camino, quien en los carteles fue Carlos Arruza y tenía toda su sangre vallisoletana. De ese Carlos Arruza que lo ha plasmado con tanto sentimiento el amigo Santos García Catalán, un manchego de Valladolid.

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