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Pepe Bienvenida / La suerte suprema
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lunes, 2 de abril de 2012

Domingo de Ramos en Madrid. Crónica de un mano a mano resuelto por Laverón

Estreno de Abril

Domingo de Ramos en Madrid. 
Crónica de un mano a mano resuelto por Laverón

José Ramón Márquez

Lo primero los toros. Vaya por delante que ya desde que vimos en los carteles la palabra ‘jandilla’ se nos cayeron los palos del sombrajo. Y eso que no sabíamos que lo que los tales Jandilla mandaban a Madrid no era un encierro propiamente dicho, sino una redada que habían hecho por el campo, un megamix de toros de seis hierbas, de cinco años, de cuatro, unos altos, otros bajos, el gordito que nunca puede faltar, y el bragadito girón para que alguno cuente que a la tal finca de Jandilla es a donde el señor Domecq Díez de Villavicencio llevó, como quien los lleva al cadalso, a los veraguas que había comprado a Manuel Martín Alonso. Viejas historias. Como la del precioso hierro de la estrella, que fue de doña Enriqueta de la Cova, puro Saltillo, y hoy es ná y menos, puro jandilla... illo, illa.

Lo más penoso del asunto es que estos toros son, al menos por la parte accionarial, propiedad de la señora esposa del ministro del ramo agrícola; y si un señor ministro de Agricultura se aviene a que su señora envíe a Las Ventas el muestrario agropecuario que hoy ha mandado, no me quiero ni imaginar la que puede estar liando el hombre con el lechazo churro, las cuotas lácteas, el pacto pesquero con Marruecos, el ciclo hídrico o los cítricos.

Claro que, para que al menos no se hable de tráfico de influencias, la corrida de la señora del ministro no pasó entera; que también tiene guasa que al principio de la temporada te traigas una corrida a Madrid y te la tengan que remendar con un Vegahermosa, Jandilla de toda jandillez por mor del artículo 5 bis b). Aunque es más que probable que en el rigor del análisis veterinario haya jugado la influencia de la impecable y florentina mano de Abella, a quien todos sus íntimos conocen como Abeya, custodio y garante de las esencias venteñas.

Yo creo que lo que pasó se explica porque también los jandillas tienen su corazoncito y a ellos en la dehesa les habían contado esto de otra manera; que, si en vez de estos matadores, hubiese salido July, pues en un momentito se dejan tundir aimportancias; o si aparece por allí Manzanares, se trastocan en seguida en ninots mediterráneos; pero, si en vez de a esos dos, sacas a Fundi, pues no pasa nada, que los deja más fuenlabreños que las rosquillas de la tía Javiera.

A Mora y a Fandiño, sin importancias ni mediterráneos que echarse al gaznate, les tocó fuenlabreñear al material que les cayó en suerte, y rápidamente se notaba que eso no es lo suyo, especialmente porque tanto Fandiño como Mora no han hecho su cesto de la pasada temporada, la que les ha dado el cartel del que ahora gozan, con estos mimbres de Jandilla, cuyas embestidas demandan a todas luces importancias o mediterráneos, palos que ni Fandiño ni Mora cultivan, afortunadamente.

En esa falta de acuerdo entre los toros y los toreros es donde la tarde se echó a perder. Sería injusto, no obstante, poner toda la carga de la prueba en contra de los Jandilla, porque los matadores también tuvieron su parte: Fandiño, falto de sus clarísimas ideas y sin dar el paso adelante, y Mora, amontonado en un toreo de cercanías y de poco mando, fueron viendo cómo ante ellos pasaba sin pena ni gloria la corrida que les tenía que haber puesto en circulación esta temporada, la corrida en la que tenían que haber dejado su tarjeta de visita ante un público en el que había una nutrida representación de la mejor afición, y que respondió en la taquilla a la llamada de la frescura y la apuesta por modelos clásicos que estos dos toreros presentaron en la pasada temporada. Ante ese público, que los trató con cariño y comprensión, los dos matadores son reos de leso tedio, aunque lo verdaderamente desagradable de la tarde es constatar que a la hora de la verdad prácticamente ninguno de los dos se puso con verdadero cuajo frente al toro, optando por quedarse aliviados por fuera como hacen todos, prefiriendo ahogar las embestidas a dar aire al viaje del toro. Ver que de lo que interesaba de ellos en la pasada temporada hoy apenas trajeron nada a Las Ventas, deja la incómoda y desagradable sensación de que esto acaso puede no estar tan cimentado como debiera.

A la salida, en Manuel Becerra, Jorge Laverón resume la tarde:

-¿Y Este Fandiño? ¿Es vasco o es gallego?
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viernes, 30 de marzo de 2012

Aniversario de la muerte de José Redondo El Chiclanero


Aniversario de la muerte de 

José Redondo El Chiclanero

José Ramón Márquez

La salud de José Redondo El Chiclanero a sus treinta y dos años de edad no era buena. Y no a causa de las cornadas que le hubiesen dado los toros, que de esas también había habido las suyas, sino de las que se había dado él mismo con una vida muy poco ordenada, consagrada en loor de Baco y de Venus, y vivida muy de prisa.

A finales de 1852 José Redondo ya está enfermo. El día 18 de julio había toreado la que sería su última corrida en Madrid, toros de Hidalgo Barquero y de Tabernero con Curro Cúchares y Julián Casas El Salamanquino, la tarde en que Redondo se adornó agarrando el cuerno de uno de sus toros por unos segundos...

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lunes, 26 de marzo de 2012

Apertura venteña. Crónica de la tarde / Por José Ramón Márquez


Marzo mayeando en Madrid
Apertura venteña. Crónica de la tarde

José Ramón Márquez

Madrid, 25/03/2012.-Primera corrida de la temporada en Madrid. En Las Ventas, sobre la puerta grande, tres banderas nuevecitas, y muy cerca de ellas, en las andanadas, los invitados de Abella, a quien todos sus íntimos conocen como Abeya, quien aplica con ejemplaridad la tan necesaria austeridad que preconizan sus jefes políticos. Son dos éxitos notables en su primer día, pero hay un tercero que es casi de índole sideral. Antes de salir los alguaciles suenan los clásicos ruidos de ultratumba que preceden a la utilización de los altavoces y cuando un locutor comienza a hablar a través de ellos, se entiende perfectamente lo que éste dice. Creo que es la primera vez en la vida que se han entendido a la perfección las palabras del speaker y por ello debe ser anotada esta extraordinaria circunstancia tan nueva en la historia de la Plaza. Lo segundo ya es de nota, que después de dar una admonición sobre la prohibición de abandonar la localidad durante la lidia de cada toro, la voz explicó lo mismo en un inglés que, sin ser de Harrow o de Eton, servía para que la parroquia foránea se enterase de lo que se decía. Hubiera sido ya de Premio Nobel que se hubiese previsto además un tercer aviso en chino o japonés, como homenaje de respeto a la nutrida colonia oriental que puebla los tendidos cuando no hay feria, pero al menos con esto ya queda probada la firme voluntad de la Empresa de orientarse hacia las modernas teorías de la transparencia y de la responsabilidad social corporativa. Cuando terminó la alocución con un castizo ‘between bull and bull’ comenzó el primer paseo de la temporada en Madrid con Sergio Flores, Tulio Salguero y Fernando Adrián, que venían a despachar una novillada de Carmen Segovia, procedencia Torrestrella.

Sergio Flores es de Tlaxcala y ya sólo por eso cuenta con todas nuestras simpatías, pues sabida es la vital ayuda que los tlaxcaltecos brindaron a Hernán Cortés en su epopeya y muy significativamente tras las tribulaciones de la Noche Triste. Nuestro aplauso, pues, era favorable a Sergio Flores a poco que ayudase, y la verdad es que el mexicano no ayudó o, peor aún, se dedicó a dejar la miel en los labios mostrando sus cualidades, lo placeado que está y el buen corte de torero que posee y poniendo esas virtudes al servicio de la forma absurda de este neotoreo que nos invade por doquier donde se hace al toro ir y venir de acá para allá sin otro motivo o razón más que el mantenerlo más o menos en movimiento. La visión del torero tan fuera de cacho con unos animales bobalicones, que no están demandando un especial cuidado por parte del matador, es un jarro de agua fría que explica a la perfección el que las faenas no llegasen a encandilar al antiguamente denominado ‘respetable’. Junto a eso, el hecho de que el cite se produzca frecuentemente con la muleta retrasada tampoco va muy a favor de la obra del toreo que emociona. Mató de dos estocadas rápidas; magnífico volapié al primero, Actor, número 34, de efecto fulminante. Alguien le debería enseñar a Sergio Flores una vieja película de Armillita Chico o los libros de Pepe Alameda para que tratase de buscar su inspiración en el clasicismo y no en los modelos modernos y decadentes en que parece que se mira. Los dos tremendos pases de pecho que nos dejó apuntan en la mejor dirección.

Tulio Salguero rompió, en el inicio de la faena a su segundo, la tendencia común a la solemnidad tan en boga ahora entre la novillería andante. Se preparó una gavilla de pedresinas y luego, andando, dos con la derecha y uno de pecho de remate. Muy torero inicio, muy de novillero, para sacar del sopor al tendido, que respondió bien al desparpajo del torero. Luego todo volvió a su cauce y Salguero practicó un toreo previsible ante el que es harto difícil extraer una característica que sirva para poder resumir cuál es el ‘sello’ o la ‘personalidad’ de este joven pacense.

Fernando Adrián, nuevo en esta plaza, practica un toreo bullidor que se ve abocado al arrimón. Es que no falla. Le ves cómo empieza y ya sabes en seguida que aquello va a acabar en el arrimón. Y entre el empiece y el arrimón, ¿qué hay? Pues hay una forma harto fea de citar, que es más de perfil que de frente; una tendencia reiterada a presentarse ante el toro con esos pasitos de ‘las muñecas de Famosa’ que son tan mecánicos, como de muñeco de cuerda, no de pilas; una horrible tendencia a levantar la mano con la que no porta la muleta, como un cetrero que esperase la llegada de un halcón peregrino o el padre Noé recogiendo la paloma que le anunció, con un ramito de olivo, el final del Diluvio Universal y, sobre todo, una forma de torear por fuera ayuna de emoción. Quizás sus maneras brillasen mucho más con enemigos de peores intenciones, con más casta, pero estos novillejos tan aburridos de la vida que mandó Carmen Segovia a Madrid no servían para suplir la emoción de la que carece el toreo de Adrián.

Posiblemente lo más torero de la tarde lo hizo Pablo Saugar ‘Pirri’ cuando en el primer par al cuarto, Tostadito, número 39, el toro se vino hacia él suelto, fuerte y a favor de querencia, y el torero, cuarteando lo justo con una gran firmeza y un oficio de muchos quilates aguantó la embestida del novillo a cuerpo limpio y le cuadró en la cara un espléndido par por los adentros.
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viernes, 23 de marzo de 2012

La falla de Manzanares / Por José Ramón Márquez


La falla de Manzanares

José Ramón Márquez

Madrid, 21/03/2012.-
And the winner is…! ¡Tacháaaaaan! ¡Manzanares! Manzanares, Dolls hijo de Dolls, Manzanares y su cuadrilla o Manzanares sin su cuadrilla. Manzanares el del faldellín y la carita de circunstancias. El de la tauromaquia mediterránea de mascletá, de pim, pam, pum, de la gamba roja de Palamós, de la salsa romescu y de la picada de almendras. The one and only. El que debe ser. Y debe ser así porque, como se suele decir, no hay que permitir que los acontecimientos te estropeen un titular. Por eso Manzanares era el triunfador de Valencia desde antes de que la pezuña de un solo toro hollase la arena de la plaza de la calle de Játiva.

Hago notar, para que se aprecie, la generosidad con la que se emplea en este caso la palabra toro, pues es evidente que se podían haber puesto otras palabras equivalentes como ‘cabra’, ‘caniche’o ‘miserable’, para significar esa materia artística que trae en su acorne cabeza y en sus pastueñas, tontibobas, embestidas, la promesa de los premios y los galardones.

Y es curioso que uno que se suele leer más o menos lo que sale sobre los toros por ahí, las reseñas y las informaciones, no sea capaz de decir qué diablos es lo que hizo este Dolls hijo de Dolls para merecer el galardón de los premios de la confusión. Porque si a uno le preguntan por la pasada feria de Fallas, lo que le sale como un resorte, como la saliva del perro de Paulov es la palabra Fandiño, que es el que hizo el toreo con toros y el que reivindicó la tauromaquia en la vieja plaza, tantas veces profanada.

Pero Fandiño, que es de Orduña, que no sale en las fotos vestidito con una falda, que habla poco, pero dice mucho, no está en el dibujo de los premios porque aquí no se trata de enaltecer al torero ni al toreo, sino toda la tontuna, pompa y circunstancia que hay alrededor del toreo, las cuchipandas, las fotos que luego se colocan en los bares, el saludeo, el dejarse ver. Y para eso no cabe duda de que da muchísimo mejor el hijo de Dolls, con o sin faldita, que un tío de Vizcaya que bebe del clasicismo, que puede a los toros, que los mata en corto y por derecho y a quien, como no podía ser de otro modo, no le dan premio alguno. Déjà vu.
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martes, 20 de marzo de 2012

Cuando los revistosos del puchero se ponen estupendos / Por José Ramón Márquez


A dónde y a qué iría aquel miura?

Cuando los revistosos del puchero 
se ponen estupendos 
José Ramón Márquez

Está claro que aquí hay algo que molesta bastante y que no están dispuestos a dejar pasar ni media. El primer día del duelo ganadero en Castellón, Cuadris y Victorinos, los portales habituales se recrean en lo de la ‘media plaza’ o ‘media plaza escasa’, como si hubiese que remarcar que estos carteles basados en el toro no atraen al público. Sin embargo, de Castellón nos dicen que tres cuartos de entrada largos, la mejor entrada registrada en la Magdalena 2012, incluidas las tardes de los pintamonas del llamado G10, que son los que de verdad no interesan ni a su padre, por lo que parece.

Y en el segundo día, ayer, Miuras y Cuadris, seguimos abundando en lo de la media entrada -¿la botella está medio llena o medio vacía?-. Resulta que un toro que se va por cinco veces al caballo, cosa que muchos no habrán visto en su vida, merece para el anónimo comentarista de Efe (efe de falange) este simpático comentario: 
"El toro fue cinco veces al caballo, cada vez desde más lejos. En el primer encuentro empujó y con la cara abajo, recibiendo un puyazo en regla. Bien aquí.
Pero ya el segundo fue un puyacito. Y al tercero, cuarto y quinto acudió 'corrido', es decir, sin estar en suerte, sin saber ‘el miura’ dónde iba y a lo que iba". ¡Con lo que habrá pregonado el anónimo revistero de los juampedros y de los Garcigrande, y ahora resulta que el hombre se pone exquisito y lo del Miura no es de mérito para el cronista! Para que sirva de humilde contrapunto y para explicar de qué estamos hablando baste señalar que el día antes, en Mundotoro sin ir más lejos, se señalaba valientemente que en Arnedo: 
“El Juli cortó las dos orejas al segundo, el único toro bueno de Victoriano, al que ha calibrado muy bien en varas -picotazo- para apurar su calidad”. 
Es evidente que frente a los ignorantes Miura, los Victoriano sí que saben bien a lo que van a la plaza, que fatalmente es a hacer el ridículo.

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Y mientras en Castellón se divertían de lo lindo con esos toros que ‘no sabían dónde iban y a lo que iban’, en Valencia Iván Fandiño daba otro aldabonazo. Da la impresión que cuando en el ruedo hay toros y hay toreros, los palos de este sombrajo que han montado a base de mentira se vienen abajo. Mora, Fandiño y Urdialesdieron ayer en Valencia la mejor tarde de esta feria de Fallas, porque una vez más se demuestra que toda esa impostura de los artes y de las importancias se viene abajo cuando frente a un toro con cuajo y dificultades se pone un tío a hacer el toreo; nada nuevo: la muleta en la izquierda, el estoque en la derecha y el corazón enmedio.
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sábado, 10 de marzo de 2012

Nostalgia del Ausente / Por José Ramón Márquez


 Nostalgia del Ausente

José Ramón Márquez

No ha hecho falta recurrir a los sistemas clásicos, no ha habido que esperar a que nazca un carnero de un solo cuerno, ni ha habido que analizar el vuelo de los pájaros, ni examinar el hígado de una víctima, ni entrar en éxtasis, no ha hecho falta ni siquiera un simple estornudo para saber que José Tomás, el Lázaro de Aguascalientes, el ciprés pétreo, el berroqueño, el dios de piedra, no estaba en disposición de asomar la patita por Madrid en este año 2012, año bisiesto de funesto augurio, por si las moscas.

Y, sin embargo, no se puede decir que las cosas no se le hubiesen puesto a favor de obra al de Galapagar, que se dice que había en el campo, preparada para él, como esas espumas e hidrógenos que emplataba Ferrán Adriá, una corrida de Garcigrande. ¿Qué digo una corrida? Un corridón, pues Garcigrande es sinónimo de toro fuerte, de poder, de arrobas y de casta. Y el pétreo estaba por la labor de apuntarse a los Gracigrande tragándose el miedo y la prevención que ese pavoroso hierro produce, que el hombre estaba deseoso de bajar la calle de Alcalá con la cuadrilla en la furgoneta; pero llegaron los augurios, ¡ay, los augurios!, y dijeron que nones, que una mujer había parido un muchacho con cabeza de cerdo, que un candil se había apagado de improviso, que las estatuas habían sudado sangre, que una tormenta había arrojado piedras y que en esas condiciones ni con Garcigrande ni con Garcichico se debería arriesgar el Apolo Serrano a descender a Las Ventas, que una cosa es el renacer cada día, Sol Invicto, y otra muy distinta es venirse a Madrid a pasar miedo, que los más chicos de Madrid son por lo menos el doble de grandes que los que salen en casi todas las plazas, o sea que de momento lo mejor era que del negociado de los taurobolios se siguiese encargando Mitra, porque él, el Apolo berroqueño del eterno renacimiento, no está como para que le chorree la sangre por el cuerpo, que eso ya lo hizo hace un par de años y aún se acuerda de los leñazos que le pegaron los bichos, con lo que eso duele, que se le quedó la cara descompuesta desde entonces y se sofoca una barbaridad cada vez que se acuerda de los trompazos que se llevó.

Pero claro que, con esta actitud, Tomás no se da cuenta de que cada vez se lo pone aún más difícil a los del PPPP (Prestigioso y Pingüe Premio Paquiro), que ya no sabrán qué volatín o jeribeque hacer para poder seguir dándole el preciado galardón a su destinatario natural. Acaso haya una actuación sorpresa en Tomelloso, fulgor de relámpago concebido con el único fin de dar un mínimo argumento a los jurados, o a lo mejor aquellas cabezas estimarán que lo que se debe premiar sea precisamente la sabiduría de quien estima en más la ausencia de dolor que el placer, que a fin de cuentas bien parece que nuestro pétreo favorito, en un claro síntoma de madurez, ha decidido tomar irreversible partido por la enseñanza del Estagirita

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Qué es eso de un toro "agarrado al piso"? / Por José Ramón Márquez

Lo más aproximado a un toro agarrado al piso es la Bicha de Balazote

¿Qué es eso de un toro "agarrado al piso"?

José Ramón Márquez

Ya no saben ni qué inventar para enredar a la gente y liarla en palabras, para poner de moda estas sandeces que la banda va por ahí repitiendo. Hasta habrá algunos que se creerán que por decir esas memeces ya están en la pomada y, claro, como suele ocurrir, no se dan cuenta del ridículo que hacen. Ahora han sacado una nueva invención que es ésa de que "el toro estaba agarrado al piso". Se ve que cada año les da por una tontuna y ésta es la que han inventado para esta temporada. Antes, el toro era, por ejemplo, un marmolillo, pero ahora no, ahora el pobre bicho se agarra al piso lo mismo que las garrapatas a la epidermis de sus víctimas.

¿Quién será el figura que se dedica a discurrir estas ocurrencias? ¿Será persona de estudios? Lo que es evidente es que con estas frases hechas lo que se trata es de decir cosas que confundan y no den pistas. Por eso es que todas estas invenciones son siempre muy bien recibidas en el mundillo, como lo del toro reponedor, que con eso el cornúpeta más bien parece un empleado del Carrefour, el pobre animal.

El otro día, sin ir más lejos, te repasabas las reseñas de lo de Olivenza en los sitios habituales dedicados a la confusión y ni uno la perdonaba, que allí lo que más se resaltaba por lo tocante al género toro era lo de que se agarraban un montón al piso, aunque no decía si con uñas o con dientes.

Sin embargo, hay algo chocante en esta invención, particularmente mostrenca, ya que resulta de todo punto inconcebible el acto de asir, tan extraño para un ungulado. Entre animales eso de agarrarse a algo es, diríamos, mucho más propio de las aves, que lo mismo puede ser una rapaz trincando un conejo desde lo alto que un canario flauta o un lorito agarrados a ese columpio que se les suele poner en las jaulas, junto con una jibia y una hojita de lechuga, para su solaz. Vamos, que lo del agarramiento no es cosa en la que uno sea capaz de ver a un toro por más imaginación que le eche.

En la Estación Biológica de Doñana me contaron que las vacas marismeñas -y a veces los caballos- se ensiman en partes de barro muy blando, y que los animales desgastan sus fuerzas tratando de salir de la trampa y sucumben; diríamos que el piso se los traga, y los animales no tienen manera de agarrarse. ¡Qué más quisieran los pobres que poder agarrarse, aunque fuese a un clavo ardiendo!

Es bien sabido es que en Olivenza cayó un meteorito en 1924, que se conserva en la magnífica colección de esos objetos que posee el Museo de Ciencias Naturales, y acaso pudiera ser que las emanaciones que dicho bólido produjo creasen alguna suerte de magnetismo y fuesen ellas las causantes de ese extraño fenómeno de agarramiento al piso que tan conspicuamente señalan los humoristas taurinos, aunque en realidad bien sabemos que lo que ellos quieren significar es que los toros del Cuvillo se movían menos que la estatua del Espartero, el del caballo, que está en la calle de Alcalá y que lleva ahí desde que la plantaron el 31 de agosto de 1886.

Toros agarrados al piso de un corral en Úbeda
La dificultad del ungulado común para agarrarse al piso

lunes, 5 de marzo de 2012

Padilla.-El parche del milagro para la Crítica / Por José Ramón Márquez


El parche del milagro para la Crítica

José Ramón Márquez

Olivenza, 04/03/2012.- Padilla en Olivenza con cuvis. No vamos a pedir una de Isaías y Tulio Vázquez para esa amable plaza y para los dos que van en el cartel detrás de él. A fin de cuentas esto de Olivenza es una agradable creación para el principio de la temporada, y está orientada más bien a la parte selecta del escalafón; vamos, que no está en el guión lo de meter allí bichos de esos tan ordinarios que vayan a ponerse a decir: ‘¡Aquí estoy yo!’

Se quiere significar con esto que el bueno de Juan José Padilla, El Ciclón de Jerez, si ha tenido cabida en esos delicados carteles ha sido por causa de la cogida que le ha dejado tuerto y no por lo que podríamos llamar ‘méritos propios’, pues los méritos que se estiman en los toreros a la hora de confeccionar los carteles de la simpática feria de Olivenza van más bien orientados hacia esa mostrenca creación llamada ‘el arte’, aunque también se nutren de esos confusos tropos que suelen poner en marcha los terminales propagandísticos, autores de esas arriesgadas metonimias sobre la importancia, así como de aquellos matadores que hayan hecho el cumplido y necesario meritoriaje en la cosa audiovisual, tanto en la parte de venta de perfumes o ropajes como en la de ventilación de las intimidades frente a las cámaras. Como se ve, a gente como Padilla les queda poco recorrido en la hospitalaria Olivenza, salvo por causas de fuerza mayor.

Porque, frente a los méritos innegables de los elegidos por la causa del arte, de los tropos o de la televisión, lo que a este Padilla le lleva a Olivenza es tan sólo, ni más ni menos, que una tremenda cornada, de la que por cierto sale como un tío, sin alharacas, es decir, sin la participación del doctor Rogelio, sin transfusiones de miles de litros de sangre y sin la milimétrica e interesada publicidad de los avatares de su recuperación.

Y junto a esa indiscutible credencial, como refuerzo de sus méritos, Padilla presenta un pavoroso historial de miuras, de victorinos, de cebadas, de cuadris, de doloresaguirres muertos a estoque por su mano; y también, ¡ay Señor!, un álbum lleno de recortes de los periódicos en los que algunos de los que hoy le llaman, al sol que más calienta y con los ojos arrasados en lágrimas, héroe y Ciclón, le motejaban no hace mucho de payaso, bufón, mentecato, vivales y no sé cuantas cosas más. Se ve que el parche del ojo hace milagros, que parece el parche Sor Virginia; su intercesión ha conseguido que aquellos que con tanta furia le denostaban no hace tanto le hayan dado un indulto, no se sabe por cuánto tiempo, que ya ni siquiera se fijan en la manera en que se lía Padilla para hacer el paseo, cosa que tantísimo les ofendía antes de la cornada de Zaragoza.

Padilla, todo simpatía, es de los pocos que aún tienen algo que ver con el torero entendido como héroe popular, seña inconfundible de la identidad de los coletas hasta no hace tanto tiempo. Frente al falso sentido trágico que tan sabiamente explotó el Lázaro de Aguascalientes, Padilla ha puesto a lo largo de su convalecencia la decencia, la discreción y la ausencia de cálculo interesado de un matador de toros -y aquí es inevitable el recuerdo del Tato, pretendiendo torear con una prótesis en Sevilla y Badajoz- para quien el toro lo es todo.

La buena noticia de esta tarde es su rapidísima recuperación y sus ansias de volver a estar frente al toro; la óptima es que en julio estará en Pamplona a que le canten ‘Padilla maravilla’ los del sol, mientras él en el ruedo despacha a un Miura.
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El último héroe popular
Con los capitalistas
Morante y Padilla: sin parche, no habría tal foto
Trinchera
Derechazo
Banderillas
Los trastos
Fotos: L. M.

sábado, 3 de marzo de 2012

Padilla como atracción de feria / José Ramón Márquez


Padilla como atracción de feria

José Ramón Márquez

Madrid, 03/03/2012.-¿Y qué podremos decir de Padilla, después del calvario, de la superación de su cogida, de sus ganas de volver al toro? Pues que ahora, en este año, por un poquitín de tiempo, Padilla #fuerzapadilla, #héroepadilla, será el reclamo de algunos carteles, la novedad para algunos que irán a los toros a ver qué tal.

-¡Fíjate!, con un sólo ojo. ¡Hay que ver, el pobre muchacho!

Etcétera.

Y así un año por aquí y por allá, ovación rendida al romperse el paseíllo y cariño a raudales, y luego a casa a contarlo, que hay que ver el Padilla ése con un parche y con un ojo, que hay que tener valor, que de qué estarán hechos los toreros.

Pero este Padilla de un año, este Padilla de este 2012 es ya el otro Padilla. Es el Padilla de cuvillos y de juampedros, el Padilla que en Olivenza y en Brihuega les abre el cartel a Morante, el Gordito de la Puebla, y a Manzanares, el faldellín del toreo, en el terreno de ellos y no en el que le es propio.

Porque en esos carteles sin toro Padilla es sólo la víctima propiciatoria. Una vez recibida la cariñosa ovación del público y de hacer salir a sus compañeros de terna al tercio, cuando empiecen a salir los torillos ya la tendremos liada: las dos verónicas y los tres pingüis de Morante, la esmerada brega de la cuadrilla del júnior Dolls, los derechazos estéticos de maniquí dehaute couture de Manzanares y enseguida Padilla, al saco de los recuerdos:

-Pues yo una vez vi torear a uno con un parche en un ojo.

Lo que sea Padilla en el toreo no lo es por una desafortunada cogida, accidente laboral al fin y al cabo, sino porque ha tenido los arrestos de matar los toros que sus compañeritos de cartel no ven ni en sueños; por esto creo que este paso al ‘lado oscuro’ de los toros sin toros sólo le perjudicará.
Al final le han dado a Padilla un papel que a mí, personalmente, no me gusta. Atracción de feria. King Kong encadenado en un elegante night club de la Quinta Avenida, colocado en medio de un espectáculo de varietés entre un prestidigitador y un transformista.

¿Cuándo con Miuras?
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jueves, 16 de febrero de 2012

Con faldas y a lo loco (¡la Tauromaquia!) / José Ramón Márquez

Cocherito
Otra cosa

Con faldas y a lo loco (¡la Tauromaquia!)

José Ramón Márquez

Disco Ibiza loco miaModa Ibiza loco miaLoco Ibiza loco miaSexo Ibiza loco miaLoco MiaPara el fin de siglo, para nuestros nietos, ahí queda la foto de marras. Dirán los que vengan tras nosotros, cuando ya ni estemos: “Ése era torero”. Y ahí quedará la cosa y nadie podrá desmentirlo y decir que no, que un tío que se aviene a dejarse retratar así ni es un torero ni nunca lo será; nadie podrá contar entonces que en una sobremesa de Sevilla se nos trató de vender a este figurín como si fuese la resurrección de Lagartijo, y que una semana más tarde los mismos que le proponen que se haga esa foto denigrante trataron de encumbrarlo, precisamente en Sevilla, la patria de El Gordito y de El Tato, con una faenita de pitiminí a un toro que nació muerto, en un triste y puro decadentismo del arte por el arte.
Luego, la temporada del maniquí fue lo que cualquiera podía esperarse. Ni de chicha ni de nabo para el toreo. En Madrid tuvo, además, la mala suerte de que le saliese un toro y ahí fue verle correr a él y a su esmerada cuadrilla, merecedores vaya usted a saber por qué de premios y galardones, que daba congoja verles tirarse de cabeza al callejón. Cosas del toreo moderno. Tuvo además el maniquí la mala suerte de que Mora y Fandiño trajesen las aguas a su cauce y enseñasen la patita del toreo de verdad para ayudar a desmontar al figurín, al fetiche, al icono emblemático de la sinrazón del toreo esteticista, con lo que el efecto Manzanares preconizado en Sevilla, la temporada galáctica, una y no más, del pequeño Dolls, se quedó en puritita agua de borrajas, lo mismo que su toreo, igual que su ridícula figura puestecito de puntillas y vestido con un faldullín.

Ahora, en el albor de la temporada se ofrece a la pública irrisión con una foto deleznable e innecesaria, negación de lo que siempre hemos entendido por torería. ¿Por qué hace eso? ¿A qué esa innecesaria ofensa? Vaya usted a saber. Quizás porque para él el oficio por el que se le conoce ha sido sólo el vehículo para crearse un nombre, y no le merece mayor respeto. O quizás porque su pensamiento vaya por otro lado, que lo que a él le gustaría ser es modelo de alta costura, figurín, relaciones públicas, camarero de bar de moda, golfista de tiros largos, ejecutivo agresivo o creativo de publicidad, vaya usted a saber. Cualquier cosa menos torero.

Los que pensamos, cuando se presentó Manzanares en Madrid con tanta fuerza, que aquí había un torero, hemos tenido ayer en la prensa la definitiva certificación de lo errado de nuestras ilusiones. "Para ser torero hay que estar loco" decía Antonio Bienvenida en vísperas de su reaparición en 1971; cuarenta años más tarde un matatoros nos llena el cuerpo de desolación a los que nos empeñamos en creer que un torero debería aspirar a ser un semidiós. Lo de la fotografía de las faldas será quizás un pingüe negocio para él, pero la verdad es que Dolls se ha pasado veinte pueblos; o sea, que se ha caído con todo el equipo que, como dijo el clásico, una cosa es estar loco y otra, ser gili...

Manzanares
No es esto, no es esto

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Que no contratan a Julián! / Por José Ramón Márquez

Sevilla

¡Que no contratan a Julián!

José Ramón Márquez

Madrid, 15/02/2012-¡Ay, Julián, que tiés padre! El pobre July, tan gran torero él, tan desinteresado, tan manso y pastueño, va por ahí como los desposeídos de la fortuna porque ni le llaman para Valencia, ni para Sevilla ni para Madrid. Así se escribe la historia. No sólo fue víctima de los robos constantes por parte de tantos y tantos presidentes venales que no se avinieron a darle las orejas, merecidas o no, por sus importantes faenas, sino que ahora se ponen frente a él los empresarios, sombrero de copa o cordobés, cadena de oro para el reloj, grandes bigotes, bastón con mango de plata. Los malditos empresarios no le llaman a July para sus ferias; a July, que llena las plazas donde va; a July, que lo único que quiere es recoger su cosecha de orejas; a July, que es un torero que no molesta, porque sus faenas ya son puro olvido mientras se están realizando. ¡Desagradecidos!

Y ahora ahí están todos, toditos, los rojos, los fachas, los que ni fú ni fa, por donde mires te los encuentras cantando, cada cual a su manera, la pena mora de que a July ni se le espera ni está en las primeras ferias del año. Por tierra, mar y aire las ondas herzianas, los bites de la Internet, los cíceros del papel prensa lloran la ausencia del pequeñín de Velilla, del hombre que trajo la Importancia a la Fiesta, la importancia de llamarse Julián.

Y los empresarios con su puro, su sombrero, su bigote y su parné haciéndole de menos al sucesor de Gallito –Gallito de Dos Hermanas, supongo- y renunciando a los dinerales que trae el pequeñín con los llenos que provoca su nombre en los carteles, con el revuelo mediático que se forma alrededor del robo de las orejas, con la tremolina que organiza allá donde se anuncia con su desparpajo y su poderío, demostrado siempre inexorablemente ante los toros a los que no hay que poder.

Yo creo que lo mejor que podía hacer July era dejar de lamentarse por boca de asno y pedirse públicamente la de Victorino en Valencia, la del Conde de la Maza en Sevilla, la de Cuadri en Madrid, para dejar en evidencia a esos malvados empresarios y para callar las bocas de sus detractores. Que haga un gesto por una vez en su vida que le justifique, ahora que el final de su carrera está próximo, y que se deje de monsergas, que los toreros, como los hombres, no deben andar con lloriqueos.
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sábado, 11 de febrero de 2012

Siete hermanos para una novia / José Ramón Márquez


 
Siete hermanos para una novia

José Ramón Márquez
Madrid ya se va aclarando. En estos tiempos de zascandiles, Madrid no podía ser menos. Lo primero nos van a obsequiar con unas novilladas de “encastes minoritarios”, que no sé a quien se le habrá ocurrido el nombrecito de marras, como aperitivo para la juampedrada que nos espera. Bueno, si la cosa es como se dice, veremos novillos de Concha y Sierra, con divisa gris plomo y blanca, y eso es ya en sí mismo una buena noticia, que ver en Las Ventas la ce y la ese es un placer ya casi olvidado.

Por lo demás, según me cuenta mi amigo el monosabio, en las tripas del negocio todo va tal y como se podía esperar. Por un lado parece ser que el tripartito venteño, y particularmente Simón Casas, quería poner de gerente de esa olla de grillos al hermano de un conocido periodista taurino, famoso por los tacos que suele soltar en su folio, pero la sagacidad de Abella, a quien todos sus conocidos llaman Abeya, alertó de lo inconveniente de dicha elección por la sospecha permanente de la afición sobre las ciertas o imaginadas connivencias entre la pluma, la espada -el estoque sería lo suyo- y las generosas empresas.

Emociona comprobar la docilidad de la Empresa a la que quizás deberíamos llamar holding empresarial, adjudicataria con todo derecho de una concesión, ante las palabras de Abeya. Es cosa que no deja de sorprender, pues es raro en estos tiempos nuestros en que parece que todo el mundo va a lo suyo, que haya tal solicitud del representante de la cosa pública preocupado por las formas y por la mujer del César tanto como la manera tan versallesca de atender las demandas del servidor público por parte del holding empresarial que gobierna la sarcásticamente denominada ‘primera plaza del mundo’. Bueno, en resumen, que ante las razones del agente externo Abeya, se esfumó el hermano y apareció otro hermano, el del Yiyo, que es el que al parecer se va a ocupar de la gerencia con el placet del ofidio Abeya. Estaba escrito que había de ser un hermano.

Por lo demás, la cosa sigue cansinamente su deriva. Los cinco ganaderos que se empeñan en hibridar el toro de lidia con elcharolais, los favoritos de los toreros del trust conocido por G10,Cuvillo, Fernando Domecq, Zalduendo... se han constituído en grupo de presión al que si no fuera por lo fácil de la rima llamaríamos con ahínco el ge cinco. Al parecer se quieren empatar con los hermanitos mayores, los coletas de la Jindama TV, para ver si les cae algo de la pedrea televisiva, que a estas alturas en este cansino cuento de la lechera televisiva ya no hablamos de una lechera, sino de la Central Lechera A...

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Por mantener la llama encendida traeré de nuevo a colación a José Tomás, que desde que fue padre no se sabe de él otra cosa que lo del III Prestigioso Premio Paquiro (PPP). Ni una noticia sobre sus intenciones. Como hay que mojarse y, si acaso equivocarse, yo apuesto a que este año será de barbecho para el ciprés pétreo y de sequía para sus creyentes, pero que al final de la temporada se encontrará la forma para darle su IV PPP, aunque no haya dado un solo capotazo, que para eso se creó el prestigioso premio de marras.
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martes, 7 de febrero de 2012

Valdemorillo, 2012. Novillos que eran toros, y nada tontos / Por José Ramón Márquez


Fuente Ymbro
"Yo no soy tonto"

Valdemorillo, 2012. 
Novillos que eran toros, y nada tontos

José Ramón Márquez

La primera, al fin. Valdemorillo al final del túnel de la invernada. Ya tenemos al fin a los toros corriendo por el ruedo. A la porra la Jindama TV y sus amaños, que ya podemos ocuparnos de los toros, que es lo que nos gusta, y dejar a los zascandiles que se estrellen ellos solos.

De las tres corridas que habían programado en Valdemorillo, la verdad es que desde el principio estuvo claro que había dos a las que no iríamos, que Montealto y Antonio San Román no son razones que nos hagan renunciar a la siesta.

Fuimos a la matinée concitados por Fuente Ymbro y por el interesante mano a mano de Sergio Flores y Fernando Adrián, un mexicano tlaxcalteca de Apizaco y un madrileño ganador del Zapato de Oro.

Fuente Ymbro trajo a las puertas de Madrid una corrida bien presentada, novillos que en Granada valdrían por toros, en tipo y serios. Novillos prontos al caballo y atentos a lo que pasaba en el ruedo, algunos acosaron a los banderilleros hasta los burladeros. En general tuvieron la buena nota de no ser tontos, que parece mentira que esto deba ser reseñado.

Gustaría que la suerte de varas se hiciese mejor. Entonces habríamos visto a los novillos arrancarse con clase al caballo y hacer su pelea. A cambio lo que se vio fue la pésima monta de cada tarde, el descontrol del caballo que manda más que su jinete y luego el lanzazo trasero en el que se trata de hacer todo el daño que se pueda. Nos roban cada tarde la suerte de varas y nadie clama por esa parte del espectáculo que nos perdemos en cada corrida. Hoy, en la primera de la temporada, volvió a ocurrir lo mismo.

El mexicano trajo a Valdemorillo su oficio bien aprendido, su rápida disposición a empuñar la muleta con la mano izquierda, su fresca falta de reparos a plantear la faena dando distancia al toro y sus maneras de torero bastante cuajado. A cambio de eso, en el otro platillo de la balanza puso su deficiente colocación, su forma de torear por fuera, sus muletazos en los que no hay mando. Un ejemplo: el hombre tunde a muletazos al tercero, Alargado, número 156, se va a por el estoque y allí le espera el animal con la boquita cerrada dispuesto a empezar de nuevo, más fresco que una lechuga. Es el signo de estos tiempos, en los que se prefiere la supuesta estética al poder; pero el fatal resultado de esa mala elección es que la faena carece de hondura, de emoción verdadera. Insistamos en que Sergio Flores trajo a Valdemorillo excelentes argumentos, pero debería poner sobre la arena un mayor compromiso, un toreo que buscase una mayor hondura a base de meterse en el viaje del toro y huír de la absurda y aliviada moda contemporánea del toreo rectilíneo. Merece la pena que lo intente. Deja ganas de volver a verle.

Visto lo visto Fernando Adrián no era el mejor adversario para el mano a mano. Su toreo basto, vulgar y bullidor, si bien le reconcilia con lo que siempre ha sido el toreo en los pueblos, y en ese sentido fue vitoreado con todo merecimiento por la parroquia valdemorillense, le valió para dejar bastante aterida a la afición propiamente que percibía en sus formas un inequívoco aroma a Ruben Pinar.

Cuando acabó la corrida, a las dos y media de la tarde, el reloj de la plaza marcaba la una menos diez, sin intervención conocida de Morante de la Puebla, lo que parece indicar que eso de parar los relojes es cosa que va extendiéndose.

Las gentes salieron a almorzar y muchos volverían por la tarde para ver lo que hace ya dos siglos se llamaba corrida de toros. Nosotros nos volvimos a Madrid sólo con media corrida. Un señor se llevaba en una bolsa de plástico las orejas que los toreros le habían lanzado. ¿Padecerá el hombre el síndrome de July de obsesión por las orejas? ¿Qué es lo que habrá hecho con ellas a estas horas?
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martes, 31 de enero de 2012

Temporada 2012. Un vistazo a lo que viene / Por José Ramón Márquez

El Pipo con Benítez y José Fuentes

Temporada 2012. Un vistazo a lo que viene

José Ramón Márquez

Vaya plasta con los derechos de la cosa pelmaza del gediez, pardiez. Ya tenemos los carteles de Valencia, que no son ni mejores ni peores que los de hace un año. La única diferencia significativa está en que este año anda por medio la empresa ésa de los derechos, la Jindama TV, con toda la troupe de cabilderos: el tío Jindama, el periodista, el heredero de Gallito -Gallito de Dos Hermanas, supongo- y el tapadillo, a ver lo que arrebañan entre todos en estos tiempos de crisis y a ver si, burla burlando, hallan amparo en las huchas peperas, al menos un céntimo sanitario para ellos, por la vía que se estime oportuna.

A mí, particularmente, esos carteles de Valencia me dan absolutamente por igual; desgraciadamente no me provocan la necesidad de coger el auto o subirme al Ave para irme al tendido de la calle de Játiva, y ésa es la mala noticia. Claro es que, como esa misma reacción me viene pasando hace ya unos cuantos años, entiendo que los carteles son, en general, de similar jaez a los de los años precedentes: digamos que estupendos para una ciudad en fiestas y decepcionantes para este selecto y algo casposo grupo de cascarrabias llamado ‘la afición’.

En las actuales circunstancias, el hecho de que no vaya Perera a Valencia por problemas alambicados de despachos y covachuelas entiendo que representa exclusivamente una pésima noticia para Perera, de igual forma que el hecho de que July no vaya a Sevilla, tal y como se dice en los mentideros, es una gran suerte para el pequeñín de Velilla y, sobre todo, para los sevillanos. Sinceramente, no parece que exista un clamor popular que obligue a Casas o a Canorea a reconsiderar esas contrataciones, y eso que ambos son gedieces.

Se ha señalado por doctas plumas el hecho de que la aparición de la Jindama TV trae consigo la desaparición del apoderado tradicional, de su papel a medias entre ‘jefe de gabinete’, ‘salesman’ y ‘dircom’ de los toreros de tronío, figura que comienza con Gallito, el de verdad, y que tiene su cénit en José Flores Camará. Se señala siempre a los grandes del apoderamiento para concluir que con ninguno de ellos -Camará, los hermanos Gago,Domingo Dominguín, Rafael Sánchez El Pipo- se habría llegado a esta situación que estamos viviendo en los albores de esta temporada. Las ucronías sirven para fantasear y nada más, pero en ésta se pierde particularmente de vista que lo que representaban aquellos matadores -Manolete, Arruza, Luis Miguel Dominguín, Manuel Benítez, cada cual en lo suyo- no se compadece con lo que significan hoy en día los toreros a los que contemporáneamente llamamos figuras. Como muestra valga la simple constatación de la cantidad de corridas de las del año pasado en las que han estado encartelados July, Ponce,Cayetano o Manzanares, por decir cuatro a vuelapluma, y en las que el protagonista de la tarde, y esto no es nada halagüeño, ha sido San Cemento; y ante esta inapelable constatación, que no salga nadie con la monserga de la crisis, que con Manolete y Arruza, con una guerra recién acabada y las cartillas de racionamiento en la calle, las plazas se llenaban, y no creo que todas aquellas personas fuesen estraperlistas.

Lo que melancólicamente revela la Jindama TV de una forma neta y lo que provoca cierta tristeza es que detrás de este formidable lío -formidable en términos muy domésticos, por supuesto- estén los personajes que están, que en una época de más empuje no habrían estado ninguno de ellos ni de limpiabotas.

Si unos chiquilicuatres, unos mequetrefes, han sido capaces de montar este circo de la Jindama TV es porque aquí ya no queda nadie de los grandes que les diga a estos insolentes un recado para defender su parcela y para conducir las cosas a su lógica. Lo que más tristeza produce de todo este embrollo, la verdad, es la constatación de que en la cosa taurina los criados ya están sentados en la mesa de los señores.
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martes, 24 de enero de 2012

¿Dónde están hoy los arrestos de Antonio Bienvenida? / Por José Ramón Márquez

Antonio Bienvenida en Tve con García Ramos

¿Dónde están hoy los arrestos de 
Antonio Bienvenida?

José Ramón Márquez

I'd build a road in gold just to have some dreaming.
Dreamin’ is free.
Blondie

Madrid, 24/01/2012.-La murga de los derechos es, al parecer, la clave del inicio de la temporada. Ya es no tener de qué hablar que nos tiremos los días con los derechos, la empresilla ésa que se han montado unos espabilaos, con quién entra y quién sale del grupo de toreros retransmisibles, quién se queda en el pelotón de todos los demás, qué pasa con la retransmisión de las ferias y, en general, toda esta basca alrededor de la cosa audiovisual, que es algo cansino, tedioso y, por lo que a uno le toca, carente totalmente de interés.

La cosa creo yo que viene, si no me he enterado mal, de que a unos cuantos toreros les han calentado la cabeza con que poniéndose bajo el amparo de una empresa creada ad hoc, van a negociar sus dineros ante la televisión y entonces, gracias a esta circunstancia novísima, les va a caer la lluvia dorada, la pedrea de millones que la tele trae siempre bajo el brazo. Bueno, como decía el clásico, los sueños sueños son y hasta que toda esta banda se caiga del guindo seguirán adelante con estos faroles y mareando esta perdiz cojitranca de vuelo tan bajo.

Hace la torta de años a los taurinos se les ocurrió, con la misma vehemencia que estamos viendo en estos días, que la solución para favorecer el que la gente acudiese en masa a las Plazas era fomentar la creación de la ‘quiniela taurina’, que a su vez sería el manantial de dineros que regarían el panorama taurino sustituyendo al esquivo público. Estimaba el taurineo, y algún que otro bienintencionado, en otro pésimo análisis de los que caracterizan a ese castizo sector de la sociedad, que lo que hacía a las gentes acudir en masa a los estadios o pasarse la tarde del domingo paseando por el Espolón de Burgos con un transistor pegado a la oreja, del brazo de la señora, era ni más ni menos que la quiniela. La expectativa de agarrar los 14 que consagraron a Gabino como el primer millonario del azar hacía que las gentes se echasen en brazos del balompié y que el 1X2, no el balompié, era quien llenaba los estadios y quien hacía que las gentes en los bares y los trabajos se ocupasen de las cosas futboleras en detrimento del toro, pensaban.

Se calentaron las cabezas, se escribió lo suyo a favor y en contra, se ensayaron diversas fórmulas para llevar la incertidumbre de los resultados a las Plazas de toros, hasta el NO-DO hizo su correspondiente reportaje de tono humano y... nada pasó. El Cordobés, El Pelos, aún llenaba las plazas. El Patronato de Apuestas hizo sus estudios sobre el tema y no lo vio claro. Se pasó la fiebre de la quiniela y burla burlando llegamos a nuestros días.

Los taurinos llegan tarde y mal a todas partes, envilecida su obtusa visión por la autofagia, mundo cerrado y opaco que sólo vive de él mismo. Más les valdría, en vez de esta huida hacia adelante que ahora ensayan con la TV, que empezasen un proceso de regeneración de la propia Fiesta en busca de la autenticidad y de la verdad, en contra del fraude generalizado. Malhadadamente, en esta época que nos ha tocado ver, ya lo hemos dicho mil veces, no hay uno solo que tenga la grandeza y los arrestos que tuvo Antonio Bienvenida para ponerse al frente de la más importante defensa de la Fiesta que se ha hecho en todo el siglo XX.


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Blog Salmonetes ya no....

jueves, 19 de enero de 2012

La sutil diferencia entre los toros y el fútbol / Por José Ramón Márquez

Navarro y Cabido, los humoristas verdaderos
(Madridistas)

 La sutil diferencia entre los toros y el fútbol

José Ramón Márquez

Nunca gusté del balompié ni de los juegos de equipo. Ni de niño siquiera. Ayer noche, por cosas de la vida, me ví en el barMolinillo, antes Flipper, rodeado de forofos y acompañando a mi hijo, que iba ataviado con bufanda del Real Madrid.

En el bar muchos madridistas y unos pocos barcelonistas miraban las dos pantallas de televisión a la espera de los goles de sus ídolos mientras dos tipos, comentaristas de la televisión, relataban a gritos los lances del juego; de estos comentaristas era chocante el hecho de que uno de ellos ponía el mismo acento que en el teatro cuando alguien quiere hacerse el inglés, remedando la forma del habla de Stan Laurel en los viejos filmes en blanco y negro.

Me senté en una silla un poco escorada desde la que medio se veía la pantalla y desde ahí atendía de vez en cuando las evoluciones del juego y me entretenía, para pasar el rato, en mirar las caras de los telespectadores, de los hinchas. Frente al sitio en el que yo estaba sentado, en la pared, había un bajorrelieve de pésimo gusto, en el mismo estilo de la escultura que hay a la salida del desolladero de Las Ventas, acaso del mismo autor, que representaba, como aquélla, un encierro con sus garrochistas, sus cabestros y sus toros.

Pensé, mirando esa composición tan desafortunada, que hoy día no hay corrida de toros que sea capaz de llevar a la calle a la cantidad de gente que este insustancial partido de fútbol había puesto ayer en las tabernas, ni torero que sea capaz despertar las pasiones que ese juego de habilidad y de regate es capaz de despertar. Acaso eso funcione porque el hombre contemporáneo necesite de banderías, de facciones a las que apuntarse y que, a falta de otra cosa que echarse a la boca, ponga sus ilusiones épicas sobre un club de fútbol pensando que es algo más que eso.

‘Yo soy del que lo hace’ decimos tantas veces en los toros para significar que no somos de nadie, pues por encima de las personas, de los toreros, está la sujeción a las normas del arte y el perseguir que las cosas se hagan con torería, que el toreo está por encima de los toreros como personas individuales. De vuelta a casa, mientras el chiquillo me explicaba vehementemente sus razones y clamaba contra los agravios de que había sido objeto su amado club, me di cuenta de que su afición al fútbol -y me temo que esto le pasa a casi todo el mundo- es totalmente distinta de mi afición a los toros, porque a él lo único que le gusta del fútbol es que gane su Madrid.

Martínez y Robinson, los humoristas de pega
(Culés)
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